Mostrando entradas con la etiqueta liquidación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta liquidación. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de septiembre de 2022

Un poder de las tinieblas y del mal

En su informe al Departamento de Estado, fechado el 20 de abril de 1936, la embajada de Estados Unidos en Moscú hacía una clara advertencia: “El problema de las relaciones con el gobierno de la Unión Soviética es… una parte subordinada del problema planteado por el comunismo, una fe militante decidida a provocar la revolución mundial y la “liquidación” (es decir, el asesinato) de todos los no creyentes. No hay ninguna duda de que todos los partidos comunistas ortodoxos de todos los países, incluido Estados Unidos, creen en el asesinato masivo… El argumento definitivo del comunista creyente es invariablemente que todas las batallas, asesinatos y muertes repentinas, todos los espías, exiliados y pelotones de fusilamiento, están justificados”.

El joven escritor Ellery Walte informó “Conté trece trenes, cada uno con dos mil hombres, mujeres y niños, con destino a Siberia”. Cada tren, cargado con miles de seres humanos, estaba destinado a viajar cientos, a veces miles de sofocantes kilómetros hasta su oculto punto de destino. El sistema de represión se mantenía en secreto, pero se había vuelto tan grande que había constantes agujeros en el telón que lo ocultaba. Uno de los periodistas norteamericanos, William Henry Chamberlin a principios del verano de 1936 decía: “Fui a Rusia creyendo que el sistema soviético podría representar la respuesta más esperanzadora a los problemas creados por la guerra mundial y la posterior crisis económica. Me marché convencido de que el Estado absolutista soviético… es un poder de las tinieblas y del mal con pocos paralelos en la historia…. El asesinato es un hábito, más de los estados que de los individuos”.

viernes, 21 de febrero de 2020

Las dos grandes anclas del ser humano son la verdad y la esperanza



Pablo Martinez Vila, conocido psiquiatra y Presidente de la Fundación RZ escribe que “las dos grandes anclas del ser humano son la verdad y la esperanza. Ambas van asociadas, son inseparables y constituyen la espina dorsal de la existencia humana. Estos dos referentes no varían con el tiempo, los necesitamos hoy igual que hace veinte siglos. Lo que varía es el trato, la actitud de los hombres hacia estas dos anclas. Ahí es donde radica el origen de la profunda crisis de valores actual. La sustitución de la Verdad por mi verdad ha roto una de las dos anclas arrastrando con su ruptura a la esperanza. El reconocido historiador francés Jacques Barzun ya advirtió que “el asalto postmoderno a la idea de la verdad podría levarnos a la liquidación de 500 años de civilización”.

“Si la verdad está dentro de mí, entonces la verdad soy yo. Observemos el sutil paralelo de esta idea con la afirmación de Jesús “Yo soy…la verdad y la vida” (Juan 14:6). Esta usurpación alimenta las fantasías de omnipotencia que el ser humano siempre ha tenido “seréis como dioses”, y es sumamente atractiva”, añade Martínez Vila. “Convertir la verdad en un asunto de opiniones personales lleva inexorablemente a la pérdida de esperanza y la desesperanza es el pórtico de la desesperación. Una sociedad sin esperanza es una sociedad triste, huérfana de futuro. Un futuro sin esperanza es una vida llena de vacío”. Surge entonces el espíritu del Eclesiastés, “vanidad de vanidades, todo es vanidad….y aborrecí, por tanto la vida”.

jueves, 26 de abril de 2018

Para el bolchevismo, el valor moral supremo lo representaba el partido.

León Trotsky
Trotsky descalificó como “las patrañas papistas y cuáqueras la santidad de la vida humana”, una visión que respaldó con las ametralladoras apuntando a las espaldas de sus propias tropas. Para los marxistas, la ética era una rama de la metafísica, un artificio superestructural bajo el que se camuflaba un orden social injusto. Bujarin escribió que la construcción del comunismo podía compararse con un carpintero cuando fabrica un banco, que todo lo que es conveniente es a su vez necesario: “La “ética” se transforma a sí misma para el proletariado, paso a paso, en unas normas de conducta simples y comprensibles necesarias para el comunismo, de modo que, de hecho, deja de ser ética”.
Para el bolchevismo, el valor moral supremo lo representaba
Lenin y Trotsky
el partido como fuerza motriz de la lucha de clases; cualquier cosa que obstruyera o se resistiera a la marcha del progreso era, a priori, mala. “Todo lo que sirve a la revolución mundial es moral, y todo lo que sirve para dividir las filas del proletariado, desorganizarlo y debilitarlo, es inmoral”. Los conceptos de asesinato y robo fueron sustituidos por los de liquidación y expropiación.


Mucho antes de Stalin, los bolcheviques habían tratado agresivamente de destruir la Iglesia ortodoxa, sus monjes y sacerdotes obstaculizaban el acceso del partido a las mentes de la mayoría campesina, y les proporcionaba una versión de la existencia humana y un código moral que era diametralmente opuesto a la retórica progresista del marxismo.