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jueves, 9 de noviembre de 2023

Toda la vida humana se presenta como lucha dramática

El Concilio Vaticano II en la constitución Gaudium et spes dice que “toda la vida humana, individual y colectiva, se presenta como lucha, lucha dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. Es más, el hombre se siente incapaz de someter con eficacia por sí solo los ataques del mal, hasta el punto de sentirse como aherrojado entre cadenas”.

sábado, 11 de mayo de 2019

El oscurecimiento de la dignidad del matrimonio y de la familia


El oscurecimiento de la dignidad del matrimonio y de la familia que se difunde en muchas partes, ya lo denunciaba el Concilio Vaticano II: “La dignidad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo esplendor, puesto que está oscurecida por la poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones; es más, el matrimonio queda frecuentemente profanado por el egoísmo, el hedonismo y los usos ilícitos contra la generación. Por otra parte, la actual situación económica, socio–psicológica y civil es origen de fuertes perturbaciones para la familia” (Gaudium et spes)

lunes, 6 de mayo de 2019

Muchedumbres carecen de lo estrictamente necesario



“Mientras numerosas muchedumbres carecen de lo estrictamente necesario, algunos, aun en los países menos desarrollados, viven en la opulencia o malgastan sin consideración. El lujo pulula junto a la miseria. Y mientras un pequeño número de hombres dispone de un amplísimo poder de decisión, otros están privados de toda iniciativa y toda responsabilidad, viviendo con frecuencia en condiciones de vida y trabajo indignas de la persona humana” (Conc. Vaticano II, Gaudium et spes).

domingo, 5 de febrero de 2017

El trabajo es testimonio de la dignidad del hombre.

Decía San Jose María que el trabajo, todo trabajo, es testimonio de la dignidad del hombre, de su dominio sobre la creación. Es ocasión de desarrollo de la propia personalidad. Es vínculo de unión con los demás seres, fuente de recursos para sostener a la propia familia; medio de contribuir a la mejora de la sociedad, en la que se vive, y al progreso de toda la humanidad.
Los hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento
para sí y su familia, realizan su trabajo de forma que resulte provechoso y en servicio de la sociedad, con razón pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia (Conc. Vaticano II, Gaudium et spes).