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domingo, 5 de octubre de 2025

Nadie debe hacer nada de lo que no pueda responder

Lo que habría que enseñar a tiempo es que nadie debe hacer nada de lo que no pueda responder, con todas las consecuencias. Y también, que el sexo está naturalmente vinculado a la procreación. Por eso, no se debe tener sexo con cualquiera, ni en cualquier momento. Separar las relaciones sexuales de la posibilidad de concebir una nueva vida es dar el primer paso hacia la promiscuidad, y es también poner puertas al campo porque los preservativos pueden romperse… Al parecer, así sucede con cierta frecuencia, siendo además un margen de error tan importante como para constituir un relevante volumen de negocio en los laboratorios que fabrican la píldora del día después…..Lo que habría que aprender es que el sexo debe estar reservado para quien más importa y en la intimidad, abierto a todas sus consecuencias naturales. Pero algo así sólo es posible tomándoselo muy en serio. Y ello comporta respetar mucho a los demás, sin poner a nadie en el brete de tener que contener ningún impulso inducido irrefrenable, sin dar pie intencionadamente a nada desbordante, ni tampoco sentir vergüenza por tener que controlar las propias inclinaciones, racionalizando la situación y midiendo los propios instintos, sin perder la libertad… Pero, sobre todo, pensando siempre en el otro y en todos los demás, incluido quien pudiera llegar a ser uno más.
Permitir que las relaciones humanas más íntimas se banalicen y se vuelvan vanas es autodestructivo, individual y colectivamente.La Organización Mundial de la Salud promovía un falso concepto de salud sexual, consistente en el “bienestar personal”, y eso no puede ser así, sin más. Porque el bienestar nunca puede ser a costa de los demás, escribe Isabel María de los Mozos y Touya.


lunes, 17 de febrero de 2025

Los niños han sido los grandes perdedores de la revolución sexual

Los niños han sido los grandes perdedores de la revolución sexual que sacudió Occidente en los 60-70, una revolución que hundió las tasas de natalidad, disparó las de divorcio y sustituyó progresivamente al matrimonio por la pareja de hecho, incrementando constantemente el porcentaje de hijos que no se crían hasta la mayoría de edad con su padre y su madre, y que sufren las consecuencias de esto, escribe Francisco José Contreras Peláez, jurista español, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla 
Los profetas de la revolución sexual de las décadas de 1950 a los 1970 fueron, entre otros, el pervertido Alfred Kinsey, el sexólogo más influyente del siglo XX, que se jactaba de haber inducido orgasmos a bebés; lo hizo Simone de Beauvoir, expulsada de la Universidad francesa por seducir a alumnas menores de edad y después pasárselas a su compañero Jean-Paul Sartre, y que en 1977 firmó,junto al mismo Sartre y otras estrellas del firmamento intelectual progresista, como Roland Barthes, Gilles Deleuze o Jack Lang, un manifiesto a favor de la legalización de la pederastia publicado en Le Monde; lo hizo Shulamith Firestone, quien entendía que tanto las mujeres como los niños ven su sexualidad oprimida e ignorada por el patriarcado. Pero la marea no llegó más allá, el sexo con niños parece ser el único tabú que resistió a la revolución sexual. Además de su intrínseca monstruosidad, una razón adicional puede estribar en el hecho de que la progresía ha encontrado en la pederastia un arma para desprestigiar a la Iglesia católica (aunque la Iglesia no es sospechosa de ambigüedad en la condena del sexo con menores como un pecado gravísimo). No se legalizarán las relaciones entre adultos y menores, pero sí se está educando a estos últimos para la promiscuidad, al tiempo que se intenta desprestigiar a sus ojos la heterosexualidad, la familia y la castidad, y se presenta a hombres y mujeres como enemigos (o, mejor dicho, como opresores los primeros y víctimas las segundas). Este adoctrinamiento es introducido so capa de “educación para la igualdad y la tolerancia”, “los derechos de los niños”, “la prevención del bullying y de la violencia de género” (como si, hasta que ellos llegaron, en las escuelas se educase en la violencia o la intolerancia…). La apelación a estas excusas biensonantes inhibe el reflejo protector de millones de padres que se escandalizarían si supieran lo que se está enseñando a sus hijos.

jueves, 24 de marzo de 2022

Para los bolcheviques, la idea de una vida privada carecía de sentido

Vladimir Lenin y Nadezhda Krupskaia

Permitir “una distinción entre la vida privada y la vida pública,sostenía la esposa de Lenin, Nadezhda Krupskaia, conduciría tarde o temprano a la traición del comunismo”. Según los bolcheviques, la idea de una vida privada separada del terreno de la política carecía de sentido, ya que la política incidía en todo. No había nada en la así llamada vida privada de una persona que no fuera político. La esfera personal, por tanto, debía someterse a la supervisión y el control públicos. Los espacios privados que estaban más allá del control público eran considerados por los bolcheviques peligrosos caldos de cultivo de contrarrevolucionarios, que debían ser descubiertos y eliminados. Anatoli Lunacharski, político comunista ucraniano soviético, escribió en 1927: “La así llamada esfera de la vida privada no puede estar fuera de nuestro alcance, porque es precisamente allí donde debe cumplirse el objetivo final de la Revolución”.


bolcheviques

El nuevo Código sobre el Matrimonio y la Familia (1918) estableció un encuadre legislativo que tendía claramente a facilitar la descomposición de la familia tradicional. Eliminaba la influencia de la Iglesia sobre el matrimonio y el divorcio, convirtiéndolos en un simple trámite de registro en los archivos estatales. El código garantizaba los mismos derechos legales a los matrimonios de facto (parejas que vivían juntas) que a los matrimonios legalmente registrados. Convertía el divorcio, que hasta entonces había sido un lujo del que sólo disfrutaban los ricos, en un trámite sencillo al alcance de todos. La promiscuidad sexual fue más pronunciada en las filas juveniles del Partido que entre la juventud soviética en general. Muchos bolcheviques consideraban la licencia sexual como una forma de liberarse de las convenciones morales burguesas y como signo de “la modernidad soviética”.

martes, 4 de enero de 2022

Los cristianos restablecieron la dignidad del matrimonio

La moral sexual había llegado a cierta degradación cuando la Iglesia se hizo presente en la historia. La promiscuidad generalizada, escribe Juvenal, era la causa de que los romanos hubieran perdido a la diosa Castidad. Ovidio observaba que las practicas sexuales se habían tornado en su tiempo especialmente perversas, incluso sádicas, y en Catulo, Marcial y Suetonio encontramos testimonios similares al respecto de la fidelidad conyugal y la inmoralidad sexual. Cesar Augusto intentó poner freno con medidas legales, pero la ley no puede reformar a un pueblo que ya ha sucumbido a los encantos de la gratificación inmediata. En los comienzos del siglo II, Tácito afirmaba que una mujer casta era un fenómeno raro.


La Iglesia enseño que las relaciones sexuales se tenían que circunscribir al matrimonio. Según el historiador Edward Gibbon “los cristianos restablecieron la dignidad del matrimonio”. Impresionado por la rectitud sexual de los cristianos, Galeno, médico griego del siglo II, los describía “tan avanzados y tan deseosos de alcanzar la excelencia moral, que en modo alguno pueden considerarse inferiores a los verdaderos filósofos”. La Iglesia no limitaba el adulterio a la infidelidad de la mujer hacia el marido, como en el mundo antiguo, sino que lo extendía a la infidelidad del marido hacia la mujer. También la autonomía de la mujer mejoró gracias a la Iglesia católica. Dice Robert Phillips que “las mujeres hallaron protección en las enseñanzas de la Iglesia y se les permitía constituir comunidades religiosas dotadas de autogobierno, un hecho insólito en la cultura del mundo antiguo…¿Donde hubo en el mundo mujeres capaces de dirigir escuelas, conventos, universidades, hospitales y orfanatos, al margen del catolicismo?”.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Para un musulmán respetar las leyes del país que lo acoge es algo facultativo

Paises musulmanes


En Occidente la derecha ya no existe. La derecha símbolo de involución,dice Oriana Fallaci.“La derecha ruin, reaccionaria, obtusa, feudal. Como concepto esa Derecha desapareció con la Revolución Francesa, mejor con la Revolución Americana que transformando a la plebe en Pueblo y estableció el principio de la Libertad casada con la Igualdad. Como realidad, se extinguió con la afirmación de la derecha salida de estas dos revoluciones. Es decir la derecha ilustrada, liberal, civilizada, la definida como derecha histórica. Y para darse cuenta de lo cierto de todo esto basta con echar una ojeada al mapamundi, buscar los países más retrógrados y desgraciados. Esos países son todos países de Oriente Medio y de Extremo Oriente y de África. Países musulmanes. Países sojuzgados por los siglos de los siglos por el Islam. La derecha ruin, reaccionaria, obtusa, feudal hoy se encuentra sólo en el Islam”.



Y añade Oriana Fallaci que “existe, en Inglaterra, una organización llamada Parlamento Musulmán cuyo primer objetivo consiste en recordar a los inmigrantes que no están obligados a respetar las leyes inglesas. “Para un musulmán respetar las leyes en vigor en el país que lo acoge es algo facultativo. Un musulmán tiene que obedecer la Sharia y punto”, dice su Carta Constituyente. De hecho el 20 de diciembre de 1999 la Corte de la Sharia emitió una fatwa que prohíbe a todos los musulmanes festejar la Navidad. No sólo quiere un Estado Islámico de Gran Bretaña, el Parlamento Musulmán de Inglaterra. Quiere un Estado que consienta en legalizar la poligamia, sustituir el divorcio por el repudio, abolir la promiscuidad de los sexos no sólo en las escuelas, sino también en los lugares de trabajo y en los medios de transporte”.