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sábado, 6 de junio de 2026

Cuando los turcos gobernaban Palestina

Selma Lagerlöf escribe en Jerusalén: “Eliahu sabía que era el gobierno turco allá en Constantinopla el causante de toda aquella desgracia. Era ese gobierno el que había permitido que los antiguos conductos de agua se deterioraran, el que no mantenía las carreteras en buen estado, el que se oponía a la construcción del ferrocarril, el que impedía a extranjeros emprendedores crear instalaciones portuarias, el que prohibía la importación de libros de Occidente y la impresión de periódicos. El mismo gobierno que obligaba a cualquiera que tuviera un trabajo útil y productivo a pagar unos impuestos, tan abusivos que la gente prefería malgastar sus días dormitando sin hacer nada. El que no defendía la justicia sino que toleraba que sus jueces aceptasen sobornos, el que permitía a los ladrones campar impunemente a sus anchas, el que había conducido a todo un pueblo al embrutecimiento y el abandono, hasta tal grado que era incapaz de pensar ya en levantarse. Eliahu enrojecía de cólera al enumerar la lista de los agravios perpetrados por los turcos. No concebía que los turcos tuviesen las manos libres para gobernar Palestina como quisieran."
La época en que nos ocupa, Palestina formaba parte del Imperio otomano, desde 1516. 

lunes, 24 de noviembre de 2025

Ser europeo


George Steiner parte de cinco axiomas para definir Europa. El café y el paisaje a escala humana y transitable son los dos primeros. En el paisaje entran las calles y plazas con los nombres de los estadistas, científicos, artistas y escritores del pasado. En Dublín, hasta las estaciones de autobús encaminan a las casas de los poetas. Pero a Europa la define sobre todo su doble filiación (Atenas y Jerusalén). 
Los cafés trazan el mapa de Europa y las relaciones en los cafés revelan su esencia. Esos encantadores locales “se extienden desde el café favorito de Pessoa en Lisboa hasta los cafés de Odessa, frecuentados por los gangsters de Isaak Bábel”. No hay cafés “primeros ni determinantes en Moscú, que es ya un suburbio de Asia”. Steiner considera simbólico que cuando las luces se apagaron en Europa, en 1914 con la Primera Guerra Mundial, el pacifista y socialista Jean Jaurès (1859-1914) fuera asesinado en el Café du Croissant, en París, por un fanático nacionalista a favor del conflicto armado.

Las distancias europeas poseen escala humana, pueden ser dominadas por el viajero, como lo ponen de manifiesto los peregrinos a Compostela desde tiempos inmemoriales. Europa es aquel lugar donde al viajero “nunca le parece estar muy lejos del campanario del próximo pueblo” . En Europa, “los ríos han tenido vados, vados, incluso para bueyes, “Oxford” (significa vado de buey)”. La diferencia con otros continentes es radical. En Estados Unidos, en Australia, no se va a pie de una población a otra. “Los desiertos del interior australiano, del sudoeste americano, los grandes bosques de los estados del pacífico o de Alaska, son casi impracticables”, mientras que Europa está hecha por europeos que piensan mientras caminan. “Algunos elementos integrantes del pensamiento y la sensibilidad europeos son, en el sentido originario de la palabra, “pedestres”. Su cadencia y sus secuencias son las del caminante”. “El cotidiano Fussgang (paseo a pie) de Kant, su ruta, cronométricamente exacta, a través de Königsberg, llegó a ser legendario”.
Las calles y plazas europeas evocan su historia, los europeos “habitan literalmente en cámaras de resonancia de los logros históricos, intelectuales, artísticos y científicos”, dice Steiner. “Indudablemente, la restauración, milímetro a milímetro, de los antiguos barrios de Varsovia con arreglo a pinturas topográficas del siglo XVIII es un milagro de destreza y de deliberada remembranza. Pero cuando caminamos entre estos sólidos espectros nos invade una sensación extraña, de enorme tristeza”. Sobre la carga del pasado, apunta: “Caminando cansinamente por la Rue Descartes, cruzando el Ponte Vecchio, o pasando ante la casa de Rembrandt en Ámsterdam, cuántas veces no me abrumó, incluso en sentido físico, la pregunta ¿Para qué? ¿Qué puede añadir cualquiera de nosotros a las inmensidades del pasado europeo?; un europeo culto queda atrapado en la telaraña de un in memoriam a la vez luminoso y asfixiante”. Eso es precisamente lo que Norteamérica rechaza. “Su ideología ha sido la del amanecer y la futuridad. Cuando Henry Ford declaró que “la historia es una estupidez”, estaba ofreciendo una contraseña para la amnesia creativa, una capacidad de olvidar que avala una búsqueda pragmática de la utopía”.  


Europa es espíritu descendiente de Atenas y de Jerusalén, de la filosofía griega, de la Biblia hebrea y del Nuevo Testamento.“Esta relación, a la vez conflictiva y sincrética, ha tenido parte en la discusión teológica, filosófica y política desde los Padres de la Iglesia hasta Lev Chestov, desde Pascal hasta Leo Strauss. El topos es hoy tan fértil y urgente como lo ha sido siempre. Ser europeo es tratar de negociar, moralmente, intelectualmente y existencialmente los ideales y aseveraciones rivales, la praxis de la ciudad de Sócrates y de la de Isaías”, exclama Steiner.


martes, 12 de agosto de 2025

La presencia de hebreos en la península Ibérica data de la Diáspora

Para el historiador medieval Julio Valdeón, la presencia de hebreos en la península Ibérica data de la Diáspora, que se puso en marcha poco después de la destrucción, por orden del emperador Tito, del segundo templo de Jerusalén (70 d.C.). Para que no pesara sobre ellos la acusación de “deicidas”, en tanto que asesinos de Jesucristo, algunos judíos asentados en la tierra de Hispania manifestaron, en diversos momentos de los tiempos medievales, que sus antepasados habían llegado a la península tiempo antes que tuviera lugar el nacimiento de Cristo. Esa opinión no se apoyaba en ningún fundamento solido. A comienzos del siglo IV, según el investigador Luis García Iglesias, había comunidades judías en diversas localidades de Hispania, en concreto en Llivia, Ampurias, Mataró, Tarragona, Ibiza, Mallorca, Játiva, Elche, Cartagena, Adra, Granada, Lebrija, Alcalá del Rio, Peñaflor y Segóbriga. 
Los judíos decidieron aplicar un nombre específico a las tierras de la península Ibérica, Sefarad. De ahí que se denomine con el calificativo de sefardíes a los judíos que residían en Hispania.En la época en que los visigodos eran reges Hispaniae, los judíos gozaban plenamente de los derechos de ciudadanía.Ahora bien, a raíz de la conversión de los judíos al catolicismo, acontecimiento que se produjo en tiempos de Recaredo (finales del siglo IV),la tolerancia hacia los hebreos desapareció.En el 616 el monarca Sisebuto decretó que los judios que vivían en su reino debían convertirse al cristianismo.A finales del siglo VII, cuando gobernaba en España el monarca Ervigio puso en marcha un decreto en el que se establecía la conversión forzosa al cristianismo de los judíos asentados en su reino. Ante aquella medida un considerable número de judíos asentados en España visigoda decidió emigrar fuera de la península Ibérica, desplazándose hacia el norte de Africa.

miércoles, 30 de octubre de 2024

General Moshe Dayan: Hemos retornado a nuestros lugares más santos; hemos retornado y no los abandonaremos nunca

General Moshe Dayan
El general Moshe Dayan, un laicista manifiesto, de pie ante el muro proclamó que la ciudad dividida de Jerusalén había sido “reunida” por las FDI. “Hemos retornado a nuestros lugares más santos; hemos retornado y no los abandonaremos nunca”. Al término de la guerra de los seis días, Israel había ocupado no sólo Jerusalén, sino también Cisjordania, la franja de Gaza, la Península del Sinaí y los altos del Golán. Desde el principio Moshe Dayan dejó claro que Israel respetaría los derechos de los cristianos y los musulmanes a dirigir sus santuarios.El Gobierno israelí no ha dejado nunca de mantener esta política que pone de manifiesto que los conquistadores sionistas no carecían totalmente de respeto hacia los derechos sagrados de sus predecesores en Jerusalén.
La ley judía establecía que sólo al Mesías le estaría permitido construir el tercer templo. (Recuérdese que, aun cuando semejante santuario sería técnicamente el cuarto templo judío, durante la construcción del edificio de Herodes nunca se interrumpió el culto, por lo cual fue conocido como segundo templo).

lunes, 26 de febrero de 2024

Jerusalén es una parte orgánica e inseparable del Estado de Israel

En diciembre de 1949 Ben Gurión anunció que para el Estado judío era esencial mantener una presencia en Jerusalén: La Jerusalén judía es una parte orgánica e inseparable del Estado de Israel, al igual que es una parte inseparable de la historia de Israel y de la fe de Israel y de la misma alma de nuestro pueblo. Jerusalén es el corazón de los corazones del Estado de Israel.
¿Cómo iban el pueblo judío y el Estado de Israel a superar la catástrofe de seis millones de muertos?En el mito del éxodo el pueblo del antiguo Israel había recordado su viaje a través de la nada del desierto hasta la seguridad de la Tierra Prometida. El moderno Estado de Israel era una creación similar a partir de la cuasianiquilación terrible de los campos de concentración.

Cuando besó las piedras, Abraham Davdevani sintió que el pasado, el presente y el futuro se habían unido: “Ya no habrá más destrucción y el muro no volverá a quedar nunca jamás desierto”. Presagiaba el final de la violencia, el abandono y la separación. Era lo que otras generaciones podrían haber llamado un retorno al paraíso. Los judíos religiosos, especialmente los discípulos del rabino Kook el Joven, estaban convencidos de que la redención había comenzado. Recordaban las palabras pronunciadas por el rabino hacía sólo unas pocas semanas y estaban convencidos de que había hablado inspirado por Dios. De pie ante el muro, el rabino Kook anunció, el día de la conquista, que “por orden del cielo” el pueblo judío “había retornado a casa en las alturas de la santidad y nuestra propia ciudad santa”. Uno de sus discípulos, Israel Stitieglitz, conocido como “Ariel”, dejó el muro y caminó sobre la plataforma del Ḥaram, sin hacer caso de las leyes de pureza y de las áreas prohibidas, manchado de sangre y sucio. “Estuve en el lugar donde el sumo sacerdote entraba sólo una vez al año, con los pies desnudos, después de cinco inmersiones en el mikveh”, recordaba después. “Pero yo estaba calzado, armado y con un casco. Y me dije: Así es la generación de los conquistadores”. Israel había librado la última batalla y era una nación de sacerdotes; todos los judíos podían entrar en el Santo de los santos. Todo el ejército israelí, como el rabino Kook señaló repetidamente, era “santo” y sus soldados podían entrar con atrevimiento en la presencia de Dios.
Incluso los ateos más intransigentes tuvieron experiencia de su Ciudad Santa como realidad sagrada. Como dijo Abba Eban, delegado de Israel ante las Naciones Unidas, Jerusalén “está más allá y por encima, antes y después de todas las consideraciones políticas y seculares”. A los israelíes les resultaba imposible ver la cuestión objetivamente, porque en el muro habían encontrado el alma judía.
Referencia: Historia de Jerusalén de Karen Armstrong

domingo, 19 de noviembre de 2023

Jerusalén ha llegado a ser central para la geografía sagrada de judíos, cristianos y musulmanes


Aun cuando se emplea libremente la palabra “santa” en relación con Jerusalén, como si su significado fuera evidente, en realidad es bastante complejo. Cada una de las tres religiones monoteístas ha desarrollado tradiciones sobre la ciudad que son notablemente similares. Por otra parte, la devoción a un lugar sagrado o a una ciudad santa es un fenómeno casi universal. Los historiadores de las religiones creen que es una de las manifestaciones de fe más antiguas en todas las culturas. Los seres humanos han desarrollado lo que se ha dado en llamar una geografía sagrada que no tiene nada que ver con un mapa científico del mundo, sino que cartografía su vida interior. Montañas, bosques y ciudades terrenas se han convertido en símbolos de esta espiritualidad, tan omnipresente que, al parecer, responde a una profunda necesidad humana, sean cuales fueren nuestras creencias sobre “Dios” o lo sobrenatural. Por diferentes razones, Jerusalén ha llegado a ser central para la geografía sagrada de judíos, cristianos y musulmanes. Esto hace que les resulte muy difícil considerar la ciudad de un modo objetivo, porque ha quedado ligada a su concepción de sí mismos y de la realidad última, en ocasiones llamada sagrado, que da sentido y valor a nuestra vida mundana, escribe Karen Armstrong, Premio princesa de Asturias de ciencias sociales. 

domingo, 21 de mayo de 2023

Uno de esos sucesos que brotan de la fe y la esperanza

Cuenta el profesor Ricardo de la Cierva que "si un sacerdote vestido de blanco declarase en plena plaza de San Pedro que una anciana y humilde señora de Galilea, a fines del siglo primero, subía al cielo en cuerpo y alma, rodeada, según esa tradición anterior al siglo IV, por los discípulos supervivientes de su Hijo y por los primeros cristianos de Jerusalén que la acompañaban cuando cayó en su último sueño (la Dormición de la Virgen se celebraba en la Jerusalén del siglo VI) sin que aquel acontecimiento antiguo tuviera la menor repercusión, naturalmente, en el inmenso Imperio de Roma que entonces dominaba la Tierra. Que esto hubiera sucedido a finales del siglo I y que cientos de millones de católicos nos lo creyéramos sin sombra de duda al mediar el siglo XX me parecía, mientras escuchaba al Papa Pío XII, una auténtica sinfonía de espiritualidad, uno de esos sucesos que sólo pueden brotar de la fe y de la esperanza".

sábado, 29 de mayo de 2021

El pequeño burro


En una entrevista concedida a la revista francesa Paris Match, el Papa Francisco recordaba lo que decía el cardenal Albino Luciani (futuro Juan Pablo I) cuando le saludaban con aplausos. Cuando era cardenal y oía aplausos "¿Creen que el pequeño burro sobre el que Jesús entró a Jerusalén pensaba que los Hosanna de la multitud eran para él? Igual el Papa, los obispos y los sacerdotes podrán cumplir su misión si saben ser como ese burrito y ayudan a dar luz al verdadero Protagonista mirando siempre al espíritu que esos Hosanna de hoy pueden ser reemplazados mañana por un Crucifíquenlo". 

domingo, 28 de junio de 2020

Judea en tiempos de Jesus


Cristo en el Templo

Cuando nació Jesús, hacía menos de una década que Roma había conquistado Judea. El bandolerismo, a veces teñido de nacionalismo, era habitual en el campo; en los pueblos y ciudades se hablaba de rebelión y se esperaba un mesías que restaurara el dominio judío sobre la tierra santa de Israel. Los más extremistas de quienes buscaban esperanza en la política eran los zelotes, que pretendían expulsar a los romanos por la fuerza de las armas. Sus actividades acabaron llevando a dos revueltas desastrosas. La primera, entre los años 66 y 70 de nuestra era, causó la destrucción del Templo judío de Jerusalén a manos de los vengativos romanos. La segunda, en los años 132-135, provocó la destrucción de la ciudad de Jerusalén y la expulsión de toda la población judía. En sus ruinas se refundo la ciudad pagana de Aelia Capitolina; durante los siguientes quinientos años se prohibió a los judíos que vivieran allí, escribe la profesora Judith G. Coffin.

Representación del desfile en Roma, del botín procedente del saqueo del Templo de Jerusalén por el ejército romano de Tito (año 70). 
Los guardianes de las tradiciones escritas conservadas en la Tora eran la casta sacerdotal, dice Coffin, hereditaria del templo y sus aliados aristócratas, un grupo conocido como los saduceos. Como cabría esperar en el mundo antiguo, la alianza entre las autoridades religiosas y políticas de Judea era cerrada. Antes de la conquista romana, al sumo sacerdote del templo de Jerusalén lo nombraban los monarcas judíos hasmoneos, que habían conseguido su independencia de los gobernantes seléucidas de Siria durante el siglo II a. J.C. Sin embargo, tras la conquista romana, al sumo sacerdote lo designaba Roma. Como resultado, fue inevitable que los saduceos se vieran teñidos por la sospecha de colaboracionismo, a pesar del papel central que desempeñaban en el culto del templo. Sus principales rivales en fidelidad religiosa eran los fariseos, grupo de maestros y predicadores de la ley religiosa y herederos en cierta medida de la tradición profética del período del Primer Templo.Los fariseos instaban a una devoción rigurosa a la ley mosaica, pero también eran bastante flexibles al aplicarla a la vida diaria.Los esenios, grupo casi monástico que buscaba la liberación espiritual mediante el ascetismo, el arrepentimiento y una estricta separación sectaria de sus semejantes judíos. La mayoría de los judíos no se identificaban con ninguno de estos grupos.


jueves, 14 de noviembre de 2019

Los que quieren la paz se hallan en lucha perenne


Stefan Zweig en su libro Jeremías escribe: “Ay de la petulancia que inicia la querella sin necesidad, porque por una ruta saldrá, mas retornará huyendo por siete caminos distintos; ay de los que asesinan la paz mediante la palabra. ¡Cuídate de ellos, guárdate, pueblo de Jerusalén!………….siempre está el tumulto con la mayoría, y las palabras de parte de la mentira. Fuertes deben ser los mansos, y los que quieren la paz se hallan en lucha perenne”.

domingo, 17 de junio de 2018

Las acciones de Dios no sólo son justas sino, asimismo, racionales.

El diablo cubre de pústulas a Job. William Blake, 1827.
“Yahvé bendijo ahora a Job más que al principio, pues se hizo con catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras”. Dios ha reparado los estragos sufridos por su siervo; ha recompensado a Job por sus infortunios. Pero donde hay compensación hay justicia y no tragedia.  Yahvé es justo, hasta en su furia. A menudo la balanza de la retribución o recompensa parece estar terriblemente desequilibrada o bien las providencias de Dios parecen insoportablemente lentas. Pero, tras la suma de los tiempos, no puede caber duda de que Dios es justo para con el hombre. Sus acciones no sólo son justas sino, asimismo, racionales. El orden del universo y de la condición humana es accesible a la razón. Las vías del Señor no son caprichosas ni absurdas. Podemos entenderlas cabalmente si a nuestras indagaciones les conferimos la clara visión de la obediencia.

La caída de Jericó.
Obsérvese la distinción decisiva, dice George Steiner: la caída de Jericó o la de Jerusalén se limitan a ser justas, en tanto que la caída de Troya es la primera gran metáfora de la tragedia. Donde una ciudad es destruida porque ha desafiado a Dios, su destrucción constituye un instante fugaz en el designio racional del propósito divino. Sus muros volverán a levantarse, en la tierra o en el reino de los cielos, cuando las almas de los hombres hayan recobrado la gracia. El incendio de Troya es definitivo porque es causado por el feroz juego de los odios humanos y por la elección caprichosa y misteriosa del destino.

Guerra del Peloponeso.
Las guerras relatadas en el Antiguo Testamento son sangrientas y atroces, pero no son trágicas. Son justas o injustas. Los ejércitos de Israel triunfarán en las batallas si han cumplido la voluntad del Señor y le han rendido culto. Serán derrotados si han violado la alianza divina o si sus reyes han caído en la idolatría. En cambio, las guerras del Peloponeso son trágicas. Oscuras fatalidades y sombríos errores de juicio se despliegan tras ellas. Enredados por falsa retórica y movidos por impulsos políticos que no pueden explicar a conciencia, los hombres salen a destruirse entre sí, con una especie de furia sin odio. Hoy seguimos desencadenando guerras del Peloponeso, manifiesta Steiner.

lunes, 12 de febrero de 2018

Erdogan ha instaurado un poder político autoritario, propio de un nuevo Sultán.


Con la visita hace unos días al Papa Francisco en el Vaticano , Recep Tayyip Erdogan ha querido presentarse ante un fragmentado mundo musulmán como el único referente en lo que concierne a la cuestión de Jerusalén. Con este gesto, él se alinea a su nuevo aliado, Vladimir Putin, que se presenta como el protector de los cristianos en Oriente Medio.  Los dos tienen en común la voluntad de decir lo que realmente piensan sobre cuestiones geopolíticas medio-orientales, especulando sobre la evidente instrumentalización del factor religioso para objetivos políticos e ideológicos, pero en una versión moderna. 

En el caso de Rusia, sigue siendo siempre actual su involucramiento en el Oriente Medio, por tratarse de una salida estratégica en el marco de sus ambiciones imperiales y geopolíticas; para la Turquía de Erdogan, es el retorno a su visión neo-otomana, es decir, a Turquía como una nueva potencia regional, que busca sacar provecho de su importante posición geopolítica.  

Erdogan, un verdadero animal político, proviene de una
Turquía desdeñada por el sistema kemalista. Tal como se lee en un informe de los EEUU del año 2004, él se caracteriza por una despótica soberbia y una ambición desenfrenada, que derivan de la fe en que Dios los ha predestinado a estar al frente de Turquía. Por ese motivo, él ha instaurado, en este contexto, un poder político autoritario, propio de un nuevo Sultán. Semejante poder ha sido instaurado utilizando el partido del AKP a modo de trampolín. Primero, socavando el sistema kemalista, y luego procediendo con reformas que resultaban inimaginables antes de aquél entonces. Una vez establecido en el poder, alrededor del 2009, inició una campaña contra sus compañeros de escalada y, luego del fallido golpe de julio de 2016, contra la sociedad civil. Su poder absoluto goza del apoyo del 51% de la población, sobre todo, de aquella de origen anatolio y de fe islámica.


viernes, 2 de febrero de 2018

La decisión de trasladar la embajada americana desde Tel Aviv a Jerusalén no es algo que sucede de la nada.

Jerusalén.
“Si me olvido de ti, Jerusalén, que se paralice mi derecha; que se me pegue la lengua al paladar, si dejo caer tu recuerdo, si no pongo a Jerusalén por encima de toda alegría”, así canta el salmo 137. Es necesario tener en mente las palabras de este himno, para comprender el impacto que ha tenido, sobre la conciencia judía, la decisión de trasladar la embajada americana desde Tel Aviv a Jerusalén, reconociendo a esta última como capital de Israel.

La decisión del presidente Trump se inscribe en una lógica. No es algo que sucede de la nada, por más que haya generado sorpresa y haya dejado en estado de shock a los regímenes árabes. Dos declaraciones solemnes de carácter oficial, cuyo objeto fue Jerusalén, precedieron este reconocimiento. La primera, es una ley adoptada el 30 de julio de 1980 por la Knesset, que anexiona Jerusalén oriental y proclama a Jerusalén como capital del Estado de Israel, siendo ésta “una e indivisible”; la segunda es una ley aprobada por el Congreso de los Estados Unidos en el año 1995, que declara oficialmente a Jerusalén como capital “indivisible” de Israel, y pide el traslado de la embajada estadounidense desde Tel Aviv a Jerusalén.  

Según Tarek Mitri, ex-ministro de Cultura del Líbano, y, paralelamente, responsable de la oficina de relaciones ecuménicas en el Consejo ecuménico de las Iglesias (COE) en Ginebra, “el vice-presidente americano, nacido católico, se convirtió al protestantismo evangélico y pertenece a este movimiento del Partido Republicano que se declara a favor de una cruzada por la tutela de la identidad y de los valores cristianos de América”. “Muy influyente en el seno del Partido republicano, esta derecha cristiana sostiene, generalmente, a Israel”, continúa Mitri, “En el núcleo de este movimiento se hallan los sionistas cristianos y los dispensionalistas que creen que la creación de Israel en 1948 ha sido ‘el signo de todos los signos’ y ‘desde el punto de vista profético, el evento de mayor importancia desde la destrucción del Templo de Salomón, en el año 70 de la era cristiana’. “Dicho movimiento, precisa Mitri, tiene una visión apocalíptica de la historia, y cree sinceramente que la reconstrucción de Israel es un preludio a la segunda venida de Cristo”.

Vice presidente americano Mike Pence.
Mitri manifiesta que la decisión de Donald Trump honra una promesa hecha a este electorado, entre el 30 y el 40% de los electores, formado por cristianos de derecha, conservadores y otros evangélicos.

Si me olvido de ti, Jerusalén, que se paralice mi derecha; que se me pegue la lengua al paladar

jueves, 9 de marzo de 2017

Las murallas de Jerusalén.

Histórica puerta de Damasco en las antiguas murallas de Jerusalén
Sigue el conflicto entre Israel y Palestina. 
Israel nunca se dejara arrebatar lo que considera suyo. Es la herencia de sus padres.

—¿Qué valen nuestras vidas? —preguntó a sus soldados—. Nada, en comparación con nuestra misión. Recordad: lo que nosotros defendemos aquí son las murallas de Jerusalén.

Mishka Rabinovich, el artillero herido en el brazo que, dos meses antes, detuviera a los blindados de la Legión Árabe con su bazuka, mandaba una de las compañías. Daba sus instrucciones cuando uno de sus hombres, un judío ortodoxo, preguntó: —¿Qué tendremos que hacer cuando lleguemos ante la mezquita de Omar? —¡Quitarnos los zapatos y continuar luchando!

¿Os acordáis de la carta que escribe Esther a sus padres y que esta recogida en el libro “Oh, Jerusalén “(Larry Collins y Dominique Lapierre)

Queridos papá y mamá: Os escribo para suplicaros que
aceptéis todo lo que me pueda ocurrir, con la serenidad que deseo. Libramos un difícil combate. He saboreado el infierno, pero ha valido la pena, porque estoy convencida de que el fin de esta batalla verá la realización de nuestras esperanzas. He vivido plenamente mi vida, y me ha sido muy dulce vivir aquí, en nuestra tierra. Espero que un día, pronto, vengáis todos y gocéis de los frutos de nuestra lucha. Sed felices y acordaos de mí sólo en la alegría. Shalom, ESTHER

jueves, 8 de septiembre de 2016

Un personaje más.

Lew Wallace publicó la novela Ben-Hur en 1.880. "Por decirlo suavemente, en aquella época yo no estaba influenciado ni en lo más mínimo por el sentimiento religioso", contó Wallace sobre su pensamiento de entonces: "No tenía convicciones sobre Dios o Cristo. Ni creía en ellos ni dejaba de creer. Los predicadores no dejaban huella en mí. Había leído sobre cualquier cosa menos sobre ese tema. La indiferencia es la palabras que mejor describe mis sentimientos sobre el Día Después de la Muerte, como un científico francés había descrito felizmente lo que sigue a la vida”.


Y así explica el mismo Wallace cómo al estudiar la época  de Cristo para su novela Ben-Hur nacían las certezas que Ingersoll no alcanzaba a ver, y al ponerse en la piel de los personajes su indiferencia religiosa iba desapareciendo:

"Pensad en la compañía en la que me puso la novela.Pensad en cabalgar junto a Baltasar en su gran camello blanco hasta el lugar de encuentro fijado, más allá de Moab; en la compañía de los Tres misteriosos Sabios; en desayunar con ellos a la sombra de una pequeña tienda sobre las ondas de la arena; en escuchar la acción de gracias con la que iniciaron su ágape; en ver cómo se presentaban uno a otro, contándose cómo y cuándo fueron convocados por el Espíritu; o en el invitado posterior al viaje final a Jerusalén: ¡la estrella, nuestro guía!

Pensad en asistir a una sesión del sanedrín; en escuchar cómo Herodes pregunta a Hilel, un maestro centenario, dónde es más probable que aparezca el Rey de los judíos.

Pensad en tumbarse junto a los pastores en su redil en aquella fresca y clara primera noche de Navidad; en ver caer la escala de luz desde la ventana del cielo... ¡en escuchar al ángel anunciar la Buena Nueva!

Pensad en caminar junto a José cruzando la puerta de Jaffa hata la llanura de Refaim, pasar la tumba de Raquel hasta el viejo portal de Belén; en robar unas miradas al rostro de la joven esposa subida en el burrito, ¡tan pequeña como para ser, en una buena y antigua expresión católica, la Santísima Madre de Dios!

Pensad en contemplar ese rostro tan a menudo y tan distintamente como para poder asegurar que en el mundo sólo existen dos retratos de ella, el de Rafael y el de Murillo, porque todos los demás son demasiado viejos, demasiado vulgares o demasiado humanos...

Y ahora decidme: ¿es extraño si yo escribía reverencialmente, sobrecogido en ocasiones? ¿Es extraño que, inconscientemente, yo estuviese preparándome para desprenderme de mi indiferencia como una langosta se desprende de su cáscara?.Mucho antes de concluir el libro, confiesa Wallace, ya creía en Dios y en Cristo".

Esta forma de descubrir a Cristo por parte de Lew Wallace me recuerdan las palabras de San Jose María Escrivá:

San Jose María Escrivá
“No basta con tener una idea general del espíritu de Jesús, sino que hay que aprender de El detalles y actitudes. Y, sobre todo, hay que contemplar su paso por la tierra, sus huellas, para sacar de ahí fuerza, luz, serenidad, paz.

En los primeros años de mi labor sacerdotal, solía regalar ejemplares del Evangelio o libros donde se narraba la vida de Jesús. Porque hace falta que la conozcamos bien, que la tengamos toda entera en la cabeza y en el corazón, de modo que, en cualquier momento, sin necesidad de ningún libro, cerrando los ojos, podamos contemplarla como en una película

Debes ser, en el Evangelio, un personaje más, conviviendo con Pedro, con Juan, con Andrés…,


Yo te aconsejo que, en tu oración, intervengas en los pasajes del Evangelio, como un personaje más. Primero te imaginas la escena o el misterio, que te servirá para recogerte y meditar. Después aplicas el entendimiento, para considerar aquel rasgo de la vida del Maestro”


intervengas en los pasajes del Evangelio, como un personaje más


lunes, 5 de septiembre de 2016

La religión hebrea.


En la primera época en que cabe distinguir a la religión hebrea, esta aún era probablemente politeísta, pero también monólatra; es decir, que al igual que otros pueblos semitas, las tribus que fueron las precursoras de los judíos creían que había muchos dioses, pero adoraban solo a uno, al suyo. 

Abraham
La primera etapa de perfeccionamiento fue la idea de que el pueblo de Israel debía devoción exclusiva a Yahvé, la deidad tribal, un dios celoso que había hecho un pacto con su pueblo para llevarlo de nuevo a la tierra prometida, la Canaán adonde Yahvé ya había llevado a Abraham desde Ur, y que ha seguido siendo un foco de pasión hasta la actualidad. El pacto era una idea dominante; Israel tenía la seguridad de que, si hacía algo, ocurriría algo deseable en consecuencia, lo que suponía una gran diferencia respecto de la atmósfera religiosa de Mesopotamia o de Egipto. Las exigencias de exclusividad de Yahvé dieron paso al monoteísmo, ya que, llegado el momento para ello, los israelitas no sentían respeto alguno por los otros dioses que podrían constituir un obstáculo para esta evolución. Pero esto no fue todo. La naturaleza de Yahvé fue pronto diferente a la de los demás dioses tribales. La característica más distintiva de su culto era que no había ninguna representación de su imagen.

El poder creativo de Yahvé era otro aspecto que diferenciaba
John Morris Roberts
a los hebreos de la tradición mesopotámica, dice el profesor John Morris Roberts. Ambas religiones consideraban que el origen del género humano era un caos acuático. “La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo”, dice contundentemente el libro del Génesis. Para los mesopotámicos, no hubo creación pura; siempre había existido algún tipo de materia, y los dioses solo la ordenaron. Pero para los hebreos era diferente: Yahvé ya había creado el propio caos. Yahvé fue para Israel lo que más tarde expresó el credo cristiano: “Creador del cielo y de la tierra, creador de todo lo visible y lo invisible”; era, por tanto, el supremo creador. Además, hizo al hombre a su imagen y semejanza, como un compañero, no como un esclavo; el hombre era la culminación y la revelación suprema de su poder creativo, una criatura capaz de distinguir el bien del mal. Finalmente, el hombre se movía en un mundo moral que establecía la propia naturaleza de Yahvé. Solo Él era justo; las leyes del hombre podían reflejar o no su voluntad, pero Él era el único autor de la rectitud y de la justicia, quien marcaba los parámetros de la conducta ejemplar.

Moises.
El relato bíblico del viaje por el Sinaí narra probablemente la época crucial en que se forjó la conciencia nacional. Pero la tradición bíblica es lo único que tenemos para documentarnos, y no se recogió hasta mucho más tarde, dice el profesor John Morris Roberts. Sin duda es verosímil que los hebreos debieran huir finalmente de una dura opresión en tierras extranjeras; una opresión que podría, por ejemplo, ser reflejo de las cargas que imponían unas enormes empresas de construcción. Moisés es un nombre egipcio, y es probable que existiera un original histórico del gran líder que domina la historia bíblica dirigiendo el éxodo y manteniendo unidos a los hebreos en el desierto. En el relato tradicional, fundó la ley tras traer los Diez Mandamientos de su encuentro con Yahvé, ocasión en que se renovó el pacto de Yahvé con su pueblo en el monte Sinaí, y que podría verse como el retorno formal a sus tradiciones de pueblo nómada cuyos cultos habían sido erosionados por la larga permanencia en el delta del Nilo.

"Josué ora a Dios para que el sol se detenga". Grabado de Gustave Doré.
La historia de conquista que se narra en el Libro de Josué coincide con los testimonios de la destrucción de las ciudades cananeas en el siglo XIII a.C., y lo que sabemos de la cultura y la religión cananeas también coincide con el relato bíblico de las luchas de los hebreos contra los cultos locales y el politeísmo, que lo impregnaban todo.

Jerusalén fue durante mucho tiempo un pequeño lugar lleno de suciedad y confusión, algo muy alejado del nivel que, mucho antes, había alcanzado la vida urbana de los minoicos. Pero en Israel estaban las semillas de gran parte de la historia futura del género humano. La colonización de Palestina había sido esencialmente una operación militar, y la necesidad militar provocó la siguiente etapa de la consolidación de una nación. Parece que fue el desafío que plantearon los filisteos lo que estimuló el surgimiento de la monarquía hebrea en algún momento hacia el 1.000 a.C. Con ella aparece otra institución, la de la especial distinción de los profetas, ya que fue el profeta Samuel quien ungió,nombrando así de hecho, tanto a Saúl, el primer rey, como a su sucesor, David.

Icono ruso de David, representado como Profeta y Rey,
David había dado a Israel una capital, acrecentando así la tendencia a la centralización política. Había planificado la construcción de un templo, y cuando Salomón lo edificó, el culto a Yahvé tuvo una forma más espléndida que nunca y un lugar duradero.

Jeremías encarcelado y apaleado
Al final, Israel sería recordada no por las grandes hazañas de sus reyes, sino por las normas éticas que anunciaron sus profetas. Ellos dieron forma a los vínculos de la religión con la moralidad que dominarían no solo el judaísmo, sino también el cristianismo y el islam. Los profetas hicieron evolucionar el culto a Yahvé hasta la adoración de un Dios universal, justo y misericordioso, severo a la hora de castigar el pecado, pero dispuesto a dar la bienvenida al pecador que se arrepentía. Este fue el clímax de la cultura religiosa en Oriente Próximo, un punto de inflexión después del cual pudo separarse la religión de la localidad y de la tribu. Los profetas también atacaron con acritud la injusticia social. Para ello, Amós, Isaías y Jeremías dejaron a un lado a la privilegiada casta sacerdotal, denunciando la burocracia religiosa directamente ante el pueblo. Anunciaron que todos los hombres eran iguales ante Dios, que los reyes no podían hacer sin más su voluntad; proclamaron un código moral que era una realidad dada, independiente de la autoridad humana. Así pues, la predicación de la adhesión a una ley moral que Israel creía que había sido dada por Dios, se convirtió también en una base para la crítica al poder político existente. Si la ley no estaba hecha por el hombre, no emanaba aparentemente de ese poder, y los profetas siempre podían recurrir a ella, así como a su inspiración divina, contra el rey o el sacerdote. No es demasiado decir que, si la esencia del liberalismo político radica en la creencia de que el poder ha de emplearse dentro de un marco ético independiente de él, su raíz primaria está en las enseñanzas de los profetas.

todos los hombres eran iguales ante Dios, que los reyes no podían hacer sin más su voluntad; proclamaron un código moral que era una realidad dada, independiente de la autoridad humana.