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miércoles, 30 de octubre de 2024

General Moshe Dayan: Hemos retornado a nuestros lugares más santos; hemos retornado y no los abandonaremos nunca

General Moshe Dayan
El general Moshe Dayan, un laicista manifiesto, de pie ante el muro proclamó que la ciudad dividida de Jerusalén había sido “reunida” por las FDI. “Hemos retornado a nuestros lugares más santos; hemos retornado y no los abandonaremos nunca”. Al término de la guerra de los seis días, Israel había ocupado no sólo Jerusalén, sino también Cisjordania, la franja de Gaza, la Península del Sinaí y los altos del Golán. Desde el principio Moshe Dayan dejó claro que Israel respetaría los derechos de los cristianos y los musulmanes a dirigir sus santuarios.El Gobierno israelí no ha dejado nunca de mantener esta política que pone de manifiesto que los conquistadores sionistas no carecían totalmente de respeto hacia los derechos sagrados de sus predecesores en Jerusalén.
La ley judía establecía que sólo al Mesías le estaría permitido construir el tercer templo. (Recuérdese que, aun cuando semejante santuario sería técnicamente el cuarto templo judío, durante la construcción del edificio de Herodes nunca se interrumpió el culto, por lo cual fue conocido como segundo templo).

miércoles, 14 de febrero de 2024

Durante años, los franceses y argelinos ofrecieron a ETA un trato de favor

Una de sus últimas experiencias militares, aunque frustrante, ha sido en Argelia, donde el presidente francés De Gaulle ha renunciado a la colonia entregándosela a los nacionalistas argelinos. Él y sus colegas de las fuerzas especiales paracaidistas no se lo perdonan y crean unos batallones de la muerte conocidos como OAS, la Organización del Ejército Secreto, que curiosamente había sido constituida en Madrid, en octubre de 1961, por el general Salan y otros altos oficiales. Carrero, entonces subsecretario de Presidencia, les había echado una mano. Francia y Argelia, cada uno motivado por intereses particulares, nunca perdonarían a Franco la cobertura que facilitó a los sublevados. Durante años, los franceses y argelinos se lo hicieron pagar ofreciendo a ETA un trato de favor. Francia fue su santuario, su lugar de refugio y reposo, mientras el Ejército y los servicios secretos argelinos les facilitaron adiestramiento militar en el uso de armas y explosivos, escribe el periodista Manuel Cerdán.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

¿ De donde procede la palabra capilla?


Un día de crudo invierno, siendo San Martín de Tours un joven militar (nació en Hungría por el año 316), se encontró en el camino a un pobre que sufría por tener poca ropa. Martín, al no tener nada que darle, dividió su capa en dos partes iguales con su espada y le dio la mitad. Con el tiempo la media capa de San Martín de Tours se puso en una urna y se le construyó un santuario pequeño. Como en latín “media capa” se dice “capilla”, la gente solía decir: “Vamos a orar donde está la capilla”. De esta manera el nombre “capilla” se popularizó y se puso a los pequeños lugares de oración.

jueves, 26 de septiembre de 2019

El gobierno chino pretende destruir la Puerta del Paraíso


Miles de fieles acuden a Dongergou, cerca de Taiyuan (Shanxi), al santuario de Nuestra Señora de los Siete Dolores, con ocasión de la fiesta de Virgen Dolorosa, que en la Iglesia se celebra el 15 de septiembre.  

El gobierno chino pretende destruir la puerta solemne del santuario, llamada “Puerta del Paraíso”, porque aduce que ésta es demasiado alta. Las estatuas que adornaban la Puerta ya fueron retiradas, en nombre de la “sinización”. Hace un tiempo se había difundido la noticia de que el gobierno tendría en mente destruir todo el santuario. En nombre de la “sinización”, muchas iglesias ya han sido devastadas.



El Santuario de Nuestra Señora de los Siete Dolores fue construido hace casi un siglo, en 1924. La “Puerta del Paraíso” domina un largo camino que serpentea por la montaña, intercalado con estaciones del Vía Crucis. Desde la “Puerta del Paraíso” se puede contemplar el santuario, que recuerda en parte el edificio del templo del Cielo, en Beijing. El templo fue dedicado a la Virgen de los Siete Dolores porque allí se quería construir un santuario, y las montañas que rodean la iglesia se llaman, precisamente, “de las siete amarguras”.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Campaña orientada a hacer fracasar el acuerdo entre el Vaticano y China.


Dos santuarios dedicados a la Virgen fueron destruidos por las autoridades chinas. Se trata del santuario de Nuestra Señora de los Siete Dolores, situado en Dongergou (Shanxi), y del santuario de Nuestra Señora de la beatitud, también conocido como “Nuestra Señora de la Montaña”, ubicado en Anlong (Guizhou). Los dos sitios de peregrinación  fueron demolidos en los últimos días, a pocas semanas de haberse firmado el acuerdo entre China y el Vaticano, referido al nombramiento de obispos.  

Apenas se dio a conocer públicamente la firma del acuerdo chino-vaticano, hubo un incremento de los episodios de destrucción de iglesias, cruces, etc.Varios observadores han denunciado que la Asociación Patriótica y el Frente Unido, entes responsables de las actividades religiosas, han lanzado una auténtica campaña orientada a hacer fracasar el acuerdo entre el Vaticano y China.

domingo, 28 de mayo de 2017

La Santa Casa.

La Santa Casa de Loreto
Año 1291: Cuenta Edward Hollis que éranse una vez unos pastores que vivían en los campos y guardaban sus rebaños por la noche. El ángel del Señor acudió a ellos y la gloria del Señor los rodeó con su esplendor y sintieron gran temor. Y el ángel les dijo: "No temáis, pues he aquí que os traigo buenas nuevas que darán gran júbilo a todas las gentes". Pero los pastores seguían sobrecogidos por el temor y echaron a correr hacia la fortaleza, que se llamaba Tersatto. Al día siguiente, los pastores salieron de nuevo a los campos. En lugar de las huestes celestiales encontraron una casita sobre la hierba, pero los pastores no se atrevieron a entrar y regresaron a la fortaleza. La tercera vez que salieron a los campos llevaron consigo a la guardia del castillo y al anciano padre Georgevich. Lo ayudaron a bajar la colina, ya que a su edad tenía las piernas rígidas y doloridas, y esta vez se aventuraron a entrar en la casita. Las desnudas paredes estaban manchadas de grasa y hollín y debajo se podían distinguir pintadas en una lengua que ni siquiera el sabio padre Georgevich pudo entender. En la pared oriental de la casa, colocada sobre una mesa alta, estaba la imagen de un bebé en brazos de su madre. Los pastores, los guardias y el anciano padre Georgevich salieron del santuario. El padre Georgevich se marchó renqueando a casa a implorar a Nuestra Señora que lo guiase, se quedó dormido en su reclinatorio, se le apareció la Virgen María para revelarle el misterio de la Santa Casa y luego le dijo: “Para que puedas dar testimonio de todas estas cosas, seas sanado. Tu inesperada y repentina curación confirmará la verdad de lo que te he revelado”. El padre Georgevich se levantó de su reclinatorio sin sentir el menor dolor e hizo cuanto Nuestra Señora le había ordenado, se dirigió al gobernador de la fortaleza y le contó lo que la Virgen le había comunicado. El gobernador informó de ello a su señor,
Croacia
el ban de Croacia, quien envió expertos a examinar el edificio. Éstos le dijeron que sus dimensiones eran diez metros de largo por cuatro de ancho, que la piedra dorada con la que estaba hecho era cierto tipo de caliza y que la madera aromática de su tejado era cedro, materiales ambos que no se podían conseguir en Croacia. Entonces el ban envió a los clérigos de su corte a buscar en sus archivos y éstos le dijeron que aquella caliza y aquel cedro sólo se podían obtener en Palestina. Le dijeron también que las dimensiones de la casa solamente coincidían con las de otra que se hallaba en Nazaret, en Palestina, en la basílica de la Anunciación. Así pues, el ban envió delegados a la lejana ciudad de Nazaret para que vieran esa Santa Casa de María de la que hablaban sus clérigos. Los delegados cruzaron mares y montañas, superando muchos peligros, hasta que llegaron a Nazaret. Los cruzados cristianos acababan de ser expulsados de Tierra Santa, entonces bajo el firme dominio del islam. Las iglesias habían sido demolidas o transformadas en mezquitas y, por doquier, los cristianos se estaban convirtiendo a montones a la religión de sus nuevos soberanos. Los delegados croatas encontraron Nazaret sumida en la desolación y la basílica de la Anunciación en ruinas. Se abrieron camino por los escombros hasta que hallaron un improvisado santuario en el sitio en el que su guía les había dicho que estaba la Santa Casa. En la puerta no había más que un anciano sacerdote. Entraron y aquel sacerdote les contó su historia.

Y aquel santuario, dijo el anciano sacerdote a los delegados del ban de Croacia, estaba justo donde ellos se encontraban. Aquél era el emplazamiento de la Santa Casa, el lugar en el que el Verbo se había hecho carne, el hogar de Nuestra Señora y de Nuestro Señor, el lugar bendecido por la presencia de santa Elena. Allí no había nada. La iglesia de Elena había desaparecido. La imponente basílica erigida en su lugar por los cruzados había desaparecido. No había más que una pequeña cabaña construida en el lugar donde antaño se encontraba la Santa Casa y la Santa Casa misma había desaparecido. Y entonces el anciano sacerdote les dijo cuándo había desaparecido. Ellos cayeron en la cuenta de que el día en que la Santa Casa había abandonado Nazaret era el mismo en que había aparecido en Tersatto.
Los enviados del ban de Croacia no dijeron nada, pero dejaron Nazaret y prosiguieron su camino, reflexionando sobre lo que habían visto y oído. Año 1294: Los delegados del ban estaban contentos por hallarse nuevamente en las costas patrias y por poder dar buenas noticias a su señor. Su barco atracó en Fiume y fueron conducidos colina arriba hasta la fortaleza de Tersatto. El ban de Croacia los recibió con rostro adusto. Empezaron a referirle sus noticias, pero los interrumpió bruscamente. Fueron conducidos en silencio al campo donde estaba la Santa Casa, en las afueras de Tersatto. Allí no había nada. La Santa Casa había desaparecido. El anciano padre Georgevich dijo a los emisarios del papa Bonifacio VIII en qué momento exacto había desaparecido la Santa Casa y ellos cayeron en la cuenta de que la noche en que la Santa Casa había abandonado Tersatto era la misma en la que había aparecido en el lauredal desde el que se veía el mar. Y es más, el padre Georgevich dijo que los pastores que estaban en los campos aquella noche habían visto en el cielo una numerosa hueste celestial. Los ángeles levantaron la casa del suelo y se la llevaron sumiéndose en la oscuridad. Los emisarios del papa Bonifacio VIII no dijeron nada, pero dejaron Tersatto y se marcharon a su ciudad a contar a su señor todas las cosas que habían oído. Año1631: El sacerdote tomó a Joseph Chaumonot de la mano y condujo al mendigo a la Santa Casa de Loreto, adornada con incrustaciones de mármol, atestada de peregrinos y coronada por una gigantesca cúpula. Y entraron juntos. Allí estaba la pequeña habitación en la que antaño había estado María. Allí estaba la ventana por la que entró el ángel para traerle la buena nueva.


El joven Chaumonot se volvió hacia su acompañante. “La Santa Casa de Nuestra Señora, en la que se unieron Dios y el hombre, que fue transportada por los aires y ante la cual me hallo hoy, me ha salvado ,dijo. Yo era un mendigo, estaba sucio, cubierto de llagas y echado a perder y ahora estoy limpio. ¿Qué puedo hacer para agradecer las mercedes de la Santa Casa?”. El sacerdote le respondió con otra historia, un poema acerca de otra Santa Casa. En voz baja empezó a recitar “La balada de Walsingham”. Año1061: Contemplad y ved, gentes todas que a este lugar mostráis devoción cuando a Nuestra Señora suplicáis socorro deseando su ayuda en la tribulación, de ésta su capilla podéis ver la fundación, si examináis esta mesa y conocéis cómo en efecto por milagro fue hallada.

Año 1674: Joseph Chaumonot sabía lo que tenía que hacer. Después de haber quedado limpio por la milagrosa intervención de un edificio, hizo votos de pagar la deuda que tenía con la Santa Casa haciendo otra copia de ella y dedicando su vida a su ocupante, Nuestra Señora de Loreto. Se dirigió a Roma, donde se presentó a los padres jesuitas, los caballeros de la Virgen María, y dejó de ser Joseph el mendigo para convertirse en el padre Marie-Joseph Chaumonot, un misionero jesuita enviado a los paganos de Canadá.