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martes, 4 de febrero de 2025

Pensar sin aprender es peligroso

Confucio, el filósofo más influyente de China
“Aprender sin pensar carece de sentido, dice uno de los epigramas pronunciados por Confucio, pero pensar sin aprender es peligroso”. Y a partir de su propia experiencia añadía que “con frecuencia no he comido en todo el día ni dormido en toda la noche con el único fin de pensar. De nada sirvió. Porque, en efecto, es mejor aprender”.

viernes, 1 de noviembre de 2024

Lo que le interesaba a Confucio era un orden social armónico

Confucio no era tanto un filósofo como un protoideólogo. Lo que le interesaba no eran las verdades metafísicas, sino más bien un orden social armónico, dentro del cual los individuos pudieran llevar vidas felices y éticas. Él fue el primero en bosquejar claramente lo que se tiene la tentación de llamar el escenario elemental de la ideología, su nivel cero, y que consiste en reivindicar la autoridad (sin nombre) de alguna importante tradición. Se hacía referencia a un tiempo original en el que esta tradición todavía reinaba por completo (cuando un rey era realmente un rey, un padre realmente un padre, etc.), en contraste con el periodo actual, que aparecía como el tiempo de la decadencia, de la desintegración de los lazos sociales orgánicos, de la creciente brecha entre las cosas y las palabras, entre los individuos y sus títulos o papeles sociales. No sorprende que Confucio representara sus enseñanzas como lecciones trasmitidas desde la antigüedad. Y el hecho de que sea fácil demostrar lo a menudo que hacía exactamente lo contrario al proponer algo totalmente nuevo (la tradición a la que apelaba era lo que Eric Hobsbawm ha llamado una tradición inventada ) hace que su insistencia en que él era un “transmisor y no un creador” sea aún más sintomática, su referencia a la tradición era una necesaria ilusión estructural. De acuerdo con Confucio, la gente vivía sus vidas dentro de parámetros firmemente establecidos por el Cielo (que, más que un significativo Ser Supremo, designa el orden natural superior de las cosas, con sus ciclos y modelos establecidos). Los hombres son, no obstante, responsables de sus acciones, especialmente de su trato a los otros; podemos hacer poco o nada por alterar nuestro predestinado periodo de existencia, pero determinamos lo que conseguimos y lo que nos hace ser recordados. El Cielo gobierna el universo físico a través del ming, o destino, que está más allá del entendimiento y control humano, y gobierna el universo moral, el universo del comportamiento humano, a través de T’ien ming, o el mandato del Cielo. Este mandato está basado en la idea de que el Cielo está ante todo preocupado por el bienestar de los humanos y de la sociedad humana; para poder alcanzar ese bienestar el Cielo instituye el gobierno y la autoridad. El Cielo da su mandato a una familia o a un individuo para que gobierne sobre otros seres humanos con justicia e imparcialidad; los gobernantes tienen que hacer que el bienestar de su pueblo sea su principal preocupación. Cuando los gobernantes o una dinastía fracasan en gobernar de esta manera, el Cielo acaba con su mandato y se lo otorga a otro.
¿No es el Cielo el nombre chino para el gran Otro? En este sentido, ¿no está el gobierno del Partido Comunista legalizado por el “Mandato del Cielo”, que obliga a los comunistas a gobernar de una manera que haga que el bienestar de su pueblo sea su principal preocupación?
Cuando se le preguntaba sobre los principios de la buena gobernanza, Confucio replicaba: “El buen gobierno consiste en que el gobernante sea un gobernante, el ministro un ministro, el padre un padre, y el hijo un hijo”.

viernes, 13 de mayo de 2022

Las gentes son el fundamento del Estado

Mencio

Mencio, también conocido como Mengzi, uno de los más reconocidos sucesores de la doctrina de Confucio, considerado como uno de los grandes filósofos, teórico político y educador de la historia china dijo: "Las gentes son el fundamento del Estado, los altares nacionales les siguen en importancia y el monarca es lo menos importante de todo”.

La filosofía del maestro Mencio indicaba que cada vez que se recibe una respuesta desagradable de los demás, uno siempre debe examinarse a sí mismo para encontrar la razón en lugar de culpar a los otros.

martes, 2 de abril de 2019

Arbol genealógico

Arbol de Isaí.
Los vínculos de ascendencia y descendencia entre los miembros de una familia se representan tradicionalmente en la forma de una figura ramificada, que todos conocemos con el nombre de árbol genealógico. Es posible que la costumbre de representar la genealogía de una persona en forma de árbol esté inspirada en un pasaje del Antiguo Testamento (Isaías 11:1), referido a la llegada del Mesías: «Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces». En la Cristiandad, estos versos se interpretan como una referencia a la ascendencia de Jesucristo. La primera representación conocida del Árbol de Isaí data del siglo XI; en la catedral de Chartres se conserva la vidriera más antigua con ese motivo.

Los árboles genealógicos de familias nobles aparecieron, por primera vez, en manuscritos medievales. Se utilizaban para demostrar la precedencia de una familia sobre otra en su derecho a acceder a los tronos europeos.

El árbol genealógico más extendido que se conoce en la actualidad es el del filósofo chino Confucio, que vivió entre los siglos VI y V antes de Cristo. Abarca más de ochenta generaciones de descendientes e incluye a más de dos millones de personas, de las cuales cerca de 1.300.000 están vivas hoy en día. Desde 1998, una iniciativa internacional coordinada por el Comité de Compilación de la Genealogía de Confucio se ha propuesto revisar y depurar el árbol genealógico del famoso filósofo. Por supuesto, este tipo de empresas colectivas se ven facilitadas por los medios informáticos con que contamos en la actualidad, tanto de almacenamiento como de comunicación.

viernes, 29 de junio de 2018

Los líderes chinos buscan la legitimación en su cultura china común, no en conceptos occidentales importados.

El Confucianismo moldeó a China
A principios del siglo XX, unos intelectuales chinos, de forma paralela a Weber pero con independencia de él, identificaban el confucianismo como la fuente del atraso chino. A finales del siglo XX, los líderes políticos chinos, de forma paralela a los estudiosos occidentales de las ciencias sociales, celebran el confucianismo como la fuente del progreso chino. En los años ochenta, el gobierno chino comenzó a promover el interés por el confucianismo, y algunos líderes del partido lo declararon la parte principal de la cultura china. Por supuesto, el confucianismo se convirtió además en objeto
Lee Kuan Yew
del entusiasmo de Lee Kuan Yew, quien lo consideraba fuente del éxito de Singapur y se convirtió en misionero de los valores confucionistas para el resto del mundo. En los años noventa, el gobierno taiwanés se declaró el heredero del pensamiento confuciano, y el presidente Lee Teng-hui encontraba las raíces de la democratización de Taiwán en su herencia cultural china, que se remontaban a Kao Yao (siglo XXI a. C.), Confucio (siglo V a. C.) y Mencio (siglo III a. C.).[150] Ya deseen justificar el autoritarismo o la democracia, los líderes chinos, dice el profesor Huntington, buscan la legitimación en su cultura china común, no en conceptos occidentales importados.

viernes, 5 de enero de 2018

Si tu objetivo es progresar cien años, educa a tus hijos.

Confucio
Los padres chinos gastan más que los de la mayoría de los otros países en la educación de sus hijos. La mayor parte de las familias chinas ahorran durante toda su vida para darles la mejor educación a sus hijos. Confucio decía: “Si tu objetivo es progresar un año, siembra trigo. Si tu objetivo es progresar diez años, siembra árboles. Si tu objetivo es progresar cien años, educa a tus hijos”.

lunes, 1 de mayo de 2017

Un padre, protege y vela por su hijo, un hijo protege y vela por su padre.

Confucio recomendaba no prestar una lealtad ciega al Estado. Cuando TzuLu, gobernador de She, le pregunta “cómo servir al príncipe”, Confucio le responde, “dile la verdad, incluso si le ofende”. 

Confucio.
Confucio no se muestra enemigo de la prudencia y del tacto, pero no renuncia a la recomendación de oponerse a un mal gobierno (discretamente, si así fuese necesario): “Cuando es el bien lo que prevalece en el Estado, habla y actúa con audacia. Cuando el Estado extravíe el camino, actúa con audacia y habla con cautela”. De hecho, Confucio apunta claramente al hecho de que los dos pilares del edificio imaginario de los valores asiáticos, la lealtad a la familia y la obediencia al Estado, pueden estar en conflicto el uno con el otro. Muchos defensores del poder de los “valores asiáticos” ven en el papel del Estado una extensión del de la familia, pero tal como apunta Confucio, puede existir tensión entre los dos. 

Confucio y sus discípulos.
El gobernador de She le dijo a Confucio, “Entre mi gente, hay un hombre de una integridad indoblegable: cuando su padre robó una oveja, él lo denunció”. A lo que Confucio respondió: “Entre mi gente, los hombres íntegros hacen las cosas de otro modo: un padre, protege y vela por su hijo, un hijo protege y vela por su padre, y existe integridad en lo que hacen”.

Muchos defensores del poder de los “valores asiáticos” ven en el papel del Estado una extensión del de la familia, pero tal como apunta Confucio, puede existir tensión entre los dos.