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lunes, 17 de febrero de 2020

El hielo tiene una reflectividad tan alta que devuelve más del 90 por 100 de los rayos del sol que recibe



El hielo, con su tono blanco brillante, tiene una reflectividad tan alta que devuelve más del 90 por 100 de los rayos del sol que recibe. Los icebergs se disuelven no por los rayos del sol, sino por el calentamiento del agua sobre la que flotan. Se van disolviendo por abajo, y de aquí que acaben zozobrando y cayendo a trozos sobre el mar, que entonces se dedica a disolver aun más rápidamente aquellos fragmentos. 


En la montaña la nieve no se funde por arriba, sino por abajo, calentada por la tierra cuando llega la primavera. Pequeños hilillos de agua líquida salen de la parte inferior del nevero y lo van carcomiendo.

jueves, 6 de julio de 2017

El calentamiento global puede ser un calentamiento de los planetas de nuestro sistema.

Los polos no se van a fundir en cincuenta años
Carlo A. Ricci, presidente del European Polar Board y directivo del programa EPICA que estudia el cambio climático a través de las muestras de hielo, declaró en Madrid que “es evidente que la Tierra se está calentando, pero aún no sabemos la magnitud exacta de ese calentamiento”; y afirmo que “los polos no se van a fundir en cincuenta años; al menos tardarían unos mil, si la temperatura sigue aumentando a este ritmo”.



Otro hecho quizá todavía más sorprendente, el calentamiento global puede ser calentamiento planetario. Todos o casi todos los planetas de nuestro sistema parece que se están calentando, o así lo permiten entender un buen número de datos que ahora mismo se barajan, escribe Comellas. La NASA advierte que los casquetes polares de Marte se están derritiendo desde hace treinta años. El polo Sur nos muestra montañas y grandes barrancos que hasta ahora no habíamos podido ver a causa de los hielos y que han quedado descubiertos. También aumenta el albedo, o radiación energética emitida o más bien devuelta por la superficie de Marte recalentada. Se atribuye al incremento de las temperaturas la abundancia actual de grandes tempestades de arena y de furiosos tornados en el planeta vecino. ¡Y no podemos acusar a los marcianos de su peculiar calentamiento global! Las mismas señales de calentamiento advertimos en Júpiter.