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lunes, 13 de enero de 2025

La caracterización de un momento como algo históricamente relevante es siempre posterior a los hechos

Acontecimiento histórico

Cuenta Claudio Magris que cierto general famoso, interrogado acerca de qué había sentido cuando participaba en una célebre batalla, respondió diciendo que no había sentido nada especial “porque aquel momento no era aquel momento”. La caracterización de un momento como algo históricamente relevante es siempre posterior a los hechos. La celebridad de una batalla es un asunto de historiadores, no de militares. En el curso de la batalla, los participantes desconocen si están participando en un acontecimiento histórico o jugándose la vida por una estupidez. Es la historiografía posterior la que reparte las medallas y los papeles, la que decide quién de aquellos es ahora el traidor o el héroe, integrando unos hechos confusos en la epopeya de la historia universal…..Más importante que el estudio de una batalla que marcó decisivamente el curso de la humanidad es caer en la cuenta de que el curso de la humanidad pueda cambiar en una batalla, y que los combatientes no tienen ni idea de cuál pueda ser el curso de la historia. ( Daniel Innerarity).

viernes, 15 de noviembre de 2024

El nacionalismo institucional ignora la historia

El nacionalismo institucional no busca el enfrentamiento con la historia académica. Se limita a ignorarla desdeñosamente y a vedarle el acceso al medio sobre el que detenta el control exclusivo, la televisión. Los más activos detractores de la historiografía no nacionalista se hallan en la autodenominada izquierda abertzale, es decir, en Herri Batasuna y su entorno académico (que lo tiene). Proceden de áreas profesionales ajenas a la investigación histórica y, en general, su experiencia en este terreno, incluso como diletantes, suele ser deleznable, escribe Jon Juaristi Linacero.

jueves, 11 de julio de 2019

La primera unidad humana de España es consecuencia de su romanización



La constitución, a fines del siglo XV, de la nación española no coincide este hecho histórico, ni de lejos, con el nacimiento de España, que en todo caso preexistía desde varios siglos antes a la estructura llamada Nación. Julian Marías dice que la importancia extraordinaria de España como nación, la larga duración de más de medio milenio hasta hoy, la vigencia de ese tipo de estructura en los siglos decisivos para la historiografía y para la consolidación de la imagen de los diversos países en la mente de los extranjeros y en la propia, todo eso ha llevado a una identificación de España con la nación que llegó a ser, sin advertir que la sociedad española es mucho más antigua, y en ella están las raíces de la comunidad nacional.

Teatro romano de Cartagena
La primera unidad humana de España es consecuencia de su romanización. Se insiste con frecuencia en que fue un largo proceso de penetración, dominio y organización. Es decir, no fue una mera ocupación o conquista. Por eso fue socialmente eficaz. Roma superpone a la Península una unidad administrativa, política, lingüística y finalmente religiosa. Hispania como provincia (o conjunto de provincias) es la primera versión de España.


Veleyo Patérculo llega a decir: Balbus Cornelius non Hispaniensis natus, sed Hispanus, “Balbo Comelio no es sólo nacido en España, sino español”, es decir, un verdadero español. Y esta peculiaridad afecta incluso a la lengua. Se cita esta frase de Ennio: Hispane non Romane memoretis loqui me, “Recuerda que hablo en español, no en romano”.

martes, 19 de diciembre de 2017

La historiografía cristiana aspira a hacer Historia universal.

Robin George Collingwood
Collingwood, filósofo e historiador británico, señala como de origen cristiano medieval tres fundamentos bastante esenciales del historicismo moderno: 
1. El acontecer histórico no es ni el resultado de un ciclo sin sentido ni la realización de los propósitos del hombre; es el desarrollo del plan de Dios. Pero Dios cumple todo el proceso histórico a través del hombre, dirigiendo y aprovechando su voluntad.

2. En este entendimiento de la historia importan no sólo las acciones sino también los agentes, puesto que éstos ya no son concebidos como sustancias previas. El Imperio romano pasa a ser la resultante de un proceso histórico que “fue así” pero hubiera podido ser de otra manera.

3. El cristianismo es universal. Todas las ideas que de él emanan se ven afectadas por este adjetivo de la universalidad. Repugna a su concepto la afirmación de que un pueblo, una sociedad o una clase puedan ser superiores a los demás, porque los hombres y los pueblos son iguales ante Dios. A priori la historiografía cristiana aspira a hacer Historia universal.

martes, 18 de julio de 2017

Nacionalismo

Hasta hace pocos decenios Andalucía no tuvo más historia
que la que redactó Joaquín Guichot a mediados del pasado siglo, en contraste con una historiografía local muy rica en Cataluña, Galicia, Navarra y provincias vascas, las historias locales convivían con otras que abarcaban la totalidad del país. En muchos casos se trata de una historiografía lastrada por condicionamientos ideológicos y sentimentales; parten de una imagen mítica y no siempre resisten la tentación de alterar o seleccionar los hechos. Suele haber en estos casos un empeño especial por dar una imagen de continuidad; verdad a medias; algunas relaciones había entre el foralismo vasco y catalán y el rebrote nacionalista, pero más bien como reinterpretación de unas situaciones pretéritas, de unos hechos sacados de contexto. Las migraciones internas que enviaron oleadas de obreros del sur a las regiones industriales del norte suscitaban rechazos, expresados, por ejemplo, en La Aldea Perdida de Palacios Valdés; la llegada de mineros de otras regiones turbaba el panorama apacible de los valles asturianos, cuenta el académico e  historiador Dominguez Ortiz. 

Sabino Arana.
Y añade Dominguez Ortiz que el mismo tema, pero con mucha más fuerza, llegando al más crudo racismo, está en la base del separatismo de Sabino Arana. En Cataluña la reacción, sin ser tan fuerte, no dejó de existir, tomando tintes culturales y religiosos. Los nacionalismos han acogido gentes de diversas tendencias, pero en sus orígenes predomina la ideología derechista, católica, con gran influencia clerical. En el caso de Cataluña, el nacionalismo federalista de Pi y Margall y el romanticismo literario y tradicionalista de Verdaguer y los Juegos Florales eran dos rutas diversas que conducían a conclusiones análogas, la defensa de la tierra, de lo nuestro. Pero en el caso de Cataluña también había otro factor, el económico. El auge de Cataluña exigía un esfuerzo constante y un apoyo sin reservas del Estado, porque el Principado no es rico en materias primas; la falta de carbón obstaculizaba la implantación de una siderurgia, la industria textil era poco competitiva, necesitaba aranceles protectores. Si el mercado interior no crecía la expansión industrial se agotaba, y en parte eso explica la negativa reacción de Cataluña ante el 98: imposible crecer, pensaban muchos, si seguimos integrados en un país con limitados horizontes. La estrecha vinculación entre política y economía explica la indignación por la inoperancia de los partidos de la Restauración y la exigencia de autogobierno. 

                                 Bases de Manresa:


El programa de las Bases de Manresa elaborado en 1892 por un grupo de entidades no era independentista, pero abarcaba un espectro amplísimo de reivindicaciones. Los avances políticos se sucedieron con rapidez: creación de la Lliga regionalista, Solidaridad catalana, respuesta a la Ley de Jurisdicciones que englobaba a los diputados catalanes de todo signo; Mancomunidad catalana (federación de diputaciones), importante concesión del gobierno Dato en 1913 aplicable a cualquier región, pero que sólo en Cataluña tuvo efectividad. Nada cedía el gobierno central de sus atribuciones, pero bastó que colaborasen las cuatro diputaciones provinciales para obtener avances sustantivos, sobre todo en el terreno cultural. El catalanismo de principios de siglo ofrecía un elenco de personalidades encabezadas por la figura señera de Cambó, empresario, mecenas, político de amplia visión que trabajó por el
progreso de Cataluña en beneficio propio y de toda España. Pero también había maximalistas; pocos días antes de que Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, impusiera la dictadura militar ocurrieron en Barcelona, en la celebración anual en homenaje a Casanovas, incidentes antiespañoles que irritaron profundamente al ejército.