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miércoles, 2 de abril de 2025

Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda

La pereza por Ramón Casas
Para el filósofo Jaime Balmes, la pereza, es decir, la pasión de la inacción, tiene para triunfar una ventaja sobre las demás pasiones y es el que no exige nada; su objeto es una pura negación. Todas las pasiones para el logro de su objeto exigen algo, solo la pereza no exige nada. Mejor se la contenta sentado que en pie, mejor echado que sentado, mejor soñoliento que bien despierto. Parece ser la tendencia a la misma nada; la nada es, al menos, su solo límite, cuanto más se acerca a ella el perezoso, en su modo de ser, mejor está.
Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda.


jueves, 14 de septiembre de 2023

Lo que no es útil es caro

Catón (234-149 a. C.) aconsejaba que había que  comprar no lo que es útil sino lo que es necesario; lo que no es útil es caro aun al precio de un as; economiza el tiempo; conócete a ti mismo. El remedio para las injurias es su olvido. La fortuna ayuda a los intrépidos, el perezoso es para sí un obstáculo.

lunes, 31 de julio de 2023

Para el desarrollo de toda facultad hay una condición indispensable, el ejercicio

Jaime Balmes, filósofo, en su libro El Criterio escribe que “para el desarrollo de toda facultad hay una condición indispensable, el ejercicio. En lo intelectual, como en lo físico, el órgano que no funcione se adormece, pierde de su vida; el miembro que no se mueve se paraliza. Aun los genios más privilegiados no llegan a adquirir su fuerza hercúlea sino después de largos trabajos. La inspiración no desciende sobre el perezoso; no existe cuando no hierven en el espíritu ideas y sentimientos fecundantes. La intuición, el ver del entendimiento, no se adquiere sino con un hábito engendrado por el mucho mirar.”
“La enseñanza tiene dos objetos, primero, instruir a los alumnos en los elementos de la ciencia; segundo, desenvolver su talento para que al salir de la escuela puedan hacer los adelantos proporcionados a su capacidad. Podría parecer que estos dos objetos no son más que uno sólo, sin embargo no es así. Al primero alcanzan todos los profesores que poseen medianamente la ciencia; al segundo no llegan sino los de un mérito sobresaliente. Para lo primero basta conocer el encadenamiento de algunos hechos y proposiciones cuyo conjunto forma el cuerpo de la ciencia; para lo segundo es preciso saber cómo se ha construido esa cadena que enlaza un extremo con otro; para lo primero bastan hombres que conozcan los libros; para lo segundo son necesarios hombres que conozcan las cosas.”



sábado, 23 de mayo de 2020

El impuesto para los pobres se había convertido en un botín público




“El impuesto para los pobres se había convertido en un botín público. Para obtener su parte, los brutos maltrataban a los administradores, los libertinos mostraban sus hijos bastardos a los que había que alimentar, los perezosos se cruzaban de brazos y esperaban el momento adecuado para beneficiarse, los muchachos y muchachas sin cultura se casaban, los cazadores furtivos, ladrones y prostitutas la obtenían mediante intimidación, los jueces rurales la prodigaban para hacerse populares y los guardianes por comodidad. Así funcionaban los fondos de socorro”. “En lugar del número necesario de trabajadores para cultivar la tierra, el agricultor empleaba el doble, ya que los salarios eran pagados en gran parte a partir de los impuestos. Estos obreros no estaban bajo su autoridad, trabajaban o no a su aire, dejaban que se degradase la calidad de la tierra y evitaban a la vez que se empleasen mejores trabajadores, que habrían trabajado más duramente para conservar su independencia. De este modo, los mejores caían al bajo nivel de los peores; el cottager contribuyente, tras haber luchado en vano, iba a solicitar un subsidio a la caja parroquial”. Así describe la situación Harriet Martineau en su libro History of England during the thirty years’ peace (1816-1846).