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lunes, 24 de mayo de 2021

Legalizar el auxilio al suicidio supone iniciar un camino de desvalor de la protección de la vida humana

                                               Comité de Bioética de España 

Después de que el Congreso de los Diputados aprobase la Ley de Eutanasia, que acabó con el rechazo de las enmiendas presentadas por el PP y Vox, el Comité de Bioética de España ha publicado un informe en el que recomienda al gobierno implementar la opción de la sedación paliativa ante los casos de mayor sufrimiento. En el documento, el órgano dependiente de los Ministerios de Sanidad y Ciencia asegura que “existen sólidas razones sanitarias, éticas, legales, económicas y sociales para rechazar la transformación de la eutanasia en un derecho subjetivo y una prestación pública”. “Legalizar el auxilio al suicidio supone iniciar un camino de desvalor de la protección de la vida humana cuyas fronteras son harto difíciles de prever, como la experiencia de nuestro entorno nos muestra”, advierte.


El informe aboga por la opción de la “sedación paliativa” y propone una “protocolización, en el contexto de la buena praxis médica” de este método “frente a casos específicos de sufrimiento existencial refractario”. Una opción que para el Comité de Bioética se debe realizar “junto con la efectiva universalización de los cuidados paliativos y la mejora de las medidas y recursos de apoyo sociosanitario, con especial referencia al apoyo a la enfermedad mental y la discapacidad”. La sedación y los cuidados paliativos, dicen, “debieran constituir, ética y socialmente, el camino a emprender de manera inmediata, y no la de proclamar un derecho a acabar con la propia vida a través de una prestación pública”.



jueves, 4 de junio de 2020

Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad


El rey David

*El rey David es arrastrado por su pasión por Betsabé hasta el punto de enviar a su marido a un puesto de batalla donde perecerá con seguridad. El amor a Betsabé le hace ciego a la bajeza que supone comportarse así. En cierto modo la pasión le hace ver, le abre los ojos para una cualidad valiosa, aquí por ejemplo, la belleza de esa mujer. Una vida desapasionada no es, por tanto, una vida buena. Quien no puede airarse ante una injusticia está falto de algo esencial. La pasión nos manifiesta un valor o desvalor. Pero a la vez nos desfigura las proporciones en que deben ser contemplados. Así, quien actúa por pasión, no actúa movido por los valores, sino por su egoísmo. Se afinca en su perspectiva de las cosas, en vez de ponerse en el lugar de las cosas. Dice así una canción de moda: “¿Puede ser pecado el amor?” Naturalmente que no; el amor que puede descubrirnos el valor de una persona, su belleza, es algo que nos sobreviene. Pero la belleza de Betsabé era conocida también por su marido; y el motivo, por tanto, por el que David debía obtenerla, el motivo por el que fue asesinado Urías, no fue la belleza de Betsabé, sino el hecho de que al rey le pareció que era él quien debía poseerla. Y poseerla era más importante que el que Urías siguiera viviendo. Pero eso no se sigue de ninguna manera de la belleza de Betsabé; y no sirve como disculpa invocar en este caso la pasión, invocar que se ha sido irresponsable en un determinado caso, es decir, ciego para otros datos del asunto. Porque esta ceguera no es legítima. El hombre no es un animal; puede cegarse artificialmente; puede actuar como si no viese. Pero tiene la responsabilidad de su ceguera; también ante los tribunales.

Las esposas de Enrique VIII
La misma pasión que motiva el crimen por amor, puede motivar también el rápido final del amor. Después de que Enrique VIII diese muerte a su mujer por amor a Ana Bolena, asesinó a esta por amor a otra mujer. La relación entre amor y fidelidad descansa en que lo que, al comienzo, era tan solo una pasión, capta poco a poco lo profundo de la persona y compromete su libertad en lugar de darle alas. La relación pierde el carácter de fortuna casual y los enamorados no están ya abocados a esperar si su amor les abandonará o se reforzará. Saben que esto no ocurrirá porque no lo desean y porque el amor se ha apoderado de su libre querer, o bien porque su libre querer ha captado el amor. La pasión nos pone tan solo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea ya la adecuada respuesta a ese valor.

Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad. La educación debe hacer al hombre capaz de librarse de la sensación del momento, capaz de hacer lo que quiera. Debe aprender a conducir su vida, más que a dejarse llevar. 
*Robert Spaemann