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viernes, 6 de diciembre de 2024

La Agenda 2030 impone medidas en favor de intereses globales y sin tomar en cuenta las necesidades locales

La revista Jara y Sedal, y recoge el diario La Bandera, denuncia una expropiación que afectará a aproximadamente cien agricultores en Andalucía, quienes perderán sus tierras y alrededor de 100.000 olivos que, por generaciones, han representado su sustento en pos del la creación de una gran planta fotovoltaica en terrenos de Jaén y Córdoba.  Muchos ven en esta medida una señal de que la Agenda 2030 impone medidas en favor de intereses globales y sin tomar en cuenta las necesidades locales.Para los agricultores, la creación de esta planta fotovoltaica no significa progreso, sino un atentado a su medio de vida y una amenaza a la sostenibilidad del campo andaluz. Los trabajadores del campo se han unido para protestar contra este tipo de megaproyectos, que no solo conllevan la expropiación de sus tierras, sino también la destrucción de olivares que forman parte de la identidad cultural y económica de Andalucía. Este megaproyecto afectará la región de la Campiña Norte, en Jaén y Córdoba, donde se prevé la expropiación de sus tierras y la tala de más de 100.000 olivos, una superficie equivalente a unos 100 campos de fútbol. Además, estos olivares forman parte de una zona que en su momento fue propuesta para ser declarada Patrimonio Mundial de la Unesco por su riqueza cultural y natural. La Agenda 2030 con sus objetivos de eliminar el sector primario va en contra de los intereses de las comunidades rurales, comportándose como un vehículo para beneficiar a las grandes multinacionales extranjeras en detrimento del sector primario local. Los agricultores argumentan que estos proyectos están acelerando la desaparición de la agricultura tradicional en España. La construcción de megaplantas fotovoltaicas, como la que se proyecta en Andalucía, sirve como constatación, una vez más, de que las decisiones se toman desde la distancia, obedeciendo a una agenda marcada por intereses globalistas y en perjuicio y detrimento de los intereses locales.

Los agricultores y la Plataforma de la Campiña Norte argumentan que estos proyectos solo benefician a unas pocas empresas de las élites globalistas, mientras destruyen el sustento de decenas de familias que dependen de la agricultura y que son quienes más contribuyen a la economía y la cultura de la región. La empresa Greenalia Solar es la promotora del megaproyecto. Para los agricultores, la instalación de estas plantas significa una catástrofe ambiental y social. La tala de olivos a gran escala no solo implica una pérdida de biodiversidad y de patrimonio cultural, sino que también elimina puestos de trabajo locales y afecta el equilibrio ecológico de la región.

miércoles, 16 de octubre de 2024

Gibraltar

Hasta la Segunda Guerra Mundial, el inglés era en Gibraltar la lengua de los funcionarios y de los militares. La población civil, aunque británica, hablaba mayoritariamente en castellano y se educaba en la misma lengua que los vecinos de Algeciras, Los Barrios o San Roque, pues los colegios eran confesionales y estaban dirigidos por religiosos españoles. Al estallar la guerra, buena parte de esa población fue evacuada a la metrópoli y a otras colonias, como Jamaica, propiciando un primer encuentro real de los británicos de las islas con los llanitos. A los gibraltareños les costó mucho adaptarse a la vida en Londres y en las ciudades que les asignaron por una razón que escandalizó a la Administración del Reino Unido, no sabían hablar inglés.Después de la guerra, el Gobierno fundó en la roca colegios nacionales e impuso la educación en inglés para todos los alumnos. El recorrido escolar de un gibraltareño no se distingue en nada del de un niño de Manchester o Yorkshire. Esto les acercó a la hasta entonces lejana metrópoli, pero abrió un abismo entre ellos y España.

Fabián Picardo

Bossano aprobó un generosísimo plan de becas que cubría la matrícula y la manutención para que los gibraltareños estudiasen en universidades del Reino Unido. El ministro principal, Fabián Picardo, fue uno de los beneficiarios de ese programa, gracias al cual pudo estudiar en el Oriel College de Oxford.Estas becas han sido importantísimas para el afianzamiento de un nacionalismo gibraltareño, pues no sólo reforzaron una conciencia británica que la escuela en inglés había creado desde la posguerra, sino que hizo a los gibs más jóvenes muy conscientes de su hecho diferencial. Un efecto no deseado,aunque muy previsible, de aquellas becas fue la fuga de los jóvenes. Tras pasar los mejores años de su juventud en el Reino Unido, son muy pocos los que tienen ganas de volver al hogar familiar, a un pueblo que sienten opresivo y donde apenas hay trabajos cualificados. Las familias llanitas saben que, cuando sus hijos se van a estudiar a Manchester o a Glasgow, sólo regresarán a casa una vez al año por Navidad. 
Los resultados del referéndum del Brexit en Gibraltar fueron que el 96 % de los votos estaban a favor de permanecer en la UE. Muchos gibraltareños viven en los pueblos y urbanizaciones de alrededor y hay matrimonios mixtos. Los llanitos se han acostumbrado a ser parte de Andalucía, no soportarían volver al encierro. Pero hay más, el Brexit, aunque no desemboque en la impermeabilización de la frontera, amenaza la prosperidad de la ciudad. Desde que se abrió la verja, el Gobierno ha intentado convertir la roca en un foco de negocios internacional, una especie de Hong Kong o de Macao. El problema siempre ha sido la falta de suelo. No hay sitio para rascacielos de distritos financieros ni para casinos. Pero no ha fracasado del todo en el empeño. Como otros territorios de ultramar, ha aprovechado los beneficios de su régimen fiscal para atraer dinero de todo el mundo. Oficialmente, Gibraltar vive del turismo (diez millones de visitantes al año; un dato nada extraño, dado que el peñón está enclavado en una de las costas más cotizadas del mundo), de su sector financiero, de las operaciones del puerto y del juego por internet, actividad esta última que ha crecido muchísimo en la última década. España suma a esto la llamada, con eufemismo, economía informal. El contrabando de tabaco ha sido una fuente sensacional de ingresos para la roca y una forma de vida para los pueblos de la comarca.La colonia importa cada año unos ciento cuarenta millones de paquetes de tabaco. Si los gibraltareños, incluidos los niños y los bebés, se fumasen todos esos cigarrillos, consumirían once cajetillas al día.
Referencia: Lugares fuera de sitio de Sergio del Molino

lunes, 14 de agosto de 2017

En el siglo XVI había unos sesenta mil esclavos en España.


España, con Portugal y el sur de Italia, eran los únicos países europeos que tenían un número considerable de esclavos. Puede que en la segunda mitad del siglo XVI llegaran a sesenta mil, la mitad en Andalucía. 

Los negros recibían sin dificultad el bautismo, los musulmanes eran más difícilmente asimilables. Se repartían entre el servicio doméstico y varios trabajos y ocupaciones manuales. Los peor tratados eran los esclavos estatales, empleados en las minas, las galeras o la construcción de fortificaciones. Los esclavos particulares podían alcanzar mejores situaciones; su condición dependía en gran parte de la de sus amos. Se
consideraba obra piadosa concederles la libertad al hacer
testamento, pero muchas veces, bajo esta aparente generosidad, se escondía el deseo de desembarazarse de un viejo servidor. Hubo en Andalucía bastantes cofradías de esclavos y libertos, marcos de integración y promoción social. El número de esclavos disminuyó mucho con la separación de Portugal, que era la principal proveedora. Desde fines del siglo XVII ya no era más que un fenómeno residual.

martes, 18 de julio de 2017

Nacionalismo

Hasta hace pocos decenios Andalucía no tuvo más historia
que la que redactó Joaquín Guichot a mediados del pasado siglo, en contraste con una historiografía local muy rica en Cataluña, Galicia, Navarra y provincias vascas, las historias locales convivían con otras que abarcaban la totalidad del país. En muchos casos se trata de una historiografía lastrada por condicionamientos ideológicos y sentimentales; parten de una imagen mítica y no siempre resisten la tentación de alterar o seleccionar los hechos. Suele haber en estos casos un empeño especial por dar una imagen de continuidad; verdad a medias; algunas relaciones había entre el foralismo vasco y catalán y el rebrote nacionalista, pero más bien como reinterpretación de unas situaciones pretéritas, de unos hechos sacados de contexto. Las migraciones internas que enviaron oleadas de obreros del sur a las regiones industriales del norte suscitaban rechazos, expresados, por ejemplo, en La Aldea Perdida de Palacios Valdés; la llegada de mineros de otras regiones turbaba el panorama apacible de los valles asturianos, cuenta el académico e  historiador Dominguez Ortiz. 

Sabino Arana.
Y añade Dominguez Ortiz que el mismo tema, pero con mucha más fuerza, llegando al más crudo racismo, está en la base del separatismo de Sabino Arana. En Cataluña la reacción, sin ser tan fuerte, no dejó de existir, tomando tintes culturales y religiosos. Los nacionalismos han acogido gentes de diversas tendencias, pero en sus orígenes predomina la ideología derechista, católica, con gran influencia clerical. En el caso de Cataluña, el nacionalismo federalista de Pi y Margall y el romanticismo literario y tradicionalista de Verdaguer y los Juegos Florales eran dos rutas diversas que conducían a conclusiones análogas, la defensa de la tierra, de lo nuestro. Pero en el caso de Cataluña también había otro factor, el económico. El auge de Cataluña exigía un esfuerzo constante y un apoyo sin reservas del Estado, porque el Principado no es rico en materias primas; la falta de carbón obstaculizaba la implantación de una siderurgia, la industria textil era poco competitiva, necesitaba aranceles protectores. Si el mercado interior no crecía la expansión industrial se agotaba, y en parte eso explica la negativa reacción de Cataluña ante el 98: imposible crecer, pensaban muchos, si seguimos integrados en un país con limitados horizontes. La estrecha vinculación entre política y economía explica la indignación por la inoperancia de los partidos de la Restauración y la exigencia de autogobierno. 

                                 Bases de Manresa:


El programa de las Bases de Manresa elaborado en 1892 por un grupo de entidades no era independentista, pero abarcaba un espectro amplísimo de reivindicaciones. Los avances políticos se sucedieron con rapidez: creación de la Lliga regionalista, Solidaridad catalana, respuesta a la Ley de Jurisdicciones que englobaba a los diputados catalanes de todo signo; Mancomunidad catalana (federación de diputaciones), importante concesión del gobierno Dato en 1913 aplicable a cualquier región, pero que sólo en Cataluña tuvo efectividad. Nada cedía el gobierno central de sus atribuciones, pero bastó que colaborasen las cuatro diputaciones provinciales para obtener avances sustantivos, sobre todo en el terreno cultural. El catalanismo de principios de siglo ofrecía un elenco de personalidades encabezadas por la figura señera de Cambó, empresario, mecenas, político de amplia visión que trabajó por el
progreso de Cataluña en beneficio propio y de toda España. Pero también había maximalistas; pocos días antes de que Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, impusiera la dictadura militar ocurrieron en Barcelona, en la celebración anual en homenaje a Casanovas, incidentes antiespañoles que irritaron profundamente al ejército.


viernes, 14 de octubre de 2016

Al-Andalus islámico.

La agricultura de al-Andalus era, en general, de secano, único cultivo factible en la meseta central. Sin embargo, en el Sur, en lo que es hoy día Andalucía, era posible el regadío.

Aunque ese regadío no fue una invención árabe, parece que los musulmanes lo desarrollaron de forma considerable e introdujeron técnicas más progresivas procedentes de Oriente. El superior nivel tecnológico posibilitó la obtención de nuevos productos; se atribuye a los musulmanes la introducción en España no sólo de los naranjos y varias otras especies de frutas y verduras, sino también del arroz, la caña de azúcar y el algodón. En el aspecto agrícola, al-Andalus era más próspera que la mayoría de las demás tierras islámicas. Era también rica en minerales, y probablemente los árabes prosiguieron las explotaciones iniciadas por los romanos. Indudablemente, los musulmanes españoles heredaron de los visigodos técnicas notables en el trabajo artístico de los metales, algunas de las cuales han perdurado hasta los tiempos modernos. Para el profesor Montgomery Watt la contribución más específica del Islam se produjo en la esfera de la urbanización: en el desarrollo de las ciudades y actividades conexas.


Granada Alhambra.
Los árabes estimularon un auténtico sentimiento de ciudadanía. El orden se mantenía de forma estricta. Existían funcionarios que vigilaban los mercados y procuraban que no se llevaran a cabo prácticas ilegítimas. Funcionaban corporaciones o gremios de artesanos, con grados equivalentes a los de maestro, oficial y aprendiz, cuidadosamente regulados. Había posadas que proporcionaban alojamiento adecuado a los mercaderes y a sus géneros. Por consiguiente, sólidas razones materiales o económicas justificaban el crecimiento de las ciudades; y los musulmanes eran perfectamente conscientes de las posibilidades que las ciudades ofrecían para el cultivo de la literatura, la música y otras actividades artísticas e intelectuales. El estímulo que para el comercio representaban las características generales del Islam pudo muy bien ser la causa fundamental de la prosperidad de al-Andalus.


Al-Andalus, famosa por sus magníficos tejidos, producía también pieles y objetos de cerámica.

Los árabes estimularon un auténtico sentimiento de ciudadanía

la contribución más específica del Islam se produjo en la esfera de la urbanización: en el desarrollo de las ciudades y actividades conexas.

los musulmanes eran perfectamente conscientes de las posibilidades que las ciudades ofrecían para el cultivo de la literatura, la música y otras actividades artísticas e intelectuales

viernes, 30 de septiembre de 2016

Blas Infante.

Hoy recuerdo la figura tanto tiempo olvidada y hoy reivindicada de Blas Infante, el aspirante a Sabino Arana o Prat de la Riba de Andalucía. 

Blas Infante Pérez nace en 1885 en Casares (Málaga). Se presenta a las oposiciones de notario que aprueba en 1909, lo que le abre la puerta de la notaría de Cantillana (Sevilla).  Al establecer su residencia entre este pueblo y Sevilla, entra en contacto con el mundo político e intelectual del Ateneo sevillano, donde se impregna de la preocupación por las reformas políticas, la problemática social y las cuestiones andaluzas.

Al–Motamid 
Viaja por Marruecos en busca de la tumba de Al–Motamid (último rey de Sevilla) e investiga los orígenes del flamenco. Esta etapa se prolonga hasta 1931, cuando se proclama la Segunda República y Blas Infante regresa a Sevilla como notario de Coria del Río. Allí levanta Dar–al–farah (la Casa de la Alegría), donde pasará los últimos años de su vida. Desde esta residencia retoma su labor pro–Estatuto y vuelve al terreno de la política formando parte, sin éxito, de algunas candidaturas andalucistas y redactando un proyecto de Reforma Agraria que se paraliza en las Cortes. Prepara el referéndum para aprobar el ansiado Estatuto de Autonomía de Andalucía, pero el estallido de la Guerra Civil en 1936 frena en seco todas las aspiraciones autonomistas, cobrándose en Blas Infante a una de sus primeras víctimas.

Alhambra
Se trataba de un personaje iluminado por la visión de una esplendorosa dominación árabe-islámica a la que habría puesto fin una detestable Reconquista. La seudomitología al respecto se había combinado con otro mito, el de la tolerante convivencia de «las tres culturas». Infante se había convertido o acercado mucho al islam en nombre de la nación andaluza, tratando de provocar la aversión o el desprecio a España para retornar a las antiguas maravillas muslimes.
nazari

Considerado enemigo peligroso, aunque realmente no lo fuera, porque tenía pocos seguidores, había sido fusilado por los nacionales en los primeros días del alzamiento de julio del 36; y cuarenta años después todos los partidos, incluido UCD y salvo AP, lo enaltecían como mártir y padre de la patria andaluza.