Hay una razón creadora en el origen del cosmos (cfr. Catecismo, 284)….La capacidad de la razón humana de conocer; y una enorme seguridad en que jamás la razón (científica o filosófica) podrá llegar a conclusiones contrarias a la fe, pues ambas provienen de un mismo origen……Una razón cerrada, que cree poder hallar dentro de sí la respuesta a sus interrogantes más profundos, acaba por afirmar el sinsentido de la existencia, y por no reconocer la inteligibilidad de lo real (nihilismo, irracionalismo)…..Dios, en su libérrimo designio, en el comienzo del tiempo, creó de la nada a la vez una y otra criatura, la espiritual y la corporal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario