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miércoles, 11 de marzo de 2026

La ausencia de las sensaciones corporales que acompañan en el tránsito hacia la muerte deja un vacío insoportable

Comercialmente bien explotado, el miedo al dolor se transforma en un auténtico pánico que, de manera paradójica, acarrea nuevos sufrimientos. Stephen Jenkinson, uno de los especialistas mundiales en cuidados paliativos, habla de las expresiones de terror que con frecuencia contempla en los ojos de los moribundos a quienes se medica para que no sufran.
La ausencia de las sensaciones corporales que nos acompañan de forma natural en el tránsito hacia la muerte deja a los pacientes en una especie de vacío insoportable y convierte esa transición esencial de la vida en una experiencia espantosa. En la misma línea, estudios recientes han demostrado que el uso de drogas como los antidepresivos para cambiar estados psíquicos produce “embotamiento emocional” (emotional blunting), un fenómeno caracterizado por la dificultad para conectar con lo que sentimos; imposibilidad de llorar, de reaccionar frente a eventos con una fuerte carga sensible y de empatizar con otras personas. Separados drásticamente de nuestras propias emociones, somos incapaces de comprender y aceptar las de los demás, escribe la filósofa y psicóloga  Heike Freire.

martes, 3 de diciembre de 2024

No hay salud sin salud mental

Gro Harlem Brundtland
“No hay salud sin salud mental”. Fue la contundente frase que pronunció Gro Harlem Brundtland, exprimera ministra Noruega. El 13 de mayo de 2020, dos meses después de ser declarada la pandemia, Naciones Unidas publicó un informe titulado “La COVID-19 y la necesidad de actuar en salud mental”. Dice textualmente que “aunque la crisis provocada por la COVID-19, en primer lugar, es una crisis de salud física con­tiene también el germen de una importante crisis de salud mental que estallará si no se toman las medidas adecuadas”. En los últimos años ha aumentado la incidencia de los trastornos de ansiedad, la depresión, los trastornos del sue­ño o el trastorno de estrés postraumático. El consumo de psicofármacos, en especial ansiolíticos y antidepresivos, ha aumentado casi un 20% desde 2020 y hasta la actualidad, y de las personas que estaban tomando previamente, la dosis ha aumentado un 30%. Hoy en día se estima que casi un 15% de las mujeres consumen algún ansiolítico antidepre­sivo y un 8% de los varones en España.
La psiquiatra María Inés López-Ibor escribe que “vivimos actualmente en una época conocida como la era digital, inmersos en la era de la información o era infor­mática. Este periodo va ligado a las tecnologías de la in­formación y comunicación, y tiene sus antecedentes en otras como el teléfono, la radio o la televisión.Algunos estudios consideran que aquellas personas que utilizan mucho tiempo estos dispositivos se relacionan peor con sus iguales, perdiendo habilidades sociales y no siendo capaces de identificar de manera adecuada las intencio­nes de los demás, ni las suyas propias; esto genera angus­tia y ansiedad. Han aumentado los casos de acoso y de relaciones tóxicas, ya que los adolescentes están demasiado expuestos. Están en una edad en la que no son capaces de distinguir o de evaluar convenientemente muchas de las informaciones que reciben y el efecto contagio es importante. Se ha demostrado que muchos de ellos tienden incluso a autolesionarse o iniciarse en comportamientos muy restrictivos, por ejemplo, en sus dietas, con el riesgo de que acaben desarrollando un trastorno del comportamiento alimentario u otro trastorno mental”. 

martes, 1 de agosto de 2023

El país más feliz del mundo según Naciones Unidas

Finlandia ha conseguido ser considerado el país más feliz del mundo por Naciones Unidas cinco años consecutivos.Sin embargo también despunta según datos del Centro Europeo de Monitoreo para las Drogas y la Adicción a las Drogas, porque es el país europeo en el que el consumo de drogas causa más muertes entre la población joven. Casos como el de Niko, un joven de 25 años cuya historia recoge EuroNews en un reportaje, ilustran el relato de esa realidad paralela a la del título de país “más feliz del mundo”. “Cuando tenía 16 años, me prepara té de opio y comencé a consumir éxtasis, anfetaminas y luego vino todo el abanico de drogas”, explica. “Perdí a muchos amigos. Cuando tenía 20 años comenzaron a caer como manzanas de los árboles”,añade. Según el médico, escritor y político democristiano finlandés Pekka Reinikainen existe un vínculo entre esta situación y lo que él considera como un regreso al paganismo original del país. “Finlandia es hoy un país pagano. Los niños y los jóvenes no saben quién es Jesús. Como nación tenemos profundas raíces en el chamanismo, como muestra nuestro antiguo libro Kalevala. El cristianismo está sólo en la superficie. No más del 5% de los jóvenes creen que la Biblia es verdadera”. “Como consecuencia, los jóvenes han perdido la esperanza y el sentido de la vida y consumen drogas”.Los datos del Centro Europeo de Monitoreo para las Drogas y la Adicción a las Drogas apuntan a que Finlandia es el tercer país de Europa en número de muertes por consumo de drogas, solo por detrás de Suecia (también en los primeros puestos de la lista de países más felices del mundo) e Irlanda.

Otoño en un bosque finlandés

En 2022 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalaba que hasta 84 de cada 1.000 finlandeses consumen antidepresivos diariamente.“La felicidad está relacionada sobre todo con una buena seguridad social. El resultado es que hay unos 130.000 jóvenes que más o menos han abandonado la sociedad activa y no hacen nada que pueda ayudar a la sociedad. Esto es catastrófico para una nación de 5 millones de habitantes, donde ahora tenemos graves problemas, porque necesitamos trabajadores cualificados. Las cosas están realmente mal, porque nos falta un millón de personas menores de 50 años, como resultado del aborto que se hizo legal en 1970. Ahora se aborta a demanda. La tasa de natalidad ha caído peligrosamente. En 2022 fue la más baja jamás registrada”, asegura. Los partidos políticos, dice Reinikainen, “no saben qué hacer porque no comprenden las raíces del problema”. “Deben devolver la esperanza a las mentes de los jóvenes. Una razón para vivir. Hay que restaurar el matrimonio entre hombres y mujeres y los valores familiares. Los políticos están haciendo las cosas mal”. 

viernes, 16 de diciembre de 2022

El incremento en el uso de antidepresivos en los últimos diez años ha sido del 36,5 por ciento en Europa

Islandia, Portugal y el Reino Unido son los países de Europa con mayor consumo de antidepresivos. Solo Dinamarca está entre los 24 estados revisados por un informe de la OCDE que ha visto a su población reducir el consumo de estos medicamentos entre 2010 y 2020. Francia, Noruega y los Países Bajos (todos ellos en la parte alta de la clasificación) han sido capaces de mantener el aumento del consumo por debajo del umbral del 50 por ciento. Pero el resto de países europeos han visto una explosión en la dosis diaria definida por cada 1.000 personas”. El pico más alto ocurrió en Chequia, donde el consumo de fármacos antidepresivos creció un 577 % en dos décadas, seguida por Estonia y Eslovaquia. Las cifras absolutas muestran que la población de Islandia es la más dependiente de los antidepresivos, seguida de Portugal y el Reino Unido. Letonia y Hungría fueron los países con menor dependencia de estas drogas. Los tres países más grandes (Turquía, Alemania y Francia) estaban todos por debajo del uso promedio en Europa.La media muestra que el incremento en el uso de antidepresivos en los últimos diez años ha sido del 36,5 por ciento en toda Europa. Los medicamentos antidepresivos representaron el 4% de las ventas farmacéuticas en Portugal, el 2,7% en España, el 2,2% en Austria, el 1,9% en Turquía y el 1,4% en Alemania.

El último informe de los “países más felices del mundo” decía que Finlandia era el país más feliz del mundo, pero es el 7º con más consumo de antidepresivos en Europa. Islandia, segunda en el ranking de felicidad, es la primera en consumo de estos medicamentos, y Suecia, sexta, tiene el cuarto mayor consumo. Datos anteriores publicados por Eurostat en 2019 mostraron que el 7,2 por ciento de los europeos sufrieron depresión crónica, con Islandia (15,6), Portugal (12,2) y Suecia (11,7) liderando el ranking.
 

viernes, 6 de abril de 2018

Adicción a las compras.


Los Annals of General Psychiatry definen la adicción a las compras o compra compulsiva o patológica como “obsesión frecuente por comprar o impulsos de comprar vividos como irresistibles, molestos y/o sin sentido”, y continúa diciendo que para clasificarse como una auténtica adicción “el comportamiento de compra debe causar una angustia manifiesta, interferir en el funcionamiento social y, a menudo, ocasionar problemas financieros”. Una investigación de la Universidad de Stanford calcula que aproximadamente el 6 por ciento de la población, o 17 millones de estadounidenses, son adictos a las compras, una situación que, según los autores del estudio, suele coincidir con otros problemas, que van desde mal humor y angustia hasta trastornos alimentarios y consumo de drogas. Un artículo publicado en el Journal of Consumer Research situaba la cifra de adicción a las compras en un altísimo 8,9 por ciento. Según los especialistas en la
materia, la compra compulsiva suele seguir los mismos patrones generales que muchas otras adicciones. Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Richmond y de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, y publicado en el Journal of Consumer Research, primero se produce la impaciencia por comprar algo, luego las compras en sí mismas, “a menudo descritas como un acto placentero y de euforia, y que libera de los sentimientos negativos”. Pero la liberación es efímera, y al final la euforia se pasa y el comprador se derrumba.

Los compradores compulsivos “usan las compras como una forma de escapar de los sentimientos negativos, como la depresión, la angustia, el aburrimiento, los pensamientos autocríticos y la ira”.