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sábado, 27 de junio de 2026

Ideología y política hacen que la historia se vea constantemente alterada de manera tendenciosa

La historia es un campo minado, expuesto al capricho ideológico y a los intereses políticos. A la mínima que se baje la guardia aparece una vía de fuga por la que la ficción, la leyenda, la deformación, en fin, casi siempre interesadas, ocupan el lugar de la verdad histórica y la encubren. Historia y ficción se ven así enmarañadas, solapadas, confundidas, y distinguirlas supone un gran esfuerzo de erudición.
Ideología y política, hacen, sea como fuere, que la historia, cuyo fin es la verdad histórica (la historia solo lo es si es verdadera), se vea constantemente distorsionada, alterada de manera tendenciosa, por los intentos de justificación, solo aparentemente históricos, de las posiciones de estos distintos grupos de interés (ideológicos o políticos). La lucha por la historia, es decir, la lucha por ganar la verdad histórica, le puede interesar a toda facción o grupo para mantener su hegemonía frente a otros en el presente (sea con fines políticos, sea con fines ideológicos), escribe el filósofo Pedro Insua.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Libertad para la Historia

Muchos historiadores prestigiosos han entendido que la mentira histórica debe combatirse con pruebas y refutaciones, no con prohibiciones legales. Claude Liauzu, por ejemplo, declaró: “Es peligroso limitar la libertad de investigación; es preferible enfrentarse a los negacionistas mediante el combate de las ideas”. Jean-Pierre Azema dijo en una entrevista: “No pretendemos que la historia pertenezca sólo a los historiadores. Pero menos aún pertenece a los parlamentarios. En un régimen democrático no existe una verdad histórica intangible”...El manifiesto “Libertad para la Historia”, firmado en diciembre de 2005 por diecinueve historiadores, entre ellos Jean-Pierre Azéma, Elisabeth Badinter, Alain Decaux, Jacques Julliard, Pierre Nora y Pierre Vidal-Naquet.“La historia no es una religión. El historiador no acepta ningún dogma, no respeta ninguna prohibición, no conoce tabús. La historia no es esclava de la actualidad. El historiador no aplica al pasado esquemas ideológicos contemporáneos ni introduce en los hechos de otro tiempo la sensibilidad de hoy. En un Estado libre, no corresponde ni al Parlamento ni a la autoridad judicial la definición de la verdad histórica.”
Cuando políticos y legisladores se arrogan la función de historiadores, lo hacen desde la perspectiva de los intereses políticos actuales, aplicando el principio orwelliano de “quien controla el pasado, controla el presente”, y no desde la búsqueda de la objetividad, escribe el profesor Francisco José Contreras, de la Universidad de Sevilla. Frente al cinismo de los políticos en su manipulación retrospectiva de los hechos, aquellos a quienes importa la verdad debemos resistir a toda fijación oficial de la Historia y, sobre todo, a la supresión de la libertad de investigación y debate, añade Contreras.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Incapacidad para construir un relato de futuro.

Valle de los Caídos
Cuando Pedro Sanchez, siguiendo la senda de Zapatero, utiliza políticamente a los muertos de la guerra civil para reavivar viejos fantasmas de odio y división. Cuando exigen la retirada del cadáver de Franco del Valle de los Caídos como si media España fuera a sentirse ofendida. Lo único que demuestran son dos cosas, su desprecio por la verdad histórica y su incapacidad para construir un relato de futuro.