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miércoles, 28 de agosto de 2024

El dolor

Aun concediendo que el dolor es un gran mal, tal vez el mayor de los males, he llegado a aceptar que el punto de vista cristiano sobre el dolor no es incompatible con el concepto de un Creador y el del mundo hecho por Él. Entiendo que este punto de vista se puede expresar brevemente como sigue: Dios no tenía interés en crear una especie compuesta por autómatas virtuosos, pues la virtud de los robots, que no pueden hacer sino lo que hacen, es exclusivamente un título de cortesía. Es análoga a la virtud de la piedra que rueda cuesta abajo, o a la de del agua que se hiela a 0°. ¿Con qué objeto, se podría preguntar, iba a crear Dios semejantes criaturas? ¿Para ser alabado por ellas? Pero la alabanza automática es mera sucesión de ruidos. ¿Para que Él pudiera amarlas? Pero las criaturas así no son esencialmente dignas de amor. No se puede amar a los títeres. Esa es la razón por la que Dios dio al hombre una voluntad libre, para que pudiera crecer en virtud con su propio esfuerzo, y llegara a ser, como ser moral libre, un ser digno del amor de Dios. La libertad implica libertad para extraviarse, y el hombre efectivamente se extravió, abusando del don divino y haciendo el mal. El dolor es un subproducto del mal, y, por eso, entró en el mundo como consecuencia del mal uso por parte del hombre del don divino de la voluntad libre.(Lo eterno sin disimulo  de C. S. Lewis)

viernes, 10 de diciembre de 2021

La desorientación moral que aflige a la juventud ha sido estimulada


Parece que la desorientación moral y el nihilismo fanático que afligen a la juventud moderna han sido estimuladas por las modalidades hoy corrientes de sociología y psicología, con su inclinación a pasar por alto los logros más estimulantes y a concentrarse en torno al triste término medio o aún lo subnormal.Cuando psicólogos,usurpando fraudulentamente la gloria de las ciencias exactas, rehusan estudiar todo excepto las formas más mecánicas de la conducta y luego presentan sus descubrimientos, triviales en su mayoría, como la representación verdadera de la mente humana, inducen a la gente a verse a sí misma y a los demás como autómatas, desprovistos de responsabilidad o dignidad, cosa que difícilmente podría dejar de influir sobre el curso de la vida social. Al interpretar cada manifestación de sentimientos cordiales entre personas del mismo sexo como homosexualidad latente, los psicoanalistas han degradado y poco menos que destruido el concepto de amistad y contribuido enormemente al doloroso aislamiento del hombre moderno, declara el sociólogo Stanislav Andreski.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Que yo soy una persona significa que soy a la vez libre y limitado



En lugar de sujetos humanos libres, Dios podía haber creado unos seres incapaces de pecar, pero sólo al precio de privarles de su libre voluntad, que incluye, inevitablemente, la posibilidad de pecar y los actos pecaminosos de hecho. Y Dios calculó que un mundo habitado por autómatas sin pecado produciría mucho menos bien que uno que contuviera seres humanos dotados de libertad de elección y que, por lo tanto, pudieran preferir con frecuencia el mal.



“Que yo soy una persona significa que soy a la vez libre y limitado. Libre, como autor consciente de algunos de mis actos que puedo o no realizar, y limitado en la medida en que soy consciente de la existencia de otras personas y otras cosas como ajenas a mí, como algo que no soy yo. Dios no es ninguna de las dos cosas, no hay acciones que pueda realizar y que no realice y El no percibe a las personas y las cosas como pertenecientes a un mundo ajeno. De acuerdo con el concepto de pura actualidad y de infinitud, El percibe todo, por así decirlo, desde dentro y por lo tanto, El es todo (Deus est quodammodo omnia, como dice Santo Tomás), puesto que percibir una cosa “desde fuera” significa estar limitado por ella”, escribe el filósofo polaco Leszek Kolakowski.