Como el propio Mahoma había sido mercader, el islam nunca ha considerado las actividades mercantiles como ocupaciones inferiores; siempre ha manifestado respeto y estima por los mercaderes. Durante cientos de años, los árabes y sus correligionarios fueron los principales intermediarios en el comercio entre Europa y Asia. En este proceso facilitaron enormemente la difusión tecnológica. Muchos elementos de la tecnología china, entre ellos la brújula y el arte de la fabricación del papel, llegaron a Europa a través de los árabes. Introdujeron también nuevos cultivos, como el arroz, la caña de azúcar, el algodón, los cítricos, la sandía, y otros frutos y verduras. En algunos casos obtenían estas plantas en la India o en otros lugares de Asia y África, y después las difundían por Europa.
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jueves, 28 de diciembre de 2017
El islam siempre ha manifestado respeto por los mercaderes.
martes, 14 de noviembre de 2017
Los británicos no fueron al principio creadores de imperios, sino piratas que se dedicaban a saquear a los imperios de Portugal, España, Holanda y Francia.
En diciembre de 1663, un gales llamado Henry Morgan navegó ochocientos kilómetros por el Caribe para realizar un espectacular ataque contra un puerto español llamado Gran Granada al norte del lago de Nicaragua. El objetivo de la expedición era simple: encontrar y robar el oro español u otros bienes muebles. Cuando Morgan y sus hombres llegaron a Gran Granada (tal como el gobernador de Jamaica informó en un despacho a Londres) “dispararon una descarga cerrada, inutilizaron dieciocho cañones grandes… tomaron la casa del sargento mayor donde estaban todas las armas y municiones, encerraron como prisioneros en la iglesia principal a trescientos de los vecinos notables… realizaron un saqueo de dieciséis horas, soltaron a los prisioneros, hundieron todos los barcos, y se marcharon”. Fue el inicio de una de las más extraordinarias gestas de robo y saqueo del siglo XVII. No hay que olvidar que fue así como se inició el imperio británico: con un vendaval de latrocinio y violencia marítima.
En Londres, se consideraba que la piratería era una manera
de hacer la guerra con un bajo presupuesto contra España, el principal enemigo europeo de Inglaterra. En efecto, la corona dio licencia a los piratas como tales, legalizando sus operaciones a cambio de un porcentaje de sus ganancias. La carrera de Morgan es el clásico ejemplo del modo como se inició el imperio británico.Lo que Morgan hizo con lo que saqueó fue invertirlo en la compra de propiedades en Jamaica, adquiriendo más de 338 hectáreas en el valle del río Miño (hoy valle de Morgan). Después añadió 1.618 hectáreas de la parroquia de Saint Elizabeth. Lo interesante de esta tierra era que era ideal para sembrar caña de azúcar. Este hecho nos da la clave del cambio que experimentó la expansión ultramarina británica. El imperio había comenzado con el robo de oro y progresó con el cultivo de caña de azúcar.
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| Sir Henry Captain Morgan |
El profesor Niall Ferguson señala que imperio británico nació primordialmente como un fenómeno económico, cuyo crecimiento fue estimulado por el comercio y el consumo. La demanda de azúcar llevó a los comerciantes al Caribe, y la demanda de especias, té y tejidos los llevó a Asia. Desde el comienzo se trató de una globalización con navíos provistos de cañones. Los británicos no fueron al principio creadores de imperios, sino piratas que se dedicaban a saquear a los imperios de Portugal, España, Holanda y Francia. En realidad, fueron imitadores imperiales.
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viernes, 14 de octubre de 2016
Al-Andalus islámico.
La agricultura de al-Andalus era, en general, de secano, único cultivo factible en la meseta central. Sin embargo, en el Sur, en lo que es hoy día Andalucía, era posible el regadío.
Aunque ese regadío no fue una invención árabe, parece que los musulmanes lo desarrollaron de forma considerable e introdujeron técnicas más progresivas procedentes de Oriente. El superior nivel tecnológico posibilitó la obtención de nuevos productos; se atribuye a los musulmanes la introducción en España no sólo de los naranjos y varias otras especies de frutas y verduras, sino también del arroz, la caña de azúcar y el algodón. En el aspecto agrícola, al-Andalus era más próspera que la mayoría de las demás tierras islámicas. Era también rica en minerales, y probablemente los árabes prosiguieron las explotaciones iniciadas por los romanos. Indudablemente, los musulmanes españoles heredaron de los visigodos técnicas notables en el trabajo artístico de los metales, algunas de las cuales han perdurado hasta los tiempos modernos. Para el profesor Montgomery Watt la contribución más específica del Islam se produjo en la esfera de la urbanización: en el desarrollo de las ciudades y actividades conexas.
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| Granada Alhambra. |
Los árabes estimularon un auténtico sentimiento de ciudadanía. El orden se mantenía de forma estricta. Existían funcionarios que vigilaban los mercados y procuraban que no se llevaran a cabo prácticas ilegítimas. Funcionaban corporaciones o gremios de artesanos, con grados equivalentes a los de maestro, oficial y aprendiz, cuidadosamente regulados. Había posadas que proporcionaban alojamiento adecuado a los mercaderes y a sus géneros. Por consiguiente, sólidas razones materiales o económicas justificaban el crecimiento de las ciudades; y los musulmanes eran perfectamente conscientes de las posibilidades que las ciudades ofrecían para el cultivo de la literatura, la música y otras actividades artísticas e intelectuales. El estímulo que para el comercio representaban las características generales del Islam pudo muy bien ser la causa fundamental de la prosperidad de al-Andalus.
Al-Andalus, famosa por sus magníficos tejidos, producía también pieles y objetos de cerámica.
Los árabes estimularon un auténtico sentimiento de ciudadanía
la contribución más específica del Islam se produjo en la esfera de la urbanización: en el desarrollo de las ciudades y actividades conexas.
los musulmanes eran perfectamente conscientes de las posibilidades que las ciudades ofrecían para el cultivo de la literatura, la música y otras actividades artísticas e intelectuales
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