Mientras Irlanda frenaba la ampliación del aborto, Francia e Inglaterra protagonizaban sendos tropiezos para la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido. En Francia, el Senado rechazó por segunda vez la propuesta impulsada por el Gobierno para legalizar la llamada “muerte asistida”. Tras horas de debate, la cámara alta votó en contra por 151 votos frente a 118. En paralelo, sí aprobó una ley destinada a reforzar los cuidados paliativos, dejando clara la apuesta de muchos senadores por una respuesta basada en el acompañamiento y no en provocar deliberadamente la muerte.
En Inglaterra y Gales quedó bloqueado el proyecto para legalizar el suicidio asistido. La propuesta había superado inicialmente la Cámara de los Comunes, pero terminó decayendo al no completar su tramitación parlamentaria antes del cierre de la sesión legislativa.Según un sondeo de More in Common, el 95% de los británicos reclama fuertes salvaguardas para evitar presiones familiares, económicas o sociales sobre quienes puedan sentirse empujados a pedir la muerte asistida.









