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jueves, 31 de julio de 2025

La domesticación de las plantas y los animales es la idea más grandiosa de la historia

Para la mayoría de los arqueólogos la domesticación de las plantas y los animales, es decir, la invención de la agricultura, es claramente la idea más grandiosa de la historia, pues fue ella la que produjo la transformación más profunda que ha experimentado nuestro modo de vida. La domesticación de las plantas y los animales tuvo lugar en algún momento hace entre 14.000 y 6.500 años .Sabemos con certeza que la domesticación de las plantas y los animales (en ese orden) surgió de forma independiente en dos regiones del mundo. La primera de estas áreas es el suroeste asiático, Oriente Próximo, y en particular la “media luna fértil”, que se extiende desde el valle del Jordán en Israel hasta el Líbano y Siria y una región del sureste de Turquía, y desde allí hasta las montañas Zagros, en Irak e Irán, la región conocida en la antigüedad como Mesopotamia. La segunda área en la que sin duda la agricultura surgió de forma independiente fue en Mesoamérica, entre lo que hoy es Panamá y el norte de México.
La cronología de la domesticación de animales parece iniciarse hace algo menos de 9.000 años, es decir, unos mil después de la domesticación de las plantas. Los lugares en que este proceso ocurrió se encuentran todos en Oriente Próximo, de hecho, en la media luna fértil, en sitios que, pese a no ser idénticos, se solapan con aquellos en los que empezó la agricultura. “El paso de una economía de caza y recolección al establecimiento de aldeas permanentes y una economía agrícola mixta con plantas y animales completamente domesticados, una transformación que acaso empezó con el cultivo de cereales salvajes, fue un proceso que tardó por lo menos tres mil años”. No hubo una ruptura radical; durante muchos años, la gente se limitó a cuidar “jardines salvajes” más que a tener lo que para nosotros serían parcelas o granjas claramente definidas. Debió de existir un período de transición en el que los cazadores-recolectores reunieran y seleccionaran pequeños animales. Los cerdos no se adaptaron a la forma de vida nómada, y su domesticación, por tanto, implicó el sedentarismo.
Hay un acuerdo general entre los paleobiólogos de que la domesticación se inventó sólo una vez y luego se difundió por Europa occidental e India. Si también llegó a lugares tan alejados como el sureste asiático y África central continúa siendo una cuestión debatible, y las pruebas genéticas de granjeros más recientes (en oposición a las de sus cultivos) no han resultado tan concluyentes como cabría esperar. Demuestran que los actuales griegos comparten entre un 85 y un 100 por 100 de sus genes (relevantes) con los habitantes de Oriente Próximo (Bagdad, Ankara, Damasco), mientras que los parisinos sólo comparten con éstos entre un 15 y un 30 por ciento. Algunos arqueólogos han propuesto que esto significa que no fue la idea de la agricultura lo que se difundió, sino la gente que practicaba esta idea, pero no todos aceptan que esto haya sido así.
Referencia: Ideas (Peter Watson)

viernes, 21 de junio de 2024

La historia de la vida en la tierra consiste en una competición entre especies para capturar y almacenar la mayor cantidad de energía posible

Cada cultivo tiene diferentes eficiencias al capturar energía del sol
A grandes rasgos la historia de la vida en la tierra consiste en una competición entre especies para capturar y almacenar la mayor cantidad de energía posible, bien directamente del sol, en el caso de las plantas, bien comiendo plantas y seres que se alimentan de plantas, en el de los animales. La energía se almacena en forma de moléculas de carbono y se mide en calorías. Las calorías que consumimos, provengan de una mazorca de maíz o de un filete, representan paquetes de energía una vez capturadas por una planta. El truco del C-4 ayuda a explicar el éxito de la planta de maíz en esta competición. Pocas plantas pueden fabricar tanta cantidad de materia orgánica (y calorías) a partir de la misma cantidad de luz solar, agua y elementos básicos como el maíz (el 97 por ciento de una planta de maíz viene del aire; el 3 por ciento, del suelo), escribe Michael Pollan, profesor en la Universidad de Harvard.

viernes, 14 de abril de 2023

¿Que nos ha pasado?

Así como nos hemos hecho capaces de amar más a los animales, a las plantas, al aire, a las olas del mar, también nos hemos hecho capaces de odiar a los desconocidos, de atentar contra mujeres y niños, protegidos antes por muchos pueblos como seres sagrados.


viernes, 2 de agosto de 2019

El éxito de la civilización occidental


Jared Diamond ve en la capacidad de domesticar plantas el origen del éxito de la civilización occidental. Cereales como el trigo, la avena o la cebada hicieron que Occidente dominara el mundo. Eurasia es un continente más ancho que alto, lo que implica que a medida que una civilización se expande a lo largo de un paralelo hacia Oriente u Occidente las condiciones climáticas y de luz son similares. Las plantas domesticadas irán adaptándose al nuevo territorio sin problemas. África y América son continentes altos y estrechos, y si una civilización se expande hacia el Norte o el Sur siguiendo un meridiano, las plantas domesticadas no pueden acompañarles puesto que las condiciones climáticas y de luz van cambiando, lo que obliga a un largo proceso de adaptación o a la domesticación de nuevas plantas. Como cuenta Diamond en su libro Armas, gérmenes y acero, esto explica por qué fue Europa la que conquistó América y no al revés. De hecho, podemos asociar las grandes civilizaciones con las plantas y animales que les servían de alimento.

jueves, 28 de diciembre de 2017

El islam siempre ha manifestado respeto por los mercaderes.


Como el propio Mahoma había sido mercader, el islam nunca ha  considerado las actividades mercantiles como ocupaciones inferiores;  siempre ha manifestado respeto y estima por los mercaderes. Durante cientos de años, los árabes y sus correligionarios fueron los principales intermediarios en el comercio entre Europa y Asia. En este proceso facilitaron enormemente la difusión tecnológica. Muchos elementos de la tecnología china, entre ellos la brújula y el arte de la fabricación del papel, llegaron a Europa a través de los árabes. Introdujeron también nuevos cultivos, como el arroz, la caña de azúcar, el algodón, los cítricos, la sandía, y otros frutos y verduras. En algunos casos obtenían estas plantas en la India o en otros lugares de Asia y África, y después las difundían por Europa.

viernes, 13 de octubre de 2017

Podemos descubrir una ley interna a la vida, una ley “divina”.

La vida viene de allá arriba, del hogar de las estrellas, del firmamento que observaba encandilado Tales de Mileto. La vida es “divina”. Tales de Mileto decía: “Todo está lleno de dioses”. La naturaleza entera, los hombres, los animales, las plantas, las montañas, los ríos, los mares y las piedras, tienen vida, están traspasados por lo divino, por la humedad primigenia que los vivifica, que los mantiene en su ser. Estar lleno de dioses significa, dice Carlos Goñi, que podemos descubrir una ley interna a la vida, una ley divina, que hace que el proceso cíclico de las estaciones restablezca continuamente el latido del universo.

Tales de Mileto le corresponde el honor de ser considerado el primer filósofo, el primer hombre que indagó la causa última de todas las cosas.

jueves, 4 de mayo de 2017

El simbolismo que Vicente van Gogh transformó en pintura.


Retrato de la madre de Vicent van Gogh
Anna, la madre de Vicent van Gogh, recurría al jardín para
educar a sus hijos en los significados de la naturaleza. El ciclo de las estaciones no reflejaba sólo el ciclo de la vida; el florecimiento y marchitarse de ciertas plantas marcaba las transiciones; las violetas simbolizaban la valentía, la primavera y la juventud; la hiedra era promesa de vida en invierno y de resurrección. La esperanza podía nacer de la desesperación “como las flores secas caen del árbol, permitiendo que broten vigorosas plantas llenas de vida”, escribiría Vincent años más tarde. Los árboles, sobre todo sus raíces, contienen la promesa de vida tras la muerte. (Mantenía que ciertos árboles, como el ciprés, “crecen más hermosos y robustos en los cementerios que en ningún otro lugar”). En el jardín de Anna, el sol era el “buen Dios” cuya luz daba vida a las plantas al igual que traía “la paz a nuestros corazones”, y las estrellas eran enviadas del sol y símbolo de su promesa de regresar por la mañana para “convertir en luz la oscuridad”. Todo este simbolismo que Vincent acabaría transformando en pintura, contenido en la mitología cristiana, el arte y la literatura, procedía de las lecciones que aprendió de pequeño en el jardín de su madre.