Mostrando entradas con la etiqueta comprobar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comprobar. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de abril de 2025

La locura de género que están imponiendo a nuestros niños es un acto de abuso de menores

Donald Trump dijo en mayo del año pasado que, si ganaba las elecciones, “en el primer día” de su presidencia revocaría la medida de la Administración Biden de extender a la identidad de género y a la orientación sexual las protecciones previstas contra la discriminación por sexo en la educación. No ha tenido que cumplir su propósito, pues once días antes lo hizo por él un tribunal federal.
Los republicanos sienten que tienen el viento a favor. “La abrumadora mayoría de la gente, dijo el republicano Greg Steube, el proponente del proyecto, cree que no hay lugar para los hombres en el deporte femenino”.Los demócratas, más que negar esa tesis, centraron sus críticas al proyecto en las consecuencias que traería. Para aplicarlo, alegaron, habría que comprobar el sexo de los alumnos sometiéndolos a preguntas invasivas o a humillantes exámenes anatómicos. Los republicanos replicaron que nada de eso hará falta, bastará consultar el sexo que figura en el certificado de nacimiento.
Trump declaró que “la locura izquierdista de género que están imponiendo a nuestros niños es un acto de abuso de menores”. Y anunció un plan para detener “la mutilación química, física y emocional de nuestra juventud”. Al final, uno de los decretos que ha firmado el primer día de su mandato dispone que el sexo de la persona se ha de entender según su definición biológica.

domingo, 5 de marzo de 2023

¿Existe Dios?

¿Existe Dios? Existe por definición, sin que no obstante podamos tomar su definición por una demostración. Esto es lo que hay de fascinante y de irritante a la vez en la famosa prueba ontológica, que atraviesa, al menos desde san Anselmo a Hegel, el conjunto de la filosofía occidental. ¿Cómo se define a Dios? Como el ser supremo (san Anselmo: “el ser en relación con el cual es imposible concebir nada más grande”), el ser soberanamente perfecto (Descartes), el ser absolutamente infinito (Spinoza, Hegel). Ahora bien, si no existiera, no sería ni el más grande ni realmente infinito; a su perfección, esto es lo menos que se puede decir, le faltaría algo. Por lo tanto, existe por definición: pensar a Dios (concebirlo como ser supremo, perfecto, infinito…), es pensarlo como existente. “De la esencia de Dios no puede separarse su existencia, escribe Descartes, del mismo modo que de la esencia de un triángulo rectángulo no puede separarse el que la suma de sus tres ángulos sea igual a dos rectos, o de la idea de una montaña la idea de un valle; de modo que no es menos contradictorio concebir un Dios (esto es, un ser soberanamente perfecto) al que le faltara la existencia (esto es, al que le faltara alguna perfección), que concebir una montaña sin valle alguno”. Se replicará que esto no demuestra que existan montañas y valles… Ciertamente, responde Descartes, pero sí que demuestra que montañas y valles son inseparables. Lo mismo sucede en el caso de Dios, su existencia es inseparable de su esencia, inseparable de él, pues, y por eso existe necesariamente. El concepto de Dios, escribirá Hegel, “incluye en él el ser”. Dios es el único ser que existe por esencia.

El Dios de los filósofos es menos importante que el Dios de los profetas, de los místicos o de los creyentes. Fueron Pascal y Kierkegaard, antes que Descartes o Leibniz, quienes dijeron lo esencial, Dios es objeto de fe más que de pensamiento o, mejor dicho, Dios no es objeto alguno sino sujeto, absolutamente sujeto, y solamente lo encontramos en la experiencia inmediata o en el amor. Pascal, en una noche ardiente, creyó tener una experiencia de este tipo: “Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, no el de los filósofos y los científicos. Certeza, sentimiento, gozo, paz. Dios de Jesucristo… Gozo, gozo, gozo, llanto gozoso”. Esto no es una demostración. Pero sin esta experiencia, la fe no se daría por satisfecha con ninguna demostración. Probablemente éste sea el punto en el que la filosofía se detiene. ¿Qué sentido tiene demostrar lo que se experimenta de forma inmediata? ¿Cómo probar lo que no se experimenta? El ser no es un predicado, Kant tiene razón en este punto, y por eso, como decía ya Hume, la existencia no se demuestra ni se refuta. El ser se constata, no se demuestra; se comprueba, no se prueba.

sábado, 12 de marzo de 2022

La clave para solventar problemas es descubrir formas de comprobar qué es lo que funciona y lo que no


Edwin Earl Catmull, expresidente de Pixar y Walt Disney Animation Studios, escribe que “la aceptación de que siempre vamos a tener problemas, muchos de ellos ocultos; que trabajamos duro para sacar a la luz esos problemas, incluso si ello nos hace sentirnos incómodos; y que, si topamos con un problema, encauzamos todas nuestras energías hacia su resolución…. Creo que la clave para solventar esos problemas es descubrir formas de comprobar qué es lo que funciona y lo que no, lo cual es mucho más sencillo de decir que de hacer”.


miércoles, 4 de diciembre de 2019

Quien controla la opinión posee la verdad, y no es necesario que esa verdad sea verdadera



“Quien controla la opinión posee la verdad, y no es necesario que esa verdad sea verdadera.....la verdad es lo que la gente cree. Toda santa verdad deviene en alegato al quedar en entredicho, y cualquier burrada irremediable se convierte en verdad absoluta”, escribe el autor argelino Yasmina Khadra.

La difamación es un arte, cuando no una profesión de fe para los iniciados. "Se sustenta en dos criterios básicos: la credulidad de la gente de a pie y la imposibilidad de comprobar los datos. Ahora bien, todas sus imputaciones son verificables y desmontables tocando unas cuantas teclas", manifiesta el escritor argelino.

Shakespeare dijo: “Quien tiene potestad para obrar mal y se abstiene de hacerlo es un señor”.

sábado, 17 de noviembre de 2018

No hay que dar por supuesto nada que pueda comprobarse.

Rudyard Kipling
No hay que dar por supuesto nada que pueda comprobarse. Aunque parezca que es una pérdida de tiempo y que no tiene nada que ver con lo esencial, ayuda mucho al Daimon. Siempre hay gente que por su trabajo o por afición conoce el dato o el hecho que uno improvisa. Y como haya el mínimo error, pueden argumentar: “Si miente en esto, miente en todo”. Lo sé porque lo he sufrido, cuenta el poeta y escritor británico Rudyard Kipling.

viernes, 8 de junio de 2018

La ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible.

Karl Popper
Karl Popper dice que la ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible. Pues bien, precisamente la conciencia de esa falibilidad de la ciencia es lo que distingue al científico del cientifista. Porque si algo puede decirse del cientifismo es que se trata de una fe ciega, dogmática, en la ciencia. Y esa fe ciega es algo ajeno al verdadero científico.

La ciencia se compone de teorías que son obra nuestra.
Nosotros hacemos las teorías, salimos al mundo con ellas, analizamos activamente el mundo y miramos qué información podemos sacar de él, qué información podemos arrancarle. El mundo no nos proporciona ninguna información a menos que nos plantemos ante él con nuestro cuestionario, preguntamos al mundo si esta teoría, la otra o la de más allá es verdadera o falsa. Y luego sometemos a un examen a fondo esas preguntas, sin alcanzar nunca una seguridad total. En la ciencia podemos aspirar a la verdad y de hecho así lo hacemos. La verdad es el valor que todo lo fundamenta. Lo que no podemos alcanzar es la seguridad. Forzosamente debemos renunciar a ella. Nunca podremos tener seguridad, nunca podremos tener certeza. Todo lo que podemos hacer es comprobar mediante el ejercicio de la autocrítica nuestras propias teorías, las teorías que nosotros mismos hemos creado, e intentar destruirlas, rebatirlas.