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domingo, 30 de agosto de 2026

En 1975, solo un 2 % de los nuevos españoles nacieron fuera del matrimonio; en 2023, el porcentaje fue del 51 %

En 1975, solo un 2 % de los nuevos españoles nacieron fuera del matrimonio; en 2023, el porcentaje fue del 51 %.En Estados Unidos, el porcentaje de nacimientos fuera del matrimonio subió desde un 5 % en 1960 a un 47 % en 2019, evolución parecida a la de España y casi todo Occidente. 
Los hijos de madres solteras y de parejas efímeras o recompuestas tendrán una probabilidad claramente inferior de completar estudios superiores, conseguir un empleo, tener buenos ingresos y formar a su vez una familia estable cuando sean adultos. Y el riesgo de incurrir en delincuencia juvenil, embarazos adolescentes, drogadicción, trastornos emocionales, etc., será superior.La pareja de hecho es mucho más volátil que el matrimonio; la probabilidad de que el niño goce de la presencia de su padre y su madre hasta la mayoría de edad es menor si estos no están casados.El American Time Use Survey de 2019 mostraba que un padre casado pasa un promedio de 30 horas semanales con sus hijos, de las cuales 8 se dedican a actividades explícitamente formativas (jugar, leer, llevarlos a actividades, hacer deberes con ellos); en un padre no casado, los promedios son respectivamente de 23’8 y 5’9 horas.En lo que se refiere a las familias reconstituidas (uno de los progenitores, habitualmente la madre, unido con un nuevo compañero sentimental), los resultados educativos son también peores que los de las formadas por los dos progenitores biológicos. “Las madrastras generalmente no invierten tanto esfuerzo y dinero en la salud de sus hijastros como las madres biológicas, incluso después de ajustar por renta familiar y otras características relevantes”, afirma Kearney basándose en el estudio de Anne Case y Christina Paxson “Mothers and Others: Who Invests in Children’s Health”, publicado en el Journal of Health Economics. Por otra parte, el divorcio daña emocional y psicológicamente a los niños, como demuestra el estudio de Marcia J. Carlson “Family Structure, Father Involvement, and Adolescent Behavioral Outcomes”, publicado en el Journal of Marriage and Family.
Desde 1980, sin embargo, las tasas de nupcialidad del estrato con educación universitaria e ingresos altos se mantienen relativamente estables, mientras que siguen desplomándose entre los trabajadores manuales. El porcentaje de personas con estudios universitarios (four-year college) de entre 30 y 50 años de edad que estaban casadas en 1960 era del 87 %; en 1984 había caído al 75 %, y en 2020 se mantenía en un saludable 72 %: o sea, los pudientes siguen casándose y el porcentaje de hijos nacidos fuera del matrimonio es muy bajo entre ellos. Entre los que solo tienen el bachillerato, en cambio, el porcentaje de casados era del 88 % en 1960, del 76 % en 1984 y del 56 % en 2020; entre los que no completaron siquiera el high school, 82 %, 67 % y 54 % respectivamente. Como resultado de esas tendencias, mientras que el 84 % de los niños de clase acomodada (llamando así a los que tienen padres con título universitario) se estaba criando en 2020 con sus padres casados, en la media-baja (solo high school) el porcentaje había caído al 60 %, y en la baja (sin high school) al 57 %.

lunes, 17 de febrero de 2025

Los niños han sido los grandes perdedores de la revolución sexual

Los niños han sido los grandes perdedores de la revolución sexual que sacudió Occidente en los 60-70, una revolución que hundió las tasas de natalidad, disparó las de divorcio y sustituyó progresivamente al matrimonio por la pareja de hecho, incrementando constantemente el porcentaje de hijos que no se crían hasta la mayoría de edad con su padre y su madre, y que sufren las consecuencias de esto, escribe Francisco José Contreras Peláez, jurista español, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla 
Los profetas de la revolución sexual de las décadas de 1950 a los 1970 fueron, entre otros, el pervertido Alfred Kinsey, el sexólogo más influyente del siglo XX, que se jactaba de haber inducido orgasmos a bebés; lo hizo Simone de Beauvoir, expulsada de la Universidad francesa por seducir a alumnas menores de edad y después pasárselas a su compañero Jean-Paul Sartre, y que en 1977 firmó,junto al mismo Sartre y otras estrellas del firmamento intelectual progresista, como Roland Barthes, Gilles Deleuze o Jack Lang, un manifiesto a favor de la legalización de la pederastia publicado en Le Monde; lo hizo Shulamith Firestone, quien entendía que tanto las mujeres como los niños ven su sexualidad oprimida e ignorada por el patriarcado. Pero la marea no llegó más allá, el sexo con niños parece ser el único tabú que resistió a la revolución sexual. Además de su intrínseca monstruosidad, una razón adicional puede estribar en el hecho de que la progresía ha encontrado en la pederastia un arma para desprestigiar a la Iglesia católica (aunque la Iglesia no es sospechosa de ambigüedad en la condena del sexo con menores como un pecado gravísimo). No se legalizarán las relaciones entre adultos y menores, pero sí se está educando a estos últimos para la promiscuidad, al tiempo que se intenta desprestigiar a sus ojos la heterosexualidad, la familia y la castidad, y se presenta a hombres y mujeres como enemigos (o, mejor dicho, como opresores los primeros y víctimas las segundas). Este adoctrinamiento es introducido so capa de “educación para la igualdad y la tolerancia”, “los derechos de los niños”, “la prevención del bullying y de la violencia de género” (como si, hasta que ellos llegaron, en las escuelas se educase en la violencia o la intolerancia…). La apelación a estas excusas biensonantes inhibe el reflejo protector de millones de padres que se escandalizarían si supieran lo que se está enseñando a sus hijos.

martes, 11 de febrero de 2025

La familia en el ojo del huracán

Cuenta Stanislao Dziwisz, cardenal polaco, que en 1994 se desencadenó un autentico ataque contra la institución familiar, poniendo en tela de juicio su naturaleza, su estabilidad, su función como célula básica de la sociedad, hasta el punto que llegó a refutarse el sentido mismo del amor entre los esposos. Y, de nuevo, era la ONU la que abría el camino a esos ataques, siempre con el famoso documento de la Conferencia de El Cairo.“La familia se encuentra en el ojo del huracán del gran combate entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, entre el amor y cuanto al amor se opone”, escribía Juan Pablo II en la Carta a las familias. 
A partir del tema del aborto, se asistió a una progresiva ampliación del debate sobre nuevos puntos calientes, como las parejas de hecho, la eutanasia, la homosexualidad. Estaba también la cuestión antropológica, que pretendía conducir a una nueva y radical definición de los puntos de referencia éticos y de la misma realidad del hombre.No se puede cambiar la naturaleza del hombre y de la mujer. Si no se respetan las leyes de la naturaleza se pone en peligro el futuro del género humano.