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miércoles, 29 de julio de 2026

El mito de que Juan Pablo II y el presidente Reagan habían formado una alianza secreta

El presidente Reagan visito a Juan Pablo II el 26 de junio de 1982, ofreció a la Santa Sede colaboración económica y de los servicios de información para apoyar las actividades clandestinas de Solidaridad en Polonia. El Vaticano no tenia necesidad ni deseo de recibir tal colaboración, dado que ya contaba con los cauces propios para ayudar a la causa polaca. En Washington se creo el mito de que Juan Pablo II y el presidente Reagan habían formado una santa alianza secreta que acabaría provocando el derrumbamiento del comunismo en Europa oriental. Está versión falsificada de la historia molestó a la Santa Sede. Andrzej Micewski ha escrito que “sólo las personas que tienen un conocimiento muy escaso de la Iglesia católica podían suponer que las cuestiones relativas a los cauces financieros se comentaran o decidieran entre el papa y el presidente”. Si bien nunca existió una santa alianza, la coordinación y la cooperación entre Washington y la Santa Sede funcionaron de otras maneras. Entre ellas cabe citar las sesiones de información sobre situaciones políticas, diplomáticas y militares del mundo que con bastante frecuencia y en privado organizaba el papa.
Entre el resultado de la visita del presidente a Juan Pablo II estuvo la instauración de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y la santa Sede.Lo que Juan Pablo II no sabía es que la National Security Agency escuchaba en secreto sus comunicaciones telefónicas, y las de la Santa Sede, con el episcopado polaco. Es dudoso que Reagan estuviese enterado de ello. 
El Vaticano se brindo a hacer de mediador entre la OTAN y el Pacto de Varsovia en la negociación de un acuerdo para poner fin al despliegue de armas nucleares tácticas en Europa.En el terreno ecuménico de las relaciones norteamericanas y vaticanas, Billy Graham, evangelista protestante, visitó Roma el año 1983 para entrevistarse con Juan Pablo II. Los dos hombres simpatizaron.

miércoles, 4 de marzo de 2026

El Imperio ruso puede estar listo para empezar a desmoronarse

La estabilidad de Europa seguirá siendo socavada por Rusia. Una época pos-Putin en Moscú podría podría ser tan peligrosa como la situación actual. Rusia es un Estado débilmente institucionalizado, especialmente comparado con China, en la que después de Putin podría surgir la anarquía.En términos de un caos potencial, Rusia podría ser un Estado que se desmorona con armas nucleares. No existe un procedimiento acordado para sustituir a Putin. El propio Putin tendrá que gobernar hasta su muerte para estar seguro, y esa era la situación incluso antes de invadir Ucrania. Una democracia estable no es un escenario de caso para Rusia después de Putin. El escenario de caso base es algo afín a un régimen nacionalista-militarista, o una democracia demasiado incoherente para ser capaz en realidad de gobernar. 


La guerra de Ucrania puede ser el artista telonero de disturbios violentos en otras partes del extenso Imperio ruso, donde repúblicas siberianas como Buriatia y Tuvá han proporcionado soldados a Ucrania, y han muerto en números proporcionalmente mucho mayores que los rusos étnicos de lugares como Moscú y San Petersburgo. El Imperio ruso, a medida que esta guerra en Ucrania evoluciona a duras penas, puede estar listo para empezar a desmoronarse.  

Referencia: Tierra Baldía de Roberto Kaplan 

sábado, 7 de mayo de 2022

Estamos en el punto más elevado de la perfección del mal extremo


¿Qué era distinto en el siglo XX? Ciertamente,dice el profesor Carlos  Gradín, las tecnologías en que se basaban las armas de destrucción masiva (nucleares, biológicas, y químicas) eran poderosas, y las armas eran una enorme amenaza. Pero fabricar armas nucleares requería, al menos por un tiempo, acceso tanto a materiales muy escasos, a veces inconseguibles, como a información altamente protegida; los programas de armas biológicas y químicas también tendían a requerir actividades a gran escala. Las tecnologías del siglo XXI (genética, nanotecnología, y robótica) son tan poderosas que pueden impulsar clases enteramente nuevas de accidentes y abusos. Todavía más peligroso, por primera vez estos accidentes y abusos están al alcance de individuos o grupos reducidos. No requerirán gran infraestructura ni materiales con complicaciones. El conocimiento bastará para poder usarlas. Así, tenemos la posibilidad ya no sólo de armas de destrucción masiva sino de destrucción masiva habilitada por el conocimiento, siendo esta destructividad ampliada enormemente por el poder de la autoreplicación. No es una exageración decir que estamos en el punto más elevado de la perfección del mal extremo, un mal cuya posibilidad va más allá de la que las armas de destrucción masiva le daban a los estados-nación, y que alcanza niveles sorprendentes y terribles de acumulación de poder en manos de individuos aislados.



En 1981 el documental The Day After Trinity, Freeman Dyson repasó las actitudes científicas que nos llevaron al precipicio nuclear: “Lo he sentido yo mismo. El brillo seductor de las armas nucleares. Es irresistible si te acercas a ellas como científico. Sentir que está ahí en tus manos, liberar esta energía que alimenta a las estrellas, hacer que siga tus planes. Ejecutar estos milagros, elevar un millón de toneladas de rocas al cielo. Es algo que le da a las personas una ilusión de poder ilimitado, y es, en algún sentido, responsable de todos nuestros problemas, esto, que podrías llamar arrogancia tecnológica, y que se apodera de las personas cuando ven lo que pueden hacer con sus mentes”.

lunes, 7 de febrero de 2022

No se puede ganar una guerra nuclear


Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, se comprometieron a "evitar una proliferación de armas nucleares" reafirmando así el famoso y solemne compromiso pronunciado por Ronald Reagan y Mijail Gorbachov en 1985. "Afirmamos que no se puede ganar una guerra nuclear y que nunca debe librarse", señalaron los cinco países firmantes, recalcando que "mientras existan las armas nucleares, deben utilizarse con fines defensivos, de disuasión y de prevención de la guerra”.


India, Pakistán y Corea del Norte han admitido explícitamente poseer o haber probado armas nucleares, mientras que se dice que Israel está en posesión de bombas atómicas, aunque nunca lo confirmaron. El objetivo, manifiestan las cinco potencias, sigue siendo el de "un mundo libre de armas nucleares". Y "considerando las consecuencias que causaría el uso de armas atómicas, afirmamos también que, mientras existan, solo deben tener fines defensivos, disuasorios y de prevención de la guerra. Estamos firmemente convencidos de la necesidad de prevenir la proliferación de estas armas”. Por tanto, los firmantes reiteraron su "determinación de respetar las obligaciones del Tratado de No Proliferación, en particular la de proseguir las negociaciones que conduzcan lo antes posible a la adopción de medidas eficaces para poner fin a la carrera de armamentos nucleares, el desarme nuclear y un tratado de desarme general y completo bajo un control internacional". 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Después de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki los físicos han conocido el pecado

Proyecto Manhattan

En 1939 Albert Einstein, que como judío se había visto obligado a huir a EE. UU. desde la Alemania nazi, escribió al presidente Roosevelt para advertirle de que era posible que los alemanes ya estuvieran trabajando en armas nucleares. En consecuencia, Roosevelt autorizó el Proyecto Manhattan, que en el más completo secreto reunió un equipo de los mejores físicos e ingenieros del mundo para desarrollar una bomba atómica. El primer artefacto fue probado en el desierto de Nuevo México el 16 de julio de 1945, provocando que el director del Proyecto, Robert J. Oppenheimer, citase una verso del antiguo poema hindú del Bhagadvad Gita: “Me he convertido en muerte, el destructor de mundos”. 

Julius Robert Oppenheimer

Julius Robert Oppenheimer, una de las personas a menudo nombradas como “padre de la bomba atómica”, señaló dos años después de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki que ”los físicos han conocido el pecado; y éste es un conocimiento que no pueden olvidar”.

domingo, 21 de junio de 2020

Disminuyen las armas nucleares en el mundo, pero no sucede lo mismo en Asia



Disminuyen las armas nucleares en el mundo, pero no sucede lo mismo en Asia, donde China muestra el mayor incremento. Es lo que afirma el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). Entre el 2019 y el 2020, el número de artefactos atómicos cayó de 13.865 a 13.400, ya que Estados Unidos y Rusia, que detentan más del 90% del arsenal global , desmantelaron parte de su antiguo equipamiento, en conformidad con el tratado de New Start, firmado en el 2010. Beijing pasó de 290 a 320 ojivas nucleares. Para ponerse al nivel de EEUU y Rusia, las fuerzas militares chinas están trabajando en la creación de un aparato que comprende misiles atómicos que pueden ser posicionados en tierra, en mar o transportados en vuelo. 


Pakistán es el país con mayor número de cabezas nucleares después de China. Al día de hoy, Islamabad tiene en su poder 160 artefactos, que marcan un aumento de 10 unidades con respecto al año pasado. La India, el rival histórico de Pakistán, posee 150 ojivas; en el 2019 tenía entre 130 y 140. El año pasado, Israel poseía entre 80 y 90 cabezas nucleares: en el 2020 su número se mantiene estable en 90 unidades. Corea del Norte puede valerse de entre 30 y 40 artefactos atómicos: en el 2019, su número giraba entre 20 y 30.


A diferencia de los Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña y Francia, las potencias nucleares asiáticas no comparten información sobre la capacidad de sus artefactos, y mucho menos si se trata de cabezas nucleares efectivamente desplazadas o bien de unidades que se conservan en depósitos o listas para ser desmanteladas. Israel es un caso extremo: las autoridades israelíes jamás hacen comentarios sobre el potencial atómico de su país.  

miércoles, 3 de junio de 2020

Militarizar el espacio


Pentágono.

Si se examinan los estudios realizados en la era de Clinton sobre el dominio espacial (Mando espacial de Estados Unidos, Vision for 2020, febrero de 1997), se verá que según éstos en el futuro será necesario militarizar el espacio, porque los procesos económicos del mundo entero, es decir, la globalización, crean una división cada vez más profunda entre los que tienen y los que no tienen. Y los que “no tienen” tal vez lleguen a desarrollar armas nucleares y otros medios, así que “los que tienen” necesitarán nuevas armas para protegerse de los efectos previsibles de las medidas internacionales que se están tomando.

jueves, 11 de abril de 2019

Nadie se enfrentará a Estados Unidos en un campo de batalla, sino por medio de las armas nucleares y el terror


Nadie se enfrentará a Estados Unidos en un campo de batalla. Los gastos estadounidenses en el capítulo militar son aproximadamente los mismos que los del resto del mundo en su totalidad, y el armamento estadounidense se halla mucho más desarrollado desde el punto de vista tecnológico. Es preciso contar con otros elementos disuasorios, y sólo existen dos, uno son las armas nucleares, y el otro es el terror.

William Perry
Robert McNamara y William Perry, antiguos secretarios de Defensa, proponen una estimación subjetiva de la probabilidad de que se produzca una explosión nuclear en un objetivo estadounidense dentro de los próximos diez años, y la cifran en torno al 50%. Es una estimación muy elevada; el servicio de inteligencia estadounidense considera que tal ataque será inevitable si se mantiene el actual curso de los acontecimientos. También son muy posibles otros tipos de terrorismo, el terrorismo con armas biológicas entre ellos.

domingo, 23 de diciembre de 2018

La supervivencia de los presidentes, los primeros ministros y los primeros secretarios quedaría preservada de la extinción nuclear.

Si los que ejercen la autoridad soberana por medio de las armas nucleares fallan o calculan mal ponen en peligro la supervivencia física de los millones de seres humanos que les han confiado su bienestar. Los líderes políticos de los estados nucleares se han convertido hoy en depositarios de la responsabilidad última, tanto militar como política, de los estados que presiden. 

Papa teme que las armas nucleares terminen en manos de extremistas
La guerra nuclear expondría a todos los hombres, mujeres y niños comunes de las naciones con armamento nuclear al riesgo de la destrucción inmediata o, en su defecto, a las inevitables radiaciones secundarias. Por contra, cuenta el historiador militar John Keegan, los presidentes, los primeros ministros y los primeros secretarios pertenecerían al único grupo  cuya supervivencia quedaría en cualquier caso preservada de la extinción nuclear inmediata o posterior. Los menos responsables de la guerra y los menos equipados para protegerse de sus consecuencias, los bebés y sus madres, los enfermos, los lisiados, los ancianos, estarían en la línea de frente; mientras que los jefes de gobierno, también jefes de la fuerza nuclear, estarían protegidos en cuarteles generales situados en refugios profundos, o aislados en puestos de mando aerotransportados. Los débiles correrían más riesgo y los fuertes menos.