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jueves, 14 de agosto de 2025

Lo más llamativo de la conquista de los musulmanes de España a principio del siglo VIII es que encontraron poca resistencia

Lo más llamativo de la conquista de los musulmanes de España a principio del siglo VIII es que encontraron poca resistencia. A nivel popular jamás se organizó ninguna actitud defensiva, circunstancia que sin duda obedecía a las fuertes luchas internas existentes entre las grandes familias de la nobleza visigoda. El pueblo llano se hallaba al margen de aquella interminable pugna entre los descendientes de los monarcas Chindasvinto y Wamba. Además una buena parte de la aristocracia visigoda aceptó pactar con los invasores musulmanes. Los musulmanes en aquellos años de comienzos del siglo VIII se mostraron bastante apacibles con los cristianos, los cuales , al igual que los judíos eran “gentes del Libro”.Los miembros de la comunidad judía vieron con buenos ojos la presencia de los islamitas en la península Ibérica, pue disfrutaron con ellos de un clima de amplia tolerancia. El historiador norteamericano E. Ashtor ha señalado que los hebreos “encadenaron su destino a la dominación mora y la apoyaron de todas las áreas vitales”, escribe el historiador Julio Valdeón. 
El progreso de los musulmanes hacia las tierras del norte peninsular quedó cortado al sufrir en el año 722 una derrota ante los combatientes satures cerca de las montañas de Covadonga. Unos años más tarde, en el año 732, los musulmanes sufrieron una fuerte derrota ante el rey franco Carlos Martel en las proximidades de la localidad de Poitiers. Aquel acontecimiento, dice Valdeón, se tradujo en el abandono, por parte de los musulmanes de su penetración en las tierras de la Europa cristiana.


martes, 12 de agosto de 2025

La presencia de hebreos en la península Ibérica data de la Diáspora

Para el historiador medieval Julio Valdeón, la presencia de hebreos en la península Ibérica data de la Diáspora, que se puso en marcha poco después de la destrucción, por orden del emperador Tito, del segundo templo de Jerusalén (70 d.C.). Para que no pesara sobre ellos la acusación de “deicidas”, en tanto que asesinos de Jesucristo, algunos judíos asentados en la tierra de Hispania manifestaron, en diversos momentos de los tiempos medievales, que sus antepasados habían llegado a la península tiempo antes que tuviera lugar el nacimiento de Cristo. Esa opinión no se apoyaba en ningún fundamento solido. A comienzos del siglo IV, según el investigador Luis García Iglesias, había comunidades judías en diversas localidades de Hispania, en concreto en Llivia, Ampurias, Mataró, Tarragona, Ibiza, Mallorca, Játiva, Elche, Cartagena, Adra, Granada, Lebrija, Alcalá del Rio, Peñaflor y Segóbriga. 
Los judíos decidieron aplicar un nombre específico a las tierras de la península Ibérica, Sefarad. De ahí que se denomine con el calificativo de sefardíes a los judíos que residían en Hispania.En la época en que los visigodos eran reges Hispaniae, los judíos gozaban plenamente de los derechos de ciudadanía.Ahora bien, a raíz de la conversión de los judíos al catolicismo, acontecimiento que se produjo en tiempos de Recaredo (finales del siglo IV),la tolerancia hacia los hebreos desapareció.En el 616 el monarca Sisebuto decretó que los judios que vivían en su reino debían convertirse al cristianismo.A finales del siglo VII, cuando gobernaba en España el monarca Ervigio puso en marcha un decreto en el que se establecía la conversión forzosa al cristianismo de los judíos asentados en su reino. Ante aquella medida un considerable número de judíos asentados en España visigoda decidió emigrar fuera de la península Ibérica, desplazándose hacia el norte de Africa.

viernes, 23 de junio de 2017

La aristocracia goda perdió.


En la narración que hace Menéndez y Pelayo de los conflictos religiosos durante la época visigoda, Witiza, el penúltimo rey godo (702-710) es considerado como “símbolo de la aristocracia goda, ni arriana ni católica, sino escéptica, enemiga de la Iglesia”.