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domingo, 20 de septiembre de 2026

Muchos jóvenes se sienten aplastados por la inquietud del porvenir


François-Xavier Bellamy
En el mundo occidental el porvenir ya no es un lugar de una promesa, sino de un peligro. Si se mira al propio país o planeta como en riesgo de extinción, no es difícil sentirse agarrado por una angustia existencial.Muchos jóvenes se sienten aplastados por esta inquietud del porvenir, en el momento en que la vida debería abrirse para ellos. Es en tal momento cuando se necesita, más que nunca, preguntarse sobre la posibilidad de una esperanza, manifiesta el filósofo François-Xavier Bellamy. 
Georges Bernanos
Georges Bernanos, ensayista y dramaturgo francés, manifiesta que hay entre vosotros gente de buena fe, que confunde la esperanza con el optimismo. El optimismo es un sucedáneo de la esperanza, del que la propaganda oficial se reserva el monopolio. Lo prueba todo, lo sufre todo, lo cree todo, es por excelencia la virtud del contribuyente. Cuando el fisco lo ha despojado incluso de su camisa, el contribuyente optimista se suscribe a una revista nudista y declara que él se pasea así por higiene, que nunca se ha encontrado mejor. El pesimista y el optimista coinciden en no ver las cosas tales como son. El optimista es un imbécil feliz. El pesimista en un imbécil desgraciado.…. Nueve de cada diez veces, escribe Bernanos, el optimismo es una forma solapada del egoísmo, una mustia de insularidad ante las desgracia del otro. 
Para François-Xavier Bellamy la esperanza no supone minimizar la realidad del mal, negar la amplitud del peligro, o tener la certeza inconmovible de que todo acabara siempre bien. Esperar implica reconocer la prueba que se atraviesa, tomarse en serio lo que el presentes el futuro suscitan de inquietud. Esperar, como perdonar, supone reconocer el mal, no eludir la oscuridad del tiempo. Esperar supone negarse a todas esas formas de mediocridad en las que, frente a la prueba, sentimos intensamente la necesidad de refugiarnos. Porque ella exige la lucidez más inconfortable de reconocer el mal, y de ir ademas más allá de él para no resignarse, la esperanza es ciertamente un combate.
La esperanza consiste en reconocer lo que amenaza, apostando al tiempo por lo que salva. Sabiendo que todo parece perdido, apuesta por el deber de vencer, dice Bellamy.
Max Weber recuerda que es exactamente exacto decir, y toda la experiencia histórica lo confirma, que no se hubiese nunca podido alcanzar lo posible, si en el mundano se hubiese sin cesar y siempre tratado de conseguir lo imposible. Empeñarse en tal dirección, es precisamente esperar.

viernes, 9 de mayo de 2025

El fin del mundo define la guerra

Si no entiendes al hombre, no entiendes la guerra. Quien no entiende la guerra no entiende al hombre. Quien no entiende ni lo uno ni lo otro, tendrá guerra y la perderá.
El fin del mundo define la guerra, “el camino hacia la supervivencia o la extinción”, escribe Sun-Tzu en El arte de la guerra.
El objetivo de la guerra es llegar a una decisión, de la que se deriva el retorno a la paz. ¿En que consiste esa decisión? No en un simple efecto material producido mecánicamente por la artillería, la aviación, la infantería etc. La decisión, en la que consiste la victoria, no la producimos ni la tomamos nosotros, sino el adversario. La victoria no es más que la decisión del enemigo de admitir la derrota y dar por terminada la batalla.
Al convertirse en una posibilidad real , la guerra absoluta cambia la situación. El riesgo ya no es perder esto o aquello, sino todo. Lo que hay que eliminar, sólo para sobrevivir, es la guerra absoluta, que según manifestaron Donald Reagan y Michail Gorbachev en la Cumbre de Ginebra de 1985 “no puede ser ganada y nunca debe ser declarada”. Hay que hacerle la guerra a la Guerra, y hacerlo victoriosamente, sin tener realmente la Guerra.
Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude

viernes, 29 de noviembre de 2019

Cuando los pueblos se debilitan

Francisco Silvela
Francisco Silvela escribió que la guerra nacional con los Estados Unidos no produjo cambio alguno en la actitud en los españoles: “… sólo se advierte una nube general de silenciosa tristeza que presta como un fondo gris al cuadro, pero sin alterar vidas, ni costumbres, ni diversiones, ni sumisión al que, sin saber por qué ni para qué, le toque ocupar el Gobierno. Es que el materialismo nos ha invadido, se dice; es que el egoísmo nos mata; que han pasado las ideas del deber de la gloria, del honor nacional; que se han amortiguado las pasiones guerreras, que nadie piensa más que en su personal beneficio. Profundo error; ese conjunto de pasiones buenas y malas constituyen el alma de los pueblos, vivirán lo que viva el hombre, porque son expresiones de su naturaleza esencial. Lo que hay es que cuando los pueblos se debilitan y mueren las pasiones, no es que se transforman y se modifican sus instintos, o sus ideas, o sus afecciones y maneras de sentir; es que se acaban por una causa más grave aún, por la extinción de la vida”.

domingo, 23 de diciembre de 2018

La supervivencia de los presidentes, los primeros ministros y los primeros secretarios quedaría preservada de la extinción nuclear.

Si los que ejercen la autoridad soberana por medio de las armas nucleares fallan o calculan mal ponen en peligro la supervivencia física de los millones de seres humanos que les han confiado su bienestar. Los líderes políticos de los estados nucleares se han convertido hoy en depositarios de la responsabilidad última, tanto militar como política, de los estados que presiden. 

Papa teme que las armas nucleares terminen en manos de extremistas
La guerra nuclear expondría a todos los hombres, mujeres y niños comunes de las naciones con armamento nuclear al riesgo de la destrucción inmediata o, en su defecto, a las inevitables radiaciones secundarias. Por contra, cuenta el historiador militar John Keegan, los presidentes, los primeros ministros y los primeros secretarios pertenecerían al único grupo  cuya supervivencia quedaría en cualquier caso preservada de la extinción nuclear inmediata o posterior. Los menos responsables de la guerra y los menos equipados para protegerse de sus consecuencias, los bebés y sus madres, los enfermos, los lisiados, los ancianos, estarían en la línea de frente; mientras que los jefes de gobierno, también jefes de la fuerza nuclear, estarían protegidos en cuarteles generales situados en refugios profundos, o aislados en puestos de mando aerotransportados. Los débiles correrían más riesgo y los fuertes menos.

martes, 25 de septiembre de 2018

Los gobiernos promulgan leyes con la intención de proteger a los elementos más vulnerables, pero que al final acaban perjudicándolos.

Los gobiernos promulgan muchas leyes con la intención de proteger a los elementos más vulnerables, pero que al final acaban perjudicándolos. 


Consideremos la Ley de Norteamericanos con Discapacidades, que se proponía salvaguardar de la discriminación a los trabajadores discapacitados, escribe Steven D. Levitt . Una noble intención, ¿no? Claro que sí, pero los datos demuestran convincentemente que el resultado fue menos empleos para los norteamericanos con discapacidades. ¿Por qué? Cuando se aprobó la ley, los empresarios estaban tan preocupados por no poder sancionar o despedir a los malos trabajadores que tuvieran una discapacidad que evitaban desde un principio contratar a tales trabajadores. La Ley de Especies en Peligro generó un incentivo similarmente perverso. Cuando los terratenientes temen que su propiedad sea un hábitat
atractivo para un animal en peligro de extinción, o incluso un animal que sea candidato a dicha condición, se apresuran a talar árboles para hacerla menos atractiva. Entre las víctimas recientes de estas estratagemas figuran el búho pigmeo de los cactos ferruginosos y el pájaro carpintero de cresta roja. Algunos economistas ambientales han argumentado que la Ley de Especies en Peligro está poniendo en peligro a las especies, en lugar de protegerlas.
Si la gente tiene que pagar por cada bolsa de basura de más, razonan, tendrán un fuerte incentivo para producir menos. Pero esta nueva manera de gravar también da a la gente un incentivo para llenar aún más sus bolsas o para tirar su basura en los bosques (que es lo que ocurrió en Charlottesville, Virginia). En Alemania, los evasores del impuesto de basuras tiraban tantos restos de comida por el retrete que las alcantarillas se infestaron de ratas. En Irlanda, un nuevo impuesto de recogida de basuras generó un aumento de la quema de basuras en los patios traseros, que no solo era mala para el medio ambiente, sino también para la salud pública.

jueves, 23 de agosto de 2018

A fines del cretácico se produjo la última de las grandes extinciones de seres vivos, entre ellas la de los dinosaurios.

A fines del cretácico se produjo la última de las grandes extinciones de seres vivos que hubo en la historia del planeta, entre ellas la de los dinosaurios. Por supuesto, y como cada teoría tiene sus detractores, algunos paleontólogos creen que aquellos enormes bichos comenzaron a extinguirse ya a fines del cretácico, antes de que sobrevinieran las hecatombes, que no habrían sido sino el golpe de gracia final. Todo es posible, y no es aquí cuestión de discutirlo. Por un tiempo, el descubrimiento de Walter Álvarez, si no quedó en entredicho, subsistió como una de las muchas hipótesis de la gran extinción. Se han dado explicaciones
de todo género, algunas demasiado sensacionalistas, como la de que hubo un enfriamiento previo que dejó ateridos a los dinosaurios, que su excesiva abundancia provocó luchas mortales entre ellos, que si un germen desconocido envenenó los huevos, que se los comieron los pequeños mamíferos roedores, o que a los dinosaurios les dio de pronto por suicidarse, como tal vez ocurre ahora con algunas ballenas o cachalotes que se lanzan voluntariamente, sin que se sepa por qué, contra las playas. En fin, toda una serie de teorías sugestivas, pero en buena proporción disparatadas, acogidas con entusiasmo por los medios. 


Sin embargo, cuenta José Luis Comellas, en marzo de 2010 un grupo de 41 científicos de todo el mundo publicaron en la revista Science un trabajo en que concluyen que el impacto de Chicxulub fue la causa primordial de la catástrofe del "Kreide-Tertiär". En todo caso, lo absolutamente cierto es que hace 65 millones de años no quedaron dinosaurios sobre la Tierra. Y es curioso, añade Comellas, cada vez que se registra una extinción masiva, la vida estalla al poco tiempo con increíble rapidez: tiene lugar, en virtud no solo de mutaciones genéticas, sino de lo que se llaman “mutaciones genéricas”, el surgimiento de seres vivos de géneros distintos a los existentes hasta entonces. En este caso, parece que pudieron sobrevivir a la catástrofe los pequeños mamíferos, del tipo de los topos o lepóridos precedentes de los conejillos, que sobrevivieron quizá por su capacidad de construir sus madrigueras bajo tierra. Fuera lo que fuese, los mamíferos empezaron a multiplicarse rápidamente.


viernes, 29 de septiembre de 2017

El castellano es el idioma más habitual en Cataluña.

Los estudios sobre el uso del catalán apuntan a que el castellano es el idioma más habitual en Cataluña. Según la encuesta de usos lingüísticos de la población de 2013, realizada por la Generalitat, el catalán es el idioma habitual del 36,3% de la población, mientras que el castellano lo es para el 50,7% de los habitantes.


El historiador británico residente en Barcelona Henry Kamen en su libro “España y Cataluña:
Henry Kamen
Historia de una pasión” se atreve a pronosticar que en el futuro el catalán pueda acabar en la lista de la UNESCO de lenguas europeas en amenaza de extinción, como le ha ocurrido al euskera recientememte. “No es sorprendente, porque el bilingüismo regional nunca ha funcionado en ninguna parte, en ningún país. En España, todas las lenguas minoritarias están amenazadas por el avance del castellano”.

En España, todas las lenguas minoritarias están amenazadas por el avance del castellano