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lunes, 11 de noviembre de 2024

En las guerras civiles, el objetivo no suele ser la paz, sino la eliminación total del enemigo

Como Dan Diner y otros autores han señalado, fue durante la guerra civil estadounidense cuando surgió la expresión “rendición incondicional”, que “descarta cualquier compromiso que pueda permitir la existencia continua de ambos bandos. En una entidad política no partida, solo un bando puede ostentar el monopolio del… uso de la fuerza… Por esta razón, las guerras civiles son las más brutales de todas, acentuando la animadversión y el ejercicio de la violencia hasta llevarlo a límites extremos…”. En las guerras internacionales que enfrentan a dos estados consolidados se produce con frecuencia cierto grado de reconocimiento, tanto del enemigo como de las normas de la guerra, que “no se esfuerza por destruir totalmente al enemigo”. Por el contrario, las guerras civiles “generan un ilimitado grado de radicalización”. Las contiendas civiles y las internacionales están “conceptualmente en las antípodas”, ya que las primeras “se impulsan gracias a cuestiones de índole religiosa, valores, factores ideológicos y principios”.
Carl Schmitt recalca que la guerra civil es especialmente cruel porque, al ser un combate de carácter interno, tiende a pasar por encima del orden legal, lo cual conlleva la justificación de métodos extremos y hace necesario un triunfo total que, a su vez, conlleva la necesidad de la absoluta eliminación política y, en ocasiones, física del enemigo. Mostrar clemencia hacia él se considera signo de debilidad y falta de compromiso. En las guerras civiles, el objetivo no suele ser la paz, sino la eliminación total del enemigo. Así lo señaló Tucídides en la Guerra del Peloponeso, la primera crónica histórica de una guerra civil de la que disponemos. Tucídides escribió que durante la guerra civil registrada en Corcira (Corfú) durante el 427 a. C. se acabó con todas las leyes, al tiempo que se cometían desenfrenadamente actos homicidas y los combatientes trataban de demostrar su compromiso y su lealtad asesinando a sus conciudadanos.

sábado, 17 de agosto de 2024

La riqueza no se extrae sino que se crea

Nada le han dado a usted gratis como para decir que merecen un derecho a lo que usted tiene, y si se lo hubieran dado voluntariamente gratis sería una donación y las donaciones por definición no permiten reclamar algo a cambio porque son, como se dice en derecho civil, “a título gratuito”. Que usted se haya hecho más rico que todos los demás tampoco altera esta regla, más bien la confirma. Dado que la riqueza no se extrae sino que se crea, mientras más rica sea una persona bajo las reglas de libre mercado más enriquecerá a sus conciudadanos, escribe Axel Kaiser.

jueves, 11 de mayo de 2023

El Gran Terror estalinista

Timothy David Snyder,historiador y profesor de la Universidad de Yale escribe que “Stalin mataba a sus propios conciudadanos con tanta eficacia como Hitler eliminaba a ciudadanos de otros países. Stalin sabía lo que iba a ocurrir cuando les arrebató los alimentos a los hambrientos campesinos de Ucrania en 1933, lo mismo que Hitler sabía lo que podía esperarse cuando privó de comida a los prisioneros de guerra soviéticos, ocho años más tarde. En ambos casos, más de tres millones de personas murieron. Durante el Gran Terror estalinista de 1937-1938, casi setecientos mil ciudadanos soviéticos fueron pasa dos por las armas. Los aproximadamente doscientos mil polacos asesinados por alemanes y soviéticos durante la ocupación conjunta de Polonia también murieron por este sistema, igual que los más de trescientos mil bielorrusos y otros tantos polacos ejecutados”. 

“Campesinos hambrientos mendigaban a lo largo de las colas de pan pidiendo unas migajas. Las amas de casa que hacían cola veían cómo las campesinas morían de hambre en las aceras. Un joven comunista llamaba esqueletos vivientes a los niños campesinos que veía. Un miembro del partido de la industrial Stalino se sentía consternado ante los cadáveres de los muertos de hambre que encontraba en la puerta trasera de su casa. Las parejas que paseaban por los parques no podían dejar de advertir los carteles que prohibían cavar tumbas. Los médicos y enfermeras tenían prohibido tratar (o alimentar) a los hambrientos que llegaban a los hospitales. La policía de la ciudad retiraba de las calles a los famélicos niños vagabundos para ocultarlos de la vista. En las ciudades de la Ucrania soviética, la policía capturaba varios cientos de niños al día; un día de principios de 1933 la policía de Járkov tuvo que llenar un cupo de dos mil. En todo momento, unos veinte mil niños esperaban la muerte en los cuarteles de Járkov. Los niños rogaban a la policía que al menos les permitieran morir al aire libre: “Dejadme morir en paz, no quiero morir en los barracones de la muerte”. La estación del ferrocarril en Dnepropetróvsk estaba desbordada de campesinos hambrientos, demasiado débiles incluso para mendigar.Las muertes de campesinos en las vías del ferrocarril ofrecían un testimonio espantoso de los nuevos contrastes. Por toda la Ucrania soviética, los pasajeros de los trenes se convirtieron en testigos involuntarios de horribles accidentes. Los campesinos hambrientos caminaban hacia las ciudades siguiendo las vías y se desmayaban de debilidad sobre los raíles. En Khartsyszk, los campesinos expulsados de la estación se colgaban de los árboles cercanos. Los habitantes de las ciudades estaban acostumbrados a ver a los campesinos en la plaza del mercado, extendiendo los frutos de la tierra y vendiendo sus productos. En 1933, los campesinos acudían a los familiares mercados de las ciudades, pero esta vez para mendigar y no para vender. Las plazas, ahora vacías de productos y de consumidores, sólo contenían las discordancias de la muerte. A primera hora, el único sonido era la débil respiración de los agonizantes, acurrucados debajo de harapos que en otro tiempo habían sido ropas.Las matanzas masivas por hambre de 1933 fueron el resultado del primer Plan Quinquenal de Stalin, implementado entre 1928 y 1932.”

viernes, 29 de mayo de 2020

España, una realidad valiosa


Aunque para algunos España pueda no ser una nación, para todos es una realidad. No cualquier tipo de realidad, sino una realidad valiosa, disponible para quien la sepa apreciar como un tesoro común. Se reconocen como conciudadanos. Son la España de Abel. No quieren que España vuelva a ser ese “triste trozo de planeta / por donde cruza errante la sombra de Caín” cantado por Machado, ni que sea cierto que en nuestro país todas las historias terminen mal, como vaticinó Gil de Biedma. Se ven reflejados, en el verso “Bien está que fuera tu tierra”. Porque si esto lo pudo decir Luis Cernuda, un poeta que conoció guerra y exilio en una época de represión, sería una frivolidad imperdonable que no puedan decirlo aquellos que solo han conocido la libertad.

martes, 23 de enero de 2018

Saint James Park de Londres en jardín privado.

Parque St James en Londres
Reina Carolina
Cuentan que la reina Carolina, esposa de Jorge II de Inglaterra, quiso convertir el parque de Saint James de Londres en jardín privado de su palacio. Para ello era necesario construir un muro que rodease el parque. Consultó entonces con el primer ministro, Robert Walpole, sobre cuánto podía costar esa obra. Walpole, que conocía muy bien a sus conciudadanos y sabía lo mal que se iban a tomar que la reina les privara de aquel parque público, quiso disuadir a la reina y respondió a la reina: —Esto, majestad, os costará tan solo tres coronas. —¿Solamente tres coronas? —preguntó la reina. —Sí, majestad, las coronas de Inglaterra, Escocia e Irlanda.