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domingo, 18 de octubre de 2026

Hay personas que dan porque aman

En psicoanálisis, Melanie Klein, especialista en infancia, recuerda por un lado, que todo acto viene a ser como una reparación de haber hecho algo con malestar, o siempre en deuda. Pero también dice que hay personas que dan porque aman, y no esperan ninguna recompensa ni han faltado a nadie. Donación gratuita. El ejemplo más claro de esto es el amor de los padres por los hijos o el amor de amistad. Se da y no se espera nada a cambio. No quiere decir que no haya una satisfacción por tener esta actitud, pero la persona que ama no espera ni se frustra ni se desespera para que no se le reconozca ni se le dé nada a cambio.
Al ser humano, desde que está en la matriz hasta que nace y empieza a caminar, todo se le da. No hace ningún esfuerzo por conseguir las cosas, ni puede. Todo es protección. Una entrega de los demás hacia él, esperando que de mayor se acuerde o madure. Pero al mismo tiempo el niño debe aprender que también debe dar, así como a él le han dado. Ley de reciprocidad. Y en este proceso de individuación, deslizamiento, maduración o toma de los distintos niveles de conciencia debe poder ver que hay otros que dan y no esperan.
Una actitud de servicio desinteresada en un mundo global, en un sistema neoliberal imperante, tecnificado, digitalizado y excluyente, o la de dar sin esperar respuesta o recibir generosamente sin tener que devolver son indicadores de madurez, de amor que dan felicidad y al mismo tiempo abren un horizonte de esperanza para que vaya llegando a las personas concretas. Si no fuera así sería un derribo humano y tendríamos la codicia como meta, una inhumanidad, concluye el psicólogo Jaume Patuel.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Freud: la eliminación de la religión conduce al caos.


 Sigmund Freud
En su libro El porvenir de una ilusión,Sigmund Freud,nacido de padres judíos, que fue criado sin religión y que  se consideró siempre un no creyente aunque se sentía unido al judaísmo no por “las creencias o un orgullo de nación sino por la clara conciencia de la identidad interior, el secreto de la misma estructura mental”,reconoce la posibilidad de que la eliminación de la religión conduzca al caos: “Si a los hombres se les enseña que no existe un Dios omnipotente e infinitamente justo, un orden divino en el mundo y una vida futura, se sentirán eximidos de toda obligación de obedecer los preceptos de la civilización. Cada uno buscará, sin inhibición ni temor alguno, seguir sus instintos asociales y egoístas y afirmar su poder; el Caos, que hemos conjurado mediante muchos miles de años de civilización, volverá de nuevo”.

En una carta a su amigo suizo Oskar Pfister, Freud escribía: “Por cierto, ¿cómo puede ser que ninguno de los creyentes haya sido capaz de concebir el psicoanálisis, y que hayamos tenido que esperar a un judío sin Dios?”. Según David Bakan en su obra Sigmund Freud and the Jewish Mystical Tradition, Freud se concibe a sí mismo como un nuevo Legislador que sustituye a Moisés, el anterior Legislador. El nuevo debe derrocar al antiguo. Moisés nos trajo una ley que ata, Freud una ley que libera. “De este modo, desempeña el papel de un nuevo Moisés que baja de la montaña con una nueva Ley volcada en la libertad psicológica personal”. El hombre religioso nació para ser salvado; el hombre psicológico, para el placer. Freud se veía a sí mismo no sólo como un liberador sexual, sino también, al identificarse a sí mismo con un mesías secular, como un nuevo Moisés: se veía a sí mismo con proporciones míticas.

David Bakan desarrolla y documenta de forma convincente
David Bakan
la tesis según la cual, al menos metafóricamente, Freud hizo un “pacto satánico” cuyo fruto fue el psicoanálisis. Poco después de cerrar el pacto, después de haber atravesado un período de improductividad y falta de ánimo, Freud escribió “La interpretación de los sueños” (1910), trabajo que siempre consideró su obra maestra. Al inicio del libro consignó el lema “Flectere si nequeo superos, Acheronta movebo” (si los dioses del cielo no me son de utilidad, moveré el infierno entero). Bakan argumenta que para Freud era perfectamente lógico considerarse a sí mismo el diablo, dado que tanto él como el diablo eran los opuestos de Moisés. Cita una observación que Freud hizo en una ocasión a sus colegas: “¿Sabéis que soy el Diablo? Durante toda mi vida he tenido que interpretar el papel del Diablo, a fin de que otros pudiesen construir las más bellas catedrales que salieron de mi mente". Bakan añade a renglón seguido: “La enfermedad del neurótico es la culpa. Esta culpa es, en sí misma, un mal, y eliminarla es algo bueno.Si Dios es la imagen que produce la culpa, entonces el Diablo es la fuerza opuesta”.
Juan Pablo II
Desde el punto de vista de la tradición judeocristiana, sólo Dios Padre no tiene padre. Pretender no tener padre sería por tanto equivalente a pretender ser Dios. El papa Juan Pablo II ha escrito que “El pecado original pretende abolir la paternidad dejando al hombre solamente con un sentido de la relación entre amo y esclavo”. La ausencia de paternidad implica la imposibilidad de la fraternidad. No es casual que tanto Schopenhauer como Nietzsche y Sartre, además de Freud, forcejeasen con la noción de la carencia de padre, dice el profesor Donald de Marco. Lo que esa carencia implica si se lleva a sus últimas consecuencias, aunque esa implicación sea irreal, es la carencia de Dios y la autodeificación. Pero su implicación más inmediata y existencial es la orfandad y el abandono.


Freud habla de amor en términos de Eros, pero en realidad lo reduce a un deseo instintivo que se agota a sí mismo conforme resulta satisfecho.








Pretender no tener padre sería por tanto equivalente a pretender ser Dios

Freud habla de amor en términos de Eros, pero en realidad lo reduce a un deseo instintivo que se agota a sí mismo conforme resulta satisfecho.

El pecado original pretende abolir la paternidad dejando al hombre solamente con un sentido de la relación entre amo y esclavo