Mostrando entradas con la etiqueta países europeos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta países europeos. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de diciembre de 2022

El incremento en el uso de antidepresivos en los últimos diez años ha sido del 36,5 por ciento en Europa

Islandia, Portugal y el Reino Unido son los países de Europa con mayor consumo de antidepresivos. Solo Dinamarca está entre los 24 estados revisados por un informe de la OCDE que ha visto a su población reducir el consumo de estos medicamentos entre 2010 y 2020. Francia, Noruega y los Países Bajos (todos ellos en la parte alta de la clasificación) han sido capaces de mantener el aumento del consumo por debajo del umbral del 50 por ciento. Pero el resto de países europeos han visto una explosión en la dosis diaria definida por cada 1.000 personas”. El pico más alto ocurrió en Chequia, donde el consumo de fármacos antidepresivos creció un 577 % en dos décadas, seguida por Estonia y Eslovaquia. Las cifras absolutas muestran que la población de Islandia es la más dependiente de los antidepresivos, seguida de Portugal y el Reino Unido. Letonia y Hungría fueron los países con menor dependencia de estas drogas. Los tres países más grandes (Turquía, Alemania y Francia) estaban todos por debajo del uso promedio en Europa.La media muestra que el incremento en el uso de antidepresivos en los últimos diez años ha sido del 36,5 por ciento en toda Europa. Los medicamentos antidepresivos representaron el 4% de las ventas farmacéuticas en Portugal, el 2,7% en España, el 2,2% en Austria, el 1,9% en Turquía y el 1,4% en Alemania.

El último informe de los “países más felices del mundo” decía que Finlandia era el país más feliz del mundo, pero es el 7º con más consumo de antidepresivos en Europa. Islandia, segunda en el ranking de felicidad, es la primera en consumo de estos medicamentos, y Suecia, sexta, tiene el cuarto mayor consumo. Datos anteriores publicados por Eurostat en 2019 mostraron que el 7,2 por ciento de los europeos sufrieron depresión crónica, con Islandia (15,6), Portugal (12,2) y Suecia (11,7) liderando el ranking.
 

viernes, 15 de septiembre de 2017

Denominador común europeo.

George Steiner
Según George Steiner, Europa es ante todo un café repleto de gentes y palabras, donde se escribe poesía, conspira, filosofa y practica la civilizada tertulia, ese café que de Madrid a Viena, de San Petersburgo a París, de Berlín a Roma y de Praga a Lisboa es inseparable de las grandes empresas culturales, artísticas y políticas del occidente en cuyas mesas de madera y paredes tiznadas de humo nacieron todos los grandes sistemas filosóficos, los experimentos formales, las revoluciones ideológicas y estéticas. Es verdad que en la Europa anglosajona el café casi no existe, y que el pub y la taberna carecen de solera intelectual; son lugares donde se va antes a beber y comer que a conversar, leer o pensar y que, por lo tanto, ese denominador común europeo se adelgaza mucho cuando salta de la Europa continental y
paisajes europeos
mediterránea a Inglaterra, Irlanda y los países nórdicos.


La segunda seña de identidad europea es compartida por todos los países europeos sin la más mínima rebaja ni excepción: el paisaje caminable, la geografía hecha a la medida de los pies. Ese paisaje civilizado lo es porque, aquí, la naturaleza nunca aplastó al ser humano, siempre se plegó a sus necesidades y aptitudes, nunca dificultó ni paralizó el progreso.

El tercer rasgo compartido es el de poner a las calles y a las plazas el nombre de los grandes estadistas, científicos, artistas y escritores del pasado, algo inconcebible en América, dice Steiner, donde las avenidas se suelen designar por números, y las calles, por letras y a veces nombres de árboles y plantas. Sólo en Europa ocurre, como en Dublín, que en las estaciones de autobuses se instruya a los viajeros sobre las casas de los poetas de la vecindad.

Fe y Razón en San Agustin
La cuarta credencial compartida por los pueblos de Europa, es descender simultáneamente de Atenas y Jerusalén, es decir, de la razón y de la fe, de la tradición que humanizó la vida, hizo posible la coexistencia social, desembocó en la democracia y la que produjo los místicos, la espiritualidad, la santidad y la verdad religiosa.




A Steiner lo atormenta la supervivencia, en nuestros días, de lo que llama la pesadilla de la historia europea. Los odios étnicos, el chovinismo nacionalista, los regionalismos desaforados y la resurrección, a veces solapada, a veces explícita, del antisemitismo. Pero también, y sobre todo, la uniformización cultural por lo bajo a consecuencia de la globalización, que, a su juicio, está desapareciendo la gran variedad lingüística y cultural que era el mejor patrimonio del Viejo Continente.No sólo para los europeos es importante que la Unión Europea se consolide y progrese. El mundo estará mejor equilibrado si una gran comunidad europea sirve de contrapeso a la superpotencia que ha quedado en el escenario luego de la desintegración del imperio soviético. Contrapeso significa competencia, diálogo, incluso tensión amistosa, no hostilidad.