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sábado, 2 de agosto de 2025

La coalición Bildu

ETA anunció el “cese definitivo” del terrorismo. Lo hizo mediante una escueta declaración difundida el 20 de octubre de 2011. Cuando se publicó ese anuncio, ETA se ha cobrado la vida de 858 personas.En la declaración del 20 de octubre ETA anunciaba el cese definitivo del terrorismo, pero no decía nada acerca de su desaparición como grupo o del destino de su armamento.El paso del 20 de octubre era importante, incluso con las reservas que suscitaba la continuidad de ETA y el temor a que en algún momento pudiera haber una marcha atrás y una vuelta a las armas.
La coalición Bildu, formada por la antigua Batasuna, Eusko Alkartasuna y Alternatiba, recibió el visto bueno del Tribunal Constitucional para presentarse a las elecciones locales de 2011, en las que obtuvo un notable éxito. Batasuna encontró un medio para regresar a las instituciones, dejando tocada la política de ilegalizaciones que tan eficaz había sido a la hora de provocar un conflicto de intereses entre ETA y su brazo político. Ni ETA ni Batasuna están dispuestos a realizar una autocrítica de su historia que les lleve a reconocer su responsabilidad en el terrorismo y la ilegitimidad de sus crímenes. Su único plan es abrir una nueva transición en el País Vasco, que para ellos sería la de verdad, en la que se impusiera su modelo político, se garantizara la impunidad por los desmanes que han cometido y se repartieran las culpas entre todos. De esa forma, ETA y Batasuna no serían más culpables que los Gobiernos o los medios de comunicación por lo ocurrido.


viernes, 8 de junio de 2018

La ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible.

Karl Popper
Karl Popper dice que la ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible. Pues bien, precisamente la conciencia de esa falibilidad de la ciencia es lo que distingue al científico del cientifista. Porque si algo puede decirse del cientifismo es que se trata de una fe ciega, dogmática, en la ciencia. Y esa fe ciega es algo ajeno al verdadero científico.

La ciencia se compone de teorías que son obra nuestra.
Nosotros hacemos las teorías, salimos al mundo con ellas, analizamos activamente el mundo y miramos qué información podemos sacar de él, qué información podemos arrancarle. El mundo no nos proporciona ninguna información a menos que nos plantemos ante él con nuestro cuestionario, preguntamos al mundo si esta teoría, la otra o la de más allá es verdadera o falsa. Y luego sometemos a un examen a fondo esas preguntas, sin alcanzar nunca una seguridad total. En la ciencia podemos aspirar a la verdad y de hecho así lo hacemos. La verdad es el valor que todo lo fundamenta. Lo que no podemos alcanzar es la seguridad. Forzosamente debemos renunciar a ella. Nunca podremos tener seguridad, nunca podremos tener certeza. Todo lo que podemos hacer es comprobar mediante el ejercicio de la autocrítica nuestras propias teorías, las teorías que nosotros mismos hemos creado, e intentar destruirlas, rebatirlas.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Propaganda anticristiana.

La obra maestra de la propaganda anticristiana es haber logrado crear en los cristianos, sobre todo en los católicos, una mala conciencia, infundiéndoles la inquietud, cuando no la vergüenza, por su propia historia. A fuerza de insistir, desde la Reforma hasta nuestros días, han conseguido convencer de que la Iglesia Católica es la responsable de todos o casi todos los males del mundo. A los cristianos les han paralizado en la autocrítica masoquista para neutralizar la crítica de lo que ha ocupado su lugar.

Moulin manifiesta que los católicos han permitido que todos les pasaran cuentas, a menudo falseadas, casi sin discutir. No ha habido problema, error
o sufrimiento histórico que no se les haya imputado. Los católicos, casi siempre ignorantes de su pasado, han acabado por creerlo, hasta el punto de respaldarlos. 

“En cambio, yo (agnóstico, pero también un historiador que trata de ser objetivo) os digo, dice Moulin, que debéis reaccionar en nombre de la verdad. De hecho, a menudo no es cierto. Pero si en algún caso lo es, también es cierto que, tras un balance de veinte siglos de cristianismo, las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas. Luego, ¿por qué no pedís cuentas a quienes os las piden a vosotros? ¿Acaso han sido mejores los resultados de lo que ha venido después? ¿Desde qué púlpitos escucháis, contritos, ciertos sermones?”.”¡Aquella vergonzosa mentira de los siglos oscuros, por estar inspirados en la fe del Evangelio! ¿Por qué, entonces, todo lo que nos queda de aquellos tiempos es de una belleza y sabiduría tan fascinantes? También en la historia sirve la ley de causa y efecto…”, termina  manifestando el profesor refiriéndose a la Edad Media.



Si recibo un golpe en la mejilla derecha, la perfección evangélica me propone ofrecer la izquierda. Pero si se atenta contra la verdad, la misma perfección evangélica me obliga a consagrarme para restablecerla; porque allá donde se extingue el respeto a la verdad, empieza a cerrarse para el hombre cualquier camino de salvación, comenta el periodista Vittorio Messori.

los católicos han permitido que todos les pasaran cuentas, a menudo falseadas, casi sin discutir

A los cristianos les han paralizado en la autocrítica masoquista para neutralizar la crítica de lo que ha ocupado su lugar