Mostrando entradas con la etiqueta masivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta masivo. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de abril de 2024

El Gobierno no tiene que hacer cosas que estén haciendo ya los individuos

En palabras de Keynes, “el gobierno no tiene que hacer cosas que estén haciendo ya los individuos, para hacerlas un poco mejor o un poco peor, sino que tiene que hacer las cosas que no se están haciendo en absoluto”. Iniciativas estatales como la creación del Banco de Inglaterra o, posteriormente, la Sociedad Británica de Radiodifusión (BBC), son buenos ejemplos del tipo de acciones gubernamentales en las que Keynes estaba pensando. En su opinión, el Estado por medio de sus políticas monetarias (tipo de interés a través de la existencia de un Banco Central) y fiscales (manejo de los impuestos a fin de ordenar la demanda y el ahorro) podía ejercer como regulador del juego económico en momentos de contracción de la demanda y la inversión. En conceptos macroeconómicos, para Keynes el incremento del gasto estatal no tenía por qué significar algo catastrófico, sino una manera de permitir que la población obtuviese las ganancias suficientes para tirar de una demanda periclitada, por ejemplo, debido a una crisis especulativa y de sobreproducción como la de 1929. De esta manera, en su opinión, se podría dar salida a amplias producciones acumuladas en stocks imposibles de colocar a nadie, se crearía empleo y se evitaría así la terrible realidad del paro masivo. En realidad, la propuesta Keynesiana estaba destinada a salvar la democracia de corte occidental, ya que la teoría clásica no parecía poder resolver por sí misma la existencia de las innegables crisis periódicas del sistema capitalista.

domingo, 18 de julio de 2021

Hoy la vida es una sucesión de experiencias momentáneas


Zygmunt Bauman escribe que “todas esas personas que lucen con orgullo las últimas novedades no pueden estar simultáneamente equivocadas… De forma mágica, lo masivo de la elección ennoblece su objeto. Dicho objeto debe ser bello; de lo contrario no lo habrían elegido tantos electores. La belleza está en las elevadas cifras de ventas, en los récords de taquilla, en los discos de platino, en los índices de audiencia astronómicos. (En cierta ocasión, Andy Warhol hacía la siguiente reflexión: imaginemos un fajo de billetes colgados de una cuerda;160.000 dólares… qué hermoso cuadro). Quizá la belleza resida también en algún otro lugar, tal como se obstinan en sostener ciertos filósofos; pero ¿cómo llegaríamos a saberlo? ¿Y quién aprobaría nuestros hallazgos, si los buscamos en lugares extraños de quoi on ne parle plus? Ni siquiera pueden ignorar las nuevas reglas del juego de la belleza los Grandes Maestros de la pintura clásica, cuya reputación cabría considerar a prueba de choques, merced a su venerable edad y al número de pruebas que han superado triunfantes a lo largo de los siglos. Hoy es a Vermeer, mañana a Matisse y pasado mañana a Picasso a quienes “debes ver y que te vean viéndolos”, dependiendo de la última exposición anunciada con bombo y platillo y “de la que hablan todos los que son alguien”. Como en todos los demás casos, la belleza no es una cualidad de sus lienzos, sino la cualidad del evento. En nuestra líquida sociedad moderna, la belleza ha corrido la misma suerte que todos los demás ideales que solían motivar la inquietud y la rebelión humanas. La búsqueda de la armonía definitiva y la duración eterna se ha reinterpretado simplemente como una preocupación poco atinada. Los valores son valores en tanto en cuanto son aptos para el consumo instantáneo e in situ. Los valores son atributos de experiencias momentáneas. Y tal es el caso de la belleza. Y la vida es una sucesión de experiencias momentáneas”.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

El mal colectivo

participation mystique
El mal colectivo puede convertirse en un fenómeno de masas y hacer que naciones enteras se vean poseídas por la fuerza arquetípica del mal. Esto puede explicarse por un proceso inconsciente denominado participation mystique, un proceso mediante el cual los individuos y los grupos se identifican emocionalmente con un objeto, una persona o una idea y dejan de lado cualquier tipo de discriminación moral. Este fenómeno colectivo, manifiesta Gustav Jung, es el que sustenta la identificación con una ideología o un líder que da cauce de expresión a los miedos y sentimientos de inferioridad de toda una colectividad. A menudo esta situación asume formas colectivas fanáticas y da lugar a fenómenos tales como la persecución religiosa, la intolerancia racial, el sistema de castas, el fenómeno del chivo expiatorio o el odio genocida. De este modo, cuando se proyecta sobre una minoría se activa considerablemente el potencial para el mal de esa colectividad.

Gustav Jung dice que la expresión del mal colectivo suele desafiar nuestra comprensión. Es como si de repente estas fuerzas brotaran de la mente inconsciente de un gran número de personas. Cuando tiene lugar una epidemia mental de tales proporciones nos hallamos indefensos para combatir las calamidades que provoca. Los pocos que no quedan atrapados en tal fenómeno masivo de participation mystique corren el peligro de convertirse en víctimas de él.

jueves, 21 de junio de 2018

El Estado no puede ser lo más importante, lo es el individuo.


Albert Einstein en su libro Mi visión del mundo decía que “no debe atribuirse el descrédito de los sistemas democráticos vigentes en la Europa actual a algún fallo en los principios de la democracia, sino a la poca estabilidad de sus gobiernos y al carácter impersonal de las elecciones. Me parece que la solución está en lo que hizo Estados Unidos, un presidente elegido por tiempo suficientemente largo, y dotado de los poderes necesarios para asumir toda la responsabilidad. Valoro en cambio en nuestra concepción del funcionamiento de un Estado la creciente protección del individuo en caso de enfermedad o de necesidades materiales. Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante, lo es el individuo creador, sensible. La personalidad. Solo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir”.

Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir