Juan Pablo II escribe que “cuando se pierde el sentido de Dios, también el sentido del hombre queda amenazado y contaminado, como afirma lapidariamente el Concilio Vaticano II: “La criatura sin el Creador desaparece... Más aún, por el olvido de Dios la propia criatura queda oscurecida.El hombre no puede ya entenderse como “misteriosamente otro” respecto a las demás criaturas terrenas; se considera como uno de tantos seres vivientes, como un organismo que, a lo sumo, ha alcanzado un estadio de perfección muy elevado. Encerrado en el restringido horizonte de su materialidad, se reduce de este modo a “una cosa”, y ya no percibe el carácter trascendente de su existir como hombre.”
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miércoles, 21 de enero de 2026
Cuando se pierde el sentido de Dios, también el sentido del hombre queda amenazado
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jueves, 9 de noviembre de 2023
Toda la vida humana se presenta como lucha dramática
El Concilio Vaticano II en la constitución Gaudium et spes dice que “toda la vida humana, individual y colectiva, se presenta como lucha, lucha dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. Es más, el hombre se siente incapaz de someter con eficacia por sí solo los ataques del mal, hasta el punto de sentirse como aherrojado entre cadenas”.
martes, 19 de julio de 2022
La vida se presenta como lucha
Enseña el Concilio Vaticano II que toda la vida humana, la individual y colectiva, se presenta como lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas.CONC. VAT. II, Const. Gaudium et spes.
sábado, 7 de marzo de 2020
Alimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo asesinas
“Habiendo como hay tantos hombres oprimidos actualmente por el hambre en el mundo, el sacro Concilio urge a todos, particulares y autoridades, a que, acordándose de aquella frase de los Padres: “Alimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo asesinas”, según las propias posibilidades, comuniquen y ofrezcan sus bienes, ayudando principalmente a los pobres, tanto individuos como pueblos, para que puedan ayudarse por sí mismos y desarrollarse posteriormente” (Conc. Vaticano II, Gaudium et spes, n. 69).
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domingo, 1 de julio de 2018
Todos los seres humanos están obligados a buscar la verdad.
La declaración sobre la libertad religiosa del Concilio Vaticano II, Dignitatis humanae, dice que “todos los seres humanos están obligados a buscar la verdad, especialmente en orden a Dios y a su Iglesia, y están obligados a adherirse a la verdad a medida que la van conociendo y a rendirle homenaje. Por razón de su dignidad todos los seres humanos, en cuanto que son personas, es decir, dotados de razón y de voluntad libre y, por eso, investidos de personal responsabilidad, están por su misma naturaleza y por deber moral obligados a buscar la verdad. Están obligados también a adherirse a la verdad conocida y a ordenar toda su vida según sus exigencias”.
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| Juan Pablo II |
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jueves, 3 de mayo de 2018
La finalidad principal del desarrollo económico es el servicio del hombre.
La finalidad principal del desarrollo económico dice el Concilio Vaticano II “no es un mero crecimiento de la producción, ni el lucro o el poder, sino el servicio del hombre integral, teniendo en cuenta sus necesidades de orden material y las exigencias de su vida intelectual, moral, espiritual y religiosa”.
Los indicadores más fieles de la justicia en las relaciones sociales no son el volumen de la riqueza creada ni su distribución, es necesario examinar “si las estructuras, el funcionamiento, los ambientes de un sistema económico, son tales que comprometen la dignidad humana de cuantos en él despliegan su propia actividad". Hemos de tener presente que el criterio supremo en el uso de los bienes materiales debe ser “el de facilitar y promover el perfeccionamiento espiritual de los seres humanos, tanto en el orden natural como en el sobrenatural”, manifiesta Juan XXIII en la encíclica Mater et Magistra.
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jueves, 22 de marzo de 2018
El hombre necesita vivir en sociedad.
León XIII en la encíclica Immortale Dei escribe que la Providencia divina ordenó la naturaleza del hombre de tal modo que este naciera inclinado a asociarse y unirse a otros, en la sociedad doméstica y en la sociedad civil, que le proporciona lo necesario para la vida.
El Concilio Vaticano II (Const. Gaudium et spes) recuerda que “el hombre, por su íntima naturaleza, es un ser social, y no puede vivir ni desarrollar sus cualidades sin relacionarse con los demás”. “La sociedad es un medio natural que el hombre puede y debe usar para obtener su fin”. El Papa Pio XI en la encíclica Divini Redemptoris afirma que vivir en sociedad nos facilita los medios materiales y espirituales necesarios para desarrollar la vida humana.
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viernes, 5 de enero de 2018
La acción caritativa.
El Concilio Vaticano II dice que “la acción caritativa puede y debe abarcar hoy a todos los hombres y todas sus necesidades. (...) Esta obligación se impone, ante todo, a los hombres y a los pueblos que viven en la prosperidad” (C. Vat. II, Apost. actuo. 8).
domingo, 21 de agosto de 2016
Que la Religión es una cosa privada es una ofensa contra contra la propia razón.
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| Cardenal Muller. |
La divisa más importante del laicismo,la Religión es una cosa privada, es una ofensa brutal contra los derechos del hombre, y, por tanto, contra la propia razón, ya que todos los actos esenciales del hombre han de corresponderse con su naturaleza social, y desde dicha visión nunca son meramente privados, sino que tienen un significado público y social, manifestó el cardenal Muller en una reciente conferencia.
Mas aún,sobre la base de la Ley natural, la Iglesia, en estrecha unión con otros grupos sociales, debe enfrentarse al Estado o a una determinada ideología totalitaria que quiera suprimir o eliminar la religión o la libertad de conciencia, tal y como el Concilio Vaticano II ha dejado claro en su Declaración sobre la libertad religiosa Dignitatis Humanae.
El hombre tiene que imitar a Dios tanto trabajando como descansando, dado que Dios mismo ha querido presentarle la propia obra creadora bajo la forma del trabajo y del reposo (Laborem exercens del Papa Juan Pablo II)
todos los actos esenciales del hombre han de corresponderse con su naturaleza social, y desde dicha visión nunca son meramente privados, sino que tienen un significado público y social
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