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martes, 6 de mayo de 2025

John Clauser cuestiona la narrativa predominante sobre la crisis climática

El doctor John Clauser, galardonado con el Premio Nobel de Física en 2022, ha cuestionado la narrativa predominante sobre la crisis climática, llevando la contraria a científicos e instituciones como la ONU, que lleva años haciendo llamamientos urgentes al respecto.“Buenas noticias. No hay crisis climática... Por mucho que pueda molestar a mucha gente, mi mensaje es que el planeta no está en peligro”. Este es el mensaje que repite en muchas de sus conferencias.
Clauser ofrece una perspectiva crítica sobre el cambio climático, argumentando que existe una interpretación errónea sobre el mecanismo principal que controla el clima, cuestionando la idea convencional que atribuye este papel principalmente al dióxido de carbono (CO₂). Subraya la importancia del impacto de las nubes en el equilibrio térmico de la Tierra, un aspecto que ha sido subestimado. Además, destaca que la desinformación ha sido promovida por políticos y figuras públicas en este ámbito. Clauser enfatiza que la cobertura de nubes tiene un impacto significativo en el equilibrio térmico de la Tierra, ya que las nubes reflejan la luz solar de regreso al espacio. Al revisar los informes del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, se alarmó por “lo descuidado que era el trabajo” y la falta de comprensión sobre el papel de las nubes en estos informes, calificándolos de “mala ciencia”.Los discursos catastrofistas pueden estar exagerando el problema y, además, desconectando a la población debido a su excesivo dramatismo.


miércoles, 26 de marzo de 2025

La misión de Elon Musk

El 27 de octubre de 2022, Elon Musk compró Twitter. Uno de los motivos por los que compro Twitter fue “su misión”.A medida que se desarrollaba la crisis del covid y por el desgarro que supuso para él el cambio de género de su hijo Xavier, en Musk empezó a despertarse un odio visceral a la cultura woke, a la que achaca el grave descenso de la libertad de expresión. Pensaba, con razón, como revelaron después los Archivos de Twitter, que la compañía estaba extralimitándose en la aplicación de sus condiciones de uso para censurar discursos conservadores. Le molestaba sobre todo la suspensión de cuentas de interés público como la de Donald Trump y Jordan Peterson. 
Aunque luego Musk ejecutó algunas de las prácticas que pretendía eliminar de la red social y comprobó el precario equilibrio entre libertad de expresión y los discursos de odio, lo cierto es que se ve a sí mismo como un superhéroe y la compra de Twitter formaba parte de su plan para salvar a la humanidad.Este anecdotario procede de la biografía Elon Musk, escrita por Walter Isaacson. A lo largo de los años, Musk ha enunciado al menos cuatro misiones que se ha autoimpuesto; preservar la libertad de expresión, desarrollar un ejército de inteligencias artificiales bondadosas que defiendan a los humanos de las inteligencias artificiales malignas, revertir el cambio climático reduciendo el uso de combustibles fósiles y convertir a la humanidad en una especie interplanetaria. Como el superhéroe de la ficción, Elon Musk también quiere salvar al mundo. 
En la carrera por una inteligencia artificial quiere producir una mente autónoma, que nadie ha podido crear, y de cuya mera posibilidad muchos expertos dudan seriamente, Musk tiene una máxima que aprendió de Asimov, quien desarrolle una inteligencia general tiene que asegurar su alineación. La alineación es el concepto que se usa en el mundillo para expresar la idea de que los robots han de estar programados para perseguir los intereses humanos y estar siempre sujetos a su voluntad. Para lograrla, Musk creó en 2016 Neuralink, una empresa de IA que desarrolla interfaces cerebro-máquina, es decir, chips implantables en el cerebro desde los que se pueda dirigir a los robots sin que medie una pantalla.Entre otros logros, Neuralink ha conseguido que un mono juegue a un videojuego con el cerebro, sin usar el joystick. En una reunión, Musk comentó que aquello solo les había proporcionado millones de visitas en YouTube pero muy poco impacto real en el mundo, y alentó a sus neurocientíficos a investigar otras aplicaciones más útiles. En la actualidad, los objetivos que persiguen son permitir a una persona con una parálisis total utilizar su móvil u ordenador con el cerebro, curar ciertos tipos de parálisis de las piernas y devolver la vista a personas con algunas discapacidades específicas. Además, Neuralink está desarrollando a Optimus, un robot humanoide que resuelva tareas cotidianas, y también a Dojo, un superordenador capaz de usar millones de vídeos para entrenar una red neuronal artificial que simule un cerebro humano. Musk confía en unificar estos proyectos. Cree que está mucho más cerca de lograrlo que cualquier otro competidor. 
Musk piensa que el invierno demográfico en Occidente es uno de los problemas más graves de la civilización. Le parece una deserción que las personas inteligentes no tengan hijos y anima a sus amigos a hacerlo. 

miércoles, 19 de febrero de 2025

Informe Cook


 John Cook del Global Change Institute

"El hombre es el causante del calentamiento global". Esta afirmación es, hoy por hoy, incuestionable, a la vista del amplísimo consenso científico que existe en torno al origen antropogénico del cambio climático. ¿Pero dónde y cuándo nace ese supuesto consenso? En mayo de 2013, el presidente de EEUU, Barack Obama, afirma que "el 97% de los científicos está de acuerdo, el cambio climático es real, es provocado por el hombre y es peligroso”. Obama se hacía eco de un estudio elaborado por el activista climático John Cook, que, tras examinar casi 12.000 artículos científicos sobre el clima, concluía que el 97% apoyaba la teoría del origen humano del cambio climático. Una reciente actualización de dicho informe eleva este porcentaje al 99,9%, tras analizar más de 88.000 artículos sobre el clima publicados entre 2012 y 2020. El informe original de Cook incluía un total de 11.944 folios en cuyo resumen constaba el término "calentamiento global" o "cambio climático global". Y los dividía en siete categorías:
El 50% o más del cambio climático es causado por el hombre: 64 artículos (0,54%)
El hombre juega algún papel en el calentamiento, pero sin cuantificar: 922 (7,7%)
El aumento total de CO2, no sólo de las emisiones que causa el hombre, juega algún papel en el calentamiento: 2.910 artículos (24%)
No se pronuncian sobre el papel del hombre porque desconocen si las emisiones humanas tienen o no impacto real sobre el calentamiento: 7.970 artículos (67%)
El hombre tiene un impacto mínimo: 54 artículos (0,45%)
Las emisiones del hombre probablemente no tienen impacto: 15 artículos (0,13%)
El 50% o menos del calentamiento es causado por el hombre: 9 artículos (0,1%)
Así pues, según el propio informe de Cook, tan sólo el 33% de los artículos respaldan explícita o implícitamente que el hombre juega un papel relevante en el cambio climático, mientras que la mayoría (67%) no se pronuncian al respecto. Para pasar del 33% al famoso 97%, lo que hace Cook es sumar los tres primeros grupos, a pesar de que el segundo y el tercero no especifican la influencia del hombre, y, al mismo tiempo, elimina casi todo el grupo de los artículos neutrales, que representaban el 67% de la muestra total. El resultado de esta particular cocina es que el 97% de los estudios científicos respaldan el origen antropogénico del calentamiento. Es decir, que el principal causante del cambio climático es la actividad del hombre. Investigaciones posteriores comparan varios estudios acerca del consenso científico sobre el cambio climático antropogénico y arrojan resultados muy diferentes en función del tamaño de la muestra. Si se excluyen los científicos neutrales (que no saben o no se posicionan sobre la cuestión), la horquilla va del 47% al 100% de los artículos que respaldan la teoría dominante (97% en el caso de Cook).
Todo apunta al gran interés político que suscita la materia. Si el 97% o más de los científicos afirman estar de acuerdo, los escépticos son percibidos como algo marginal y, por tanto, sus teorías pueden ser fácilmente descartadas o ridiculizadas, hasta el punto de ser tildados de "negacionistas". Pero si, por el contrario, el porcentaje de disidentes no es el 3%, sino el 20% o 30%, el debate científico en torno al cambio climático seguiría estando muy vivo.

lunes, 18 de diciembre de 2023

La crisis demográfica es más grave que el cambio climático

Katalin Novák, presidenta de Hungría

Katalin Novák, presidenta de Hungría, planteó ante los líderes mundiales en la 78ª Asamblea General de la ONU, el 19 de septiembre de 2023, que la crisis demográfica es más grave para la humanidad que el cambio climático.En su discurso, advirtió sobre el invierno demográfico que afecta a gran parte del mundo, señalando sus posibles impactos en economías, sociedades y seguridad a corto plazo.La presidenta húngara destacó la importancia de abordar la falta de niños como una cuestión fundamental para el futuro, declarando que “si no hay niños no hay futuro”.
Novák enfatizó que el fortalecimiento y el apoyo a las familias son clave para superar la crisis demográfica.También defendió las políticas profamilia de su país, argumentando que el gasto en ayudas familiares no ha perjudicado la economía húngara, sino que la ha fortalecido, resaltando la importancia de la familia para la seguridad, afirmando que “una familia fuerte, unida y sana es garantía de seguridad”.

miércoles, 20 de septiembre de 2023

La verdad real se puede encontrar si y sólo si se aprende a reconocer y utilizar la buena ciencia

John F. Clauser

John F. Clauser, ganador del Premio Nobel de Física 2022 y del prestigioso Premio Wolf de Física en 2010. El difunto y distinguido físico Edwin Jaynes calificó su trabajo como "uno de los logros intelectuales más increíbles en la historia de la ciencia”. Destaca por sus duras y abiertas críticas a lo que él mismo denomina "pseudociencia" climática. Clauser criticó la concesión del Nobel 2021 al desarrollo de modelos informáticos que permiten anticipar las consecuencias del calentamiento global. Entre otras cuestiones, advierte que dichos modelos subestiman, en gran medida, la influencia de las nubes en la temperatura de la Tierra.

El físico denuncia que "la narrativa popular sobre el cambio climático refleja una peligrosa corrupción de la ciencia que amenaza la economía mundial y el bienestar de miles de millones de personas”. Según Clauser, "la errónea ciencia climática ha hecho metástasis hasta convertirse en una pseudociencia de impacto periodístico masivo. A su vez, la pseudociencia se ha convertido en chivo expiatorio de una amplia variedad de otros males no relacionados. Ha sido promovida y extendida por agentes de marketing empresarial, políticos, periodistas, agencias gubernamentales y ecologistas igualmente equivocados”. "No existe una crisis climática real". Sin embargo, sí existe un "problema muy real para proporcionar un nivel de vida decente a gran parte de la población mundial y una crisis energética asociada. Esta última se está agravando innecesariamente por lo que, en mi opinión, es una ciencia climática incorrecta”. "El mundo actual que observo está literalmente inundado, saturado, de pseudociencia, de mala ciencia, de desinformación científica con fines oportunistas", aclara. "La pseudociencia es ciencia ficción. Desafortunadamente, ni las computadoras ni los verificadores de datos humanos pueden, en general, distinguir la realidad de la ficción". Y por eso, según Clauser, "el IPCC es una de las peores fuentes de desinformación peligrosa”. "Tened cuidado. Si estás haciendo buena ciencia, puede llevarte a áreas políticamente incorrectas. Si eres un buen científico, los seguirás". Y advierte: "La verdad real se puede encontrar si y sólo si se aprende a reconocer y utilizar la buena ciencia. Es especialmente cierto cuando la verdad real es políticamente incorrecta y no refleja objetivos políticos, comerciales o deseos de los líderes. Incluso la comunidad científica puede a veces verse diluida por la pseudociencia".

viernes, 18 de febrero de 2022

Cuando la realidad desmiente las teorías científicas

Las islas Maldivas deberían haber desaparecido hace más de 20 años

Un reportaje de Julia Latynina, la observadora de la Novaja Gazeta, recorre la historia de los desastres que podrían sobrevenir, para entender lo que nos depara el futuro debido al cambio climático. Latynina recuerda lo que muchas publicaciones predecían: "las islas Maldivas deberían haber desaparecido hace más de 20 años", y el Ártico está a punto de derrumbarse sobre el resto del mundo, decía Al Gore. Cuando la realidad desmiente las teorías científicas, éstas suelen ser revisadas y corregidas. Sin embargo, "cuando se trata del fin del mundo, la refutación parece reforzarlas aún más". Lo que no ocurrió en 2000 se pospuso al 2010, y en 2022 se refuerza para las próximas décadas. Al menos hasta el año 2100, cuando según las últimas previsiones las aguas de los océanos subirán medio metro, quizás más de dos, o hasta nueve metros por encima del nivel actual, según otros. Como consecuencia, no solo desaparecerán las Maldivas, sino también casi toda Europa. Entre 100 y 700 millones de personas morirán ahogadas, según la autorizada revista Science and Nature. La publicación también pronostica que Miami y Florida desaparecerán dentro de 80 años y Londres dentro de 50, ya que "la capital británica está a sólo 11 metros sobre el nivel del mar”. Cuando es unánime la postura respecto a estas convicciones, sospechar de su carácter inevitable resulta un escándalo, algo similar a lo que ocurría "con la existencia de brujas en la Edad Media" recuerda el informe de Novaja Gazeta. De hecho, el nivel del mar no ha dejado de subir desde 1900, como confirman los gráficos de las páginas web de la NASA. Además, en los últimos 20.000 años, tras la última glaciación, el mar ha subido más de 120 metros. Y sin embargo, las cifras no son tan catastróficas como parecen; desde 1995 los océanos han subido 8 centímetros, unos 3 milímetros al año y 18 centímetros en todo el siglo XX.

Julia Latynina
En épocas más recientes, los esfuerzos de la humanidad no solo se han limitado a defender la tierra firme de su desaparición a merced de inundaciones. También han conseguido ganar otros territorios. La pequeña isla de Singapur se expandió más de un 22% entre 1965 y 2015; para 2030, ganará un 8% más de territorio. De la misma manera, el territorio de Hong Kong, Macao, Dubai y Corea del Sur ha crecido. Desde la antigüedad, los egipcios se han defendido contra las crecidas del Nilo. Y los holandeses comenzaron a recuperar las tierras que el mar había sumergido ya desde el siglo XI. La conclusión de Latynina es que es necesario intervenir, pero "no con alarmismo apocalíptico, sino imitando a nuestros predecesores". “Si los hombres de épocas pasadas lucharon contra las inundaciones de mares y ríos, "cuánto más deberían poder hacerlo quienes han conquistado la Luna y el espacio, y disponen de tecnologías claramente más avanzadas que las de los faraones".


miércoles, 29 de enero de 2020

Reducir el dióxido de carbono tiene un coste muy caro



Para combatir el cambio climático se ha planteado en Alemania encarecer los vuelos nacionales, subir los peajes, prohibir la calefacción de gasoleo, imponer un impuesto al consumo de la carne con intención de reducir el consumo de vacuno. ¿Todo esto es necesario? El paleoclimatólogo Eduardo Zorita contesta que eso no son cuestiones científicas, sino políticas. “Es verdad que hay un riesgo de aumentar el dióxido de carbono, pero reducirlo tiene un coste. De hecho es muy caro. Habrá que comparar entre los beneficios que suponen esas medidas y los costes que conllevan”. “Como actuar concretamente la ciencia no puede decirlo hoy”, manifiesta Steve Koonin, antiguo subsecretario de energia en Estados Unidos. Hay que pensar que prioridad dar al crecimiento económico, a la reducción de la pobreza, a la calidad del medio ambiente…y tomar opciones que implicarán renunciar a algo para obtener otra cosa.

La mayoría de las emisiones de CO2 las realizan China e India ( 40%) mientras Alemania son un 2% y las de España un 0,5%. Eduardo Zorita apunta que “ aunque Alemania redujera a cero sus emisiones, si los demás no actúan , no servira absolutamente de nada, lo que haga el ciudadano repercute muy poco, incluso lo que haga cada país. Es un problema global”


Muchos científicos opinaba que lo más efectivo para reducir las emisiones son las tecnologías. Hallar formas nuevas de producir electricidad, la electrificación del transporte, nuevas tecnologías más baratas que los combustibles fósiles. Para Zorita este es el “camino más efectivo, mucho más que las prohibiciones y se puede hacer”

lunes, 9 de diciembre de 2019

El cambio climático



Bjørn Lomborg es profesor de la Universidad de Aarhus y escritor danés. La tesis de Lomborg es que el cambio climático está sucediendo, pero que las proyecciones de desgracia que los científicos trazan hacia el futuro son “irrealísticamente pesimistas” y que “la típica cura de recortes radicales de combustibles fósiles es mucho peor que la enfermedad original y, además, su impacto total no planteará un problema devastador para nuestro futuro". Su conclusión es, grosso modo, que invertir en frenar el cambio climático es una pérdida de tiempo, ya que sería más efectivo invertir en I+D para abaratar las renovables o en asuntos más urgentes como la pobreza. Es decir, en adaptación.

jueves, 21 de noviembre de 2019

El cambio climático es sorprendentemente estable



Javier Gonzalez Corripio es director de Meteoexploration , una empresa de servicios de predicción meteorológica y autor de varios libros sobre glaciología o hidrología. Dice Gonzalez Corripio que “sí existe el cambio climático, actualmente y en toda la historia del planeta, aunque es sorprendentemente estable, de lo contrario no sería posible una civilización como la nuestra. A esta estabilidad contribuye algo muy común en la naturaleza, que es la retroalimentación negativa, es decir, procesos que tienden a compensarse y así evitan fluctuaciones extremas. Por ejemplo, un aumento de la temperatura conlleva mayor evaporación y formación de nubes que compensan el calentamiento inicial. Estas retroalimentaciones no se conocen bien y su interacción es bastante compleja. El cambio climático no es nuevo, hay oscilaciones muy extremas, como las glaciaciones, y otras más suaves que han hecho oscilar la temperatura global. Por ejemplo, el glaciar de Mendenhall, en Juneau, Alaska, retrocede de una forma evidente, y bajo el hielo han aparecido troncos rotos de lo que fue un bosque hace un millar de años. Igual pasa en Patagonia, el glaciar de Jorge Montt, que ha retrocedido kilómetros en los últimos años y donde antes había hielo ahora aparecen troncos de árboles bastante grandes y que son evidencia de un periodo incluso más cálido que el actual hace algunos siglos. Todavía no sabemos con certeza qué causó esas oscilaciones”.



Cuando hablamos de CO2 hablamos de apenas un 0,04% de la composición de la atmósfera, y de este 0,04% los humanos emiten el 4%, un poco más que las termitas. Son cantidades muy pequeñas, que no inocuas. Los efectos hasta la fecha han sido positivos, el mundo se ha reverdecido gracias al CO2 según la NASA, y la disponibilidad de energía abundante ha hecho que los bosques aumenten en los países más ricos. También ha facilitado que la humanidad viva en el mejor periodo de su historia. Callender, el padre del efecto invernadero, ya predijo que los efectos serían beneficiosos hace ochenta años, y así lo confirman algunos modelos económicos.

jueves, 7 de noviembre de 2019

El clima en la Tierra siempre ha cambiado y seguirá cambiando



Juan José Ramírez Mittelbrunn, profesor de física teórica en la Universidad Complutense, en una entrevista publicada en un periódico español manifiesta que “el clima en la Tierra siempre ha cambiado y seguirá cambiando, con y sin intervención humana, si bien parece extraordinariamente difícil predecir cómo. A modo de ejemplo, en las últimas tres décadas se ha predicho al menos cinco veces y con fechas concretas por parte del 'lobby del cambio climático' que el océano Glacial Ártico sería navegable. Han vencido todas las fechas previstas para ello y el hielo sigue ahí. En realidad todas las predicciones hechas por el 'lobby' climático, con el IPCC a la cabeza, han fallado hasta la fecha. Cualquier otra teoría pretendidamente científica con semejante grado de desaciertos habría sido desechada y sus proponentes habrían perdido todo el crédito”.



“Una mayor concentración de CO2 conduce a un planeta más verde. Cierto es que el CO2, solo una parte del cuál es de origen antropogénico, contribuye al aumento de la temperatura, ¿pero qué es peor, el aumento o la disminución de la temperatura? Una mayor temperatura tiene efectos positivos; acelera el ciclo hidrológico, es decir, pone mas agua dulce a disposición de los seres humanos. El frío favorece la sequía. Un escenario de subida de nivel del mar sería bastante mas manejable que una glaciación. Pretender que el clima no va a cambiar y que el mar va a estar siempre a la misma altura es simplemente ridículo, intervengamos o no intervengamos los humanos. Si la especie humana ha tenido éxito ha sido por su capacidad de adaptación a las condiciones existentes.”

viernes, 21 de julio de 2017

La temperatura fue más alta durante el periodo cálido medieval que la media del siglo XX.

Periodo cálido mediaval.
Durante los siglos IX y X el crecimiento de las temperaturas fue progresivo y persistente. Fagan no cree que el calor haya sido un episodio dañino, sino todo lo contrario: “En Europa, el clima relativamente estable del periodo cálido medieval fue una gran bendición para los pequeños granjeros y los campesinos”. Y reconoce que la temperatura fue entonces de medio a un grado más alta que la media del siglo XX. 


Otros investigadores apuntan que en Europa central fue 1,4 grados más alta; y recientemente un grupo de climatólogos gallegos han señalado una media de calentamiento de 1,5°, y hasta un periodo de unos 80 años en que pudo alcanzar valores de 3°. Este último dato obedece a una estimación puntual, y es de suponer que muchos puedan calificarla de improbable por excesiva; simplemente, el dato del registro está ahí. 

Ray G. Richards opina por su parte que el calentamiento fue
en líneas generales benéfico, y no estuvo plagado de catástrofes provocadas por el mal tiempo, como lo estaría siglos más tarde la llamada “Pequeña Edad del Hielo”. Algo por el estilo añade H. Lamb, a quien se atribuye la expresión “periodo cálido medieval”. Se sabe que en muchos valles de Europa donde el hecho es hoy casi imposible, se producían dos cosechas anuales, y se explotaban minas en el Hohe Tauern austriaco, que hasta hace poco estuvieron cubiertas por el hielo. (Por cierto, quizá convenga recordarlo: hace no muchos años, gracias al calentamiento actual, se encontró debajo de un glaciar en Austria una capilla del siglo XI; existen motivos bastante razonables para suponer que cuando se construyó esa edificación el clima tenía que ser similar o un poco más cálido que el de ahora.) 



Acot deduce del estudio de los restos vegetales que grandes extensiones de bosque llano y pantanoso de Europa Central fueron transformadas, con el cambio climático, en tierras de cultivo. Se vio así un paisaje distinto, alternaban, en manchones, el bosque abierto y los campos cultivados. Resultaba más fácil trazar caminos, mejoraron los intercambios, y tal vez como consecuencia de todo ello, apunta Acot, hubo un notable desarrollo demográfico, bien visible sobre todo desde el año 1000. Es una falsa tradición la idea de que el hombre  en la Edad Media no se molestaba mucho por su futuro y el de sus hijos, ya que el mundo tenía sus días contados; y es que según una profecía apocalíptica interpretada demasiado literalmente, Satanás permanecería encerrado “durante mil años”. Por consiguiente, el año 1000 sobrevendría el fin del mundo. Ese temor difícilmente puede haber ocurrido, desde el momento en que por el siglo IX la vigencia de la Era Cristiana apenas era conocida de la gente corriente, y lo normal era contar por los años del reinado de cada monarca. No es cierto que en el año 1000 hubiese un movimiento primero de pánico, luego de júbilo, al comprobarse que el mundo seguía alegremente su camino, al menos no constan testimonios de la época en tal sentido; pero sí está constatado el incremento demográfico, que se prolongaría hasta el siglo XIII, que parece indicar una era de prosperidad cuando menos en la abundancia de recursos para la vida. Según se estima, la población de Europa pasó, entre el año 1000, y 1347, de 35 a 80 millones de habitantes (William Jordan, 2001). Un incremento demográfico tan fuerte no es fácilmente imaginable en plena Edad Media, y hay que suponer que obedece o a un optimismo desbordado, o a unas condiciones muy favorables para la vida humana. No hay por entonces noticias de heladas en mayo (tan dañinas para la agricultura), de las cuales sí se hablaría frecuentemente en los siglos más fríos que siguieron.
 

El viñedo se cultivó en el Sur de Gran Bretaña, e incluso en el centro. S. Baliunas encuentra vestigios de viñedo, sorprendentemente, hasta en Escocia. Guillermo de Malmesbury alaba los viñedos de Gloucester, de uva dulce y vinos casi tan buenos como los franceses. También se afirma que el límite de las viñas en Alemania se corrió 500 kilómetros más al Norte; hay referencias, por ejemplo, de viñedos en Prusia Oriental y hasta en el Sur de Suecia. Por los restos de árboles se ha averiguado que determinadas especies arbóreas crecían en los Alpes en niveles donde hoy no existen. El Mediterráneo occidental era más lluvioso que ahora. Y el nivel del mar era en Holanda medio metro más alto que en la actualidad. He ahí un inconveniente del calor, mareas más crecidas, y rotura de diques. Fue el que los holandeses siguen llamando Grote Mandrenke, o Gran Inundación. Así llegó a formarse el Zuiderzee, hoy casi por completo rellenado otra vez con la aportación de tierras y la construcción de diques más altos.

jueves, 6 de julio de 2017

El calentamiento global puede ser un calentamiento de los planetas de nuestro sistema.

Los polos no se van a fundir en cincuenta años
Carlo A. Ricci, presidente del European Polar Board y directivo del programa EPICA que estudia el cambio climático a través de las muestras de hielo, declaró en Madrid que “es evidente que la Tierra se está calentando, pero aún no sabemos la magnitud exacta de ese calentamiento”; y afirmo que “los polos no se van a fundir en cincuenta años; al menos tardarían unos mil, si la temperatura sigue aumentando a este ritmo”.



Otro hecho quizá todavía más sorprendente, el calentamiento global puede ser calentamiento planetario. Todos o casi todos los planetas de nuestro sistema parece que se están calentando, o así lo permiten entender un buen número de datos que ahora mismo se barajan, escribe Comellas. La NASA advierte que los casquetes polares de Marte se están derritiendo desde hace treinta años. El polo Sur nos muestra montañas y grandes barrancos que hasta ahora no habíamos podido ver a causa de los hielos y que han quedado descubiertos. También aumenta el albedo, o radiación energética emitida o más bien devuelta por la superficie de Marte recalentada. Se atribuye al incremento de las temperaturas la abundancia actual de grandes tempestades de arena y de furiosos tornados en el planeta vecino. ¡Y no podemos acusar a los marcianos de su peculiar calentamiento global! Las mismas señales de calentamiento advertimos en Júpiter.

sábado, 26 de noviembre de 2016

El cambio climático que estamos sufriendo.

En estos tiempos en que todo el mundo habla del cambio climático que estamos sufriendo o nos amenaza, el factor responsable del clima que con con más fuerza suena una y otra vez es el referente a los gases de efecto invernadero.Y hemos llegado a la certeza de que ese factor es nefasto, hasta el punto de que pone en peligro nuestra propia existencia en el planeta. Conviene separar la consideración del efecto en sí de los peligros que en este momento puede significar. Si tenemos en cuenta la energía que nos llega del sol y la que la Tierra, si la atmósfera estuviese limpia, refleja al espacio, resultaría que la temperatura media en la superficie de nuestro planeta sería del orden de veinte a veinticinco grados bajo cero. Los mares estarían helados y la vida no hubiera podido desarrollarse en estas condiciones. Conclusión lógica, dice José Luis Comellas,nos conviene que la atmósfera no esté limpia, sino que se encuentre contaminada por gases de efecto invernadero. Hasta un cierto límite, por supuesto, que pasarse en la dirección opuesta hubiera sido igualmente desastroso. Pero de momento hemos de estar agradecidos a los gases de efecto invernadero, que nos proporcionan una temperatura media del globo entre los 14 y los 15 grados. Es más, comoquiera que la temperatura ideal para el cuerpo humano está evaluada en 19°, una tasa un poco mayor de efecto invernadero sería deseable, cuando menos para la mayoría de los habitantes de la zona templada de nuestro mundo, por mucho escándalo que semejante reflexión, puramente teórica y un tanto ingenua, pueda suscitar en estos momentos, dice Comellas.

Ruddiman
Todo parece indicar que las oscilaciones de la temperatura dependen de la cantidad de dióxido de carbono presente en la atmósfera; pero esa relación puede no ir siempre en la dirección causa-efecto. Ruddiman ha observado, gracias a las muestras de hielo, que los calentamientos han sido rápidos, y los descensos lentos. ¿Es que hay fenómenos repentinos que disparan la aparición de gas carbónico en el aire, y que su tasa disminuye conforme los océanos y las plantas lo absorben? ¿Qué mecanismo es el que provoca la liberación más o menos periódica del CO2? Algunos autores, entre ellos Robert Carter y Richard Alley, piensan incluso que estamos confundiendo la causa con el efecto. Primero sobreviene el calentamiento, y luego, como consecuencia, el aumento del dióxido de carbono. En ese caso, estamos atribuyendo al gas una falsa culpabilidad.


Paul Blanchon
Un caso extremo es el denunciado por el profesor Paul Branchon y colaboradores, que, analizando el nivel de los corales en los arrecifes de Yucatán, encontraron indicios de que el nivel del mar se había elevado muy rápidamente en un orden de 4 a 6 metros en solo un siglo, hace la friolera de 121.000 años, una época que corresponde a una interglaciación. Y concretamente, en un momento determinado, la elevación de las aguas habría alcanzado tres metros en solo cincuenta años. El paisaje de aquellas tierras sensiblemente llanas habría cambiado de modo espectacular en el curso de la vida de un ser humano. El hallazgo causó sensación y fuertes polémicas, no solo porque es difícil de suponer un crecimiento tan rápido del nivel del mar, sino porque aquel fenómeno del pleistoceno dejaría en mantillas al calentamiento actual, que hace crecer el nivel de los mares a una tasa de varios centímetros por siglo, cuando muchos entusiastas pretenden que jamás hubo un calentamiento como este.

martes, 12 de julio de 2016

Theresa May, la segunda primera ministra en la historia del Reino Unido.

Theresa May se convertirá este miércoles en la segunda primera ministra en la historia del Reino Unido.
Theresa May

La referencia inevitable es Margaret Thatcher, pero Theresa May tiene más en común con Ángela Merkel, según coinciden en señalar quienes la conocen.

The Guardian dice que carece de “una gran visión política”, algo que compensa con una “consistencia tranquila” en su forma de liderar. La edición europea Político, por su parte, la define como “liberal-conservadora” y afirma que es “dura pero justa”, “tory de pies a cabeza”, la clase de persona que aún envía felicitaciones de cumpleaños escritas a mano y postales de Navidad, alguien de quien hay que esperar un liderazgo menos antipático, y más protagonismo para las mujeres. 

Felizmente casada con Philip May.
Hija de un pastor protestante,como Merkel, educada en un colegio católico, Theresa May es una cristiana que practica su fe, felizmente casada con Philip May, con quien forma un matrimonio sólido, unido y sin hijos, según señala el Financial Times. “No hay un lado salvaje en ella”, dice el periódico, citando a uno de los amigos más cercanos de la nueva primera ministra. Sigue siendo la misma que era cuando llegó a Oxford a estudiar Geografía con unos resultados académicos brillantes y una conducta intachable.  Le apasiona el alpinismo como a Merkel,y“es reservada, amable, educada; también, algo tímida.”

Universidad de Oxford.
Sus ideas sobre costumbres y derechos fundamentales son liberales, con matices conservadores. Votó dos veces en contra de la adopción de niños por parejas homosexuales. Apoya la causa de la igualdad de hombres y mujeres, y es una de las promotoras más activas de la representación femenina en el Parlamento. Votó en contra de legalizar la eutanasia en Reino Unido. No se le conocen opiniones sobre el aborto. Reconoce que le habría gustado tener hijos, “simplemente, no ocurrió. Miras a otras familias y ves que hay algo que tú no tienes.” Votó en contra de la prohibición de fumar en lugares públicos, y también en contra de las medidas intervencionistas contra el cambio climático.  (fuente Actuall)

Theresa May

La referencia inevitable es Margaret Thatcher, pero Theresa May tiene más en común con Ángela Merkel


jueves, 23 de junio de 2016

¿Puede producirse el calentamiento de la tierra por influencias que vienen de fuera del sistema solar?

Aún admitiendo que buena parte de las radiaciones de partículas de alta energía, que ahora recibimos en proporciones tal vez mayores que antes, proceden del sol, también pueden proceder del espacio interestelar. 

Espacio interestelar
El hecho de que los planetas más apartados del sol se calientan más que los cercanos permite inferir la teoría de que la influencia viene de fuera. Científicos del Centro Nacional del Estudios del Espacio de Dinamarca, dirigidos por Henrik Svensmark, estiman que los rayos cósmicos venidos de las lejanías del espacio pueden modificar drásticamente el clima, lo mismo para calentar la atmósfera que para enfriarla.

Henrik Svensmark
Svensmark, en un artículo publicado en la revista Astronomy and Geophysics contraviene todas las teorías aceptada hasta ahora, incluida, por supuesto, la del origen antropogénico del calentamiento del mundo. El científico danés pretende que los grandes cambios climáticos que ha experimentado la Tierra en cientos o miles de millones de años dependen en gran manera de la acción de los rayos cósmicos.


Nasif Nahle, de origen árabe-judío, que fue profesor en la universidad de Harvard y ahora trabaja en Méjico, ha estudiado la correlación entre el flujo de rayos cósmicos interestelares y la temperatura en las capas de la atmósfera, y afirma que esta correspondencia es mucho más expresiva que la que se obtiene de comparar las emisiones de CO2 con las temperaturas. Nasif Nahle niega la importancia de los gases invernadero en el proceso de calentamiento, o cuando menos pretende dejar este punto en un lugar mucho más modesto.

cambio climático

calentamiento


miércoles, 15 de junio de 2016

¿Quien terminó con el Imperio Romano?

No parece que pueda hablarse en sentido estricto de la “invasión de los bárbaros” (los bárbaros, lo mismo para los griegos que para los romanos, no eran salvajes ni brutales, sino que hablaban bar bar bar, es decir, no sabían ni griego ni latín). Pero se fueron infiltrando en el límites del Imperio sin permiso, aunque casi nunca como enemigos.  
decadencia del imperio romano
El final del Imperio Romano, según el profesor Comellas, se puede deber en primer lugar a la  decadencia. Efectivamente, no solo decayeron las clases dirigentes, sino los propios ciudadanos romanos. Las antiguas virtudes históricas se fueron perdiendo.Los comentaristas de la baja latinidad se quejan de la degradación de las costumbres, a la pérdida de los virtuosos hábitos de los primeros tiempos, el deseo de fiestas y diversiones o a la tendencia de las nuevas generaciones a trabajar menos y divertirse más.


El segundo hecho es que al mismo tiempo fue aumentando la inmigración de los pueblos que procedían de más allá de los límites del Rin y del Danubio. Los trabajos de la tierra o de los oficios que se negaban a practicar los romanos, los hacían los bárbaros; el servicio de las armas, que en otro tiempo se había considerado escuela de virtudes y de fortaleza, lo realizaban ahora guerreros de fuera pagados por los ciudadanos romanos. La famosa batalla de Mauriac o de los Campos Cataláunicos, que rechazó a los hunos de Atila fue dirigida por Aecio, a quien se llamó el último romano, pero quienes participaron decisivamente en ella eran francos, visigodos y alanos.

pueblos germanos penetran en el territorio imperial 
invasiones
¿Qué movió a los pueblos germanos a penetrar en el territorio imperial y en cierto modo sustituir a los ciudadanos romanos? Las causas que se han esgrimido son muchas, y probablemente todas ellas cumplieron un determinado papel.El profesor Comellas dice que cuenta la incapacidad de los romanos para sostener un imperio que poco a poco se venía abajo, la mayor vitalidad de los germanos, que desde siglos antes ya habían hostilizado las fronteras del Imperio; las malas cosechas, las pestes que disminuyeron la población de las populosas aglomeraciones urbanas mediterráneas, y un cambio climático, bien perceptible por los siglos III, IV, V y hasta el VI. 

eslavos
Joseph H. Reichoff, en su “Historia natural del último milenio”considera que la oleada de frío que entonces padeció Europa fue, si no la causa única, uno de los motivos de la migración de los pueblos. Y añade la hipótesis de que no fueron los germanos quienes iniciaron el movimiento, sino los eslavos, empujados a su vez por pueblos de más allá de los Urales. Unos empujaron a otros, y entre todos provocaron el complejo fenómeno de la avalancha general.

fin del imperio romano

imperio romano