Los dioses envidiaban la felicidad de los mortales. En la antigüedad evitaban considerarse felices y mucho menos se atrevían a decirlo, por temor a desencadenar la ira y la persecución de los dioses. Con nuestro Dios es distinto, no solo no envidia nuestra felicidad, sino que nos empuja constantemente a ser felices, nos promete la felicidad, nos la prepara. Saint Just tenía razón cuando decía que la felicidad es una idea nueva, moderna.
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domingo, 10 de agosto de 2025
miércoles, 25 de octubre de 2023
El culto al valor histórico
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| El valor histórico |
El que el Partenón se nos haya conservado como meras ruinas es algo que el historiador no puede sino lamentar, tanto si lo considera como monumento de una determinada etapa evolutiva de la arquitectura de templos griegos, o de la técnica escultórica, o de las ideas del culto y los oficios divinos, etc. La labor del historiador es rellenar de nuevo, con todos los medios auxiliares a su alcance, los vacíos que las influencias de la naturaleza han producido en la forma originaria en el transcurso del tiempo. Los síntomas de deterioro, que son lo fundamental para el valor de antigüedad, deben ser eliminados por todos los medios desde el punto de vista del valor histórico. Sólo que esto no debe realizarse en el monumento mismo, sino en una copia o por medio del pensamiento y la palabra. El valor histórico considera que el monumento original es por principio intocable, pero por una razón completamente distinta a la del valor de antigüedad. Para el valor histórico no se trata de conservar las huellas de la vejez, de los cambios operados por influencia de la naturaleza en el tiempo transcurrido desde su surgimiento, que por lo menos le son indiferentes cuando no desagradables, sino que más bien se trata de mantener un documento lo menos falsificado posible para que la investigación histórico-artística lo pueda completar en el futuro. El valor histórico no ignora que todo cálculo humano y toda restauración están expuestos al valor subjetivo, de aquí que el documento, como el único objeto definitivamente dado; haya de conservarse lo más intacto posible para que la posteridad pueda controlar nuestros intentos de rehabilitarlo y, en caso necesario, sustituirlos por, otros mejores y más fundamentados, escribe el historiador del arte Alois Riegl.
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| Valor histórico |
El culto al valor histórico debe, pues, cuidar de que el estado en que nos han llegado hoy los monumentos se conserve en la mayor medida posible, y ha de conducir por necesidad a postular la intervención de la mano humana en el curso de la evolución natural para impedirla, deteniendo así el desarrollo normal de la actividad destructiva de las fuerzas naturales, siempre y cuando esté en poder humano.Si, por ejemplo, nos damos cuenta de que la lluvia arrastra partes de un fresco situado en el exterior de una iglesia y hasta ahora bien conservado, de tal modo que el fresco amenaza con desaparecer ante nuestros ojos en un brevísimo plazo de tiempo, ningún partidario del valor de antigüedad se opondrá hoy día a que se ponga un tejadillo protector sobre el fresco, aun cuando esto constituya, sin duda alguna, una intervención del hombre que impide el curso autónomo de las fuerzas naturales.
domingo, 2 de abril de 2023
La libertad humana fue herida
En la antigüedad precristiana no había un concepto claro de libertad de la voluntad. Las palabras que se traducen como libertad designan un estatus social de quien no es esclavo, y nada más. Una religión más sencilla que la cristiana como el islam, insiste en que el hombre es esclavo de Dios. El islam insiste en la misericordia de Dios, pero esta misericordia consiste completamente en la voluntad de Dios de no tener en cuenta los pecados y lavar las manchas que estos dejan.
El cristianismo se toma en serio la libertad. Toma el pecado, es decir, la decisión implícita del ser humano de vivir alejado de Dios, con la mayor seriedad y respeto. Admite que la libertad humana fue herida de tal modo que ha perdido la capacidad de hacer el bien que reconoce y aprueba, e incluso sueña; que la libertad es ahora demasiado débil para desear y mucho menos para producir ese bien. Por lo tanto, el Dios de los cristianos hubo de pergeñar una trampa, algo que los teólogos denominan la “economía de la salvación”, para que el hombre pudiera curar su tullida libertad…..Yogui Berra expresó que “cuando llegues a una bifurcación en el camino, tómala”. Tener que elegir no es la forma más pura de libertad. Es recurrente la tentación de otorgar a la “mala” posibilidad la misma dignidad que a la “buena”. Peor aun es la idea de que experimentar el malparía permitirnos conocer mejor el bien y elegirlo con mayor decisión. De hecho, el mal nunca nos permite ver su propio carácter….La libertad es lo que nos permite alcanzar el Bien. Dante dirá que somos como orugas; nacimos para que pueda desarrollarse en nosotros una angélica mariposa que escapa de su crisálida y vuela hacia arriba, hacia la Justicia sin filtros. La mariposa tiene que deshacerse de su capullo, pero esta es solo una condición necesaria, no suficiente. Aún tiene que batir las alas para impulsarse en su ascenso, escribe Rémi Brague, profesor de filosofía en la Soborna de París.
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viernes, 24 de febrero de 2017
Modernidad.
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| Pío Collivadino plasmó el paisaje de una Buenos Aires que vivía una transición a la modernidad. |
Octavio Paz en el discurso que pronuncio al recibir el Premio Nobel manifestaba que “en la búsqueda de la modernidad nos llevó a descubrir nuestra antigüedad, el rostro oculto de la nación. Inesperada lección histórica que no sé si todos han aprendido. Entre tradición y modernidad hay un puente. Aisladas, las tradiciones se petrifican y las modernidades se volatilizan; en conjunción, una anima a la otra y la otra le responde dándole peso”.
jueves, 24 de noviembre de 2016
El jeroglífico y la invención del papiro.
Los egipcios adoptaron deliberadamente el invento sumerio de representar los sonidos en lugar de las cosas, pero rechazaron la escritura cuneiforme e inventaron, en su lugar, la escritura jeroglífica. En vez de ordenar la misma forma básica de diferentes modos, que fue la técnica que había evolucionado en Mesopotamia, los egipcios escogieron deliberadamente pequeños dibujos casi naturalistas. Su escritura era mucho más decorativa que cuneiforme, pero también mucho más difícil de dominar.
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| Piedra Rosetta en el Museo Británico |
Los primeros jeroglíficos aparecen antes del 3000 a.C., y el último ejemplo conocido fue escrito en el 394. Casi cuatro mil años es una vida impresionantemente larga para una caligrafía. Pero aún pasarían otros catorce siglos y medio tras su desaparición hasta que los no iniciados pudieron leerla, hasta que un erudito francés descifrara las inscripciones de la “piedra Rosetta”, llevadas a Francia tras su descubrimiento por un grupo de científicos que acompañaban al ejército francés en campaña por Egipto. Al parecer, ninguno de los autores clásicos de la Antigüedad que escribió sobre Egipto aprendió nunca a leer los jeroglíficos, pese al enorme interés que suscitaban.Los jeroglíficos tuvieron importancia en el mundo y no solo en la historia egipcia, porque fueron un modelo para las escrituras semíticas del segundo milenio a.C., convirtiéndose así en un antepasado lejano del moderno alfabeto latino, difundido por todo el mundo en nuestra era.
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| Papiro egipcio. |
En la dinastía I, la invención del papiro (tiras de médula de caña entretejidas y prensadas hasta formar una superficie homogénea) proporcionó un medio cómodo para su difusión. He aquí una auténtica contribución al progreso de la humanidad. El invento del papiro tuvo mucha más importancia para el mundo que el jeroglífico; más barato que la piel (de la que se fabricaba el pergamino) y más cómodo (aunque más perecedero) que las tablillas de arcilla o de pizarra, constituyó la base más utilizada para la correspondencia y los documentos en Oriente Próximo hasta bien entrada la era cristiana, cuando el papel llegó al mundo mediterráneo desde el Lejano Oriente (y hasta el papel tomó su nombre del papiro). Poco después de la aparición del papiro, los escribas comenzaron a unir sus hojas en un largo rollo; así inventaron los egipcios el libro, además del material en el que se pudo escribir por primera vez y una escritura predecesora de la nuestra. Esta podría ser nuestra mayor deuda con los egipcios, dado que una enorme parte de lo que conocemos de la Antigüedad nos llega a través del papiro.
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