Unas pocas páginas más adelante leemos que “para contener estos impulsos y evitar la formación de semejantes hábitos, precisa oponer resistencia a los deseos de los niños, contrariar sus caprichos, no dejarles hacer todo lo que quieran ni estar con ellos tan solícitos como suelen estar muchos padres a sus menores indicaciones.”
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martes, 9 de diciembre de 2025
La voluntad se educa ejercitándola y restringiéndola
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jueves, 7 de agosto de 2025
El único riesgo que ningún inversor puede eliminar es el riesgo de equivocarse
Por mucho cuidado que se ponga, el único riesgo que ningún inversor puede eliminar por completo es el riesgo de equivocarse. Únicamente si se insiste en lo que Benjamín Graham denominó el “margen de seguridad”, no pagar nunca un precio excesivo, por interesante que pueda parecer una inversión, se pueden minimizar las probabilidades de cometer un error.
viernes, 31 de enero de 2025
Toda realidad ignorada prepara su venganza
“La gran mayoría prefiere no tener que vencer la pereza ni superar el temor que implica pensar por uno mismo, ni asumir los riesgos que conlleva, como la posibilidad de equivocarse, quedar en evidencia y tener que rectificar”, asegura el catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones en la Universidad de Valencia, profesor Aniceto Masferrer, en su libro Libertad y ética pública.“Una sociedad es más madura y democrática cuando sus individuos son capaces de estrechar lazos de amistad, también con quienes no piensan como ellos, de ver en quienes discrepan de sus ideas como alguien que les ayuda y enriquece, y no como un incordio u obstáculo para su realización personal”.
"Pienso, añade el profesor Masferrer, que una vida no sería verdaderamente humana si se renunciara a amar en libertad, no sería realmente libre si se desentendiera de la verdad, y no podría acceder a la verdad quien no pensara por sí mismo. La libertad es un rasgo fundamental del ser humano. Una vida humana sin libertad, no es vida. Según el mito posmoderno de la libertad, es bueno lo que uno quiere y malo lo que uno no quiere. No se admite que pueda ser malo algo que uno realmente quiere, ni pueda ser bueno algo que uno en realidad no quiere. Y es un mito porque la misma realidad se encarga de desmentir semejante planteamiento". Como afirmó Ortega y Gasset, “toda realidad ignorada prepara su venganza”.Y su discípulo Julián Marías señalaba que “se puede de buena fe estar en la creencia de que 2 y 2 son 5. Lo malo es que cuando se obra de acuerdo con esa convicción, se tropieza con la realidad, porque ella no tolera las falsedades y se venga siempre de ellas. De ahí viene el fracaso de la vida”. Es cierto, como apuntó T. S. Eliot, que “el género humano no puede soportar mucha realidad”, pero algunos parecen no soportar otra realidad o verdad que no coincida con sus deseos e intereses personales, actitud criticada por Bertrand Russell: “Me parece fundamentalmente deshonesto y dañino para la integridad intelectual, creer en algo sólo porque te beneficia y no porque pienses que es verdad”.
"Pienso, añade el profesor Masferrer, que una vida no sería verdaderamente humana si se renunciara a amar en libertad, no sería realmente libre si se desentendiera de la verdad, y no podría acceder a la verdad quien no pensara por sí mismo. La libertad es un rasgo fundamental del ser humano. Una vida humana sin libertad, no es vida. Según el mito posmoderno de la libertad, es bueno lo que uno quiere y malo lo que uno no quiere. No se admite que pueda ser malo algo que uno realmente quiere, ni pueda ser bueno algo que uno en realidad no quiere. Y es un mito porque la misma realidad se encarga de desmentir semejante planteamiento". Como afirmó Ortega y Gasset, “toda realidad ignorada prepara su venganza”.Y su discípulo Julián Marías señalaba que “se puede de buena fe estar en la creencia de que 2 y 2 son 5. Lo malo es que cuando se obra de acuerdo con esa convicción, se tropieza con la realidad, porque ella no tolera las falsedades y se venga siempre de ellas. De ahí viene el fracaso de la vida”. Es cierto, como apuntó T. S. Eliot, que “el género humano no puede soportar mucha realidad”, pero algunos parecen no soportar otra realidad o verdad que no coincida con sus deseos e intereses personales, actitud criticada por Bertrand Russell: “Me parece fundamentalmente deshonesto y dañino para la integridad intelectual, creer en algo sólo porque te beneficia y no porque pienses que es verdad”.
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lunes, 27 de diciembre de 2021
La voluntad siempre puede elegir
Todos los pensadores cristianos concuerdan que en declarar el libre albedrío es, después del pecado original, lo que era antes de cometerlo. San Bernardo insiste con fuerza sobre la “integridad” del querer en el estado de la naturaleza caída en desgracia, y Santo Tomás llama natural esa libertad que nada puede hacer perder al hombre. Solo puede desaparecer con la voluntad, es decir, con el hombre mismo. Puesto que la voluntad siempre puede elegir, puede elegir bien o mal, sin que la calidad buena o mala de su elección afecte en lo más mínimo la libertad de su acto.
El hombre es libre porque puede equivocarse sobre la naturaleza de su fin o sobre la de los medios que la preparan. Sin los errores de su razón, siempre sabría lo que hay que hacer; sin los desmayos de su voluntad, escribe Etienne Gilson, jamás rehusaría hacerlo, y tanto esos errores como esos desmayos son índices de su libre albedrío.
miércoles, 5 de agosto de 2020
Es diabólico perseverar en el error
Suele decirse, repitiendo a Séneca, que es propio del hombre equivocarse («errare humanum est»); y es cierto; sólo que siempre conviene agregar lo que dice Agustín de Hipona cuando manifiesta que es diabólico perseverar en el error («perseverare autem diabolicum»). La perseverancia en el error es una de las características más detestables del ser humano y una de las más peligrosas. Dice el fisiólogo francés Charles Richet, que estar dotado de razón y ser insensato, es algo mucho más grave que no estar dotado de razón.
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viernes, 27 de abril de 2018
Gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo.
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| 19 de noviembre 1863: Lincoln dice el famoso discurso de Gettysburg, que es un momento fundamental para la historia de los Estados Unidos de 'América |
En el discurso pronunciado en Gettysburg en 1863, Lincoln tuvo a bien caracterizar la democracia con un aforismo que parece haber expresado mejor que ningún otro el espíritu del gobierno democrático: “Government of the people, by the people, for the people”. Es sintomático que este aforismo no se deje nunca aprehender con precisión. En castellano, la fórmula de Lincoln se puede expresar como gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. ¿Queda claro? A primera vista sí, pero sólo a primera vista.
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| Stalin. |
El aforismo de Lincoln es sinónimo de democracia porque fue Lincoln el que lo dijo. Pero pongámoslo, hipotéticamente, en boca de Stalin. ¿Hipótesis absurda? No. Stalin no habría tenido dificultad en suscribirlo, interpretando gobierno del pueblo en el sentido de que el proletariado era el objeto de su gobierno, y que él gobernaba mediante el pueblo en interés del proletariado, para el pueblo. Por lo tanto, la fórmula de Lincoln destaca por su ímpetu estilista, por su carga poética. Pero, decía, el aforismo nunca se deja aprehender con precisión, no estrecha, no concluye.
La cuestión es, aquí, la de fundar la democracia. Y un fundamento de legitimidad no atribuye verdad, atribuye un derecho. El pueblo no tiene siempre razón en el sentido de que nunca se equivoca, sino en el sentido de que tiene el derecho a equivocarse, y que el derecho a equivocarse compete a quien se equivoca por sí solo, en perjuicio propio.
Giovanni Sartori dice que “la democracia se basa en la
competencia entre partidos, de la misma forma que la economía de mercado se basa en la competencia entre productores. Por otra parte, la analogía entre mercado político y mercado económico no se sostiene demasiado bien. La diferencia es que la competencia entre productores económicos está sometida al control de los consumidores, que precisamente consumen, y por lo tanto están en condiciones de apreciar de manera tangible las mercancías que les son ofrecidas. En cambio la competencia entre partidos políticos está sometida a una criba mucho menos eficaz, ya que en este caso los bienes no son muy tangibles ni de consumo inmediato. Añádase que la competencia económica está sujeta a control legal, que el fraude comercial está penado, mientras que el fraude político queda legalmente impune. El comerciante que vende perlas falsas por verdaderas va a la cárcel; el político que vende humo a menudo consigue venderlo de verdad y de todas formas no va a la cárcel. Por lo tanto, la diferencia es que en política la competencia desleal, mentirosa y, precisamente, demagógica queda impune y a menudo resulta rentable para el demagogo. Legalmente no lo podemos impedir, estamos impotentes. El único correctivo consiste en un público que no se deje engañar, o por lo menos que no lo sea masivamente y todo el tiempo”.
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