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miércoles, 3 de junio de 2026

El talón de Aquiles del reino visigodo fue la disidencia política

Don Pelayo

Escribe el historiador Stanley G. Payne que “el talón de Aquiles del reino visigodo fue la disidencia política, a menudo intensa y violenta. Fue la tónica del siglo VII y de los primeros años del VIII, coincidiendo con una sequía importante, epidemias y una mortandad elevada. Estas fueron las condiciones que permitieron la conquista islámica, que tuvo lugar entre los años 711 y 718, y que cambió la historia de la Península para siempre.La España musulmana y el fin del reino visigodo. Solo un reducto de territorio peninsular, el reino astur, con el rey Pelayo a la cabeza, se defendió con éxito de la invasión y venció a los musulmanes en Covadonga. El resto de la Península se integró, primero como un emirato del gran imperio árabe, el califato de Damasco, y luego, a partir de 756, como el emirato independiente de al-Ándalus, con capital en Córdoba y encabezado por Abderramán I (756-788), único superviviente de la matanza de la familia Omeya en Damasco.”
“Se ha creado el gran mito de que al-Ándalus en la época medieval era un paraíso de tolerancia y multiculturalismo, una visión que resulta anacrónica y falsa. A lo largo de su historia, cada vez hubo menos tolerancia en al-Ándalus, hasta que, a finales del siglo XII, la población cristiana o había huido, o había sido deportada a África, o había sido masacrada. Al-Ándalus, de hecho, llegó a ser menos tolerante que el Medio Oriente árabe tanto con los judíos como con los cristianos.”

jueves, 14 de agosto de 2025

Lo más llamativo de la conquista de los musulmanes de España a principio del siglo VIII es que encontraron poca resistencia

Lo más llamativo de la conquista de los musulmanes de España a principio del siglo VIII es que encontraron poca resistencia. A nivel popular jamás se organizó ninguna actitud defensiva, circunstancia que sin duda obedecía a las fuertes luchas internas existentes entre las grandes familias de la nobleza visigoda. El pueblo llano se hallaba al margen de aquella interminable pugna entre los descendientes de los monarcas Chindasvinto y Wamba. Además una buena parte de la aristocracia visigoda aceptó pactar con los invasores musulmanes. Los musulmanes en aquellos años de comienzos del siglo VIII se mostraron bastante apacibles con los cristianos, los cuales , al igual que los judíos eran “gentes del Libro”.Los miembros de la comunidad judía vieron con buenos ojos la presencia de los islamitas en la península Ibérica, pue disfrutaron con ellos de un clima de amplia tolerancia. El historiador norteamericano E. Ashtor ha señalado que los hebreos “encadenaron su destino a la dominación mora y la apoyaron de todas las áreas vitales”, escribe el historiador Julio Valdeón. 
El progreso de los musulmanes hacia las tierras del norte peninsular quedó cortado al sufrir en el año 722 una derrota ante los combatientes satures cerca de las montañas de Covadonga. Unos años más tarde, en el año 732, los musulmanes sufrieron una fuerte derrota ante el rey franco Carlos Martel en las proximidades de la localidad de Poitiers. Aquel acontecimiento, dice Valdeón, se tradujo en el abandono, por parte de los musulmanes de su penetración en las tierras de la Europa cristiana.


martes, 28 de mayo de 2024

¿Cuando nace Europa?

Carlos Martel

¿Me preguntan cuando nace Europa? Para el profesor y académico Luis Suarez, Europa nace cuando el Imperio Romano acepta la fe cristiana y se divide en dos mitades, latina y griega. Durante varios siglos se preferirá emplear el termino cristiandad al referirse a ella, aunque el nombre, desde el siglo VII, también aparece con frecuencia.Un anónimo monje mozárabe usó la palabra Europa para designar a los soldados de Carlos Martel, que en 732 detuvieron el avance musulmán en Poitiers. Algunos años antes un improvisado caudillo, en tierras asturianas, logró una victoria capaz de despertar los ecos de leyenda. No es extraño que la leyenda acumulada en torno a Covadonga hiciera referencia expresa a la intervención de la Virgen María. España optaba por un catolicismo sin concesiones. Para el primero de los cronistas musulmanes, Ajkbar Machmua, el héroe de Covadonga es llamado Belay el Rumi, es decir, Pelayo el Romano. 


domingo, 23 de junio de 2019

Covadonga

Desde la Cova Dominica Pelayo ordena un ataque desesperado contra los musulmanes

En el momento álgido de la batalla, el cielo se abre. La Virgen lleva entre sus manos una cruz de roble y una extraña luz ilumina a los exánimes defensores de la Cova Dominica. Pelayo sabe que Dios está con ellos y, tras arengar a los suyos, se lanza sobre las filas enemigas. Imbuidos por una fortaleza divina, las tropas cristianas contraatacan. Una lluvia de flechas parece caer del mismo cielo sobre los asaltantes, que comienzan a dudar. Ya no les parecen hombres aquellos montañeses, sino demonios. Y el pánico creciente les hace retroceder desordenadamente. Decenas de hombres se despeñan por los precipicios. Su jefe, Alkama, es herido de muerte. La desbandada sarracena es total. Apenas doscientos hombres rodean a Pelayo, el héroe de Covadonga. Elevan sus espadas al cielo. Ha nacido el reino de Asturias. La reconquista de España ha comenzado. Es el año de Nuestro Señor de 722.* 

*Francisco Martínez Hoyos; José Antonio Quesada


jueves, 8 de diciembre de 2016

La conquista islámica.

Desde Tarifa.
Se cuenta que hacia octubre del año 709 algunos hombres de Don Julián hicieron una incursión al otro lado del Estrecho para demostrar a los musulmanes la riqueza del botín que podría obtenerse. En julio del año 710 una partida de cuatrocientos musulmanes, encabezados por su jefe, Ṭarīf, desembarcó en la punta más meridional de España, al oeste de Gibraltar, en el lugar que hoy se llama Tarifa. Esta operación de reconocimiento dio buen resultado, y los musulmanes quedaron lo suficientemente satisfechos como para organizar una expedición en gran escala al año siguiente. Unos siete mil hombres fueron transportados a un punto inmediato a Gibraltar en naves suministradas por Don Julián.
El final de Don Rodrigo. Ataque musulman 

Los musulmanes habían sido reforzados por un contingente de cinco mil hombres, mientras que, al parecer, algunas de las tropas de Don Rodrigo que no le eran afectas se retiraron del campo de batalla. El resultado fue una victoria concluyente de los musulmanes. Don Rodrigo murió en la batalla o, en todo caso, desapareció. Esta victoria derrumbó la organización central del reino visigodo. Hubo aún alguna resistencia, pero sólo de carácter local o regional.

Montgomery Watt cuenta que la debilidad del reino visigodo puede atribuirse a tres factores principales: las divisiones entre las clases elevadas acerca de la sucesión del reino; el descontento de los demás sectores sociales ante los privilegios de las clases superiores, y, por tanto, la dudosa fidelidad del ejército; y, finalmente, la persecución contra los judíos.
Estatua de Don Pelayo en Covadonga.
La historia, un tanto legendaria, de la derrota en Covadonga de una fuerza musulmana (acompañada por el metropolitano de Sevilla) por el príncipe Pelayo puede fecharse en el 718 o bien entre el 721 y el 726. Aparte de este hecho, hasta el reinado de Alfonso I de Asturias, entre el 739 y el 757, no existen datos de nuevos acontecimientos. Alfonso I reconquistó gran parte del noroeste de España y de Portugal; puede que incluso llegara a expulsar a los musulmanes de casi una cuarta parte de la Península Ibérica, aunque no todo el territorio fuera ocupado por los seguidores del rey Alfonso. Una parte quedó prácticamente deshabitada: las “marcas”.


Victoria de Carlos Martel en Tours 
Las victorias de Carlos Martel en el 738 demostraron que la expansión a lo largo del valle del Ródano también había dejado de ser posible o deseable. Sin embargo, todas estas expediciones a Francia eran una continuación directa de la política que había impulsado el avance de los musulmanes a través del norte de África y España. Aunque las motivaciones personales de algunos de los expedicionarios fueran religiosas y aunque los factores religiosos puedan haber influido en la estrategia general, el objetivo inmediato de las expediciones era el saqueo, dice Montgomery Watt. Los musulmanes buscaban sobre todo regiones en las que se pudiera obtener con facilidad un botín abundante. Estaban dispuestos a luchar, incluso a luchar encarnizadamente, pero sólo hasta cierto punto, explica Montgomery. Si el avance en una determinada dirección implicaba una lucha intensa y prolongada y el botín no compensaba los esfuerzos necesarios para su obtención, se enviaban nuevas expediciones de tanteo en otras direcciones. La victoria de Carlos Martel en Tours había probado que la fuerza de éste era ya lo bastante grande como para que aquella línea de avance no fuera ya lucrativa; y los ataques posteriores de Martel contra Narbona mostraron que el avance hacia Francia no ofrecía ya perspectivas provechosas.