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martes, 5 de noviembre de 2024

Fuero de los Españoles

Escribe el historiador José Luis Villacañas que “cuando el 17 de julio de 1945 Franco ofreció un simulacro de Constitución para su régimen, le puso un título arcaico: Fuero de los Españoles. Este nombre revela que él pensaba forjar de nuevo el pueblo de los españoles y regresar al momento en que España había quedado unida bajo una fe. Franco evocaba a los visigodos, que habían entregado su primer código al pueblo hispano, el Fuero Juzgo. Ahora él, nuevo dux Hispaniae, entregaba el definitivo. Alfa y omega de nuestra historia, a su texto debía darle el nombre castizo de fuero y no el liberal y francés de constitución. Las dos notas de la nación hispana desde los visigodos eran la unidad territorial y la catolicidad. Eso es lo que deseaba imitar Franco. Pero el uso de las historias de los visigodos más de mil cuatrocientos años después no era una ocurrencia suya. Él no inventó casi nada, sino que, con su victoria militar, impuso diversos elementos de la cultura católica tradicional, presentes en las políticas de la Restauración, desde 1878. La fe en la fuerza del imaginario visigodo había sido una consigna de algunos conservadores durante el último tercio del siglo XIX. Franco lo tomó de ellos. Elevar la monarquía de los godos a modelo de la nación española no fue una invención de los carlistas. Ya lo habían hecho los Borbones en el siglo XVIII, cuando celebraban la íntima unidad de la realeza y la Iglesia goda como prototipo de una Iglesia nacional.”


martes, 25 de julio de 2023

Apóstol Santiago, patrono de Hispania

Santiago apóstol

Beato de Liébana (700-798), en un Himno, convierte al apóstol Santiago en patrono de Hispania, entendiendo por Hispania lo que en realidad  era la cornisa cantábrica, desde los Pirineos a Galicia, pero anunciando ya un programa reivindicador y restaurador del reino visigodo. Cabe preguntarse si este sentimiento restablecedor, esta fe en un destino no son los que alimentan la dinámica expansionista que, una vez terminada la Reconquista, lleva a los españoles a proseguirla en América y a sustentar todavía hoy en algunos la fe en una España vertebrada.

En el año 812 u 813 un ermitaño llamado Pelayo informó a Teodomiro, obispo de Iria Flavia (hoy Padrón), de que había visto una extraña estrella en el cercano monte Gibredón. Teodomiro se puso en marcha, siguiendo el camino que le indicaba la estrella, y llegó a un sepulcro de mármol en el que halló el cuerpo de Santiago.Alfonso II manda levantar un templo y construir una ciudad, Santiago de Compostela. Teodomiro traslada allí su sede episcopal y allí se educará Alfonso III bajo el obispo Ataúlfo.

martes, 1 de marzo de 2022

Ceuta


*El nombre de Ceuta viene del latín, y en particular de la expresión Septem frates, o “los siete hermanos” que es como los romanos denominaban a las siete elevaciones naturales entre las que se asienta. Ceuta, donde según la leyenda estuvo, en tiempos de Ulises, la gruta donde moraba la ninfa Calipso.

Ceuta

La presencia de los cristianos peninsulares en la ciudad, que se remonta a principios del siglo XV con su conquista por los portugueses. Su posición geográfica la convirtió en vigía del estrecho y cabeza de puente de las potencias peninsulares para su control y la expansión a costa de las potencias norteafricanas. Ya la destinaron a esa misión, tras el hundimiento de Roma y tras su breve pertenencia al Imperio Bizantino (en tiempos del conde Belisario) los reyes visigodos, quienes no anduvieron sin embargo demasiado atinados a la hora de designar al lugarteniente en la plaza. Me refiero al conde don Julián.A inicios del siglo XV, cuando, aprovechando el declive y fragmentación del imperio de los benimerines, se produjo, por iniciativa de la entonces pujante potencia oceánica que representaba el reino de Portugal, su conquista para la Cristiandad y su pérdida para el Islam al que había pertenecido por espacio de más de siete siglos. La conquista, promovida y dirigida personalmente por el rey Juan I, no dejó de tener sus vicisitudes. Para llevarla a cabo se movilizó una imponente escuadra de 240 navíos, que partió del Tajo el 25 de julio de 1415. Portuguesa se mantiene Ceuta durante los dos siglos siguientes. El sultán de Fez reconoce mediante tratado la soberanía portuguesa sobre la plaza y en 1580, con la unión de las coronas de Portugal y España en la persona de Felipe II, se incorpora al Imperio de los Austrias. En 1640, la ciudad decide no seguir al reino de Portugal en su secesión de la corona que ostenta Felipe IV, y así es como Ceuta pasa a pertenecer propiamente al reino de España.  Con el tratado de Wad-Ras, suscrito en Tetuán el 26 de abril de 1860, España obtenía el reconocimiento a perpetuidad de los nuevos límites para Ceuta y Melilla (merced al antes aludido criterio del alcance de una bala de cañón), la garantía del sultán de que sus tropas vigilarían los campos fronterizos con las plazas españolas, para que las tribus limítrofes no los hostigaran.


*Siete ciudades en África (Lorenzo Silva)


jueves, 8 de abril de 2021

El mundo visigodo


Lo dominante durante el período visigótico, es la atomización del conjunto económico, centrado en parcelas de explotación en el campo y con poca actividad comercial y, en consecuencia, limitada circulación de moneda. Cuenta Mario Merlino que en esta época el intercambio mayor es con el exterior, a cargo de mercaderes hispanorromanos, judíos, sirios y griegos. Se exporta trigo, aceite, metales como el mercurio, sal, vino, vinagre. Aunque en momentos de escasez se importa trigo egipcio o aceite sirio, las importaciones dominantes son las de productos suntuarios, consumidos por los nobles y la Iglesia. García Voltá, en El mundo perdido de los visigodos, rescata entre las bebidas más comunes la sidra, y aclara que su consumo fue introducido por los visigodos, quienes favorecieron la producción de manzanas.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Los visigodos constituyeron el primer Estado de la historia de España.

El otro día pude leer en un periódico de tirada nacional que España como nación tenía quinientos años. La realidad es que tiene muchos más. 

El historiador Carlos Taranilla cuenta que los visigodos constituyeron el primer Estado de la historia de España, aunque sobre ello existe una polémica entre los tratadistas porque no hubo unidad jurídica hasta Recesvinto debido a la dualidad legislativa para hispanorromanos y visigodos, si bien a partir de este monarca desaparece tal discriminación y desde entonces existió ya a todos los efectos un Estado nacional hispano visigodo, cuyos elementos constitutivos fueron el Reino y el Rey, el primero formado por dos aspectos: el territorial (un espacio geográfico) y el personal (los súbditos); el segundo se plasmó en un jefe político de la comunidad, también vicario de Dios, que podía ser depuesto si no gobernaba bien de carácter electivo, varón, natural del reino, noble, apto físicamente para el ejercicio de las armas y católico a partir de Recaredo, asistido por el Aula Regia, consejo que administraba el palacio real,  y duques y condes que gobernaban las provincias, ayudándose de los concilios de Toledo en la labor legislativa.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Teodomiro, el primer rey de la Reconquista.

El territorio de Almería y Murcia formaba el señorío de la antigua colonia bizantina, ya no colonia pero sí factoría comercial vinculada a Bizancio. Dicho territorio estaba gobernado por Teodomiro, personaje al que unos autores suponen visigodo y otros bizantino. En el rescripto de paz entre Abdelaziz Ben Muza y Teodomiro, se dice «Teodomiro Ben Godos», es decir Teodomiro hijo de godos, pero esto en aquellos momentos significaría simplemente español. Un español forzosamente era godo, por la forma de gobierno de España; asimismo al español se le llamaba rumi, romano, o cristiano, porque por definición todo español era cristiano y perteneciente a la religión de Roma. Pero en la Crónica Mozárabe de 754 se nos presenta un Teodomiro belicoso, ya en los tiempos de Égica y Witiza, habiendo «vir belliger, qui in spaniae partes non modicas, Arabum intolerat necesdiu exageratos…». Teodomiro podía haber sido belicoso y haber matado en guerra muchos árabes, si era un visigodo en defensa del lugar de desembarco de los árabes en sus primeros tanteos para invadir España ya por Cádiz ya por Málaga; pero también ser un bizantino que hubiera defendido su base o factoría comercial de Cartagena, o del Mar Menor, ante las mismas incursiones árabes. 

Teodomiro, al tener noticia del comienzo de la invasión árabe, y de la derrota de don Rodrigo en Guadalete, decidió proteger su territorio, para lo que movilizó y armó a más de mil hombres de sus pueblos. Abdelaziz Ben Muza, cumpliendo las órdenes de su padre, se dirigía hacia el norte, hacia la importante ciudad de Zaragoza, con ánimo de llegar antes que alguno de los generales de Tarik. Teodomiro había concentrado su gente en Orihuela, y se dispuso a mantener a raya a los invasores. Pero Abdelaziz, aleccionado por su padre, no podía entretenerse en un largo asedio ni podía sacrificar en un combate innecesario a unos centenares de sus hombres, a los que necesitaba para llevar a cabo la empresa de Zaragoza, así que decidió pactar y seguir adelante. El pacto con Teodomiro es calificado por los analistas como uno de los documentos más curiosos de la época. En el momento de negociar se planteaba una situación jurídica sumamente complicada, pues Teodomiro no podía pactar como godo en nombre de la autoridad real visigoda, ya que la monarquía goda estaba sin rey sin corte, aunque aún quedasen provincias no ocupadas por los árabes. Pero tampoco podía pactar en calidad de bizantino, sin la menor relación con Bizancio. Entonces Abdelaziz resolvió la cuestión: si no puedes pactar como godo, ni tampoco como bizantino, debes pactar por ti mismo, como rey de su territorio, le planteó. Y así se hizo. Teodomiro asumió la función de rey, y por ello algunos autores le consideran el primer rey de la Reconquista. El único rey cristiano  de España en su momento.

jueves, 8 de diciembre de 2016

La conquista islámica.

Desde Tarifa.
Se cuenta que hacia octubre del año 709 algunos hombres de Don Julián hicieron una incursión al otro lado del Estrecho para demostrar a los musulmanes la riqueza del botín que podría obtenerse. En julio del año 710 una partida de cuatrocientos musulmanes, encabezados por su jefe, Ṭarīf, desembarcó en la punta más meridional de España, al oeste de Gibraltar, en el lugar que hoy se llama Tarifa. Esta operación de reconocimiento dio buen resultado, y los musulmanes quedaron lo suficientemente satisfechos como para organizar una expedición en gran escala al año siguiente. Unos siete mil hombres fueron transportados a un punto inmediato a Gibraltar en naves suministradas por Don Julián.
El final de Don Rodrigo. Ataque musulman 

Los musulmanes habían sido reforzados por un contingente de cinco mil hombres, mientras que, al parecer, algunas de las tropas de Don Rodrigo que no le eran afectas se retiraron del campo de batalla. El resultado fue una victoria concluyente de los musulmanes. Don Rodrigo murió en la batalla o, en todo caso, desapareció. Esta victoria derrumbó la organización central del reino visigodo. Hubo aún alguna resistencia, pero sólo de carácter local o regional.

Montgomery Watt cuenta que la debilidad del reino visigodo puede atribuirse a tres factores principales: las divisiones entre las clases elevadas acerca de la sucesión del reino; el descontento de los demás sectores sociales ante los privilegios de las clases superiores, y, por tanto, la dudosa fidelidad del ejército; y, finalmente, la persecución contra los judíos.
Estatua de Don Pelayo en Covadonga.
La historia, un tanto legendaria, de la derrota en Covadonga de una fuerza musulmana (acompañada por el metropolitano de Sevilla) por el príncipe Pelayo puede fecharse en el 718 o bien entre el 721 y el 726. Aparte de este hecho, hasta el reinado de Alfonso I de Asturias, entre el 739 y el 757, no existen datos de nuevos acontecimientos. Alfonso I reconquistó gran parte del noroeste de España y de Portugal; puede que incluso llegara a expulsar a los musulmanes de casi una cuarta parte de la Península Ibérica, aunque no todo el territorio fuera ocupado por los seguidores del rey Alfonso. Una parte quedó prácticamente deshabitada: las “marcas”.


Victoria de Carlos Martel en Tours 
Las victorias de Carlos Martel en el 738 demostraron que la expansión a lo largo del valle del Ródano también había dejado de ser posible o deseable. Sin embargo, todas estas expediciones a Francia eran una continuación directa de la política que había impulsado el avance de los musulmanes a través del norte de África y España. Aunque las motivaciones personales de algunos de los expedicionarios fueran religiosas y aunque los factores religiosos puedan haber influido en la estrategia general, el objetivo inmediato de las expediciones era el saqueo, dice Montgomery Watt. Los musulmanes buscaban sobre todo regiones en las que se pudiera obtener con facilidad un botín abundante. Estaban dispuestos a luchar, incluso a luchar encarnizadamente, pero sólo hasta cierto punto, explica Montgomery. Si el avance en una determinada dirección implicaba una lucha intensa y prolongada y el botín no compensaba los esfuerzos necesarios para su obtención, se enviaban nuevas expediciones de tanteo en otras direcciones. La victoria de Carlos Martel en Tours había probado que la fuerza de éste era ya lo bastante grande como para que aquella línea de avance no fuera ya lucrativa; y los ataques posteriores de Martel contra Narbona mostraron que el avance hacia Francia no ofrecía ya perspectivas provechosas.