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viernes, 10 de mayo de 2024

Principios básicos de la educación según el diablo

En su libro El diablo propone un brindis , C.S. Lewis  hace decir al diablo los principios básicos de la educación, principios que recuerdan a la Ley Celaá. Empieza hablar el diablo: “El principio básico de la nueva educación ha de ser evitar que los zopencos y gandules se sientan inferiores a los alumnos inteligentes y trabajadores. Eso sería “antidemocrático”. Las diferencias entre los alumnos se deben disimular, pues son obvia y claramente diferencias individuales. Conviene hacerlo en los diferentes niveles educativos. En las universidades, los exámenes se deben plantear de modo que la mayoría de los estudiantes consiga buenas notas. Los exámenes de admisión deben ser organizados de manera que todos o casi todos los ciudadanos puedan ir a la universidad, tanto si tienen posibilidades (o ganas) de beneficiarse de la educación superior como si no. En las escuelas, los niños torpes o perezosos para aprender lenguas, matemáticas o ciencias elementales pueden dedicarse a hacer las cosas que los niños acostumbran a realizar en sus ratos libres. Dejémosles que hagan pasteles de barro y llamémosle modelar. En ningún momento debe haber, no obstante, el menor indicio de que son inferiores a los niños que están trabajando. Sea cual sea la tontería que los mantenga ocupados, debe gozar de “paridad de estima”.

martes, 26 de octubre de 2021

Condenaba el principio del examen en como comportamiento de exclusión



Imponer un examen de selección para la entrada en la universidad puede ser una medida buena o mala. Se puede discutir desde un punto de vista pedagógico y social. “Pero, dice Jean-François Revelen, las manifestaciones de alumnos de segunda enseñanza que tuvieron lugar en Francia en diciembre de 1986 y en España poco después, la argumentación técnica no desempeñó ningún papel. La retórica de la protesta estaba entresacada de la metafísica antirracista. Condenaba el principio del examen en como comportamiento de exclusión. El eslogan era no a la discriminación. Dicho de otra manera, el aspirante a la universidad cuyos conocimientos se querían comprobar se comparaba a sí mismo al negro de África del Sur o al judío perseguido por Hitler. El gobierno que proponía la selección resultaba, pues, ser fascista, a causa de un proyecto que no podía interpretarse más que con la ayuda del paradigma racista, puesto que selección universitaria implica separación, exclusión,discriminación y,¿quién sabe?,deportación…”.

viernes, 8 de junio de 2018

La ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible.

Karl Popper
Karl Popper dice que la ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible. Pues bien, precisamente la conciencia de esa falibilidad de la ciencia es lo que distingue al científico del cientifista. Porque si algo puede decirse del cientifismo es que se trata de una fe ciega, dogmática, en la ciencia. Y esa fe ciega es algo ajeno al verdadero científico.

La ciencia se compone de teorías que son obra nuestra.
Nosotros hacemos las teorías, salimos al mundo con ellas, analizamos activamente el mundo y miramos qué información podemos sacar de él, qué información podemos arrancarle. El mundo no nos proporciona ninguna información a menos que nos plantemos ante él con nuestro cuestionario, preguntamos al mundo si esta teoría, la otra o la de más allá es verdadera o falsa. Y luego sometemos a un examen a fondo esas preguntas, sin alcanzar nunca una seguridad total. En la ciencia podemos aspirar a la verdad y de hecho así lo hacemos. La verdad es el valor que todo lo fundamenta. Lo que no podemos alcanzar es la seguridad. Forzosamente debemos renunciar a ella. Nunca podremos tener seguridad, nunca podremos tener certeza. Todo lo que podemos hacer es comprobar mediante el ejercicio de la autocrítica nuestras propias teorías, las teorías que nosotros mismos hemos creado, e intentar destruirlas, rebatirlas.