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martes, 15 de octubre de 2024

El hechizo de la grandeza

Incluso los que tienen poco interés en el arte han digerido que el nombre Rembrandt es sinónimo de grandeza artística. Si un museo descubre que el cuadro que tiene de Rembrandt en realidad no lo pintó él sino un discípulo suyo, el valor de esa obra cae en picado. El cuadro en sí sigue siendo el mismo. Lo que ha cambiado es su situación contextual, lo que no es objetivamente apreciable sino más bien una cualidad atmosférica que el objeto produce en la mente del espectador. Los conservadores del museo pueden enviar el lienzo al sótano o dejarlo colgado donde estaba pero atribuyéndolo a su verdadero autor. El espectador,lo llamaremos señor Y, que en su día contempló la obra con admiración, comienza a ver su inferioridad respecto al Rembrandt “auténtico”. El señor Y no es un hipócrita ni un bufón. El cuadro no ha cambiado, pero sí lo ha hecho su percepción. Al lienzo le falta un componente crucial, aunque sea ficticio, el hechizo de la grandeza.
En un experimento muy difundido, la neuroeconomista Hilke Plassmann del Caltech descubrió (mejor dicho, redescubrió) que el mismo vino sabe mejor cuando en la etiqueta del precio se lee noventa dólares en lugar de diez. “El precio contribuye a que nos parezca que el vino sabe mejor,explica Plassmann, pero es un prejuicio cognitivo que proviene de cómputos cerebrales que me dicen que debo esperar que sea mejor y, a continuación, determina mi experiencia de tal modo que, en efecto, me sabe mejor”.
Todas nuestras percepciones están contextualmente codificadas y esa codificación contextual no permanece fuera de nosotros, en el entorno, sino que la interiorizamos en una realidad psicofisiológica, que es la razón por la que un nombre famoso unido a un cuadro lo vuelve literalmente mejor, escribe Siri Hustvedt, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

martes, 12 de marzo de 2024

Una revolución de las expectativas allana el camino para una revolución de los hechos

La clásica teoría conductista sobre los orígenes de la revolución la formuló Alexis de Tocqueville en 1856 al observar que “era precisamente en esas partes de Francia en las que se habían registrado más mejoras donde el descontento popular era mayor. Puede que esto parezca ilógico, pero la historia está llena de paradojas…”. Tocqueville explica que el deterioro de las condiciones no siempre provoca la revolución, sino que más bien las quejas suelen incrementarse una vez que las condiciones han comenzado a mejorar. “El régimen destruido por una revolución es casi siempre mejor que el inmediatamente anterior y la experiencia nos enseña que el momento más peligroso para un mal gobierno suele ser aquel en el que comienza a reformarse”. El régimen absolutista de Luis XIV provocó mucho menos resentimiento que el reinado moderado, semiliberal de Luis XVI. Es más posible que se registre una revolución una vez que las cosas han comenzado a mejorar que cuando están empeorando. Fundamentales son las revoluciones de las expectativas crecientes y de la acentuación de la conciencia, más importantes que las propias condiciones objetivas. Cuando esas actitudes han calado, una nueva crisis o un retroceso, no necesariamente profundo, puede desatar la revolución. James C. Davies manifiesta que “cuando más posibilidades hay de que se produzca una revolución es en el momento en que, después de un prolongado periodo de desarrollo económico y social, se llega a otro caracterizado por un acusado revés… El desarrollo económico real es menos relevante que la expectativa de que el progreso anterior, ahora bloqueado, pueda y deba continuar en el futuro”. Theodore S. Hamerow: «La privación económica no es más clave para la caída de una autoridad establecida que la represión política… Lo que hace intolerable la situación económica no es el deterioro de las condiciones, sino el incremento de las expectativas”. Hamerow señala que “León Trotski, la mente política más perspicaz alumbrada por los movimientos revolucionarios del siglo XX, reconocía abiertamente la primacía de la percepción sobre la realidad en el declive de la autoridad establecida… En consecuencia, una revolución de las expectativas allana el camino para una revolución de los hechos”. 
Casi todas las interpretaciones de la revolución coinciden en señalar ciertos requisitos previos comunes, como la pérdida del apoyo de las élites, la presencia de una intelectualidad levantisca, la aparición de expectativas radicales, y la existencia de un antiguo régimen débil y dividido que ha perdido su empuje. Es importante que haya grupos revolucionarios muy bien organizados, pero no indispensable. Según la expresión acuñada por Jonathan Israel, el factor realmente crucial es la presencia de “una revolución mental”.
Cuenta Stanley Payne que “a menudo sucede que la revolución que logra derribarlo inicialmente resulta comparativamente fácil y con frecuencia no va acompañada de grandes desórdenes o derramamiento de sangre. A veces tampoco es fruto de grandes esfuerzos por parte de los revolucionarios, pero la caída del antiguo régimen solo es el comienzo del proceso revolucionario, que suele conducir a una mayor radicalización y a crecientes derramamientos de sangre, que a menudo forman parte de guerras civiles y, en ocasiones, también de grandes conflagraciones internacionales. Es frecuente que la revolución no solo suscite oposición, sino, en algunos casos, la aparición de un movimiento contrarrevolucionario opuesto que puede ser casi tan radical como el revolucionario”.

miércoles, 17 de enero de 2024

Un momento transformador para Ucrania

“Actualmente es un momento transformador para Ucrania, algo que pasa una vez en la vida, cuando no solo cambia un país sino las percepciones de todo el mundo sobre él. Entrará en la UE de una forma muy diferente a los demás países, paso a paso, de forma incremental, por sectores, no será cosa de un día. Será un nuevo tipo de ingreso”, manifiesta Timothy Garton Ash. Historiador y periodista británico. Profesor de estudios europeos en la Universidad de Oxford y Senior Fellow del Instituto Hoover (Universidad de Stanford).
 

jueves, 9 de febrero de 2023

Vemos el mundo como se nos ha condicionado

Dice el profesor Stephen R. Covey que todos tendemos a pensar que vemos las cosas como son, que somos objetivos. Pero no es así. Vemos el mundo, no como es, sino como somos nosotros o como se nos ha condicionado para que lo veamos. Cuando abrimos la boca para describir lo que vemos, en realidad nos describimos a nosotros mismos, a nuestras percepciones, a nuestros paradigmas. Cuando otras personas disienten de nosotros, de inmediato pensamos que algo extraño les ocurre. Personas sinceras e inteligentes ven las cosas de modo distinto, pues cada una mira a través del cristal de su experiencia. Esto no significa que no existan hechos….. Miran los mismos hechos…..pero la interpretación que cada uno da a esos hechos representa experiencias anteriores, y los hechos carecen de significado al margen de su interpretación.

jueves, 7 de octubre de 2021

Cuando nos dicen algo que pasó antes de la pandemia, sentimos que ha pasado mucho tiempo


La pandemia de covid-19 cambió nuestra idea del tiempo, dice el neurocientífico Dean Vincent Buonomano. Esto tiene que ver con nuestra percepción subjetiva del tiempo….Nuestra percepción de cómo pasa el tiempo, más rápido o despacio, depende del contexto.Si estamos haciendo algo que nos gusta o nos inspira, es muy posible que sintamos que el tiempo pasa más rápido. Lo que ha hecho la pandemia es alterar ese contexto. Tanto para nuestra percepción actual, presente, como para nuestra percepción en retrospectiva. Sentimos que los meses pasan muy rápido. A mucha velocidad. Pero cuando miramos hacia atrás, cuando nos dicen algo que pasó antes de la pandemia, sentimos que está muy atrás, que ha pasado mucho tiempo, tal vez mucho más del que realmente ha pasado si no se hubiera presentado una pandemia en el medio.

martes, 11 de mayo de 2021

La sed demuestra que hay agua


La sed demuestra que hay agua. En la percepción del sentido, dice Viktor Frank, lo que salta a la vista es una posibilidad sobre el fondo de la realidad. Es decir, una posibilidad de transformar la realidad. Como dirían los ingleses, to do something about it, algo que te sirva para asirte a una oportunidad.

jueves, 13 de septiembre de 2018

El miedo.

Miedo
El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza. El miedo desorienta el juicio y propicia los cálculos equivocados.

jueves, 15 de marzo de 2018

Nuestras percepciones son sólo una ilusión.


Eben Alexander, neurocirujano estadounidense y profesor de la Escuela de Medicina de Harvard, manifiesta que la imagen de la conciencia humana que sostiene la mayor parte los científicos en nuestros días es que está compuesta de información digital. Datos, en esencia, como los que utilizan los ordenadores. Aunque algunos tipos de datos, ver una puesta de sol espectacular, oír una hermosa sinfonía por primera vez o incluso enamorarse, nos pueden parecer más profundos o especiales que otros, en realidad no es más
Eben Alexander
que una ilusión. Cualitativamente, todos los incontables datos que se crean y almacenan en nuestro cerebro son iguales. Nuestro cerebro modela la realidad exterior cogiendo la información que recibe a través de los sentidos y transformándola en un rico tapiz digital. Pero nuestras percepciones son sólo un modelo, no la propia realidad. Una ilusión.

domingo, 16 de octubre de 2016

También nos venden las ideas.

vender ideas
Si es posible vender bienes en el mercado, también pueden venderse las ideas, y sobre todo las ideas sobre las que se sustentan las políticas. La mercadotecnia moderna ha enseñado el arte y la ciencia de condicionar las percepciones, y para quienes cuentan con los recursos suficientes, en su inmensa mayoría los ricos, también hay herramientas para lograrlo.
palabras

Sea cual sea la forma en que se difunden las ideas, gran parte de la batalla se centra en la forma de encuadrarlas; y en esa batalla, las palabras son cruciales. Las palabras que utilizamos pueden transmitir nociones de equidad, legitimidad, sentimientos positivos; o también pueden transmitir nociones de división, egoísmo e ilegitimidad. Las palabras también encuadran las cuestiones en otros aspectos. En la jerga estadounidense, socialismo es afín a comunismo, y el comunismo es la ideología contra la que lucharon durante sesenta años, y a la que no  consiguieron derrotar hasta 1989, con la caída del muro de Berlín. De ahí que etiquetar algo como socialista sea el beso de la muerte.
Dostoievski fue un hombre de profundas convicciones 
En las sociedades democráticas, incluso teniendo en cuenta el poder de los ricos para controlar los medios y condicionar las percepciones, es imposible suprimir completamente las ideas. Y cuando esas ideas resuenan en la mente de tantos ciudadanos, pueden adquirir vida propia. Muchos individuos perciben o recuerdan únicamente las evidencias que concuerdan con sus convicciones iniciales.
percepción pública 


En la política, las percepciones son cruciales. En cada uno de los bandos, los ideólogos más fervientes eligen cuidadosamente los ejemplos y extraen de ellos amplias generalizaciones.De una forma o de otra, tienen que integrar al resto de la sociedad para que favorezca su agenda.Los poderosos manipulan la percepción pública apelando a la equidad y a la justicia.


En las sociedades democráticas es imposible suprimir completamente las ideas

En la política, las percepciones son cruciales

Los poderosos manipulan la percepción pública apelando a la equidad y a la justicia