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martes, 23 de septiembre de 2025

Una trágica ilusión pretender hacer coexistir en un mismo país a comunidades que tienen civilizaciones diferentes

A cada pueblo, su personalidad cultural; a cada cultura, sus valores morales, sus tradiciones políticas y sus normas de comportamiento. Desde hace poco, esta concepción ya no es privativa de los pueblos del Tercer Mundo en lucha contra la supremacía occidental. La suscribe también la fracción de la opinión pública que denuncia la invasión progresiva de Europa por los oriundos de los países subdesarrollados. Para la nueva derecha, actualmente los indígenas son los habitantes del Viejo Continente y los colonos son los millones de hombres que, de acuerdo con la profecía de Houari Boumedienne, abandonan “las partes meridionales pobres del mundo para irrumpir en los espacios relativamente accesibles del hemisferio Norte en busca de la propia supervivencia”. Colonos famélicos sin duda, pero que, con su afluencia masiva, estarían a punto de sumergir y de despersonalizar a los pueblos europeos.
Escribía Michel Poniatowski (Paris-Match, 8 noviembre 1985) que “es una trágica ilusión pretender hacer coexistir en un mismo país a comunidades que tienen civilizaciones diferentes. En tal caso, el conflicto es inevitable. Los grandes conflictos no son conflictos de raza, sino de creencias y de cultura”.

viernes, 9 de julio de 2021

El imperio otomano nunca fue considerado miembro del sistema internacional europeo

 Imperio Otomano

El sistema internacional era el sistema westfaliano occidental de Estados nación soberanos y civilizados, así como de los territorios coloniales que controlaban. La aparición de este sistema internacional de corte occidental fue el segundo hecho importante en la política global de los siglos posteriores a 1500. Además de interaccionar según una modalidad de dominación-subordinación con las sociedades no occidentales, las sociedades occidentales interaccionaban también entre sí en pie de mayor igualdad. Tales interacciones entre entidades políticas dentro de una misma civilización se parecían mucho a las que habían tenido lugar dentro de las civilizaciones china, india y griega. Se basaban en una homogeneidad cultural que incluía lengua, derecho, religión, práctica administrativa, agricultura y ganadería, sistema de tenencia de la tierra y quizá también parentesco. Los pueblos europeos compartían una cultura común y mantenían numerosos contactos a través de una activa red comercial, un constante movimiento de personas y un enorme entrelazamiento de las familias reinantes. También luchaban entre sí prácticamente sin fin; entre los Estados europeos, la paz era la excepción, no la regla. Aunque durante gran parte de este período el imperio otomano controló hasta una cuarta parte de lo que solía considerarse Europa, dicho imperio no fue considerado miembro del sistema internacional europeo, escribe el profesor Samuel Huntington.

martes, 10 de diciembre de 2019

El Pais Vasco es un país de raza mezclada


El escritor vasco Pío Baroja afirmaba que el “País Vasco no tiene una unidad étnica completa; quizá no la tenga ninguno de los pueblos europeos. Tampoco la tiene relativa. Es un país de raza mezclada, dominado por el caos étnico, como diría el germanista A. Stewart Chamberlain. Este caos existe en todas las ciudades y campos de Europa. En las ciudades vascas, la proporción de raza autóctona debe de ser pequeñísima. En el campo, donde más se acentúa la mezcla es en Guipúzcoa. En Vizcaya y Álava, la campiña es más uniforme en su tipo étnico. Ya Eliseo Reclus, buen observador, en su Nueva Geografía Universal, dice: «De vasco a vasco hay tanta diferencia como entre españoles, franceses e italianos. Hay grandes y pequeños, morenos y rubios, dolicocéfalos y braquicéfalos; los unos, dominando tal distrito; los otros, no. La solución del problema se hace cada vez más difícil, porque si la raza es verdaderamente una, constantemente va perdiendo por los cruces su originalidad primera»”.