Mostrando entradas con la etiqueta Oriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oriente. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de junio de 2026

Cuando la nación política se impuso sobre la nación étnica

Un obstáculo hubo de superar Roma antes de lanzarse decidida a la conquista total del mundo conocido. En el norte de África, Cartago, una antigua colonia de los fenicios, pueblo de comerciantes originario de la costa oriental del Mediterráneo, albergaba aspiraciones semejantes. Por ello la lucha entre ambas potencias sólo podía ser a vida o muerte. Tres contiendas, las conocidas como Guerras Púnicas, libraron los romanos contra los cartagineses entre los siglos III y II a. C. La victoria fue para Roma y sus consecuencias fueron decisivas. No sólo Cartago desapareció como gran potencia. Con ella murió la posibilidad de inclinar a Occidente hacia la civilización oriental. La victoria romana lo fue también de una forma de entender la sociedad humana sobre otra. La unidad construida sobre la comunidad de ideas y valores, asentada sobre un firme sistema constitucional, esencia de la que llegará a ser la forma de ver las cosas propia del mundo occidental, se reveló más fuerte que la simple unidad de sangre. La nación política se había impuesto sobre la nación étnica. Occidente, por segunda vez, como lo hiciera en la llanura de Maratón, o en las aguas de Salamina, durante las Guerras Médicas, había triunfado sobre Oriente. 

Referencia: Breve historia del mundo (Luis E. Íñigo Fernández)

martes, 8 de agosto de 2023

China se está preparando para un mundo dominado por el desorden

China es todo un continente, un mundo sin fin o como dice su tradición “un todo bajo el cielo”. Por eso la interpretación de la realidad internacional que hacen los analistas de Pekín es digna de ser tomada en consideración. China se está preparando para un mundo dominado por el desorden, la asimetría y la fragmentación, un mundo que, en muchos sentidos, ya ha llegado.En Pekín, la opinión dominante es que el mundo está entrando en un periodo de desorden, que los países tendrán que tomar medidas para resistir. Esta perspectiva china es compartida por muchos países, especialmente en el Sur global, donde las afirmaciones occidentales de defender un orden basado en normas carecen de credibilidad. No se trata simplemente de que muchos gobiernos no hayan participado en la creación de estas normas y, por tanto, las consideren ilegítimas. Xi Jinping dice que se están produciendo “cambios nunca vistos en un siglo”. Una observación que para la China actual es uno de los principios rectores. Forma parte del pensamiento de Xi Jinping el nuevo “gran timonel” de la ideología oficial de China. Xi ve estos cambios como parte de una tendencia irreversible hacia la multipolaridad, a medida que Oriente asciende y Occidente declina, acelerada por la tecnología y los cambios demográficos.
La idea central de Xi es que el mundo se define cada vez más por el desorden y no por el orden, una situación que, se remonta al siglo XIX, otra época caracterizada por la inestabilidad global y las amenazas a China. Tras la derrota de China a manos de las potencias occidentales en la Primera Guerra del Opio (1839), el diplomático Li Hongzhang y otros pensadores escribieron sobre “grandes cambios nunca vistos en más de 3.000 años”.Xi ve ahora los papeles invertidos. Es Occidente quien se encuentra en el lado equivocado y China tiene la oportunidad de emerger como gran potencia fuerte y estable. Xi interpreta (combinando la retórica comunista con el darwinismo social) que la geopolítica actual es una “lucha por la supervivencia” entre superpotencias frágiles y replegadas por eso se hace inevitable un horizonte de “conflicto”.
Referencia: China y el nuevo desorden mundial de Aquilino Cayuela

sábado, 22 de enero de 2022

Nada separa más a Oriente de Occidente que la situación de la mujer en la sociedad

Si una mujer se convierte en madre, con o sin matrimonio, se ve impedida de llevar una vida libre o independiente como el hombre. Mientras el movimiento feminista se limite a igualar los derechos jurídicos de la mujer con los del hombre, a darle seguridad sobre las posibilidades legales y económicas de desenvolver sus facultades y de manifestarlas mediante actos que correspondan a sus gustos, a sus deseos y a su situación financiera, sólo es una rama del gran movimiento liberal que encarna la idea de una evolución libre y tranquila. Si, al ir más allá de estas reivindicaciones, el movimiento feminista cree que debe combatir instituciones de la vida social con la esperanza de remover ciertas limitaciones que la naturaleza ha impuesto al destino humano, entonces es ya un hijo espiritual del socialismo. Porque es característica propia del socialismo buscar en las instituciones sociales las raíces de las condiciones dadas por la naturaleza, y por tanto sustraídas a la acción del hombre, y pretender, al reformarlas, reformar la naturaleza misma.



El Oriente ha sido incapaz de resolver este problema, que fue su ruina. Para Oriente, la mujer es un instrumento de placer del hombre, una productora de hijos, una nodriza. Cada impulso que la cultura personal parecía tomar en Oriente quedaba frustrado, porque el elemento femenino rebajaba sin cesar al hombre a la pesada atmósfera del harén. En la actualidad, nada separa más a Oriente de Occidente que la situación de la mujer en la sociedad y la posición del hombre hacia la mujer. A menudo se pretende que la sabiduría de los orientales ha concebido mejor los más altos problemas de la existencia que la filosofía europea. En todo caso, Oriente no ha podido resolver el problema sexual, y esto ha dado el golpe de muerte a sus civilizaciones. Para el occidental, la mujer es una compañera; para el oriental, una concubina. La europea no siempre ha ocupado la posición que le corresponde ahora, pues la ha conquistado gradualmente en el curso de la evolución del principio despótico al principio contractual. Esta evolución le ha dado jurídicamente completa igualdad de derechos, y el hombre y la mujer son iguales ante la ley en nuestros días.

domingo, 3 de octubre de 2021

El cristianismo es para Hegel el eje de la historia


En Oriente, la infancia en que todas las cosas parecen envueltas por la fatalidad, sólo uno era libre y los demás siervos. En Grecia y Roma, la juventud con que despierta la razón, algunos eran libres. Sólo en Occidente, la madurez cristiana, se da la libertad completa. El cristianismo es, para Hegel, el eje de la historia, ya que, al concebir la posibilidad de que Dios y Hombre se fundieran en una sola persona, borró las barreras de separación entre la Humanidad y la Divinidad. Escribe el profesor Luis Suárez que “sujeto a una conciencia individual, el hombre fue enfrentado con lo Absoluto. Desde entonces la razón se vio liberada. Tratado como un hecho histórico, el cristianismo da sentido al acontecer; demuestra una elevación progresiva de la Humanidad desde la pura irracionalidad a la racionalidad plena”.

lunes, 20 de enero de 2020

El dominio holandés en el siglo XVII


Durante el siglo XVII los teóricos y políticos de Amsterdam atribuían la decadencia del dominio portugués en el Oriente a la disipación de energía y capital en la conquista territorial, y pusieron en guardia a la compañía holandesa contra un error semejante. La norma oficial era la de apegarse al comercio y evitar enredarse en la política de Indonesia. Sin embargo, cuenta el historiador John Parry, el establecimiento de puestos y bases reclamaron tratados con los gobernantes locales; los tratados comerciales condujeron a alianzas, y éstas a protectorados. Los holandeses se hallaron finalmente no sólo siguiendo los pasos de los portugueses, sino adquiriendo mucho más territorio real que el que habían poseído los portugueses, dice Parry.


El establecimiento de una colonia en el Cabo de Buena Esperanza fue la única verdadera colonia fundada por los holandeses en el Viejo Mundo durante el siglo XVII. Fue erigida en 1652, no como puesto comercial, sino como base estratégica para el comercio de las Indias y como escala conveniente para el aprovisionamiento de las naves de la compañía. Aunque reteniendo toda la propiedad en sus manos, la compañía ofreció medios y arriendos en fáciles condiciones y pronto atrajo a un gran número de colonos. La mayoría de estos boers, manifiesta Parry, eran campesinos holandeses y de otras partes que sólo ansiaban tierra y no se dolían de las restricciones políticas y comerciales impuestas por la compañía. A los pocos años, la colonia producía vino y alimentos en gran cantidad y se había convertido en una posesión valiosa.



Con su puerto abierto en Nueva Amsterdam y sus bases comerciales en el Caribe, los holandeses estaban en una situación que les permitía despojar a España, Francia e Inglaterra de una gran parte del valor comercial de sus posesiones coloniales; pues ellos tenían también los buques necesarios para conducir la carga. En el comercio, especialmente en el comercio marítimo, los holandeses eran los señores y maestros de Europa en el siglo XVII, lo cual no era extraño, puesto que el comercio constituía toda la vida y la base de subsistencia de su estado. Sus compañías de las Indias orientales y de las occidentales eran corporaciones fuertemente subvencionadas por el Estado, y un alto cargo en una de las compañías era socialmente tan honorable como un alto cargo en el Estado mismo.

sábado, 22 de diciembre de 2018

El fracaso a la hora de reconciliar el islam con el progreso científico resultó catastrófico para esa civilización.

Desde la eclosión del islam en los desiertos árabes en el siglo VII ha habido repetidos choques entre Occidente y Oriente. Los seguidores de Mahoma emprendieron la yihad contra los de Jesucristo, y los cristianos les devolvieron el cumplido con las cruzadas a Tierra Santa y la reconquista de España y Portugal. En los últimos trescientos años Occidente ha ganado constantemente este choque de civilizaciones.  La principal razón de ello ha sido la superioridad de la ciencia occidental.

Johannes Oporinus.
El Corán se tradujo al latín y fue publicado en Basilea por el impresor Johannes Oporinus. Cuando en 1542 el ayuntamiento de Basilea prohibió la traducción y confiscó los ejemplares disponibles, el propio Lutero escribió en defensa de Oporinus: “Me ha sorprendido que alguien haya podido hacer algo tan doloroso para Mahoma o los turcos, algo que puede causarles tanto daño (más que con todo el armamento), como traer su Corán a los cristianos a la luz del día, donde ellos pueden ver qué clase de libro absolutamente maldito, abominable y pésimo es, lleno de mentira, fábulas y abominaciones que los turcos ocultan y disimulan… para honrar a Cristo, para hacer el bien a los cristianos, para perjudicar a los turcos y fastidiar al diablo, liberad este libro y no lo retengáis… Hay que abrir las llagas y heridas para poder curarlas”. Así, en 1543 se publicaron tres ediciones, a las que seguiría una cuarta siete años más tarde.

Hacia el final del siglo XI, los clérigos islámicos argumentaron que el estudio de la filosofía griega era incompatible con las enseñanzas del Corán. Era blasfemo sugerir que el hombre pudiera ser capaz de discernir la manera de actuar divina, que Dios siempre podía variar a voluntad. En palabras de Algazel “es raro que alguien se consagre a esta ciencia sin renunciar a la religión y soltar las riendas de la piedad dentro de sí". Bajo la influencia clerical, se restringió el estudio de la filosofía antigua y se quemaron libros. El mundo musulmán también se resistió a la imprenta. Para los otomanos, la escritura era sagrada, sentían una reverencia religiosa por la pluma, y prefirieron el arte de la
Sultán Selim I.
caligrafía al negocio de la impresión. “La tinta del erudito, se decía, es más sagrada que la sangre del mártir.” En 1515, un decreto del sultán Selim I había amenazado con la muerte a cualquiera a quien se descubriera usando una imprenta. Este fracaso a la hora de reconciliar el islam con el progreso científico habría de resultar catastrófico. Los científicos musulmanes, que antaño proporcionaran a los eruditos europeos ideas e inspiración, quedaron aislados de las últimas investigaciones.