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miércoles, 20 de agosto de 2025

Lengua catalana

Pienso, decía José María Pemán, que el primer problema del catalán como idioma es éste de calificarlo como “problema”. En este caso, como en otros muchos, el problema es el modo de manipular una cosa en que si misma no lo es. El catalán , en si, no es un problema, es una evidencia. Lo que ocurre es que las evidencias cobran fisonomía contusionada de problema cuando son manejadas por los políticos, que ésos si que son un problema.
Y añade Pemán que es bien claro que si se anuncia un proyecto de ley económico, mercantil, financiero, acuden a opinar, convocados o espontáneamente, las cámaras profesionales, las empresas, los sindicatos. Pero cuando lo que se plantea es el tema de la lengua catalana, acuden con espontaneidad los ateneos, los club de fútbol, los catedráticos, los teatros de aficionados, las parroquias, los grandes almacenes. Está bien claro, es la vida en su totalidad espiritual y física la que se ha sentido convocada……No se comprende que estamos ante hechos biológicos que se escapan de las manos. El día en que Menéndez Pelayo fue mantenedor de unos “Jochs Florals”, pronunciando en catalán parte de su discurso; y que el poeta premiado con la “englantina de oro” era Jacinto Verdaguer, que declamó parte de su “Atlántida”; desde ese día había un hecho irreversible, que la política no podía desconocer, porque no era de la familia de las leyes o los decretos, sino de la familia de la biología y la física como la montaña de Montserrat, del Llobregat o el Mediterráneo. 


domingo, 2 de junio de 2024

Se han enamorado tanto de la vasija de barro, que lo mismo da ya que se llene de agua o de vino

Hablando de los intelectuales, decía José María Pemán que se han enamorado tanto de la vasija de barro, que lo mismo da ya que se llene de agua o de vino. No; la primera humildad tiene que consistir en retornar a aquellas secas jerarquías, que creen que la inteligencia del Angel es perfecta en la misma medida que está determinada, obligada, hacia la verdad, y lo mismo la voluntad hacia el bien. Son perfectas precisamente por su falta de libertad, por no poder errar o pesar. El hombre no es perfecto, porque es naturaleza caída; pero le queda, como residuo de su excelencia, una tendencia, un rastro angélico, que le inclina su inteligencia a la verdad y su voluntad al bien. En la primera hay unas evidencias, unos primeros principios claros, universales; en la segunda, una cierta rectitud natural. Esto podrá parecer muy teórico o escolástico, pero la realidad es que esto, con el nombre de sentido común, conciencia, honradez, etc, lo sentimos todos sin demasiada complicación, antes de volvernos intelectuales; es decir, dubitativos y cavilosos por deformación profesional.
José María Pemán
Humildad es la gran palabra….La humildad de aceptar algunas modestas certezas y pensar que si yo veo ese tintero delante debe ser porque ahí está…..y la humildad, sobre todo, reno subir al púlpito para ensanchar inquietudes y desorden, sino para expender orden y certeza. No abrir nuestra tienda si tenemos los almacenes vacíos. La verdad es la materia prima de nuestra faena. No se la puede sustituir por el solo y libre pensamiento, como el carpintero no puede sustituir la madera por la sierra y el martillo, que son poco útiles en el vacío. Cuando falta la “materia prima”, lo decente es cerrar el negocio….Si estamos en estado de duda y agonía, habría que cerrar nuestro tenderete y pones el letrero “ cerrado por falta de verdades”.