Escribe Viktor Frankl que “el hombre también puede ser más fuerte que él mismo o, por lo menos, lo suficientemente curioso como para preguntar, como el dramaturgo Nestroy: “Ahora siento verdadera curiosidad por saber quién es más fuerte: si yo o yo”. O, dicho de otro modo, tal como acostumbro a preguntar a mis pacientes cuando me vienen a importunar quejándose de lo que no pueden o de lo que deben hacer: “Ahora, dígame, ¿realmente tiene que mostrarse condescendiente en todo?”.
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miércoles, 4 de febrero de 2026
lunes, 2 de diciembre de 2024
Método socrático
El denominado método socrático: Sócrates empezaba presentándose como alguien que no sabía nada y preguntaba a su interlocutor, aparentemente seguro de sí mismo, cosas obvias como “¿No es, Critias, el escultor anterior a la estatua?. Y Critias respondía: Obviamente”, después hacía que su interlocutor se enredara en contradicciones, que resbalara, para acabar mostrándole, cuando éste estaba ya totalmente desorientado y desmoralizado, que la presunta seguridad de sus opiniones no era más que una forma mitigada de ignorancia. Este principio de esta autodestrucción dirigida se conoce por el nombre de ironía socrática. Se trata de un método muy espectacular y que deja profundas huellas en quien lo sufre. Pero también muestra claramente en qué consiste la filosofía; en convertir en un problema lo que parece obvio y en romper el automatismo de las propias percepciones; y, de esta manera, desmontar el mundo para volver a construirlo bajo el control de la lógica (como más tarde hará Descartes con su duda metódica). La filosofía ayuda a dar a luz al pensamiento independiente.
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lunes, 15 de mayo de 2023
La propia vida plantea continuamente preguntas a la que se debe responder
Escribe Viktor Frankl que el hombre no está autorizado a preguntar cuál es el sentido de su vida, sino que es a la propia vida, que le plantea continuamente preguntas, a la que debe responder. Él es el que responde o el que debe responder. No responde con palabras, sino con sus acciones, con acciones responsables. Es decir, el hombre es el interrogado y cualquier situación de la vida es una pregunta. El hombre apenas reflexiona en el día a día, en las situaciones cotidianas. Él sabe que “ahora me toca hacer esto”.
Apenas podemos hacer otra cosa que adoptar estos o aquellos valores; así está determinado en nuestra condition humaine. Sin embargo, imagínese que un enfermo le diera lástima. Usted se apiada de él, siente compasión por él y quiere ayudarlo. Entonces actuará para deshacerse de una sensación de falta de sentido o, simplemente, porque es su obligación, es decir, porque usted es precisamente la compasión por el enfermo y, por lo tanto, es el valor denominado ayudar a los demás. Esto es un anclaje existencial de valores…..No respondemos a la vida con palabras, sino con acciones. Eso sí, acciones de las que nos hacemos responsables.
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domingo, 8 de agosto de 2021
Nuestra época necesita eslóganes que le exima de pensar
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| Charles Moeller |
Nuestra época no necesita libros. No los lee, o los lee mal, porque se le antojan largos y difíciles, dice Charles Moeller. Nuestra época necesita eslóganes consistentes que le eximan de pensar. Tiene miedo de hacerlo. No quiere ser libre. Si algo desea, acaso sin saberlo, es que venga alguien que le prometa salud, que arranque su vida de la destrucción.
Existen libros eternos que es menester salvar. Inmortales; más solo si reviven en nuestras almas. Moeller se pregunta si reviven en el alma de esta generación, si nuestros jóvenes se interrogan, con Sócrates, sobre la sabiduría. Se pregunta incluso si conocen a Sócrates, si Sócrates es para ellos algo más que un nombre, algo más que un muerto…..Tampoco sabemos a ciencia cierta si la angustia de Hamlet despierta en ellos un eco fraternal. Si lloran con los que lloran, si se alegran con los que ríen.
lunes, 8 de junio de 2020
Los hombres prefieren las tinieblas a la luz
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| Lev Nikoláievich Tolstoi |
Los conceptos de un Dios infinito, de la naturaleza divina del alma, de la relación entre Dios y los asuntos de los hombres, del bien y del mal son, todos ellos, conceptos cuya esencia se ha elaborado en el infinito oculto del pensamiento humano, escribe Lev Nikoláievich Tolstoi.
Y añade Tolstoi: “Comprendí que la verdad se me había ocultado, no tanto por el error de mis pensamientos como por el de mi propia vida, que había pasado satisfaciendo mis deseos y en las condiciones exclusivas del epicureísmo. Comprendí que, cuando preguntaba qué era mi vida y la respuesta era “un mal”, ésta era completamente correcta. El error consistía en que había atribuido a la vida en general una respuesta dirigida sólo a mí. Me preguntaba qué era mi vida, y recibía por respuesta que era un mal y una absurdidad. Y ciertamente, mi existencia, consagrada a la complacencia de mis deseos, era absurda y mala, y la afirmación de que la vida es mala y absurda sólo se refería a la mía propia y no a la vida en general. Comprendí entonces la verdad que más tarde hallé en el Evangelio: los hombres prefieren las tinieblas a la luz porque sus acciones son malas. El que comete malas acciones detesta la luz y no va por la luz para que sus obras no sean vistas. Comprendí que para entender el sentido de la vida era preciso, ante todo, que ésta no fuese absurda ni mala, y luego uno podía utilizar la razón para entenderla”.
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domingo, 22 de abril de 2018
La verdad no es inculcada, pues está en cada uno.
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| Antonio Corradini: La verdad velada |
Søren Kierkegaard (1813– 1855), que fue un prolífico filósofo y teólogo danés y se le considera el padre del existencialismo, decía que si la verdad ha de aprenderse, tenemos que presuponer que no se halla ahí y que, en cuanto debe aprenderse, se la busca. Topamos con la dificultad hacia la que Sócrates dirigía la atención en el Menón presentándola como una “propuesta guerrera”. A un hombre le resulta imposible buscar lo que sabe y le es igualmente imposible buscar lo que no sabe, porque lo que sabe no puede buscarlo, pues ya lo sabe, y lo que no sabe tampoco puede buscarlo, pues ni siquiera sabe qué debe buscar. Sócrates
resuelve la dificultad a través de la idea de que todo aprender y todo buscar es sólo recordar, de tal modo que el ignorante no necesita más que rememorar para llegar a ser consciente de lo que sabe. Así pues, “la verdad” no le es inculcada, pues estaba en él. En ella se concentra realmente el pathos griego que se convierte en una prueba de la inmortalidad del alma.
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| Kierkegaard |
La felicidad eterna, dice Kierkegaard, me ha sido concedida retrospectivamente a partir de la posesión de la verdad que yo tenía desde el comienzo sin saberlo. Sócrates afirma que sólo desearía preguntar, porque la intención final de todo preguntar es que el propio interrogado posee la verdad y ha de alcanzarla por sí solo.
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