Mostrando entradas con la etiqueta insulto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta insulto. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de julio de 2025

La utilización de la lengua

*A través de la lengua el ser humano conocerá el idioma y la cultura de la sociedad en que nace.Tendrá acceso al conocimiento y comprensión de su propia historia personal y social, que es decisiva en el tipo de individuo y ciudadano que será, en función de las palabras e interpretaciones que elija. 
En las sociedades abiertas, cuando se juntan el déficit en la calidad educativa y la acción de autoridades y grupos que impulsan proyectos excluyentes de ejercicio del poder, el uso político de la lengua se va empobreciendo y corrompiendo, hasta volverla estéril.¿Cómo opera ese proceso? Mediante la deliberada saturación de la lengua con lugares comunes, insultos, relatos en vez de argumentos, palabras conocidas deformadas en su significado original, falacias sobre la historia, palabras nuevas para estimular ciertas emociones (odio, asco, miedo) y prohibición de uso de ciertas palabras o ideas (censura), a fin de dividir a la sociedad entre víctimas y victimarios, buenos y malos, y sentar con ello las bases de una futura organización social de corte autoritario.La libertad de pensamiento y expresión son las primeras víctimas en este proceso. Le siguen el debido proceso y el Estado de Derecho. El humor, la literatura, el derecho y la política también son víctimas de la autocensura, la censura, la banalidad y la presunción de culpa.“Sin advertirlo, la lengua de estas sociedades abiertas va siendo debilitada por lenguas artificiales o neolenguas”. Sin advertirlo, la lengua de estas sociedades abiertas va siendo debilitada por lenguas artificiales o neolenguas,siguiendo a George Orwell en 1984, de diversas procedencias (ideologías de género, étnicas, nacionalistas, religiosas, etc.),  y con diferentes propósitos, que emplean de forma eficaz el chantaje de la corrección política, esto es, el coaccionar para imponer ciertas expresiones y afirmaciones como correctas y verdaderas, y al mismo tiempo para prohibir bajo amenaza de uso de la fuerza el empleo de otras por considerarlas incorrectas y falsas- y banderas reivindicativas para ocultar sus intenciones autoritarias.
En las sociedades cerradas, sometidas a la mentira, la falsificación histórica y la manipulación, con mayor o menor coacción, de las mentes y acciones de las personas, la o las neolenguas pasan a ser la regla, no la excepción. La atrofia cognitiva se generaliza.La razón de ello es que son impulsadas y luego impuestas por el Estado, en alianza con actores que operan al interior de la sociedad (medios, academias, empresas, iglesias, intelectuales, etc.), por ser un instrumento esencial para el éxito de su proyecto de dominación hegemónico. Los casos de Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia hoy día, son ejemplo de ello. También lo que se observa en Rusia, Turquía y Hungría, en diferentes grados, es muestra de lo afirmado.Como lo afirma Mario Vargas Llosa en La verdad de las mentiras, en las sociedades cerradas distinguir la ficción de la realidad es casi imposible. A través de la censura, la persecución judicial, la corrección política, la banalización, la demagogia, el nacionalismo o el socialismo, según el caso, la politización total del derecho y la captura de las instituciones de la democracia liberal y el Estado de Derecho, los regímenes autoritarios de hoy basan su poder real más en la manipulación de la lengua, que en la fuerza de las armas o en la violación sistemática de los derechos humanos.La mentira, más todavía si ella genera una ilusoria felicidad, como temía Aldous Huxley, termina por ser más potente que la fuerza bruta. La película Matrix, es toda una alegoría al respecto. Toca pensar cómo proteger la lengua en las sociedades abiertas ante estas amenazas, y recuperar la de aquéllas que hoy padecen regímenes autoritarios.
*Luís Alfonso Herrera, profesor en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Autónoma de Chile. 

domingo, 9 de marzo de 2025

Casi todo lo que antes era vicio ha dejado ahora de serlo

Nuestra sociedad parece muy tolerante porque muchas cosas que hace cien años estaban prohibidas se consideran ahora completamente normales. Pero si nos fijamos mejor, también hay cosas que hace cien años eran normales y que ahora están prohibidas. Tan completamente prohibidas que hasta nos parece normal que sea así, tan normal como a nuestros bisabuelos les debía parecer su sistema de tabúes y prohibiciones. Muchos de los antiguos tabúes se referían al sexo; muchos de los actuales se refieren a la relación madre-hijo, para desgracia de los niños y de sus madres. Por ejemplo, la palabra “vicio” se usa ahora en una forma totalmente diferente a como la usaban nuestros abuelos. Casi todo lo que entonces era vicio ha dejado ahora de serlo. Beber, fumar o jugar son ahora enfermedades (alcoholismo, tabaquismo, ludopatía), con lo que el pecador se ha convertido en víctima inocente. La masturbación (el “vicio solitario” que tanto preocupaba a médicos y educadores) se considera normal. La homosexualidad es simplemente un estilo de vida. Hablar de vicio en cualquiera de esos casos se consideraría hoy un grave insulto. Hoy en día, sólo se llama vicio a algunas inocentes actividades de los niños pequeños: Tiene el vicio de morderse las uñas. Llora de vicio. Si lo coges en brazos, se va a enviciar. Lo que pasa es que está enviciado con el pecho, y por eso no se come la papilla.

sábado, 21 de octubre de 2023

Libertad de expresión

La libertad de expresión es sin duda un derecho básico en las sociedades abiertas, que es preciso defender y potenciar, pero no es un derecho absoluto, sino que tiene sus límites cuando con ella se viola algún otro derecho o bien básico. Por ejemplo, el Artículo 20.4 de la Constitución Española, referido a la libertad de expresión y de información, afirma expresamente que “Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollan, y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia”.La cultura del honor, bien arraigada en el contexto europeo, que se mantiene de algún modo en la ley del insulto, que actúa como límite de la libertad de expresión. En concreto, el Tribunal Constitucional insiste en que la Constitución no ampara el derecho al insulto.

Para considerar delictivo un discurso debe referirse a valores o derechos constitucionales o contener una incitación a realizar acciones violentas, y no sólo expresar una opinión.Los grupos sociales poderosos, manifiesta la filósofa Adela Cortina Orts, consiguen que se consideren delictivos los discursos que les atacan, o al menos que se tengan por socialmente intolerables. Por el contrario, si los grupos carecen de fuerza social, los discursos que les atacan acaban considerándose como simple ejercicio de la libertad de expresión.

viernes, 22 de mayo de 2020

Homofobia



El lobby LGTBI y el feminismo radical suelen utilizar el término “homofobia” contra toda persona que se oponga a la ideología de género. Según la Real Academia Española la homofobia significa “aversión a la homosexualidad o las personas homosexuales”.

“El problema es que a todos aquellos que se oponen a esta ideología de género se les acusa de ser homofóbicos. Es el insulto impuesto más exitoso porque ha sido instalado en la opinión pública y en el lenguaje”, manifiesta Nicolás Márquez. Este abogado y analista político argentino sostiene que oponerse a la ideología de género “no implica, en lo absoluto, que en el marco de la libertad e intimidad, estas personas puedan hacer lo que deseen”. “Se nos acusa de tener una fobia, y la fobia es una enfermedad. No obstante, no existe la homofobia dentro del terreno médico o psiquiátrico. Las fobias están clasificadas en los manuales DSM de psiquiatría y en ninguno existe el concepto de homofobia”, afirma Márquez.

Nicolás Márquez
Sin embargo, Márquez recuerda que la homofobia es únicamente “un invento ideológico, político, de carácter peyorativo que tiene una función insultante para atacar a todos aquellos que se oponen a la ideología de género”. El término “homofobia” fue introducido por George Weinberg, un psicólogo estadounidense que acuñó el término en 1965 y luego lo inmortalizó en su libro “La sociedad y el homosexual saludable”.

Márquez sostiene que la utilización de la palabra homofobia tiene una particularidad: “No solamente se acusa de padecer una enfermedad, sino que tiene la función de patologizar el pensamiento disidente. Es decir, que todo aquel que piensa distinto a la ideología de género padece una enfermedad”. “La homofobia no tiene ningún tipo de rigor científico, sino una simple función estigmatizante y política”.

sábado, 14 de abril de 2018

Sólo el débil se vuelve intransigente y grosero.


Franz Kafka decía que la agresión sólo es un artificio, una maniobra con la que normalmente no queremos más que disimular nuestra debilidad ante nosotros mismos y ante el mundo. La fuerza duradera de verdad sólo está en quien resiste. Sólo el débil se vuelve intransigente y grosero, y normalmente expulsa con su actitud toda su dignidad humana. 
Cada insulto, continua Kafka, contribuye a demoler la mayor invención del hombre, el lenguaje. Quien insulta injuria al alma. Es un atentado contra la piedad que también cometen quienes no miden correctamente sus palabras. 

Cada insulto contribuye a demoler la mayor invención del hombre, el lenguaje.