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sábado, 28 de febrero de 2026

Hay un vacío en nuestro corazón que todas las criaturas unidas serían incapaces de llenar

Louis Lallemant escribe que “ hay un vacío en nuestro corazón que todas las criaturas unidas serían incapaces de llenar. Sólo Dios puede llenarlo, pues El es nuestro principio y nuestro fin. La posesión de Dios llena este vacío y nos hace felices”. Por eso la religión, si es verdaderamente religiosa, ayuda a relativizar las cuestiones temporales, y debería así reducir las tensiones. 
Tal vez mañana la Tierra esté tan asolada por la guerra que no quede un solo ser humano vivo en su superficie. Escribe Henri Hude que “si recordamos que el cosmos tampoco es eterno, que empezó y acabará, nos decimos que lo que cuenta es la eternidad divina. No tememos lo que mata el cuerpo. Nos preocupa la salvación, el destino del alma. Estos pensamientos, en la medida que las almas estén convencidas de ellos, conducirán a la paciencia y la relajación”.


viernes, 15 de agosto de 2025

Hermanas de San Vicente de Paúl

Escribe Axel Munthe en La historia de San Michele: 
En todos los hospitales de París estaban aún las buenas y altruistas hermanas de San Vicente de Paúl con sus enormes cofias blancas. Todavía colgaba el Crucifijo en la pared de cada sala; aún decía misa el sacerdote todas las mañanas ante el altarcito de la sala de Sainte-Claire. La Madre Superiora, ma mère, como la llamaban todos, iba aún de cama en cama todas las noches, después de tocar el Ángelus. La Laïcisation des Hôpitaux no había llegado aún a ser la cuestión candente del día, y aún no se había levantado el bronco grito de “¡Abajo los curas! ¡Fuera el Crucifijo! ¡Fuera las monjas!”…… Eran tan cándidos sus pensamientos, tan puros sus corazones, tan completamente dedicada su vida al trabajo, sin pedir más recompensa que el permiso de rezar por los que les eran confiados. Ni aun sus peores enemigos se atrevían a menospreciar su abnegación ni su infinita paciencia. La gente decía que las monjas cumplían su misión con cara triste y sombría, que sus pensamientos se ocupaban más en la salvación del alma que en la del cuerpo, que tenían en los labios más palabras de resignación que de esperanza. En verdad, se equivocaban torpemente. Al contrario, aquellas Hermanas, jóvenes y viejas, eran invariablemente alegres y felices, propensas a las bromas y a las risas infantiles, y era maravilloso ver de qué manera sabían comunicar a los demás su felicidad. Eran también tolerantes. Creyentes y descreídos eran iguales para ellas. Casi parecían más ansiosas de ayudar a estos últimos, porque sentían gran compasión por ellos y no mostraban ninguna señal de resentimiento por sus blasfemias y sus maldiciones. 

domingo, 10 de agosto de 2025

Los dioses envidiaban la felicidad de los mortales

Los dioses envidiaban la felicidad de los mortales. En la antigüedad  evitaban considerarse felices y mucho menos se atrevían a decirlo, por temor a desencadenar la ira y la persecución de los dioses. Con nuestro Dios es distinto, no solo no envidia nuestra felicidad, sino que nos empuja constantemente a ser felices, nos promete la felicidad, nos la prepara. Saint Just tenía razón cuando decía que la felicidad es una idea nueva, moderna. 


lunes, 22 de julio de 2024

Hacer felices a los demás es un acto que ilumina

Los sabios rabinos enseñan que alguien que inspira a otra persona a hacer una buena acción es más digno de elogio que la persona que la hace (Talmud, Bava Batra 9a). Del mismo modo, es más admirable quien hace felices a los demás que quien busca su propia felicidad. Hacer felices a los demás es un acto descrito como “luz directa” que ilumina ( אור שִ י שִ שר ), mientras que la alegría que se refleja en la persona que hizo felices a los demás se denomina “luz que regresa” o “luz reflejada” ( אור חו ר זר ). La luz reflejada penetra el origen de la alegría y por lo tanto tiene una ventaja sobre la luz directa. La alegría vuelve a la persona que la despertó, capacitándola para llevar alegría a los demás, formando un ciclo interminable de regocijo y de alegría.



domingo, 26 de junio de 2022

Desgraciados son los que no han amado nunca

Emilio Castelar escribía que desgraciados son, en verdad, los que no han amado nunca. Ellos no pueden comprender ni sentir la dulce poesía del dolor. Ellos no han nacido para ser felices. Lágrimas ardientes, suspiros ahogados, horas de tristeza, infinitas dudas, temores, todo cuanto de triste y lastimoso da de sí el amor, todo es santo y todo es bueno; porque el sentimiento, como la idea, nos testifican que vivimos. ¿Puede haber nada más doloroso que vivir en la insensibilidad? Es el más grande y más temible de todos los castigos.

jueves, 19 de mayo de 2022

La amistad nos mantiene sanos

La amistad encabeza la lista de Epicuro de los placeres de la vida. Escribió: “De todos los bienes que nos ofrece la sabiduría para ser felices en la vida, el más precioso con mucho es el tesoro de la amistad”. Epicuro creía que elegir con quién cenamos es mucho más importante que elegir el menú. “Antes de comer o beber, piensa detenidamente con quién lo harás en lugar de qué comerás o beberás, porque comer sin un amigo es llevar la vida de un león o de un lobo”. El nivel cultural o la posición social de las personas con las que conversaba le traían sin cuidado; de hecho el súmmum de la verdadera amistad era ser aceptado y amado por lo que eres y no por la posición que hayas logrado en la vida. Amar y ser amado refuerza nuestro sentido del yo y elimina los sentimientos de soledad y alienación. Nos mantiene sanos.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Antes da lo que eres que lo que tienes



El auténtico significado de la caridad consiste antes en dar lo que eres que en dar lo que tienes. El prójimo no necesita parte de tu dinero o de tus bienes; aspira a una parte de tu corazón. Pero hacer desaparecer el yo para que otros sean felices es tarea de toda una vida, escribe Lawrence Lovasik.

Es imposible que el amor y el egoísmo habiten juntos en el interior del alma. O bien vence el amor y expulsa al egoísmo, o bien el egoísmo triunfa sobre el amor y lo destierra, de manera que solo queda de él un nombre vacío y un triste autoengaño.

viernes, 6 de septiembre de 2019

El dinero aún no ha conseguido hacer feliz a un hombre

Las personas, incluso las ricas se enfrentan a sus hermanos a causa de los términos de sus herencias. El dinero es la primera cosa en la que piensa mucha gente cuando se pregunta qué le falta en la vida. Cuando se interroga a las personas acerca de qué las haría más felices de lo que lo son en esos momentos, es habitual que contesten que el dinero. Una subida de sueldo, que les toque la lotería, una herencia sorpresa o cualquier otro golpe de suerte económico inesperado. Ese es el tipo de cosas que la gente suele creer que hará su vida más feliz.

Benjamin Franklin estaba convencido que “el dinero aún no ha conseguido hacer feliz a un hombre, y jamás lo conseguirá. Cuanto más tiene un hombre, más quiere. En lugar de rellenar un vacío, lo crea”.


Arthur C. Brooks, colaborador del The Washington Post escribe que “los países que se encuentran en la miseria absoluta se tornan más felices, de media, cuando se alivia su sufrimiento por medio del crecimiento de la riqueza y de los ingresos. Pero para las naciones que están por encima del nivel de subsistencia, el incremento de los ingresos medios no aumentará la satisfacción vital de la ciudadanía”.

jueves, 18 de abril de 2019

Vivir es luchar cada día


Aprendemos a luchar para sobrevivir y ser medianamente felices, para defender nuestro derecho a tener una familia, unos hijos y un trabajo que nos ayuden a seguir adelante y dar un sentido a la existencia. Vivir es luchar cada día. Todos, cada uno a su nivel, nos enfrentamos con problemas más o menos grandes que se convierten en los retos que nos hacen aprender y crecer como personas.

lunes, 3 de diciembre de 2018

El comercio justo.


En la revista Adbusters, Lasn describe su proyecto de las deportivas como “una rompedora técnica de marketing que quitará puntos a Nike. Si funciona, sentará un precedente que revolucionará el capitalismo”. Pero ¿cómo exactamente se supone que va a hacerlo? Reebok, Adidas, Puma, Vans y otra media docena de compañías llevan décadas intentando quitar puntos a Nike. Lasn defiende su proyecto de las deportivas alegando que su calzado, frente al de sus rivales, no se va a fabricar con mano de obra ilegal, aunque se importe de Asia. 
El comercio justo y el marketing ético no son ideas revolucionarias ni mucho menos. Si el consumidor está dispuesto a comprar más caros unos zapatos fabricados por trabajadores felices, o unos huevos puestos por gallinas felices, entonces comercializar ese tipo de productos puede ser rentable. Esta técnica ya la han usado con enorme éxito The Body Shop y Starbucks, entre otros.

domingo, 26 de agosto de 2018

La experiencia del perdón.


El perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Añade el Papa Francisco que dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices. Acojamos entonces la exhortación del apóstol: ”No permitan que la noche los sorprenda enojados” (Ef 4,26).


La experiencia del perdón, dice el Papa Francisco, en nuestra cultura se desvanece cada vez más. Incluso la palabra misma en algunos momentos parece evaporarse. Sin el testimonio del perdón, sin embargo, queda sólo una vida infecunda y estéril, como si se viviese en un desierto desolado.

viernes, 28 de abril de 2017

Cuando el biopoder se cruza con la lógica del consumo.

Millones de niños considerados hiperactivos o agresivos son tranquilizados todos los días con dosis variadas de Ritalina, mientras otros millones de personas en todo el mundo logran huir de la angustia de la depresión ingiriendo píldoras de Prozac o productos similares, y muchos más todavía intentan calmar la ansiedad con píldoras de Rivotril o equivalentes. Además, los especialistas calculan que alrededor del 15% de la población mundial sufre de un nuevo mal, la compulsión al consumo, cuyos síntomas pueden controlarse con un remedio llamado Citalopram. Los números y algunos cuadros clínicos evocan de manera inquietante la droga “soma”, aquella que los ciudadanos de Un mundo feliz de Aldous Huxley tomaban regularmente para permanecer felices, en reposo y políticamente pasivos. Y remiten también a los dispositivos del tipo diala-mood, aparatos administradores del estado de ánimo que proliferan en la ciencia ficción desde que el escritor Philip Dick los presentara en la novela inspiradora de la película Blade Runner. Las nuevas drogas, tan emblemáticas de la contemporaneidad, podrían verse como una variante de esos dispositivos programadores del alma. No es casual que estén generando enormes lucros para la industria farmacéutica y sigan seduciendo al público mundial, aunque todavía persista una sorda polémica. Esos medicamentos se usan, en muchos casos y de manera creciente, para tratar cuadros que no son patológicos sino normales, aunque considerados deficitarios o insuficientes.

El investigador del área genética,Dean Hamer,
Dean Hamer
pregunta: “¿Por qué no usar una droga con efectos en el comportamiento para mejorar los estados de ánimo? ¿Por qué soportar la melancolía, si tiene remedio? ¿Por qué tratar sólo los síntomas, si se puede arreglar la causa?”. Renovar el aspecto físico, serenar los espíritus, mejorar el humor, apaciguar eventuales criminales; en todos esos casos, ¿de qué se trata? ¿De buscar la normalidad? ¿De curar enfermedades? “Pronto poseeremos la tecnología que nos permitirá criar personas menos violentas o gente curada de su propensión hacia la conducta criminal”, avisa  el  politólogo estadounidense Fukuyama. Al redefinir los criterios de normalidad,en un contexto en el cual el biopoder se cruza con la lógica del consumo y adquiere una nueva dinámica asociada al mercado, la enfermedad también se redefine; es un error en la programación que debe ser corregido para reactivar la salud del alma y del cuerpo, tanto individuales como colectivos. Ya no es necesario identificar un origen patológico para los síntomas: basta apenas verificar su distancia con respecto al modelo considerado normal, afirma la escritora argentina Paula Sibilia.

jueves, 30 de marzo de 2017

Los sentimientos naturales no son altos o bajos ni sagrados o impíos.

Los seres humanos no pueden hacerse totalmente felices unos a otros durante mucho tiempo.Clive Staples Lewis decía que no se puede amar plenamente a un semejante hasta que no amamos a Dios.
Y añadía Lewis: “El amor de madre es el sentimiento más
alto y más sagrado de la naturaleza humana. —Pam, Pam, los sentimientos naturales no son en sí mismos altos o bajos ni sagrados o impíos. Pero todos se convierten en sagrados cuando la mano de Dios lleva las riendas, y todos se echan a perder cuando se erigen en sentimientos autónomos y se convierten en falsos dioses”.

jueves, 27 de octubre de 2016

La gente se siente más realizada en el trabajo.

La gente está más contenta, se siente más realizada por lo que está haciendo, cuando está en el trabajo que durante sus horas de ocio. En  el tiempo libre se tiende a estar aburridos y ansiosos, escribe Nicholas Carr. Y, sin embargo, no gusta estar en el trabajo. Allí se expresa un intenso deseo de estar en otro lado. 

“Tenemos;dice Csikszentmihalyi y LeFevre, la situación paradójica de personas que tienen sentimientos mucho más positivos en el trabajo que fuera de él, y que no obstante dicen que querrían estar haciendo otra cosa cuando están trabajando, no cuando están fuera de él”.

Csikszentmihalyi y LeFevre descubrieron en sus experimentos que la gente se deja llevar por convenciones sociales, en este caso, la asentada idea de que estar de ocio es más deseable, y conlleva un mayor estatus, que estar en el trabajo,en lugar de por sus sentimientos verdaderos. “No hace falta decir, concluyen los investigadores, que tal ceguera ante la realidad de las cosas probablemente acarree consecuencias desafortunadas tanto para el bienestar individual como para la salud de la sociedad. La gente tratará de hacer más actividades que proporcionan las experiencias menos positivas y evitará las actividades que son fuente de sus sentimientos más positivos e intensos”.

Muchos empleos son grises e incluso degradantes, y muchas aficiones y pasatiempos son estimulantes y nos satisfacen. Pero un empleo impone una estructura sobre nuestro tiempo que perdemos cuando estamos a nuestras anchas. En el trabajo nos empujan a participar en todo tipo de actividades que los seres humanos consideran bastante satisfactorias. Somos más felices cuando estamos
absorbidos por una tarea difícil, una tarea que tiene metas claras y que nos obliga no sólo a ejercitar nuestro talento, sino a estirarlo, dice Nicholas Carr. Nos sumergimos tanto en el flujo de nuestro trabajo, por usar el término de Csikszentmihalyi, que obviamos las distracciones y trascendemos la ansiedad y las preocupaciones que asolan nuestra vida cotidiana.


Csikszentmihalyi
Cuando no estamos trabajando, no obstante, nuestra disciplina vacila y nuestra mente se disipa con mucha frecuencia. Puede que anhelemos el fin de la jornada laboral para poder empezar a gastar la paga y pasarlo bien, pero la mayoría de nosotros malgasta sus horas de ocio. Desconectados de cualquier foco externo, nuestra atención se vuelve hacia nosotros mismos, y terminamos encerrados en lo que Emerson llamó la cárcel de la conciencia de uno mismo. “Los empleos, incluso los cutres, son en realidad más fáciles de disfrutar que el tiempo libre”, dice Csikszentmihalyi.

La gente tratará de hacer más actividades que proporcionan las experiencias menos positivas y evitará las actividades que son fuente de sus sentimientos más positivos e intensos

Cuando no estamos trabajando, no obstante, nuestra disciplina vacila y nuestra mente se disipa con mucha frecuencia

Los empleos, incluso los cutres, son en realidad más fáciles de disfrutar que el tiempo libre