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miércoles, 23 de octubre de 2024

El avión supersónico no le ha quitado sentido al mito de Ícaro

Lo moderno se autodefine como la superación de todo lo anterior, ya obsoleto por la magia del incesante progreso. Se pierde de vista que el progreso es sólo técnico. En rigor, la modernidad se podría definir, muy al contrario, como el proceso milenario de degeneración de la antigua sabiduría griega, proceso ya en fase posterminal. Surgen algunos improvisados “pensadores” que pretenden que, como consecuencia de los progresos de la química biológica, a Platón lo ha de sustituir Prygogine como referencia filosófica, lo cual sólo refleja la confusión entre áreas separadas del saber. El avión supersónico no le ha quitado sentido al mito de Ícaro, escribe Jacques Lafaye, historiador y antropólogo francés.

sábado, 8 de febrero de 2020

Las personas tienen el poder de conseguir su propio éxito



En una entrevista a Margaret Thatcher la preguntaron por qué estudió química en vez de política, a lo que ella respondió que las personas primero deben ganarse la vida por sus propios medios. Ejercería la carrera en la empresa Plásticos BX, pero pronto lo dejaría por la política. También estudio Derecho, especializándose en derecho tributario.

Siendo ministra de educación Thatcher logró aumentar la asistencia a las escuelas secundarias, pasando de un 32 a un 62%. En 1979 se convertiría en la primera mujer de la historia de Reino Unido en alcanzar el puesto de Primer Ministro.

Margaret prometió luchar contra los sindicatos y defender el libre mercado con la firme convicción de que las personas tenían el poder de conseguir su propio éxito. Pudo ser testigo de los resultados de su políticas económicas liberales que hicieron prosperar a Reino Unido. Los británicos ahora tenían la posibilidad de comprar acciones en empresas públicas privatizadas, como British Gas o British Telecommunications, lo que consolidaba el capitalismo popular.

Margaret Thatcher fue una de las primeras líderes de un Estado occidental en acoger positivamente a Mijaíl Gorbachov durante la Guerra Fría. Respecto a la integración europea en su discurso de Brujas dijo: “No hemos retrocedido exitosamente las fronteras del poder del Estado en Gran Bretaña, solo para volverlas a ver impuestas a un nivel europeo, con un super-Estado europeo ejerciendo un nuevo dominio desde Bruselas“. 

jueves, 27 de junio de 2019

Convertir la producción de alimentos en un proceso completamente industrial


En la actualidad, las empresas químicas y farmacéuticas esperan poder usar las tecnologías de manipulación genética para eliminar por completo el trabajo en las granjas. El objetivo es convertir la producción de alimentos en un proceso completamente industrial haciendo desaparecer las organizaciones implicadas y el trabajo en la tierra, y pasar a cultivar a nivel molecular en las fábricas. Los biólogos Martin H. Rogoff y Stephen L. Rawlins prevén un sistema de producción de alimentos en el que los campos estarán plantados tan sólo con cosechas de biomasa perennes. Estas serán recolectadas y convertidas en soluciones azucaradas mediante el empleo de enzimas. Estas serán bombeadas a fábricas urbanas y usadas como fuentes de nutrientes para producir grandes cantidades de pulpa de los cultivos de tejidos celulares. La pulpa será, a continuación, reconstituida y fabricada en diferentes formas y texturas hasta reproducir formas tradicionales asociadas con productos “crecidos en el campo”. Rawlins afirma que las nuevas fábricas podrán ser altamente automatizadas y necesitarán muy pocos trabajadores.

La revista Food Technology resumía las ventajas económicas y tecnológicas de los planteamientos revolucionarios en la producción de alimentos: “Muchos de los sabores y productos que consumimos proceden de tierras remotas del globo, en las que la inestabilidad política de los gobiernos o los caprichos de la climatología producen problemas con la demanda, con los costes o con la calidad del producto, de temporada en temporada. En una planta de producción por cultivos de tejidos, todos los parámetros… pueden ser controlados”.

miércoles, 19 de abril de 2017

La cocina.

Dartnell cuenta que la cocina es la química original de nuestra historia, que dirige deliberadamente la transformación de la composición química de la materia. El crujiente marrón del exterior de un filete asado y la dorada corteza de una hogaza de pan se deben ambos a un cambio molecular conocido como la reacción de Maillard. Las proteínas y los azúcares del alimento reaccionan juntos para crear toda una serie de nuevos y sabrosos compuestos. Pero la cocina sirve a propósitos mucho más fundamentales que hacer simplemente que el sabor del alimento resulte más apetitosos.

El calor de la cocción mata cualesquiera agentes patógenos o parásitos contaminantes, evitando la intoxicación alimentaria por microbios o la infección por la tenia de la carne de cerdo, por ejemplo. La cocina también ayuda a ablandar la comida dura o fibrosa, y rompe las estructuras de las moléculas complejas para liberar compuestos más simples que resultan más fáciles de digerir y absorber. Ello incrementa el contenido nutricional de muchos alimentos, permitiendo a nuestro cuerpo extraer más energía del mismo volumen de materia comestible. Y en algunos casos, como en el taro, la mandioca y la patata silvestre, el calor prolongado inactiva los venenos de la planta; de lo contrario, por tomar el ejemplo extremo de la mandioca, una sola comida resultaría letal.

La cocción es solo una de las clases de procesamiento que
aplicamos al alimento antes de su consumo. La capacidad de almacenar alimento de forma segura durante períodos prolongados después de su obtención es un requisito previo fundamental para el sustento de la civilización. Permite transportar los productos desde los campos o los mataderos a las ciudades para mantener a grandes poblaciones, y posibilita asimismo el almacenamiento de reservas para las épocas de vacas flacas. El alimento se estropea por la acción de los microbios (bacterias además de mohos) que descomponen su estructura y alteran su química, o liberan productos residuales desagradables o incluso directamente tóxicos para los humanos. El objetivo de la preservación de los alimentos es impedir que se produzca este deterioro microbiano, o cuando menos retrasar el proceso lo máximo posible. Esto se hace modificando de manera deliberada las condiciones del alimento a fin de eliminar las condiciones propicias para el crecimiento microbiano. Básicamente, se trata de ejercer un
control sobre la microbiología del alimento: evitar el crecimiento de microorganismos, o incluso utilizar algunos microbios para impedir que se introduzcan otras cepas indeseables. En algunos casos se alienta la fermentación a partir del crecimiento microbiano para descomponer las moléculas complejas del alimento y hacer sus nutrientes más fácilmente accesibles para nuestro propio consumo. La biotecnología, pues, está lejos de ser una innovación moderna: es uno de los inventos más viejos de la humanidad.


El avance que nos dotó de todas estas capacidades, la cocción a fondo del alimento hirviendo o friendo, el proceso de fermentación y la conservación a largo plazo, fue la innovación de cocer la arcilla para hacer vasijas de barro, un hecho que tuvo profundas ramificaciones para nosotros como especie. El sistema digestivo humano, a diferencia, por ejemplo, de los múltiples estómagos de los rumiantes como las vacas, es incapaz de descomponer adecuadamente muchos tipos de alimentos, y, en consecuencia, hemos aplicado la tecnología para complementar lo que nuestro cuerpo es capaz de hacer naturalmente. 

La cocina moderna,el apogeo de la sofisticación civilizada con todos sus adobos, confits y menudeo de reducciones, no es más que un adorno superficial de la necesidad fundamental de impedir que la comida nos envenene y desbloquear lo máximo posible su contenido nutritivo.