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lunes, 14 de septiembre de 2026

El perfeccionismo puede ser extremadamente dañino

Para el doctor en Psicología Andrew P. Hill (York St. John University, en Inglaterra)“el perfeccionismo puede ser extremadamente dañino para nosotros y también para quienes nos rodean. Incluso para algunas personas puede resultar un peso insoportable. Existe una cantidad sustancial de investigaciones que dan fe de sus efectos nocivos; el perfeccionismo se relaciona constantemente con síntomas de ansiedad, de depresión y con tendencias suicidas…..Debido a que las personas perfeccionistas apuestan tanto por su éxito, este puede ser energizante y conducir a un compromiso casi obsesivo. El éxito puede venir gracias a ello. En cierta medida, incluso puede considerarse un efecto secundario involuntario. Pero, por cada persona exitosa que aparentemente encaja en el arquetipo de ser perfeccionista, ¿te imaginas cuánto talento se pierde a causa del perfeccionismo? Se debe a su alto coste. Los perfeccionistas no se quedan en una situación cuando las cosas se ponen difíciles, es demasiado doloroso, y no les gusta correr riesgos y fracasar. Esto no es una receta para desarrollar el talento y el alto desempeño a largo plazo. En mi opinión, la mayoría de las personas que creemos que han tenido éxito gracias a su perfeccionismo, probablemente lo han tenido a pesar de él.”
“Nada ni nadie es perfecto. Errar es humano. En el fondo, buscar la perfección no solo es poco realista e irracional, sino que también es innecesario, agotador y la raíz de una vida insatisfactoria.Si hay un antídoto contra el perfeccionismo es aprender sencillamente que somos suficiente tal como somos. No necesitamos tener éxito para ser valiosos o merecedores (ni siquiera necesitamos intentar tener éxito). Necesitamos aceptar nuestros defectos y ser amables con nosotros mismos y con los demás mientras nos tropezamos." 


viernes, 13 de diciembre de 2024

¿Existe Dios?

¿Qué es Dios? Es el ser absolutamente necesario (causa de sí),absolutamente creador (causa de todo),absolutamente absoluto (no depende de nada, todo depende de él): es el Ser de los seres, y el fundamento de todos ellos. ¿Existe Dios? Existe por definición.
¿Cómo se define a Dios? Como el ser supremo (san Anselmo: el ser en relación con el cual es imposible concebir nada más grande), el ser soberanamente perfecto (Descartes), el ser absolutamente infinito (Spinoza, Hegel). Ahora bien, si no existiera, no sería ni el más grande ni realmente infinito. A su perfección, esto es lo menos que se puede decir, le faltaría algo. Por lo tanto,existe por definición; pensar a Dios (concebirlo como ser supremo, perfecto, infinito…), es pensarlo como existente. “De la esencia de Dios no puede separarse su existencia,escribe Descartes, del mismo modo que de la esencia de un triángulo rectángulo no puede separarse el que la suma de sus tres ángulos sea igual a dos rectos, o de la idea de una montaña la idea de un valle; de modo que no es menos contradictorio concebir un Dios (esto es, un ser soberanamente perfecto) al que le faltara la existencia (esto es, al que le faltara alguna perfección), que concebir una montaña sin valle alguno”. Se replicará que esto no demuestra que existan montañas y valles… Ciertamente, responde Descartes, pero sí que demuestra que montañas y valles son inseparables. Lo mismo sucede en el caso de Dios, su existencia es inseparable de su esencia, inseparable de él, pues, y por eso existe necesariamente. El concepto de Dios, escribirá Hegel, “incluye en él el ser”; Dios es el único ser que existe por esencia.
Referencia:Invitación a la filosofía (André Comte-Sponville)

lunes, 12 de agosto de 2024

La creación tiene marcado su destino, salvo el hombre

Pico compuso una oración que lleva por título Sobre la dignidad del hombre. Esta obrita representa un hermoso canto a la libertad y a la dignidad humana, un humanismo de la libertad y, como tal, puede ser considerada como un manifiesto del Renacimiento. En ella encontramos un concepto moderno de libertad, pues la dignidad del hombre no hay que buscarla en lo que es (esencia), sino en la capacidad de hacerse, en la posibilidad que tiene el ser humano de llegar a ser lo que quiera. Más aún, para Pico, la dignidad tiene su causa en Dios, creador de un ser extraordinario, por indefinido, capaz de devenir lo que él mismo se propone. El resto de la creación tiene marcado su destino, tiene una naturaleza fija, salvo el hombre. Su grandeza tiene origen en esta libertad, que le hace superior incluso a los propios ángeles, quienes no pueden cambiar la elección que hicieron cuando fueron creados. La naturaleza maleable del hombre encierra un sinfín de posibilidades que él puede desarrollar gracias al don de la libertad. Puede llegar a ser tanto el más perfecto de los seres como descender hasta lo más ínfimo, porque el que está llamado a la perfección, también puede, desoyendo ese clamor divino (libremente, porque no se puede hacer de otra manera), convertirse en el más indigno.Pico escribe que “el Padre puso en el hombre, desde su nacimiento, semillas de toda clase y gérmenes de toda vida. Los que cada cual cultivare, crecerán y fructificarán en él. Si los vegetales, se hará planta; si los sensuales, se embrutecerá; si los racionales, se convertirá en un animal celeste; si los intelectuales, será ángel e hijo de Dios”. Aunque capaz de todas las posibilidades, el hombre mirandoliano ha de aspirar a lo más alto, ya que la Divinidad lo ha hecho digno de ello.

domingo, 30 de abril de 2023

Dios no cambia


Todo cambio implica, a su vez, una transformación que mejora o empeora al sujeto que lo experimenta, pero Dios es infinitamente perfecto y no puede mejorar ni empeorar.Si un hombre peca, la actitud de Dios hacia él no cambia en absoluto, es el hombre el que cambia de actitud hacia Dios. El amor infinito de Dios sigue siendo el mismo; lo que pasa es que el hombre, al pecar mortalmente, rechaza ese amor.


sábado, 11 de marzo de 2023

Nostalgia

A veces la primera experiencia es objetivamente mejor, aunque no siempre. Pero objetivamente mejor o no, a posteriori siempre parece mejor. Es porque como humanos nos han hecho creer, y también nuestro cerebro, que el pasado es perfecto. ¿El culpable? Un persuasor psicológico sencillo y muy potente llamado nostalgia.


domingo, 5 de marzo de 2023

¿Existe Dios?

¿Existe Dios? Existe por definición, sin que no obstante podamos tomar su definición por una demostración. Esto es lo que hay de fascinante y de irritante a la vez en la famosa prueba ontológica, que atraviesa, al menos desde san Anselmo a Hegel, el conjunto de la filosofía occidental. ¿Cómo se define a Dios? Como el ser supremo (san Anselmo: “el ser en relación con el cual es imposible concebir nada más grande”), el ser soberanamente perfecto (Descartes), el ser absolutamente infinito (Spinoza, Hegel). Ahora bien, si no existiera, no sería ni el más grande ni realmente infinito; a su perfección, esto es lo menos que se puede decir, le faltaría algo. Por lo tanto, existe por definición: pensar a Dios (concebirlo como ser supremo, perfecto, infinito…), es pensarlo como existente. “De la esencia de Dios no puede separarse su existencia, escribe Descartes, del mismo modo que de la esencia de un triángulo rectángulo no puede separarse el que la suma de sus tres ángulos sea igual a dos rectos, o de la idea de una montaña la idea de un valle; de modo que no es menos contradictorio concebir un Dios (esto es, un ser soberanamente perfecto) al que le faltara la existencia (esto es, al que le faltara alguna perfección), que concebir una montaña sin valle alguno”. Se replicará que esto no demuestra que existan montañas y valles… Ciertamente, responde Descartes, pero sí que demuestra que montañas y valles son inseparables. Lo mismo sucede en el caso de Dios, su existencia es inseparable de su esencia, inseparable de él, pues, y por eso existe necesariamente. El concepto de Dios, escribirá Hegel, “incluye en él el ser”. Dios es el único ser que existe por esencia.

El Dios de los filósofos es menos importante que el Dios de los profetas, de los místicos o de los creyentes. Fueron Pascal y Kierkegaard, antes que Descartes o Leibniz, quienes dijeron lo esencial, Dios es objeto de fe más que de pensamiento o, mejor dicho, Dios no es objeto alguno sino sujeto, absolutamente sujeto, y solamente lo encontramos en la experiencia inmediata o en el amor. Pascal, en una noche ardiente, creyó tener una experiencia de este tipo: “Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, no el de los filósofos y los científicos. Certeza, sentimiento, gozo, paz. Dios de Jesucristo… Gozo, gozo, gozo, llanto gozoso”. Esto no es una demostración. Pero sin esta experiencia, la fe no se daría por satisfecha con ninguna demostración. Probablemente éste sea el punto en el que la filosofía se detiene. ¿Qué sentido tiene demostrar lo que se experimenta de forma inmediata? ¿Cómo probar lo que no se experimenta? El ser no es un predicado, Kant tiene razón en este punto, y por eso, como decía ya Hume, la existencia no se demuestra ni se refuta. El ser se constata, no se demuestra; se comprueba, no se prueba.

jueves, 21 de julio de 2022

El compromiso desinteresado puede enaltecer emocionalmente a las personas

Richard Sennett, profesor emérito de Sociología en la London School of Economics, profesor adjunto de Sociología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y profesor de Humanidades en la Universidad de Nueva York, opina que si una persona puede utilizar las palabras correcto o perfecto para decir que algo está bien hecho es porque cree en un patrón objetivo al margen de sus deseos y, en verdad, al margen de las recompensas de los otros. Hacer algo bien, aun cuando no se obtenga nada de ello, es el espíritu de la artesanía auténtica. Y únicamente ese tipo de compromiso desinteresado puede enaltecer emocionalmente a las personas; de lo contrario, sucumben en la lucha por sobrevivir.

domingo, 2 de junio de 2019

Dios

Sztajnszrajber
Cuenta Sztajnszrajber que no hay noción más compartida por todas las culturas y más comprensible que la idea de Dios. ¿Qué es Dios? Llámalo como quieras y dótalo de las funciones que quieras, pero si hay un inicio, si hay un origen, si tiene que haber un origen, si hay un principio que no está afectado por todas las limitaciones de este mundo cambiante, eso sería Dios, lo que no muere, lo que no cambia, lo que hace que todo sea, la perfección, el absoluto, Dios.

Si definimos a Dios como el ser más perfecto concebible, decía san Anselmo, entonces por ser lo más perfecto no puede carecer de nada, ya que, si careciera de algo, no sería lo más perfecto concebible. Ahora bien, si no hay ningún tipo de carencia, entonces Dios tiene que existir, ya que su no existencia estaría vista como una carencia. Lo que es perfecto no puede carecer de nada, luego, la inexistencia es vista como una carencia. En la esencia misma de Dios, o sea, en su definición se encuentra ya su existencia.


Hay Dios porque Dios es. Antes de ser Dios, tuvo que haber el ser para que Dios luego pueda haber sido. Hay algo previo a Dios, el ser. Lo que queda es dilucidar de qué hablamos cuando hablamos del ser. ¿Hablamos del ser? ¿Pero hablar ya no es de por sí ser? Y al revés, ¿no es ser ya una palabra? 

Parménides sostiene que hay una primera opción frente a la cual la evidencia toma partido, (la cosa, el mundo) es o no es. Y la respuesta es simple: es, ya que, si no, esto mismo no podría ser dicho. ¿Hay o no hay? Hay, porque aunque sea hay estas palabras y esta prueba es irrefutable. El ser, lo
Parménides
que hay, además es único, es lo único que hay, ya que, si hubiera dos seres, tendría que haber aquello que los diferenciara, esto es, la nada. Si hubiera dos entes, dos seres, lo único que los diferenciaría sería que uno no es el otro, y por eso deberíamos admitir la presencia del no ser, o sea de la nada. Pero como bien explica Parménides, la nada no es nada y por eso no puede haber dos seres, sino solo uno.

Parménides es quien en realidad sienta las bases de nuestra idea omnipotente, omnisciente de Dios. Parménides explica que el ser es único, inmutable (no puede cambiar ya que debería cambiar a lo otro de sí y lo otro de sí es el no ser, la nada, pero la nada no es nada y por eso el cambio es imposible), intemporal, inengendrado (no pudo haber nacido, ya que debería haber provenido de lo otro de sí y lo otro de sí del ser es la nada, pero la nada no es nada y por eso el ser siempre ha sido), imperecedero; o sea, Dios. La tradición posterior homologa al ser de Parménides con el Dios bíblico y da origen a la idea de Ser Supremo.