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sábado, 8 de febrero de 2020

Las personas tienen el poder de conseguir su propio éxito



En una entrevista a Margaret Thatcher la preguntaron por qué estudió química en vez de política, a lo que ella respondió que las personas primero deben ganarse la vida por sus propios medios. Ejercería la carrera en la empresa Plásticos BX, pero pronto lo dejaría por la política. También estudio Derecho, especializándose en derecho tributario.

Siendo ministra de educación Thatcher logró aumentar la asistencia a las escuelas secundarias, pasando de un 32 a un 62%. En 1979 se convertiría en la primera mujer de la historia de Reino Unido en alcanzar el puesto de Primer Ministro.

Margaret prometió luchar contra los sindicatos y defender el libre mercado con la firme convicción de que las personas tenían el poder de conseguir su propio éxito. Pudo ser testigo de los resultados de su políticas económicas liberales que hicieron prosperar a Reino Unido. Los británicos ahora tenían la posibilidad de comprar acciones en empresas públicas privatizadas, como British Gas o British Telecommunications, lo que consolidaba el capitalismo popular.

Margaret Thatcher fue una de las primeras líderes de un Estado occidental en acoger positivamente a Mijaíl Gorbachov durante la Guerra Fría. Respecto a la integración europea en su discurso de Brujas dijo: “No hemos retrocedido exitosamente las fronteras del poder del Estado en Gran Bretaña, solo para volverlas a ver impuestas a un nivel europeo, con un super-Estado europeo ejerciendo un nuevo dominio desde Bruselas“. 

jueves, 17 de enero de 2019

Apelar a la emotividad de las masas conduce a la dictadura.



Muchos ingleses esgrimen la teoría de que el parlamento es una asamblea legislativa a la cual corresponde todo el poder del país, y de la cual el primer ministro solo es un servidor, y por ende sus discursos ante la misma vienen a ser una rendición de cuentas. Apelar a la emotividad de las masas, en vez de a la reflexión de la Cámara de los Comunes, conduciría inexorablemente a la dictadura.

domingo, 23 de diciembre de 2018

La supervivencia de los presidentes, los primeros ministros y los primeros secretarios quedaría preservada de la extinción nuclear.

Si los que ejercen la autoridad soberana por medio de las armas nucleares fallan o calculan mal ponen en peligro la supervivencia física de los millones de seres humanos que les han confiado su bienestar. Los líderes políticos de los estados nucleares se han convertido hoy en depositarios de la responsabilidad última, tanto militar como política, de los estados que presiden. 

Papa teme que las armas nucleares terminen en manos de extremistas
La guerra nuclear expondría a todos los hombres, mujeres y niños comunes de las naciones con armamento nuclear al riesgo de la destrucción inmediata o, en su defecto, a las inevitables radiaciones secundarias. Por contra, cuenta el historiador militar John Keegan, los presidentes, los primeros ministros y los primeros secretarios pertenecerían al único grupo  cuya supervivencia quedaría en cualquier caso preservada de la extinción nuclear inmediata o posterior. Los menos responsables de la guerra y los menos equipados para protegerse de sus consecuencias, los bebés y sus madres, los enfermos, los lisiados, los ancianos, estarían en la línea de frente; mientras que los jefes de gobierno, también jefes de la fuerza nuclear, estarían protegidos en cuarteles generales situados en refugios profundos, o aislados en puestos de mando aerotransportados. Los débiles correrían más riesgo y los fuertes menos.

jueves, 25 de mayo de 2017

Vladímir Vladímirovich Putin sucesor de Borís Nikoláievich Yeltsin.

Borís Yeltsin
¿Y qué sabía el propio Borís Yeltsin sobre aquel a quien pronto nombraría como sucesor? Sabía que era uno de los pocos hombres que había seguido siéndole fiel. Sabía que pertenecía a otra generación, a diferencia de Yeltsin, de su enemigo Primákov y de su legión de gobernadores, Putin no había ascendido desde las filas del Partido Comunista y, por tanto, no había tenido que expresar públicamente un cambio de lealtades cuando la Unión Soviética se hundió. Tenía otra ventaja: todos estos hombres, sin excepción, eran fornidos y de ceño permanentemente fruncido, o así lo parecía. En cambio, Putin, delgado, pequeño y vestido habitualmente con elegantes trajes europeos, se parecía mucho más a la Rusia que Yeltsin había prometido a su pueblo diez años antes. Yeltsin también sabía, o creía saber, que Putin no permitiría que lo procesasen o persiguiesen cuando se retirase. Y si Yeltsin conservaba aún al menos parte de su extraordinario instinto político, sabría que a los rusos les gustaría este hombre que recibían en herencia, y que los heredaba a ellos. 

Putin
Cuenta Masha Gessen que para consolidar la ventaja de Putin, alguien de la Familia propuso que Yeltsin debía dimitir con tiempo. Como primer ministro, Putin se convertiría por ley en el presidente en funciones, pasando inmediatamente a ser el candidato que batir en las elecciones que se avecinaban. Esto cogería a sus oponentes por sorpresa y reduciría el plazo hasta las elecciones. De hecho, Yeltsin debería hacerlo el 31 de diciembre. Sería un movimiento muy característico de él, eclipsaría al cambio de milenio, al problema informático del año 2000 y a prácticamente cualquier otra noticia que pudiese suceder en cualquier sitio del mundo. También tendría lugar justo antes del tradicional parón de dos semanas por Navidades y Año Nuevo, dejando aún menos tiempo para que los oponentes de Putin se preparasen para la votación.

Borís Berezovski 
Borís Berezovski tardó mucho tiempo en reconocer que lo impensable era posible e incluso probable. Le pregunté, dice Gessen, al respecto casi diez años después. Para entonces, él había financiado personalmente investigaciones, libros y una película que se basaban en la investigación de Nicolaiev, ampliándola, y estaba convencido de que había sido el FSB el que aterrorizó Rusia en septiembre de 1999. Pero aún le costaba encajar lo que pensaba cuando se produjeron los acontecimientos en 1999 con su visión posterior de los mismos. “Puedo decirte con total sinceridad que en aquel momento estaba seguro de que habían sido los chechenos. Solo cuando llegué a Londres y empecé a mirar atrás, acabé llegando a la conclusión de que el FSB había organizado los atentados. Y esta conclusión se basaba no solo en la lógica, no tanto en la lógica, como en los hechos. Pero en aquel entonces yo no vi esos hechos, y además no me fiaba de la NTV, propiedad de Gusinski, que apoyaba a Primákov. Así que ni siquiera presté atención. Ni siquiera se me pasó por la cabeza que alguien más estuviese moviéndose en paralelo a nosotros, que alguien más estuviese haciendo lo que consideraba 
Agentes del FSB.
oportuno para conseguir que Putin resultase elegido. Ahora estoy convencido de que eso es exactamente lo que estaba pasando”. Ese “alguien más” sería el FSB y el “movimiento paralelo” serían los atentados, pensados para unir a los rusos en el miedo y en un deseo desesperado de un líder nuevo, decidido e incluso agresivo, del que ningún enemigo podría escapar.