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martes, 21 de julio de 2026

La ideología de género pone en cuestión lo que realmente significa ser humano

La ideología de género pone en cuestión la noción misma de ser, de lo que realmente significa ser humano, e implica que cuando se niega la naturaleza humana desaparece la dignidad humana que le es inherente. La ideología rechaza las categorías biológicas y científicas de masculino y femenino en favor de un individuo que construye un sexo, un “género” de su propia elección. Está en marcha la revolución más íntima, profunda y devastadora de la historia, que alcanza su apogeo gracias a la tecnología. Los ideólogos del género sostienen que la feminidad y masculinidad son construcciones sociales, producto de la imposición de la cultura y la educación, que debe eliminarse para garantizar la igualdad en todos los planos de la vida, incluido el reproductivo y biológico. 
La teoría del género fue impulsada la ONU y sus organismos satélites (OMS, Unicef, Unesco) los que actúan para imponer el programa a escala planetaria. Fue en 1995, cuando el movimiento feminista logró introducirla en los documentos oficiales de la ONU y promover así en todo el mundo, usando el prestigio y el poder intimidatorio de la institución, la denominada agenda de género, para implementar una forma nueva y artificial de concebir la sociedad, la política, la cultura, la educación. Las leyes de género obligan y orientan el pensamiento social. En ellas, se cuestiona la familia por su carácter natural biparental y el matrimonio como institución formada por un hombre y una mujer.La educación es objetivo primordial de la ideología de género. Este pensamiento se pretende introducirlo de modo sistemático y metódico en el ámbito educativo. 

jueves, 18 de septiembre de 2025

El hombre al querer emanciparse de su cuerpo acaba por destruirse a si mismo

Hoy en día la unión de un hombre y una mujer resulta igual que la de dos personas del mismo sexo. De este modo se confirman tácitamente las funestas teorías que quitan toda importancia a la masculinidad y la feminidad de la persona humana, como si se tratara de un hecho puramente biológico; teorías según las cuales el hombre, es decir, su intelecto y su voluntad, decidiría autónomamente qué es o no es. En esto se produce una depreciación de la corporeidad, de la cual se sigue que el hombre, al querer emanciparse de su cuerpo, de la esfera biológica, acaba por destruirse a si mismo, manifiesta Benedicto XVI.


jueves, 29 de mayo de 2025

La maternidad y la paternidad ha sido convertida por la ideología de género en una trampa biológica

La situación a la que se aboca al hombre heterosexual con la LIVG ya se ha visto, hombres perseguidos por su masculinidad, invitados a diluirla en una feminidad impuesta. Hombres que huyen de las mujeres porque se han visto víctimas de sus mentiras, que han arruinado su estabilidad económica y les han quitado parcial o totalmente a sus hijos. Hombres que se ven permanentemente cuestionados en su ser ontológico y mermados sus derechos humanos por ser lo que son. Hombres que se prometen a sí mismos utilizar a las mujeres y no amarlas y que transmiten a sus hijos toda esta experiencia y prevenciones sobre el compromiso estable. Hombres que renuncian a la crianza de los hijos. Hombres que incluso se esterilizan para no ser víctimas de nuevo de lo que consideran una trampa biológica. Porque la maternidad y la paternidad ha sido convertida por la ideología de género en una trampa biológica y la familia en la jaula donde esa trampa nos encierra. Ante este panorama… ¿quién va a querer formar una familia? El objetivo es que haya pocos niños y que los que haya, queden a merced de la ideología de género, ese poder paraestatal que cada vez más los educa para ser carne de cañón del negocio del género mediante varias estrategias. Niños para cubrir aspiraciones, deseos y neoderechos de los adultos. Niños que se compran, se venden y se matan, se fabrican de diversas formas, desligada ya definitivamente la procreación del sexo y del amor y por ello de la familia ecológica, y se utilizan para sacar dinero porque, al fondo de todo este entramado, están los menores; unos menores a los que se dice proteger, que nunca han tenido más derechos y sin embargo nunca en los últimos cien años han estado tan cosificados, utilizados y desprotegidos. Volvemos al neolenguaje en el que toda acción que lleve en su nombre o articulado la protección de los niños va a ser indefectiblemente para quitarles esa protección, escribe Alicia V. Rubio.

viernes, 10 de enero de 2025

No es lo mismo que un niño sea criado por un padre y una madre, bebiendo de esa masculinidad y esa feminidad

María Calvo, profesora titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid, opina que“el aborto es una fractura irreversible en el corazón de la feminidad y que no es lo mismo que un niño sea criado por un padre y una madre, bebiendo de esa masculinidad y esa feminidad; no es lo mismo el olor, que te besen, que te levanten los brazos de un padre y una madre que los de dos papás o dos mamás”.Es en Mayo del 68 cuando María Calvo advierte la primera ruptura: “La maternidad cobró un nuevo sentido y se consideró una amenaza para la igualdad, como si tener hijos y dedicarse a ellos fuera frustrante o esclavizante”. Se planteó la liberación de la mujer a través del aborto, la planificación y la anticoncepción. “A partir de entonces el hombre se convirtió en un enemigo al que había que eliminar y se empezó a rechazarle como padre por resultar inútil, perjudicial y prescindible”. Siguiendo esta tesis, la mujer renunció a la maternidad como se había entendido hasta entonces y también a la figura del padre.
“La maternidad en soledad está creciendo muchísimo”, señala María. Las estadísticas muestran un cambio de tendencia significativo. El 48,4% de los nacidos en 2019 son de madre no casada. Un dato que crece un uno por ciento todos los años. En 2007 se crearon organizaciones como la Asociación Madres Solteras por Elección, y un año después el Instituto de la Mujer corroboró el aumento de este modelo de familia mono-parental. “Este tipo de maternidad convierte a los hijos en huérfanos de padre incluso antes de nacer y es duro para ellos porque el instinto maternal se transforma en un instinto de posesión,revela María Calvo. La relación con la madre es esencial, sobre todo en los primeros siete años, pero no puede ser exclusiva y excluyente”. Entre los riesgos que enuncian los psiquiatras, indica, se halla el incesto emocional, donde el hijo asume el papel de pareja al convertirse “en el confidente de la madre, en su paño de lágrimas”. María también advierte que en la maternidad en soledad los hijos nacidos por técnicas de reproducción asistida se encuentran con frecuencia sometidos a una relación de dominación, “porque vienen a llenar el vacío existencial de la madre, pero la libertad del ser humano requiere un comienzo indisponible”.

lunes, 30 de diciembre de 2024

Ha habido una vuelta al estilo tradicional

La creadora de contenido Elysia Berman señala que ha habido una vuelta al estilo tradicionalmente americano. La vuelta a los pantalones tejanos, a las botas de cowboy y a los sombreros de vaquero. "Hay un sistema de valores asociado a estos estilos y volvemos a ellos porque volvemos a esos valores", comentaba la influencer, que tiene 330.000 likes en el vídeo.
El cottagecore habla de volver a vivir en el campo, a la vida sencilla sin el ruido de la ciudad ni las prisas de la rutina actual. El estilo coquette reivindica la feminidad tradicional, el rosa, los lazos, los vestidos, supuestamente olvidados y despreciados por las últimas tendencias. Mientras que la mob wife reclama otro arquetipo aparentemente olvidado, el de la feminidad más seductora y fuerte. La tendencia de mujeres cocinando con voz suave y vestidas y maquilladas como si fueran a salir a una fiesta en vez de estar ejerciendo de amas de casa habla por sí sola.

martes, 21 de septiembre de 2021

El amor romántico contribuyó a liberar a las mujeres de los matrimonios forzados


La idea de que el amor ha de estar por encima de las convenciones, las tradiciones y el pragmatismo ha propiciado la mezcla entre hombres y mujeres, mezcla o unión que no se da en todas las culturas, ni mucho menos. El amor romántico, escribe la filósofa Ana de Miguel, entendido como la búsqueda y elección de una persona para compartir un proyecto común de acuerdo con la preferencia individual, y no por el mandato de pautas familiares, tradicionales y económicas, contribuyó de forma decisiva a liberar a las mujeres de los matrimonios forzados. También significó, dice de Miguel,  el comienzo de un camino en que, al final, las mujeres exigen cada día mayores cotas de reciprocidad y proyecto común en las relaciones. En esta línea están los estudios que sostienen que cierto romanticismo fue también clave para que los hombres cambiaran y comenzaran a ver en las mujeres algo semejante a sus iguales. 


Autores como Anthony Giddens han puesto el acento en las consecuencias positivas que ha aportado el amor a la modernidad. La feminidad, en la época del amor cortés, se mitificó, y de algún modo tiende a aceptarse que la cultura amorosa feminizó a los hombres. Es cierto que, como mínimo, la cultura del amor se opuso a la violencia y el rapto para conseguir mujeres. Y también contribuyó a cuestionar la visión que identifica a las mujeres como meros cuerpos para el sexo y la reproducción.El amor,al menos, busca la correspondencia, establece nuevos códigos de comportamiento aceptables e inaceptables.



sábado, 3 de abril de 2021

El aviso del pastor John MacArthur al presidente Biden

John MacArthur, pastor de una de las comunidades protestantes más influyentes de los Estados Unidos, la Grace Community Church, hizo pública una severa advertencia a Joe Biden tras ser investido como presidente de los Estados Unidos. Avisó a Biden del peligro que acarrea jurar sobre la Biblia mientras las acciones dicen cosas distintas.

MacArthur

Biden ”no digas que abogas por la matanza de bebés en el útero”, manifiesta MacArthur. “No digas que quieres destruir la masculinidad, la feminidad, el matrimonio. Que quieres llenar el mundo con personas LGBTQ que lideren y que quieres justificar la actividad transgénero, y luego pones tu mano en la Biblia de Dios".

sábado, 28 de septiembre de 2019

Ni el varón debe imitar a la mujer, ni la mujer al varón




Josemaría Escrivá proclamaba la igualdad radical entre varón y mujer, pero a la vez rechaza la uniformidad. Ni el varón debe imitar a la mujer, ni la mujer al varón. “Sería una pérdida para la mujer: no porque sea más, o menos que el hombre, sino porque es distinta”. La diferencia es querida por Dios,“no en vano los creó Dios hombre y mujer”.

Como dice Juan Pablo II: “Los recursos personales de la feminidad no son ciertamente menores que los recursos de la masculinidad, son sólo diferentes”

miércoles, 15 de mayo de 2019

Las relaciones sexuales es construir una unión de dos personas que se aman



Un acto sexual verdaderamente humano conmueve a las personas que se aman, tanto a nivel espiritual como psíquico y fisiológico, incluye reacciones de todo su ser, de su espíritu, de su corazón y de su cuerpo. El objetivo de las relaciones sexuales no es el placer en sí, sino algo mucho más duradero, construir una unión, vivir la unidad en un encuentro íntimo de dos personas que se aman.

La mujer, al recibir al hombre, cuenta Ksawery Knotz, al abrazarle de manera que solo ella es capaz de hacerlo, se siente llena. El hombre experimenta en sus brazos la feminidad, la mujer experimenta la masculinidad. Es así como se forma la unión. El hecho de concentrarse excesivamente en el aspecto físico de las relaciones sexuales nos lleva a disminuir sus aspectos más importantes.

sábado, 16 de septiembre de 2017

María Estuardo e Isabel Tudor.

María Estuardo
Escribe Stefan Zweig que María Estuardo es como mujer completamente mujer, mujer en primer término y en último término, y precisamente las más importantes decisiones de su vida vienen de esa fuente subyacente de su sexo. No es que fuera una naturaleza constantemente apasionada, una naturaleza dominada tan sólo por sus instintos… al contrario, el primer rasgo de carácter que llama la atención en María Estuardo es su larga contención femenina. Pasaron años y años antes de que la vida sentimental despertara siquiera en ella. Durante mucho tiempo tan sólo se ve a una mujer amable, tierna, dulce, relajada, con una ligera languidez en los ojos, una sonrisa casi infantil en la boca, un ser indeciso e inactivo, una mujer niña. Es llamativamente sensible (como toda naturaleza de verdad femenina), su ánimo vibra con facilidad, puede ruborizarse o palidecer con el menor de los motivos, y las lágrimas le brotan con rapidez y facilidad. Pero esas olas rápidas y superficiales de su sangre no revuelven sus profundidades durante mucho tiempo; y precisamente porque es una mujer completamente normal, una auténtica, verdadera mujer, María Estuardo sólo descubre su auténtica,
Maria Estuardo Reina de Escocia
su verdadera fuerza en una pasión… por completo, una sola vez en su vida. Pero entonces se siente lo enormemente mujer que es, su carácter instintivo, la forma en que está encadenada sin voluntad a su sexo. Porque en ese gran momento de su éxtasis desaparecen de pronto, como arrasadas, las fuerzas superiores de la cultura en esta mujer hasta entonces fría y medida; todos los diques levantados por la educación, la dignidad y las costumbres se rompen, y, obligada a elegir entre su honor y su pasión, María Estuardo, como una auténtica mujer, no opta por su realeza, sino por su feminidad. El manto real cae con brusquedad, y tan sólo se siente desnuda y ardiente como una de las incontables personas que toman amor y quieren dar amor, y nada da a su figura tanta grandeza como el hecho de que, en aras de esos instantes de su existencia plenamente vividos, haya tirado a un lado con desprecio el reino, el poder y la dignidad real. Isabel en cambio jamás fue capaz de una entrega como ésa, por razones misteriosas. Porque físicamente no era “como todas las demás mujeres”. No sólo le estuvo vedada la maternidad, sino probablemente también la forma natural de total entrega femenina. No fue la reina virgen («virgin Queen») tan voluntariamente como aparentaba, y aunque
Retrato de la reina Isabel I de Inglaterra
ciertas noticias contemporáneas (como las transmitidas por Ben Jonson) sobre una malformación física de Isabel son dudosas, es cierto que una inhibición física o psíquica la trastornó en las zonas más secretas de su feminidad. Semejante desdicha tiene que determinar de manera decisiva la esencia de una mujer, y en ese secreto están contenidos, en germen, por así decirlo, todos los demás secretos de su carácter. Ese carácter voluble, vacilante, distraído y veleta de sus nervios, que sumerge su ser constantemente en una vacilante luz de histeria, lo desigual e imprevisible de sus decisiones, ese eterno cambio del fuego al frío, del «sí» al «no», todo lo que tenía de comediante, de refinado, de traicionero, y no menos aquella coquetería que jugaba las peores pasadas a su dignidad de estadista, procedían de esa inseguridad interior. Sentir, pensar, actuar de forma inequívoca y natural estaba vedado a esta mujer herida en lo más hondo, nadie podía contar con ella, y ella misma era la que menos segura estaba de sí misma. Pero aunque mutilada en sus ámbitos más íntimos, aunque de nervios vacilantes, aunque peligrosa
Ben Jonson
en su astucia de intrigante, Isabel jamás fue cruel, inhumana, fría y dura. Nada es más falso, superficial y banal que la idea, que ya se ha vuelto esquemática (como la recogía Schiller en su tragedia) de que Isabel jugó como un gato malvado con una dulce e indefensa María Estuardo. Quien mire con más atención percibirá en esta mujer, helada de solitario frío en medio de su poder, que no hace sino atormentarse histéricamente con sus medio amantes porque a ninguno puede entregarse por completo, un calor oculto y disfrazado, y detrás de todas sus extravagancias y vehemencias una voluntad sincera de ser generosa y bondadosa. La violencia no casaba con su naturaleza temerosa, prefería refugiarse en las pequeñas artes nerviosas de la diplomacia, el juego de menor responsabilidad entre bastidores; en cambio, titubeaba y se estremecía ante cualquier declaración de guerra, cada sentencia de muerte pesaba como una losa sobre su conciencia, y empleó lo mejor de sus energías en preservar la paz en su país. Si combatió a María Estuardo fue únicamente porque se sentía amenazada por ella, y aun así hubiera preferido rehuir la lucha abierta, porque era jugadora y tahúr por naturaleza, pero no luchadora. Ambas, María Estuardo por dejadez e Isabel por temor, hubieran preferido mantener una falsa paz a medias. Pero la constelación del momento no permitía convivencia alguna. Indiferente a la voluntad más íntima del individuo, la voluntad de la Historia, a menudo más fuerte, empuja a los hombres y a las potencias a su criminal juego.