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viernes, 3 de abril de 2026

El culto de los santos

El culto de los santos no se inventó en la Edad Media, aunque fue entonces cuando se desarrolló notablemente. Se corre el riesgo de no entender nada de este aspecto fundamental del cristianismo posterior al año 1000 si no se tiene en cuenta la herencia de los primeros siglos.Todo procede del culto a los mártires, que durante un tiempo fueron los únicos santos venerados por los cristianos y que siguieron conservando en la Iglesia, incluso cuando se afirmaron otros modelos, un considerable prestigio. Pese a ciertas analogías superficiales, no tenían nada en común con los héroes griegos o romanos. En la Antigüedad clásica la muerte representaba una frontera impenetrable entre el hombre y los dioses. En la perspectiva cristiana, precisamente porque habían muerto como seres humanos, siguiendo a Cristo y fieles a su mensaje, los mártires tenían después acceso a la gloria del paraíso y a la vida eterna. El santo es un hombre mediante el que se establece un contacto entre cielo y tierra. Su aniversario conmemora su nacimiento al lado de Dios más allá de la muerte, y es la fiesta cristiana por excelencia, ya que renueva el sacrificio de salvación del único Mediador. Así, lejos de constituir la calderilla de la nueva religión o una concesión de la élite cristiana a las masas paganas para facilitar su conversión, el culto de los mártires enraizó en lo que el cristianismo tenía de más auténtico y de más original respecto a las religiones con las que por entonces competía.
Algunos grandes obispos del siglo IV, como Paulino de Ñola y Ambrosio de Milán, propusieron a los fieles y a las comunidades cristianas tomar como intercesores a esos hombres y a esas mujeres que habían merecido con su fe heroica tener a Dios como protector personal. Los honores cada vez más notables de que fueron objeto las reliquias con ocasión de las fiestas establecidas por el calendario y de las traslaciones ofrecieron a la comunidad urbana la ocasión de demostrar su unidad y de integrar a los grupos marginales, campesinos o bárbaros. Por medio de las procesiones se estrecharon nuevos vínculos entre la ciudad y los suburbia donde se encontraban los cementerios y también los martyria, pequeños santuarios que guardaban las reliquias de los mártires. Gracias a esta liturgia en pleno desarrollo, las mujeres, activas participantes en ella, salen de su aislamiento, mientras que los pobres se alejan de las tradicionales clientelas, en plena crisis a partir de finales del siglo IV, para ponerse bajo la protección de un santo y, más tarde, entrar en su familia. Pero también hay sitio para los poderosos. A partir de esta época y hasta finales del Medievo una de las obligaciones de los que ejercen el poder, en la sociedad cristiana, será la de levantar iglesias para guardar las reliquias de los siervos de Dios que han sido llevados de la tumba a los altares.

sábado, 9 de diciembre de 2023

María Magdalena

María Magdalena, “la que llorando salvó las manchas de sus crímenes y a partir de entonces fue preciosa para el Señor, celebrada por los siglos”. Arropada en la tradición, inserta en la lista de los pecadores arrepentidos, sin duda bajo la influencia de una homilía de Gregorio Magno, vemos surgir una figura que interesa en primer lugar a las mujeres. ¿Desde cuándo, pues, la celebran los siglos? La santa, tal como la venera Occidente, no existe de un modo unívoco en los Evangelios. En ellos se distinguen tres personajes femeninos que terminarán por dar nacimiento a la Magdalena, María de Magdala, de la que Jesucristo expulsa siete demonios, que sigue a éste hasta el Calvario y resulta ser el primer testigo de su resurrección; María de Betania, hermana de Marta y de Lázaro; y la pecadora anónima que, en casa del fariseo Simón, baña con sus lágrimas los pies de Cristo, los enjuga con sus cabellos, los cubre de besos, los unge con perfume. Había pasajes que permitían unir tal o cual de esas mujeres. Oriente se abstuvo de ello. Para Occidente, Gregorio Magno las fundió definitivamente en una sola, había nacido María Magdalena. Victor Saxer ha trazado magistralmente su ascenso, su aparición en el siglo VIII en los martirologios y la liturgia, las primeras menciones de sus reliquias en la abadía de Nuestra Señora de Chelles en la misma época. Pero el verdadero nacimiento del culto, que, al parecer, llegó del este, del Imperio, se asocia al éxito del santuario de Vézelay. En 1050, la abadía borgoñona, dedicada originariamente a la Virgen María, es puesta bajo el patronato de Magdalena. Y sobre todo, en esa época en que la piedad tiene tanta necesidad de apoyos sensibles, los monjes de Vézelay descubren tardíamente que eran los poseedores de la reliquia de la santa desde la noche de los tiempos.
Cristo recibe de buen grado su homenaje. Dividida entre la esperanza y el miedo, se convierte en “acusadora de sus pecados”, y es precisamente esa confesión lo que la salva. Más aún: se convierte a su vez en agente de redención, ella, “que ha curado no sólo sus heridas, sino las de muchos pecadores, y que no deja de curarlos cada día”. 
El sermón atribuido a Odón de Cluny, al filo del año 1000, desvelaba así el papel de Magdalena en la economía de la salvación: “Esto se hizo para que la mujer que llevó la muerte al mundo no quedara en el oprobio; de la mano de la mujer, la muerte; pero de su boca, el anuncio de la Resurrección. De la misma manera en que María, siempre virgen, nos abre la puerta del Paraíso, del que la maldición de Eva nos ha excluido, así también el sexo femenino se libera de su oprobio por obra de Magdalena.” Geoffroy de Vendôme se inscribe en este movimiento, pero para dar aún más fuerza a la santa. Es “la piadosa lengua” que se convierte en “portera del cielo”; es ella, y no María, quien abre las puertas del Paraíso a todo penitente, siempre que éste consienta arrepentirse.
Roberto de Arbrissel y Vital de Savigny, bienaventurados fundadores de órdenes, se preocupan por la suerte de las verdaderas meretrices, quizá prostitutas profesionales, pero también mujeres de segundo rango rechazadas por sus maridos según el precepto de los clérigos reformadores, concubinas de sacerdotes condenados al anatema, todas aquellas sobre las cuales Pedro Damián había lanzado su maldición medio siglo antes. Vital las dota y las casa.En el siglo XV, la cabellera de la pecadora invade la pintura y la escultura. Los establecimientos destinados a acoger a las prostitutas arrepentidas bajo el vocablo de la santa se multiplican en todo el Occidente, escribe Jacques Dalarun (Boulogne-Billancourt, Francia, 1952), historiador, especialista en la Edad Media. 


viernes, 10 de abril de 2020

Reliquias



En el siglo VII, en el III Concilio de Braga (675) se había dispuesto que todos los altares debieran contener reliquias para llevar a cabo la consagración. En el año 787 el II Concilio de Nicea confirmó esta disposición decretando que todo altar de iglesia albergara las reliquias de un santo, puesto que en Roma la Eucaristía se celebraba “sobre la sangre de los mártires”. Cuenta el historiador Taranilla que con estas disposiciones, la tenencia de reliquias se convirtió en un objetivo para todas las iglesias y monasterios, que se convirtieron en grandes centros de veneración. Debido a la proliferación desmesurada de las mismas, no siempre verificadas, en el IV Concilio de Letrán (1215-1216) se dispuso que solo el obispo tuviera potestad para identificar la autenticidad de una reliquia. Por otro lado, las reliquias llegaron a adquirir un gran significado político al servicio de la propaganda de los reyes. Su posesión se asoció a símbolo de poder, porque suponían la muestra de la autoridad real al propio tiempo que representaban su justificación divina.

El culto a las reliquias fue incentivado a través del fenómeno de las peregrinaciones. 

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Seis iglesias gravemente atacadas desde que se iniciaron las manifestaciones en Chile



En medio de las manifestaciones que se desarrollaron en Santiago de Chile este 12 de noviembre, se registró un incendio provocado en la parroquia de la Vera Cruz. Los bomberos llegaron a la iglesia ubicada en el barrio Lastarria a eso de las 8:00 p.m. mientras el templo ardía desde su interior emanando humo hacia el techo. Al intentar ingresar por la puerta principal para apagar el fuego, no tuvieron éxito ya que estaba trabada por dentro. El templo ya había sido atacado en días anteriores con grafitis en su exterior. El templo incendiado se suma a otras cinco iglesias gravemente atacadas desde que se iniciaron las manifestaciones en Chile contra el Gobierno de Sebastián Piñera.


Esta parroquia conservaba en el presbiterio, detrás del altar, una de las dos reliquias en Chile que contiene pequeñas astillas del madero en el que fue crucificado Jesús. La reliquia fue retirada antes del ataque.

sábado, 17 de febrero de 2018

¿Existió una lengua madre?

Construcción de la Torre de Babel, Museo del Duomo, Pisa
Cuenta la Biblia que en tiempos en que todos los pueblos todavía hablaban la misma lengua, los hombres decidieron acrecentar su fama y reforzar su unidad como pueblo construyendo una ciudad con una torre que llegara hasta los cielos. El castigo de Dios a semejante osadía no tardó en llegar, confundió sus lenguas, de modo que no podían comprenderse los unos a los otros, y los dispersó por la faz de la Tierra. El libro del Génesis relata que los hombres que intentaron construirla, descendientes de quienes sobrevivieron al Diluvio Universal, fueron dispersados y sus lenguas confundidas, como castigo a su soberbia.

Sir William Jones
En 1786, Sir William Jones, fundador de la Asiatic Society de Calcuta, no solo demostró la similitud entre las lenguas europeas germánicas y latinas, el griego, el persa, el sánscrito y, con menos certeza, el celta y el antiguo gótico, sino que además postuló que todas ellas derivaban de un único idioma ancestral, ya desaparecido. ¿Sería posible, detectando afinidades sutiles entre idiomas muy lejanos, agrupar dos o más de estas grandes familias lingüísticas en superfamilias? Esta es quizá la pregunta más apasionante que puede formularse la lingüística comparativa, ya que se refiere a la posibilidad de inferir la existencia de una “lengua madre”, ancestro de todos los idiomas que los seres humanos hablamos en la actualidad.

Ruhlen y otros lingüistas sostienen haber detectado
Merritt Ruhlen
, palabras cognadas en varios idiomas que pertenecen a familias muy lejanas, y que no pueden atribuirse a la casualidad. ¿Ha habido una "lengua madre", ancestro de todos los idiomas modernos? Formas como tic, que en idiomas muy distantes aparece en palabras que significan ‘contar’, ‘señalar’, ‘número’ o ‘dedo’, parecen indicar que sí. Damián  Zanette y Susanna Manrubia opinan que hay palabras cognadas en varios idiomas lejanos se vincula con la forma ua, referida a ‘agua’ y ‘beber’. Por supuesto, la española agua, proveniente del latín aqua, es nuestro primer ejemplo. Siguen water (‘agua’ en inglés), uaho (‘agua’ en sidamo, de la familia afroasiática), cua (‘beber’ en kamkake, del sur de África), uacca (‘agua’ en ainu, de la familia del coreano), acua (‘del agua’ en algonquiano, de Norteamérica), gua (‘río’ en proto-chinanteca, de Centroamérica) y hacua (‘lavar’ en huarayo, de Sudamérica). ¿Serán estas las reliquias de una lengua común a todos los hombres, desaparecida hace milenios, que la leyenda de la torre de Babel evoca desde las memorias más profundas de la humanidad?