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miércoles, 16 de abril de 2025

Reducir el nivel de estrés

Samer Soufi Gómez, consejero delegado de Inmark eLearning, escribe que “cualquier actividad fisiológica que realicemos nos tranquiliza un poco y alivia nuestra sensación de ansiedad y frustración. Aunque, por supuesto, algunos de estos reductores del estrés solo funcionan a corto plazo, e incluso pueden producir un efecto rebote que acaba empeorando las cosas. Mucho más eficaz es la práctica de ejercicio físico, que es seguramente el mejor regulador del estado de ánimo que existe y ayuda a reducir de una forma muy eficaz el nivel de estrés. Otras personas prefieren utilizar el contacto social y físico como forma de aliviar su ansiedad. Esto resulta especialmente efectivo entre las mujeres, debido a razones hormonales. Reunirse entre ellas, darse mutuo apoyo y conversar es su mejor antídoto contra el estrés”.
“Las palabras pueden tener un efecto tranquilizador, pues en la medida en que somos capaces de nombrar las cosas, de identificarlas y de comprenderlas, nos adueñamos en cierta forma de ellas, sentimos que las comprendemos mejor y que tomamos un cierto control sobre ellas. De esta forma podemos modificar nuestra perspectiva mental de las cosas, y al hacerlo cambiamos también nuestra propia respuesta biológica, reduciendo el estrés.”

jueves, 27 de marzo de 2025

Bruselas, regulador de todo y responsable ante nadie

Ignacio Foncillas escribe en el periódico digital El Debate que “el primer paso para evitar la decadencia irreversible es acabar con el monstruo burocrático en el que se ha convertido la UE. Bruselas se ha convertido en un monstruo autónomo, regulador de todo y responsable ante nadie. Las leyes que rigen Europa son decididas por tecnócratas que nadie eligió, rodeados de jueces nombrados por presiones políticas y con salarios millonarios cuyo único incentivo es mantenerse en el poder. Controlan todo hasta el punto que, cuando un gobierno nacional quiere pasar una regulación o ley impopular, siempre apela a Europa, Bruselas, o, el más ofensivo, los países de nuestro entorno. Si este sistema no se reforma, el rechazo a las instituciones europeas solo seguirá creciendo. Al final, Bruselas logrará lo impensable, que los europeos prefieran largarse de la fiesta.”
“Quizás deshacer el entramado corrupto que lleva construyéndose más de dos décadas no sea fácil. Pero hay algunos pasos que, sin duda, pueden ayudar a reconectar a Europa con sus votantes. Para empezar, asegurar que la elección de los consejeros del gobierno europeo sea individualmente votada por el parlamento, así asegurando que la elección de inútiles tan frecuentes en el gobierno europeo, no se acabe, pero por lo menos que sea sometida al escrutinio de los representantes del pueblo, y así reducir, sino eliminar, el número de inútiles que acaban en el cementerio de elefantes en el que se ha convertido la comisión. Segundo, que las regulaciones de Bruselas sean sometidas a la aprobación del mismo parlamento, o que, por lo menos, el parlamento pueda derogar, por mayoría simple, aquellas regulaciones o directrices que no considere adecuadas, necesitándose un voto de ¾ del consejo para superar el veto del parlamento. Por último, que toda regulación o directriz que conlleve un gasto adicional requiera una fuente de ingresos que asegure que la implementación de dicha regulación no conlleve una carga adicional a las empresas europeas.”
“Ucrania. Estados Unidos exigirá que Europa ponga tanto el dinero como los muertos. Estados Unidos no va a ser un seguro, sino un reaseguro. Pero Europa tiene que asumir el precio de la prima. Mas allá de Ucrania, Vance ha puesto a Europa ante un cruce de caminos. Puede seguir eligiendo la comodidad de la complacencia, la decadencia y la obsolescencia, o tomar las riendas de su destino. La decisión está en sus manos. Pero el tiempo para decidir se agota.”

martes, 16 de abril de 2024

El Gobierno no tiene que hacer cosas que estén haciendo ya los individuos

En palabras de Keynes, “el gobierno no tiene que hacer cosas que estén haciendo ya los individuos, para hacerlas un poco mejor o un poco peor, sino que tiene que hacer las cosas que no se están haciendo en absoluto”. Iniciativas estatales como la creación del Banco de Inglaterra o, posteriormente, la Sociedad Británica de Radiodifusión (BBC), son buenos ejemplos del tipo de acciones gubernamentales en las que Keynes estaba pensando. En su opinión, el Estado por medio de sus políticas monetarias (tipo de interés a través de la existencia de un Banco Central) y fiscales (manejo de los impuestos a fin de ordenar la demanda y el ahorro) podía ejercer como regulador del juego económico en momentos de contracción de la demanda y la inversión. En conceptos macroeconómicos, para Keynes el incremento del gasto estatal no tenía por qué significar algo catastrófico, sino una manera de permitir que la población obtuviese las ganancias suficientes para tirar de una demanda periclitada, por ejemplo, debido a una crisis especulativa y de sobreproducción como la de 1929. De esta manera, en su opinión, se podría dar salida a amplias producciones acumuladas en stocks imposibles de colocar a nadie, se crearía empleo y se evitaría así la terrible realidad del paro masivo. En realidad, la propuesta Keynesiana estaba destinada a salvar la democracia de corte occidental, ya que la teoría clásica no parecía poder resolver por sí misma la existencia de las innegables crisis periódicas del sistema capitalista.

viernes, 15 de febrero de 2019

Las regulaciones son inútiles si los reguladores no son capaces de comprender los riesgos.

Según el presidente Obama, el gobierno tan sólo era culpable de una cosa, de no ser lo bastante grande durante el mandato de Bush. Obama reivindicó una y otra vez que el derrumbe financiero se debía a la falta de supervisión por parte de la Administración y a la insuficiente regulación financiera. Si únicamente hubiera habido más reguladores vigilando más de cerca a los bancos, la economía no se habría desplomado. Hay pocas pruebas que sustenten tal argumento. Los datos apuntan justo en la dirección contraria. De hecho, el gasto en ordenación y dotación de personal creció más rápido durante la Administración Bush que durante la Administración Clinton, en realidad. El sector financiero, en el que comenzó la crisis económica y sobre el que ésta ha tenido un mayor impacto, no se liberalizó durante los años de Bush. En verdad, las instituciones más estrictamente reguladas del sistema financiero, los bancos comerciales, estuvieron situadas en el epicentro de la crisis. La caída se produjo a pesar de la existencia de un marco regulatorio exhaustivo e intrusivo, no porque tal marco no existiese. De modo que no hubo una falta de normativa financiera bajo el gobierno de Bush afirma Arthur Brooks.

Las regulaciones son inútiles si los reguladores no son capaces de comprender los riesgos que acechan o si adquieren malos hábitos. Y, por lo que se ve, no pueden asumir tales conductas, ni siquiera el fraude manifiesto
Bernard Madoff 
sobre el que se les advirtió una y otra vez. Un buen ejemplo de esto es el caso de Bernard Madoff. A lo largo de los años, el financiero estafó de manera sistemática a miles de inversores de miles de millones de dólares, desde clientes corporativos y fundaciones a individuos que le habían confiado los ahorros de toda una vida. Durante años se había intentado advertir a los reguladores de la SEC estadounidense (de las siglas en inglés de Securities and Exchange Commission, Comisión Nacional de Valores) del plan de Madoff. Los investigadores no fueron capaces de destapar ningún tipo de delito. “Tenían todas las señales de emergencia del mundo, comenta un abogado de las víctimas de Madoff. No pudieron descubrirlo”. Se acusó a la SEC de confiar en burócratas y abogados que no comprendían la complejidad de los mercados.