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jueves, 5 de octubre de 2023

Grafeno

A finales del siglo XXI, los progresos de la nanotecnología deberían permitirnos producir grandes cantidades de nanotubos de grafeno y carbono, materiales superligeros que revolucionarán la construcción. El grafeno consiste en una capa unimolecular de átomos de carbono estrechamente enlazados para formar una lámina ultrafina y ultrarresistente. Es casi transparente y no pesa casi nada, y sin embargo es el material más duro conocido por la ciencia, doscientas veces más fuerte que el acero y más duro que los diamantes. Sería posible que un elefante hiciera equilibrios sobre un lápiz con la punta sobre a una lámina de grafeno sin que esta se rompiera ni se desgarrara. Además, el grafeno conduce la electricidad. Los científicos ya han podido tallar transistores de tamaño molecular en láminas de grafeno. De este material podrían estar hechos los ordenadores del futuro. Los nanotubos de carbono son láminas de grafeno enrolladas en forma de largos cilindros. Son prácticamente irrompibles y casi invisibles. Si la suspensión del puente de Brooklyn estuviera hecha de nanotubos de carbono, este parecería flotar en el aire. Si el grafeno y los nanotubos son tan milagrosos, ¿por qué no los estamos usando para nuestras casas, puentes, edificios y carreteras? Por el momento, es sumamente difícil producir grandes cantidades de grafeno puro. La más mínima impureza o imperfección a nivel molecular puede arruinar sus milagrosas propiedades físicas. Es difícil hacer láminas más grandes que un sello de correos. Pero los químicos confían en que será posible fabricarlo en masa.Todo el campo de la arquitectura quedará patas arriba con la aparición de la nanotecnología.



martes, 16 de mayo de 2023

El fuerte crecimiento de la India en el siglo XXI

Si la India ya en 1974 había conseguido producir su propia bomba atómica, y lanzar al espacio satélites de uso civil, desde los años noventa del siglo pasado sus institutos de investigación y sus empresas se especializaron en sectores como la informática, la nanotecnología, la industria farmacéutica, la microbiología y la neurociencia. El fuerte crecimiento indio del siglo XXI se basa, sobre todo, en la informática y las tecnologías de la información, mediante la exportación de productos informáticos y software, y la subcontratación de tareas informáticas para empresas y Estados extranjeros. En ciudades como Bangalore surgieron inmensos parques tecnológicos (Electronic City), sede de más de un centenar de empresas informáticas, como Infosys, fundada en 1981. La combinación de bajos sueldos y mano de obra especializada, con un inglés fluido, más el apoyo estatal mediante la creación de infraestructuras específicas para la comunicación informática, hacían posible que editoriales británicas realizasen en Bombay sus trabajos de maquetación de textos, o que las aseguradoras y hospitales norteamericanos externalizasen en empresas indias la gestión de los historiales médicos de sus pacientes. Los informáticos indios se convirtieron en un componente habitual de la plantilla de numerosas multinacionales, y su contratación se tornó en una prioridad de muchas empresas alemanas necesitadas de personal cualificado a principios del siglo XXI. A eso se sumó la modernización de algunas tradicionales empresas indias, y la especialización de la industria farmacéutica en la producción de medicamentos genéricos.

sábado, 7 de mayo de 2022

Estamos en el punto más elevado de la perfección del mal extremo


¿Qué era distinto en el siglo XX? Ciertamente,dice el profesor Carlos  Gradín, las tecnologías en que se basaban las armas de destrucción masiva (nucleares, biológicas, y químicas) eran poderosas, y las armas eran una enorme amenaza. Pero fabricar armas nucleares requería, al menos por un tiempo, acceso tanto a materiales muy escasos, a veces inconseguibles, como a información altamente protegida; los programas de armas biológicas y químicas también tendían a requerir actividades a gran escala. Las tecnologías del siglo XXI (genética, nanotecnología, y robótica) son tan poderosas que pueden impulsar clases enteramente nuevas de accidentes y abusos. Todavía más peligroso, por primera vez estos accidentes y abusos están al alcance de individuos o grupos reducidos. No requerirán gran infraestructura ni materiales con complicaciones. El conocimiento bastará para poder usarlas. Así, tenemos la posibilidad ya no sólo de armas de destrucción masiva sino de destrucción masiva habilitada por el conocimiento, siendo esta destructividad ampliada enormemente por el poder de la autoreplicación. No es una exageración decir que estamos en el punto más elevado de la perfección del mal extremo, un mal cuya posibilidad va más allá de la que las armas de destrucción masiva le daban a los estados-nación, y que alcanza niveles sorprendentes y terribles de acumulación de poder en manos de individuos aislados.



En 1981 el documental The Day After Trinity, Freeman Dyson repasó las actitudes científicas que nos llevaron al precipicio nuclear: “Lo he sentido yo mismo. El brillo seductor de las armas nucleares. Es irresistible si te acercas a ellas como científico. Sentir que está ahí en tus manos, liberar esta energía que alimenta a las estrellas, hacer que siga tus planes. Ejecutar estos milagros, elevar un millón de toneladas de rocas al cielo. Es algo que le da a las personas una ilusión de poder ilimitado, y es, en algún sentido, responsable de todos nuestros problemas, esto, que podrías llamar arrogancia tecnológica, y que se apodera de las personas cuando ven lo que pueden hacer con sus mentes”.

jueves, 9 de abril de 2020

Aunque los beneficios potenciales de la nanotecnología son enormes, también lo son sus peligros



Aunque los beneficios potenciales de la nanotecnología son enormes, también lo son sus peligros. Los riesgos para la vida humana, animal y vegetal ocupan un primerísimo lugar. Los ensambladores universales tendrán la capacidad de reproducirse a sí mismos, esto es, de replicarse. Pero un ensamblador capaz de replicarse puede ser muchísimo más peligroso que cualquier virus o bacteria existente, pues podría consumir todo el material orgánico del planeta en cuestión de días. Eric Drexler describe algunos de los peligros inherentes a los ensambladores autorreplicantes: “Plantas” con “hojas” no más eficaces que las células solares de nuestros días podrían superar a las plantas reales y llenar la biosfera con un follaje incomestible. Bacterias omnívoras y superresistentes podrían superar a las bacterias reales. El viento podría propagarlas como hace con el polen, éstas se replicarían con rapidez y reducirían la biosfera a polvo en cuestión de días. Este escenario se conoce como el problema de la “plaga gris” (grey goo, literalmente pegote gris), pues unos ensambladores fuera de control podrían transformar la superficie del planeta en un paisaje completamente gris, una masa indiferenciada de nanorrobots autorreplicantes. La destrucción de todos los seres vivientes es apenas uno de los riesgos que plantea la nanotecnología. Dado que, en principio, un ensamblador puede fabricar cualquier objeto que sea posible producir desde un punto de vista físico, podría crear cualquier clase de arma, ya sea biológica, química o nuclear. Cualquier persona provista de un replicador lo bastante veloz podría reunir suficiente potencia de fuego o agentes letales para destruir todo lo que quisiera.

sábado, 16 de febrero de 2019

La amenaza planteada por las nuevas tecnologías.

El conocimiento de la nanotecnología, la ingeniería genética y la robótica está esparcido por el mundo. Si no limitamos nuestra búsqueda de conocimiento, la humanidad se verá abocada a una carrera armamentística fundada en estas tecnologías, una carrera mucho más peligrosa de lo que fue en su época la carrera nuclear. Por otro lado, conseguir que se cumpla una prohibición de las investigaciones en los ámbitos de la nanotecnología, la genética y la robòtica requeriría un régimen de verificación de proporciones sin precedentes. Dado que en teoría tales investigaciones podrían llevarse a cabo en cualquier sótano, la única forma de impedirlas sería dar a los Gobiernos poderes de vigilancia prácticamente ilimitados. Esto significa que renunciar a la investigación en estas tecnologías nos obligará a renunciar a buena parte de nuestra libertad y privacidad actuales.
nanotecnología y nanorobot
Estados “ilegítimos” y organizaciones terroristas conocen muy bien el potencial de estas tecnologías, y ninguno de ellos renunciará a investigarlas porque así lo recomiende Naciones Unidas. Más problemático todavía es el hecho de que renunciar a estas tecnologías significa renunciar también a todos sus beneficios potenciales.