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domingo, 26 de julio de 2026

La defensa de la vida

En Irlanda, donde el Parlamento rechazó por amplia mayoría una propuesta que pretendía eliminar el periodo obligatorio de reflexión de tres días antes de abortar. El proyecto, promovido por los Socialdemócratas, fue derrotado en el Dáil Éireann por 85 votos en contra frente a 30 a favor. La iniciativa también buscaba ampliar los supuestos de aborto tardío y reducir los controles médicos exigidos.
Uno de los argumentos que más peso tuvo durante el debate fue un dato revelado por diputados provida: entre 2019 y 2024, un total de 10.426 mujeres no regresaron a la clínica tras el periodo de reflexión obligatorio, lo que permitió el nacimiento de sus hijos. El diputado Richard O'Donoghue defendió que esas cifras demuestran que el tiempo de reflexión salva vidas al permitir a muchas mujeres reconsiderar una decisión irreversible. En términos similares se expresó Peadar Tóibín, líder del partido Aontú, quien calificó ese plazo como “una de las últimas protecciones del derecho a la vida que quedan en Irlanda”.
Mientras Irlanda frenaba la ampliación del aborto, Francia e Inglaterra protagonizaban sendos tropiezos para la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido. En Francia, el Senado rechazó por segunda vez la propuesta impulsada por el Gobierno para legalizar la llamada “muerte asistida”. Tras horas de debate, la cámara alta votó en contra por 151 votos frente a 118. En paralelo, sí aprobó una ley destinada a reforzar los cuidados paliativos, dejando clara la apuesta de muchos senadores por una respuesta basada en el acompañamiento y no en provocar deliberadamente la muerte.
En Inglaterra y Gales quedó bloqueado el proyecto para legalizar el suicidio asistido. La propuesta había superado inicialmente la Cámara de los Comunes, pero terminó decayendo al no completar su tramitación parlamentaria antes del cierre de la sesión legislativa.Según un sondeo de More in Common, el 95% de los británicos reclama fuertes salvaguardas para evitar presiones familiares, económicas o sociales sobre quienes puedan sentirse empujados a pedir la muerte asistida.

miércoles, 11 de marzo de 2026

La ausencia de las sensaciones corporales que acompañan en el tránsito hacia la muerte deja un vacío insoportable

Comercialmente bien explotado, el miedo al dolor se transforma en un auténtico pánico que, de manera paradójica, acarrea nuevos sufrimientos. Stephen Jenkinson, uno de los especialistas mundiales en cuidados paliativos, habla de las expresiones de terror que con frecuencia contempla en los ojos de los moribundos a quienes se medica para que no sufran.
La ausencia de las sensaciones corporales que nos acompañan de forma natural en el tránsito hacia la muerte deja a los pacientes en una especie de vacío insoportable y convierte esa transición esencial de la vida en una experiencia espantosa. En la misma línea, estudios recientes han demostrado que el uso de drogas como los antidepresivos para cambiar estados psíquicos produce “embotamiento emocional” (emotional blunting), un fenómeno caracterizado por la dificultad para conectar con lo que sentimos; imposibilidad de llorar, de reaccionar frente a eventos con una fuerte carga sensible y de empatizar con otras personas. Separados drásticamente de nuestras propias emociones, somos incapaces de comprender y aceptar las de los demás, escribe la filósofa y psicóloga  Heike Freire.

jueves, 3 de noviembre de 2022

Una dictadura del horror

Escribe Robert Sarah que hoy la nueva lucha ideológica de la posmodernidad occidental ha pasado a ser la eutanasia. Cuando una persona parece haber llegado al final de su paso por este mundo, ciertas organizaciones, con la excusa de aliviar su sufrimiento, consideran que vale más darle muerte. En Bélgica, este derecho, que no lo es, acaba de extenderse a los menores. So pretexto de ayudar a un niño que sufre, es posible matarlo fríamente. Los defensores de la eutanasia quieren ignorar que hoy día los cuidados paliativos están perfectamente adaptados a quienes no tienen esperanza de cura. La muerte fría y brutal se ha convertido en la única respuesta. La eutanasia es el marcador más incisivo de una sociedad sin Dios, infrahumana, que ha perdido la esperanza. Me causa estupor ver hasta qué punto quienes propagan esta cultura se envuelven en la buena conciencia, presentándose como los héroes de una nueva humanidad. Por una suerte de extraña inversión de papeles, los hombres que luchan por la vida se convierten en monstruos que derribar, en bárbaros de otro tiempo que rechazan el progreso. Con ayuda de los medios, los lobos pasan por generosos corderos que están del lado de los más débiles. Sin embargo, el plan de los promotores del aborto, la eutanasia y todos los ataques a la dignidad del hombre es mucho más peligroso. Si no abandonamos la cultura de la muerte, la humanidad corre hacia su perdición. En este inicio del tercer milenio, la destrucción de la vida ya no es un hecho bárbaro, sino un progreso de la civilización. La ley se escuda en el pretexto de un derecho a la libertad individual para dar al hombre la posibilidad de matar al prójimo. El mundo puede convertirse en un auténtico infierno. No se trata ya de decadencia, sino de una dictadura del horror, de un genocidio programado cuyos culpables son los poderes occidentales. Este ensañamiento en contra de la vida representa una nueva etapa decisiva del ensañamiento contra el plan de Dios. 

jueves, 16 de septiembre de 2021

La ley española de regulación de la eutanasia

“Si hay un derecho a morir, habría un deber de matar por parte del médico, y esa contraposición entre derecho y deber, además de romper todos los principios de nuestra civilización europea, creo que no encaja en nuestra Constitución”, manifiesta el catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos, Ignacio Sánchez Cámara. “Los cuidados paliativos en España son muy deficientes, pero eso no constituye ningún argumento en favor de la eutanasia, sino al contrario, todo el esfuerzo que se ha hecho en favor de la eutanasia, podría haberse hecho sobre el final de la vida, el tratamiento del dolor, los cuidados paliativos. Sin embargo lo que se ha hecho es crear un derecho que sólo tiene parangón en muy pocos países. Podría haberse regulado la cuestión a través de eximentes o atenuantes, pero lo que se ha hecho es crear un derecho a morir. No es un debate entre quienes quieren que la gente sufra y quienes no, eso es una falacia, sino entre quienes quieren proteger la vida hasta la muerte natural, con ayuda y con cuidados”.


Ignacio Sánchez Cámara añade que “aparte de consideraciones morales, porque desde luego es aplicable el “no matarás”, está también la cuestión jurídica, porque rompe la concepción tradicional del Derecho europeo, desde el Derecho Romano hasta hoy y también la concepción de la vida humana” Es muy grave lo que introduce esta Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia.

lunes, 24 de mayo de 2021

Legalizar el auxilio al suicidio supone iniciar un camino de desvalor de la protección de la vida humana

                                               Comité de Bioética de España 

Después de que el Congreso de los Diputados aprobase la Ley de Eutanasia, que acabó con el rechazo de las enmiendas presentadas por el PP y Vox, el Comité de Bioética de España ha publicado un informe en el que recomienda al gobierno implementar la opción de la sedación paliativa ante los casos de mayor sufrimiento. En el documento, el órgano dependiente de los Ministerios de Sanidad y Ciencia asegura que “existen sólidas razones sanitarias, éticas, legales, económicas y sociales para rechazar la transformación de la eutanasia en un derecho subjetivo y una prestación pública”. “Legalizar el auxilio al suicidio supone iniciar un camino de desvalor de la protección de la vida humana cuyas fronteras son harto difíciles de prever, como la experiencia de nuestro entorno nos muestra”, advierte.


El informe aboga por la opción de la “sedación paliativa” y propone una “protocolización, en el contexto de la buena praxis médica” de este método “frente a casos específicos de sufrimiento existencial refractario”. Una opción que para el Comité de Bioética se debe realizar “junto con la efectiva universalización de los cuidados paliativos y la mejora de las medidas y recursos de apoyo sociosanitario, con especial referencia al apoyo a la enfermedad mental y la discapacidad”. La sedación y los cuidados paliativos, dicen, “debieran constituir, ética y socialmente, el camino a emprender de manera inmediata, y no la de proclamar un derecho a acabar con la propia vida a través de una prestación pública”.



sábado, 7 de noviembre de 2020

Legalizar el auxilio al suicidio supone iniciar un camino de desvalor de la protección de la vida humana

 
Después de que el Congreso de los Diputados de España allanase el camino de la Ley de Eutanasia, el Comité de Bioética de España ha publicado un informe en el que recomienda al gobierno implementar la opción de la sedación paliativa ante los casos de mayor sufrimiento.En el informe, el órgano consultivo y dependiente de los Ministerios de Sanidad y Ciencia asegura que “existen sólidas razones sanitarias, éticas, legales, económicas y sociales para rechazar la transformación de la eutanasia en un derecho subjetivo y una prestación pública”. “Legalizar el auxilio al suicidio supone iniciar un camino de desvalor de la protección de la vida humana cuyas fronteras son harto difíciles de prever, como la experiencia de nuestro entorno nos muestra”, advierte el documento.


El Comité señala que “el deseo de una persona de que un tercero o el propio Estado acabe con su vida en casos de gran sufrimiento físico y/o psíquico, debe ser siempre mirado con compasión”,pero matizan que “tal compasión no consideramos que legitime ética y legalmente una solicitud que, ni encuentra respaldo en la verdadera autonomía, ni queda limitada al propio espacio privado del individuo”.



“Junto con la efectiva universalización de los cuidados paliativos y la mejora de las medidas y recursos de apoyo sociosanitario, con especial referencia al apoyo a la enfermedad mental y la discapacidad,la sedación y los cuidados paliativos debieran constituir, ética y socialmente, el camino a emprender de manera inmediata, y no la de proclamar un derecho a acabar con la propia vida a través de una prestación pública”.