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lunes, 18 de mayo de 2026

Vía Campesina

La Vía Campesina, creado en 1993, que tiene en la actualidad organizaciones afiliadas en 70 países de África, Asia, Europa y América, y que basa sus esperanzas de futuro en el hecho de que la mitad de la humanidad está integrada en la actualidad por campesinos. Vía Campesina se propone “defender las explotaciones agrícolas sostenibles a pequeña escala como la mejor manera para poder alimentar a toda la población mundial”, evitando los errores de la “revolución verde” por medio de prácticas de producción agroecológicas. La voluntad de preservar una economía sostenible, desarrollada en “fincas relativamente pequeñas, manejadas por familias campesinas o por comunidades”, la lleva a luchar contra el acaparamiento de tierras y contra las prácticas abusivas de una agricultura industrial, de cuyos métodos puede dar ejemplo la denuncia del Movimiento Nacional Campesino Indígena de Argentina acerca de las violencias a que los someten sicarios armados que han sido contratados por la agroindustria del sector de la soja; “amenazas, casas quemadas, líderes campesinos asesinados, envenenamiento del agua para ganado, masacres de rebaños, bloqueos de caminos con alambre de espino impidiendo que los niños acudan a la escuela o que las mujeres vayan por agua”. Si algo distingue a esta línea de protesta de la de los indignados y ocupantes urbanos es el hecho de que, a diferencia de ellos, los campesinos tienen un programa coherente de propuestas de futuro.
Un mundo con más de mil millones de hambrientos y parados no puede esperarse que siga resignándose indefinidamente a verse condenado a una vida cada vez peor en nombre de las necesidades de un sistema del que solo se beneficia una minoría, y cuya voracidad para acumular beneficios a corto plazo le ha llevado a ignorar no solo el hambre de hoy, sino el agravamiento que en un mañana. Quienes se benefician de esta situación, han podido endurecer las reglas de la explotación como consecuencia de que no ven en la actualidad un enemigo global que pueda oponérseles, y controlan sus entornos con una combinación de adoctrinamiento social y represión de la protesta. Pero tal vez no hayan calculado que los grandes movimientos revolucionarios de la historia se han producido por lo general cuando nadie los esperaba, y con frecuencia, donde nadie los esperaba. Pequeñas causas imprevistas han iniciado en alguna parte un fuego que ha acabado finalmente extendiéndose a un entorno en que muchos malestares sumados favorecían su propagación. El de comienzos del siglo XXI es un mundo con muchas frustraciones y mucho rencor acumulados, que pueden prender en el momento más inesperado. La capacidad de tolerar el sufrimiento no es ilimitada y las asíntotas del poder capitalista pueden estar efectivamente llegando al límite. 
Hay que aspirar a renovar lo que se combate. La lección de los campesinos que han pasado de la demanda de reformas a la formulación de nuevos programas agroecológicos, desarrollados en un entorno de cooperación, es un ejemplo aleccionador.


Referencia: El futuro es un país extraño (Josep Fontana)

domingo, 23 de noviembre de 2025

Para Sócrates lo primero es el cuidado y el mejoramiento del alma


Sócrates no hacía otra cosa que ir por todos lados y persuadir a jóvenes y viejos que lo primero no es el cuidado del cuerpo ni el acumular riquezas, sino el cuidado y el mejoramiento del alma por la virtud.


domingo, 21 de mayo de 2017

El pensamiento requiere un espacio en el que sea posible olvidar, elegir, borrar, aislar, eliminar.

La memoria no puede sino acumular datos carentes de objeto y de significado. Recuérdese “Funes el memorioso”, el cuento filosófico de Jorge Luis Borges. Funes es un joven que, volteado por un caballo que no había sido completamente domado, es víctima de una extraña enfermedad; posee una memoria súper desarrollada; está privado de toda facultad de olvido; lo retiene todo; su mente se ve transformada en una especie de enorme vertedero, un monstruoso depósito atestado de fragmentos dispares, de instantes inconexos; es un gigantesco amontonamiento de imágenes sin contexto; ningún detalle puede ser eliminado, por insignificante que sea. Esta capacidad permanente e implacable de recuerdo total y absoluto es una maldición; excluye toda posibilidad de reflexión, pues el pensamiento requiere un espacio en el que sea posible olvidar, elegir, borrar, aislar, eliminar, poner de relieve. Si no pudiéramos desechar nada del desván de la memoria, no podríamos abstraer ni generalizar. Sin abstracción ni generalización, no puede haber pensamiento.